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Las 17 PÁGINAS Que QUEMARON Del Diario del Che — Lo Que ESCRIBIÓ Su ÚLTIMA Noche DESTRUIRÁ Todo

 

En ese momento, nadie sabía que el coleccionista alemán Hans Müller había guardado durante 4 años el secreto más explosivo sobre el chegue vara. Las páginas que encontró en 2019 en un mercado de la paz no deberían existir. El gobierno boliviano las había declarado destruidas en 1968, pero ahora, en 2023, a sus 71 años, Hans finalmente decidió revelar lo que El Che escribió en sus últimas horas de vida.

Era una mañana fría de octubre cuando Hans abrió la caja de seguridad en su apartamento de Berlín. Dentro estaba el sobre amarillento que había cambiado su vida para siempre. 17 páginas manuscritas con la letra inconfundible de Ernesto Guevara, páginas que contenían secretos tan peligrosos que tres gobiernos habían intentado borrarlas de la historia.

 Hans sostuvo las páginas con manos temblorosas mientras las cámaras comenzaban a grabar. “Lo que están por ver”, dijo con voz firme a pesar de su edad. Es la verdad que el Cheegevara quiso dejar al mundo, pero que le fue arrebatada. Pero lo más impactante era que Hans no solo había encontrado las páginas perdidas del diario, sino que también había descubierto por qué habían sido eliminadas de la versión oficial.

 Lo que el Che escribió en esas 17 páginas no hablaba solo de estrategia militar o de sus convicciones revolucionarias. Hablaba de traición, de decepción profunda y de una verdad que podría destruir la imagen que el mundo tenía de Fidel Castro. Hans había pasado 4 años verificando la autenticidad de los documentos.

 Había consultado con expertos en caligrafía, historiadores especializados en la revolución cubana y científicos forenses que analizaron la tinta y el papel. Todos llegaron a la misma conclusión. Las páginas eran auténticas. fueron escritas por el Cheegevara entre el 5 y el 8 de octubre de 1967, apenas un día antes de su captura en la higuera.50 años de la muerte de Ernesto Guevara: cómo el diario del Che en Bolivia  llegó a las manos de Fidel Castro burlando a la CIA - BBC News Mundo

 Pero Hans había esperado, había guardado silencio porque sabía que revelar esto demasiado pronto podría poner en peligro no solo su vida, sino también la veracidad de los documentos. Hans Müller no era un coleccionista cualquiera. Durante 30 años había viajado por América Latina comprando documentos históricos, cartas antiguas y objetos relacionados con figuras revolucionarias.

 Su apartamento en Berlín era un pequeño museo privado lleno de tesoros, cartas de Simón Bolívar, fotografías de Pancho Villa, incluso una bandera original de la Revolución Mexicana, pero nada en su colección se comparaba con lo que encontró aquella tarde de abril de 2019 en La Paz, Bolivia. Hans había ido al mercado de las brujas, un lugar turístico donde vendedores locales ofrecían artesanías, amuletos y antigüedades.

 No esperaba encontrar nada importante, solo caminaba entre los puestos disfrutando del ambiente. Entonces vio a un anciano vendiendo libros viejos en una esquina oscura del mercado, entre biblias descoloridas y novelas baratas, Hans notó un cuaderno de cuero gastado. ¿Cuánto por este?, preguntó señalando el cuaderno.

 El anciano lo miró con ojos cansados y respondió, 50. Pero no creo que le interese. Son solo papeles viejos de un guerrillero muerto. Hans compró el cuaderno sin siquiera abrirlo. Había algo en la descripción del vendedor que despertó su instinto de coleccionista. Cuando regresó a su hotel y comenzó a examinar el contenido, su corazón casi se detiene.

 Las primeras páginas eran entradas del diario del Cheegevara, que él reconoció inmediatamente porque había estudiado la versión publicada durante años. Pero después de la página 32 había algo extraño, 17 páginas que nunca había visto antes, páginas que no estaban en ninguna edición oficial del diario boliviano del Che.

 Hans leyó con manos temblorosas. La primera de esas páginas perdidas estaba fechada el 5 de octubre de 1967 y comenzaba con una frase que le heló la sangre. Si alguien lee esto después de mi muerte, sabrá que Fidel me abandonó. Hans cerró el cuaderno de golpe. Sabía que lo que tenía en sus manos era dinamita histórica.

 Durante los siguientes días, Hans investigó obsesivamente. Descubrió que en 1968, cuando el diario del Che fue publicado por primera vez en Cuba, varias páginas habían sido perdidas o dañadas según la versión oficial. Todavía no sabes lo que está por venir, porque lo que Hans descubrió en las siguientes semanas lo convenció de que esas páginas no se habían perdido por accidente.

 Habían sido deliberadamente removidas para proteger a Fidel Castro. Hans comenzó a investigar la historia del diario del Che después de su muerte en octubre de 1967, cuando el Che fue capturado y ejecutado en la higuera, su diario fue confiscado por el ejército boliviano. El general Alfredo Ovando Candía ordenó que el diario fuera fotografiado y analizado.

Durante varias semanas, el diario permaneció en manos de la inteligencia boliviana. Luego, en 1968, copias del diario comenzaron a circular internacionalmente. Fidel Castro publicó una versión oficial en Cuba presentándola como el testimonio completo del Che, pero Hans ahora sabía que no era completo.

 Alguien había removido las páginas más peligrosas antes de la publicación. ¿Quién? Hans tenía una teoría. Agentes cubanos habían tenido acceso al diario mientras estaba en Bolivia y habían arrancado las páginas comprometedoras. Esas páginas habían desaparecido durante 50 años hasta que alguien, probablemente un soldado boliviano, que las había robado como souvenir, las vendió en el mercado negro.

 Hans decidió que necesitaba verificar cada detalle antes de hacer público su descubrimiento. Contrató a la doctora María Elena Soto, una historiadora boliviana especializada en la guerrilla del Che. María Elena viajó a Berlín y pasó tres semanas examinando las páginas. Es auténtico le dijo finalmente con lágrimas en los ojos. la caligrafía, el estilo de escritura, incluso los detalles que menciona sobre la geografía de Ñan Kawasu.

 Todo coincide. Estas son las páginas que fueron arrancadas del diario original. Hans también consultó con un laboratorio forense en Suiza. Los científicos analizaron la composición química de la tinta y del papel. Los resultados fueron concluyentes. La tinta databa de mediados de los años 60 y el papel era idéntico al resto del diario del Che.

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