Posted in

Así vive Tomás Yarrington en el Altiplano mientras se vuelve loco por el encierro

Así vive Tomás Yarrington en el Altiplano mientras se vuelve loco por el encierro

Imagina despertar cada mañana en un condominio frente al Golfo de México en Texas con una isla privada en Veracruz, aviones propios, ranchos cinegéticos, una aerolínea y medios de comunicación a tu nombre. Eso era la vida de Tomás Jarrington Rubalcava mientras gobernaba Tamaulipas.

 El político que dentro del PRI era señalado como la gran promesa el que podría llegar a la presidencia de México, el que tenía todo. Hoy ese mismo hombre tiene 69 años. Duerme sobre una base de concreto en una celda de 4 m por2. pasa más de 22 horas al día encerrado sin ventana al exterior, sin celular, sin señal y con contacto mínimo con el mundo.

 Hoy vamos a ver quién fue Thomas Jarrington, qué hizo mientras gobernaba. Cómo construyó su fortuna, cómo huyó, cómo lo atraparon con documentos falsos en Italia, cuántos años preso lleva en tres países distintos y lo más importante, exactamente cómo vive hoy dentro del altiplano. Quédate hasta el final porque lo que está pasando con su salud mental dentro de ese penal es algo que ningún medio ha contado con claridad.

Suscríbete al canal si quieres conocer cómo viven realmente políticos, criminales y figuras poderosas cuando terminan en prisión. Aquí exploramos sus historias, su caída y el día a día dentro de las cárceles de máxima seguridad, mostrando la realidad que enfrentan después de perderlo todo. Para entender cómo un gobernador termina en el penal más seguro de México, hay que ir al principio.

 Tomás Jesús Yarrington Rubalcaba nació en Matamoros, Tamaulipas, en 1957. Estudió derecho. Entró al PRI desde joven y fue escalando posiciones con disciplina y ambición. Regidor, presidente municipal de Matamoros, diputado federal. Cada cargo era un peldaño calculado hacia algo más grande. En 1999 ganó la gubernatura de Tamaulipas con el apoyo del PRI en un momento en que el partido empezaba a perder terreno nacional. Tamaulipas era estratégico.

Frontera larga con Texas. puentes internacionales de alto tráfico y una posición clave para el movimiento de mercancías entre los dos países. También, aunque no lo decía nadie en voz alta para el movimiento de droga hacia Estados Unidos. Durante su mandato, Jarrington construyó una imagen de gobernador moderno.

 Viajaba, se reunía con empresarios, hacía giras y ya hablaba abiertamente de buscar la presidencia de México. Pero en paralelo a esa imagen pública, las investigaciones del FBI, que comenzaron desde 2003, detectaban algo distinto. Personas muy cercanas al gobernador realizaban operaciones sospechosas de lavado de dinero en Texas.

 Lo que el FBI encontró cuando empezó a tirar del hilo de esas operaciones en Texas era mucho más grande de lo que cualquiera esperaba. Y la forma en que Jarrington ocultó ese dinero durante años fue tan sofisticada que tardó décadas en desarmarse completamente. Las investigaciones en dos países revelaron que Jarrington recibía sobornos directamente del cártel del Golfo y de Los setas.

 A cambio, durante su mandato, facilitó el paso seguro de cocaína y marihuana hacia Estados Unidos. No era una relación pasiva, era activa. El gobernador garantizaba condiciones para que la droga fluyera sin interferencia real del estado que él encabezaba. El dinero de esos sobornos no se quedaba en efectivo ni en cuentas propias. Jarrington lo canalizaba a través de un prestanombres empresario de su confianza, quien fue acumulando a su nombre, constructoras, desarrollos inmobiliarios, medios de comunicación, una empresa de cable, parques

industriales, aviones, ranchos y más de 33 lotes y un condominio en la isla del padre en Texas, más 17 empresas de bienes raíces registradas en Estados Unidos. Las investigaciones también documentaron que a través de otros prestanombres, Jarrington adquirió el grupo radiofónico Mi Radio con seis estaciones en Tamaulipas y Veracruz, varios ranchos en Tamaulipas, un yate y la isla Frontón ubicada en el municipio de Ozuluama al norte de Veracruz frente a la laguna de Tamiagua, registrada a nombre de un prestanombres identificado

como Antonio Peláez Pier. En 2008, una demanda de divorcio lo cambió todo. La exesposa de su principal prestanombres presentó una demanda de repartición de bienes que destapó el expediente con toda esa fortuna acumulada. Las propiedades, las empresas, los ranchos, la isla, los lotes en Texas. Todo quedó documentado en el expediente judicial número 848/2008.

A partir de ahí, el tiempo de Jarrington como hombre libre empezó a agotarse. En 2009, un testigo protegido que formó parte del cártel del Golfo, presentó una denuncia formal ante la entonces Procuraduría General de la República. Señaló directamente a Jarrington como alguien que durante su mandato como gobernador facilitó la comisión de delitos contra la salud y realizó operaciones con recursos de procedencia ilícita.

 Ese expediente iniciado el 7 de enero de 2009 sería la base de los tres procesos penales que hoy lo tienen preso en México, pero Jarrington no esperó a que ese expediente se convirtiera en una orden de aprensión. Cuando entendió que la presión se volvía insostenible, tomó una decisión que diría todo sobre cómo pensaba.

 desapareció y lo que hizo durante la siguiente década mientras México lo buscaba es una historia que no muchos conocen. Con el expediente de la PGR avanzando y las investigaciones del FBI activas en paralelo, Jarrington abandonó México. Dejó sus propiedades en McAllen, en la isla del Padre y en Kyle, Texas. Un avión privado fue confiscado por la fiscalía estadounidense.

 La PGR ofreció 15 millones de pesos de recompensa por su paradero y Jarrington simplemente se esfumó del continente americano sin dejar rastro claro por años. Pasaron años sin noticias concretas. Los medios especulaban sobre distintos países. Nadie sabía con certeza dónde estaba. Mientras México lo buscaba y la recompensa seguía activa, él construyó una nueva vida en Europa, en Florencia, Italia, la ciudad del Renacimiento.

Vivía ahí con relativa comodidad, según los medios italianos que cubrieron su detención. Comía bien, se movía por la ciudad como cualquier residente extranjero. Las autoridades italianas, trabajando con información del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, lo vigilaron durante dos meses antes de actuar.

 El 9 de abril de 2017 lo rodearon en un restaurante del centro histórico de Florencia. Jarrington intentó presentar una credencial de conducir falsa para hacerse pasar por otra persona. Tenía 59 años y llevaba casi una década como fugitivo. No funcionó. De Florencia lo trasladaron a un centro de detención italiano donde estuvo un año mientras se resolvía su extradición.

 En abril de 2018 fue trasladado a Estados Unidos, donde lo esperaba un expediente con 11 cargos: narcotráfico, lavado de dinero, defraudación y declaraciones falsas a bancos. La Fiscalía Federal había construido el caso durante años con documentos de propiedades, transferencias bancarias y testimonios de testigos.

Read More