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Del ridículo al éxito mundial – Rosalía

La industria musical actual prioriza la inmediatez y el éxito viral. Bon, un artista que ha crecido exponen Pero Rosalía tomó una dirección opuesta del estudio. Tras una cirugía que pudo terminar con su voz, dedicó  años al conservatorio bajo estudios que pocos artistas de su nivel estarían dispuestos a soportar.

 Pero su verdadero impacto no fue solo aprender las reglas, sino saber cómo romperlas al mezclar el flamenco tradicional con texturas electrónicas y sonidos reales. Esa formación técnica la impuso a crear sonidos que la industria no supo clasificar, provocando una fractura inmediata con la crítica. La música de  Rosalía No hay flamenco.

 No hay flamenco. Al no encajar en ninguna categoría, sus experimentos fueron recibidos con incomodidad y burlas masivas. Para los puristas era una distorsión inaceptable de la tradición. Para el mercado comercial su sonido parecía errores de producción. Sin embargo, lo que muchos clasificaron como mala música era en realidad una desconstrucción calculada que estaba a punto de redefinir el pop en español.

 En este video veremos cómo una niña de Barcelona pasó del rechazo y las burlas a convertirse en la mujer que rediseñó un género musical, demostrando que para romper las reglas primero hay que dominarlas por completo. Yo soy Daniel y esto es Dan Fox. Rosalía Vila Tobella nace el 25 de septiembre de 1992 y pasó su infancia en Sanas Terrasubidas, un municipio rodeado de zonas industriales en la provincia de Barcelona.

 Su entorno familiar no estaba vinculado a la música. Su padre, José Manuel Vila, trabajaba en la fabricación de estructuras metálicas y su madre Pilar administraba Motomami SL, una empresa familiar dedicada a la fabricación de placas de señalización. Años más tarde, Rosalía registraría ese mismo nombre para su propia compañía. Creció en un hogar de clase media donde la prioridad diaria era la gestión comercial.

 junto a su hermana mayor, Pilar, forma un equipo de trabajo constante. Esta dinámica se mantiene hoy día, ya que su núcleo familiar opera como la junta directiva encargada de sus contratos y finanzas.  Pero no nos adelantemos, su primer contacto con la música ocurrió a los 7 años cuando cantó en una reunión familiar a petición de su padre.

 Al ver esa reacción de los adultos, comprendió siendo tan joven  el impacto que tenía su voz. Y a pesar de que no contaba con un tipo de formación musical, era puro talento. A los 13 años descubrió el flamenco y no lo aprendió en un conservatorio, sino escuchando a Camarón de la isla a través de los altavoces de los coches aparcados en las zonas industriales de su localidad.

 Este género estaba presente en las afueras de Barcelona como resultado de la migración andaluza de años anteriores. A sus 15 años intentó abrirse paso en la industria presentándose  al programa de televisión T Que Vales. No fue seleccionada. El jurado, en concreto Ángel Yarcés, le señaló que le faltaba afinación y que no sabía utilizar su capacidad vocal.

 Rosalía, eh, has desafinado bastante regularmente durante el tema. Tras su salida del programa, Rosalía empezó a trabajar cantando en bares, restaurantes y eventos en Cataluña. Durante los siguientes dos años cantó en jornadas largas sin utilizar ninguna metodología. En su intento por imitar el tono rasgado de  los cantantes profesionales que escuchaba, forzaba su garganta constantemente.

 A los 17 años, la falta de técnica le provocó una lesión en las cuerdas vocales. El diagnóstico médico determinó que necesitaba una cirugía inmediata. Tras la operación, tuvo que guardar silencio absoluto durante varios meses para rehabilitar la zona afectada. Esta experiencia le hizo entender que no podía seguir cantando sin conocimientos técnicos si quería mantener una carrera en la música.

 Al recuperar su voz, cambió su estrategia y decidió estudiar formalmente. Se preparó para estudiar en la Escuela Superior de Música de Cataluña, la ESMU, con el objetivo de ser alumna de José Miguel Vizcaya, conocido como El Chiqui, un profesor de cante flamenco que solo aceptaba a una persona por año. Entendió que necesitaba aprender la teoría y la técnica antes de volver a empezar a trabajar de forma profesional.

El ingreso de Rosalía a la Esmu marcó el inicio de una fase de investigación técnica que la mayoría de los artistas de la industria actualmente omiten. Mientras el mercado demandaba lanzamientos rápidos, ella se sometió a un régimen de estudio de 8 años bajo la tutela de José Miguel Vizcaya. No solo aprendió a cantar, aprendió la arquitectura del sonido.

 En un entorno donde solo se admitía a un estudiante por promoción para la especialidad del cante flamenco. Su formación fue equivalente a la de una ingeniera de estructura, pero aplicada a la música. En las aulas, Rosalía rediseñó el flamenco de forma analítica. Para entender lo que ella logró, hay que comprender un concepto técnico básico, el melisma.

  En la música eso consiste en cantar varias notas en una sola sílaba, creando esas curvas vocales tan características.  Mientras muchos cantantes lo hacen por instinto, ella lo estudió en partituras.  Esta base académica es la que le permitió años atrás ejecutar con precisión  absoluta notas que parecían improvisadas, pero que están fríamente calculadas.

  En 2017, este proceso de estudio le dio su primer resultado público con el álbum Los  Ángeles junto al productor Raúl Refri. Este fue un experimento de arqueología musical,  tomar canciones de flamenco antiguos, casi olvidadas y despojarla de todo lo tradicional. En lugar de utilizar palmas o guitarras alegres, utilizaron silencios largos y sonidos crudos.

 Fue el primer indicio de su capacidad para innovar.  No estaba creando algo nuevo desde cero, estaba hackeando lo antiguo para que sonara  moderno. Sin embargo, el verdadero giro ocurrió cuando decidió que el flamenco no debía ser una pieza de museo, sino un lenguaje compatible con la tecnología.

Rolling Stone ...LUX TOUR ...LUX': "No hay mayor 'hater ...

En la SMU, mientras estudiaba los ritmos tradicionales llamados palos como la bulería o la seguirilla, empezó a integrarlos con software de producciones electrónicas.  El reto técnico era complejo. ¿Cómo hacer que un ritmo de hace dos siglos encajara con un sintetizador o un bajo saturado sin que  perdiera su esencia? Rosalía empezó a utilizar Sampleo, que es tomar un fragmento de sonido grabado y reutilizarlo y tratar su voz con procesos digitales propios de la música urbana. Haciendo un paréntesis

acá, su inmersión en la música urbana la llevó a establecer una alianza  con Z tangan. Lo que comenzó como una sinergia en los estudios, se transformó en una relación personal.  Este vínculo tuvo un impacto directo en su desarrollo técnico. Mientras Rosalía aportaba el rugor del conservatorio y la estructura del flamenco, él dominaba las lógicas de producción del pop urbano.

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