Posted in

HARFUCH ENTRA al SÓTANO de NINÓN SEVILLA… 12 DIVAS PAGARON · 1 BAILARINA APARECIÓ MUERTA

Causa oficial sobredosis. 21 días antes, Ninón Sevilla había anotado en una libreta de cuero rojo el nombre del solicitante del encargo. 220,000 pesos. El nombre está tachado con cuatro rayas. La grafóloga no podrá reconstruirlo y una carta. Tres páginas, caligrafía temblorosa. Ninón la escribió tres días antes de morir, el 29 de diciembre de 2014.

 Cinco palabras en mayúsculas al final de la primera página. Yo solo bailé para ellos. Eso era todo lo que decía. Y al fondo de la caja fuerte, debajo de la foto rota de María Félix, había una libreta más de cuero rojo, más pequeña, con una sola entrada, marzo de 1957. Y un nombre que jamás vas a leer en este video, ni en ningún otro.

 Calle Horacio, Polanco, 3 de la mañana de un jueves de octubre. La casa es de los años 50, estilo californiano, reja de hierro forjado pintada de blanco, bugambilias muertas, una placa de bronce en la entrada con el nombre raspado. Alguien quiso borrar quién vivió ahí hace tiempo y nunca lo logró del todo.

 Harf baja del suburbán negro con cuatro elementos detrás. chaleco táctico, linterna de mano, guantes de látex. La sargento Vázquez carga la cámara forense. ¿Quién tiene la llave? Nadie, jefe. El hijo de crianza vive a tres cuadras. No quiso bajar esta vez. La puerta de la casa la abren con palanca. Visagras viejas. El olor entra de golpe.

 Copal, copal seco mezclado con humedad. Como si alguien hubiera quemado una bola hace una semana y nadie hubiera abierto las ventanas desde entonces. La sala principal tiene un piano vertical Yamaha de los 60 cubierto con un mantel de encaje. Cuatro retratos en la pared. Ninón joven. Ninón en el set de Aventurera junto a Alberto B.

 Ninón sola en blanco y negro en la terraza del Caribe Hilton de San Juan. En 1952, Harfug no se detiene en la sala, camina directo a la cocina por una razón. Vázquez, el plano del catastro. La sargento le pasa el plano. Harfug lo mira 10 segundos. Hay 78 m² que no aparecen en el plano oficial. Debajo de esta casa hay otro piso.

 Búscame la entrada. La entrada está detrás de un guardaropa de pino con tres puertas de espejo. La puerta del medio no abre como guardaropa, abre como puerta. Bisagras escondidas en el marco. Vázquez la empuja y aparece una escalera de madera con descansillo a la mitad. Foco amarillo, 15 escalones. Abajo huele distinto.

 Huele a flores secas. Flores secas y cera vieja. Como una iglesia que cerró hace 40 años y nadie volvió a entrar. El sótano tiene 5 m por 6, alfombra roja. Las paredes están forradas con tela color hueso. Hay tres sillones de terciopelo verde acomodados en semicírculo. Frente a los sillones hay un escritorio de caoba con dos cajones y al fondo contra la pared del este altar.

El altar está tapado como una sábana blanca. La sábana le llega hasta el suelo. Por las patas asoman 3 cm de madera tallada. La base de la madera es más alta de lo normal, como 10 cm más alta de lo que debería ser un altar de su tamaño. Arfuch lo nota, no lo comenta, solo apunta el dato a la grabadora de voz que lleva en el chaleco.

 Vázquez, foto general tocar nada. Vázquez dispara 12 fotos. Harfug se acerca al escritorio, abre el primer cajón con la punta de un bolígrafo. Adentro hay una libreta de cuero negro. La mira sin tocarla. 12 nombres. La caligrafía es femenina. La tinta es azul. Hay cifras al lado de cada nombre. Cierra el cajón. Esto no lo abrimos todavía.

Antes vamos a contar una historia. Y aquí es donde se decía en los pasillos del cabaret tropicana de la Habana y se decía con peso que Yolanda Montes y Emelia Pérez Castellanos no eran la misma persona, que una bailaba en el escenario y la otra cobraba en el camerino. que cuando Emelia llegó a México en 1946, llegó con un pacto firmado en una servilleta del bar Floridita, un pacto que un hombre llamado santo traficante guardó en una caja fuerte de Tampa Florida durante 40 años hasta que ese hombre murió en 1987

y la servilleta apareció en el inventario de su patrimonio y luego desapareció antes del juicio. La familia traficante lo desmintió en 1992. Nunca se probó, pero la versión se quedó. Eso lo sabía Pepe Babun. Eso jamás se lo dijo a Ninón. Antes de que sigamos, escúchame bien. Lo que Harfush encontró en el segundo cajón de ese escritorio cambia todo lo que crees que sabes de Ninón Sevilla.

 Una libreta de cuero negro. 12 nombres de mujeres que en 1956 eran las dueñas del cine mexicano y una cifra al lado de cada uno en los próximos minutos. Pero antes esto, hoy vas a saber cuatro cosas que nunca te contaron sobre Ninón Sevilla. Hoy vas a saber cuatro cosas que nunca te contaron sobre Ninón Sevilla. Y te voy a avisar cuando llegue cada una.

Primero, ¿cómo llegó realmente Ninón Sevilla a México en 1946? ¿Quién pagó el barco? ¿Quién la recibió en el puerto de Veracruz? ¿Por qué la tía Fira nunca volvió a hablar con ella? Eso lo tienes en los próximos 4 minutos. Segundo, ¿quién fue el padrino italiano que le entregaba sobres mensuales a Ninón durante 12 años? ¿Cuántos dólares? ¿En qué cabaret arrancaba el pago? ¿Y qué pasó la noche en que Pepe Babun encontró uno de esos sobres en la cómoda de su esposa? Eso te lo cuento entre los minutos 18 y 22.

Tercero, las 12 divas del cine mexicano que bajaron a este sótano entre 1952 y 1968. María Félix encabeza la lista y al lado de cada nombre hay una cifra. La cifra más alta está al lado de un nombre que tú conoces de memoria. Eso te lo cuento alrededor del minuto 30. Y cuarto, ¿qué había debajo del altar tapado con la sábana blanca? Porque Ninón le pidió a su hijo de crianza en diciembre de 2014 que jamás entrara a este sótano.

 ¿Qué encontró Harf cuando levantó la sábana esta madrugada? Eso lo tienes pasado el minuto 40. Te voy a pedir una sola cosa. Acuérdate del barco. Acuérdate de los sobres mensuales. Acuérdate de las 12 divas. Acuérdate del altar y acuérdate de cinco palabras que Ninón escribió en mayúsculas tres días antes de morir.

 Yo solo bailé para ellos. Y aquí llega la primera cosa que te prometí. 1946, 17 de octubre, Puerto de La Habana, muelle 4. El barco se llamaba Florida, 440 pasajeros. Ruta Habana, Veracruz, saliendo a las 11 de la noche. Emia Pérez Castellanos tenía 17 años. Bailaba en el Souziy de La Habana desde hace dos.

 La descubrió Rod Neira, el coreógrafo cubano que enloquecía a Frank Sinatra cada vez que Sinatra bajaba a Cuba. Rodney la llamaba la flaca. La flaca tenía piernas de molata blanca y una sonrisa que no se parecía a la de nadie. Rodney la trataba como una hija. El que firmaba los sobres del camerino era otro. El Sans Souziy pertenecía oficialmente a un cubano.

Read More