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GILBERTO MORA: ROMPIÓ EN LLANTO Y CONFESÓ EL CALVARIO QUE VIVIÓ PARA JUGAR EN EL TRI

Todos los días, todas las tardes, sin descanso y el padre Gilberto Morao. Después de la última temporada oficial dentro del Club Jaguares de Chiapas del año 2013, decidió retirarse del fútbol profesional a los 34 años de para dedicar cada día de su vida a entrenar al hijo menor dentro del patio trasero de la casa modesta [música] de la calle Central Sur.

Pero a los 7 años del niño Gilberto Mora, dentro del año 2015, [música] la vida de la familia Mora Sanrana dentro de la colonia Terán del municipio de Tuxla, Gutiérrez del estado de Chiapas, se derrumbó por completo. La tienda de abarrotes de la madre Rosalva Zambrana fue asaltada por segunda vez dentro del mismo año. Dos hombres armados con pistola calibre 9 mm.

10:1 minutos de la mañana del 21 de agosto del año 2015. Se llevaron toda la mercancía del mostrador principal [música] y le dijeron a la madre Rosalva delante del niño Gilberto de 7 años parado [música] dentro del pasillo lateral de la tienda. Siete palabras exactas. [música] Las siete palabras dicen, “La próxima vez venimos por el niño.

” La madre Rosalva Zambrano tardó exactamente 2 horas [música] y 14 minutos en tomar la decisión más importante de la vida de la familia Mora Zambrano. [música] A las 12:28 minutos del mediodía del mismo 21 de agosto del año 2015, [música] dentro de la mesa del comedor de la casa modesta de la calle Central Sur, la madre Rosalba le dijo al padre Gilberto Mora Olayo tres palabras exactas.

[música] Las tres palabras dicen, “Nos vamos hoy y esa misma noche del 21 de agosto del año 2015, la familia Mora Zambrano abandonó para siempre el municipio de Tuxla [música] Gutiérrez del estado de Chiapas. Llevaban dos maletas de ropa dentro de la cajuela del Nissan Suru, modelo 2005 de la familia, 680 pesos mexicanos en efectivo.

Dentro del bolsillo del pantalón del padre Olayo y el diario personal de tapas de cuero café dentro del asiento trasero del auto, al lado del niño Gilberto de 7 años dormido. y con la certeza silenciosa de la madre Rosalba [música] de que jamás iban a regresar al estado natal. El viaje entre Tuxla Gutiérrez y [música] Tijuana duró 3 días y 14 horas, 3,287 [música] km de distancia recorridos dentro del Nissan Suru modelo 2005, pasando por Oaxaca, por Puebla, por la Ciudad de México, por Guadalajara, por Culiacán, [música]

por Hermosillo, hasta llegar a la frontera norte del país el 24 de agosto [música] del año 2015 a las 8:37 de la mañana. El padre Gilberto Mora Olayo [música] había hecho una llamada telefónica desde una gasolinera de la ciudad de Culiacán la noche [música] del 23 de agosto a un excompañero de la segunda división mexicana, un hombre llamado Roberto Manríquez, entrenador [música] oficial de la categoría sub de la academia Six del Club Sholos de Tijuana.

Roberto Manríquez recibió a la familia Mora Zambrano dentro de las instalaciones oficiales del complejo deportivo del club Sholos. La misma mañana del 24 de agosto del año 2015. Miró al niño Gilberto Mora de 7 años dormido dentro del asiento [música] trasero del Nissan Sururu durante 21 segundos seguidos y le dijo al padre Olayo tres palabras exactas.

Las tres palabras dicen, “Entra la próxima semana.” [música] Y desde el 29 de agosto del año 2015, el niño Gilberto Rafael Mora Zambrano, de 7 años, empezó a entrenar todos los días dentro de la academia Six del centro de iniciación Sholoit Quintle Club Tijuana, con el mismo acento chiapaneco que había traído desde Tuxla Gutiérrez [música] con la misma estatura de 1 con26 cm que le hacía verse 3 años menor que los otros niños de la categoría [música] subs.

7 7 del Six y con el mismo apellido Mora del padre [música] frustrado que jamás llegó a primera división. Pero el primer día del niño Gilberto Mora dentro del vestidor de la cancha auxiliar número tres del complejo deportivo del Six del Club Sholos, [música] algo brutal ocurrió. Los otros 20 niños de la categoría sub [música] del Six empezaron a burlarse del acento chiapaneco del niño desde el primer minuto [música] exacto en que entró al vestidor.

Le pusieron apodos brutales desde el primer día. El indio del sur, el chapín, aunque no era guatemalteco, el que huele a plátano, el enano del taller. [música] Y le hacían al niño Gilberto Mora la misma pregunta durante los siguientes 8 meses seguidos dentro del vestidor [música] de la cancha auxiliar número tres del Six del Club Cholos.

La misma pregunta, todas las mañanas, sin excepción. La pregunta decía: “Chiapaneco, ¿tú qué haces aquí?” El niño Gilberto Mora, de 7 años, [música] no le contó a la madre Rosalva Zambrano, ni al padre Gilberto Mora Olayo durante los siguientes 8 meses seguidos, el calvario silencioso empezó ese mismo primer día del vestidor.

¿Te has preguntado alguna vez qué siente un niño [música] de 7 años recién mudado de estado con el acento distinto, con la ropa distinta? [música] Cuando los otros 20 niños del vestidor le repiten todos los días que no pertenece. A los 10 años, dentro del año [música] 2018, tres niños de la categoría sub11 del six [música] del club Sholos empezaron algo peor.

Le escondieron los tacos de fútbol al niño Gilberto Mora dentro del cesto de basura del baño principal del vestidor de la cancha auxiliar número tres. Durante seis semanas seguidas, el niño Gilberto llegaba al vestidor a las 7 de la mañana, abría el casillero y encontraba el casillero vacío. Los mismos tres niños de la sub1 [música] le metían tortillas viejas del comedor de la academia dentro de la mochila deportiva como burla del origen chiapanec, como burla del apellido Mora del padre frustrado, como burla del acento del sur

pobre. El niño Gilberto Mora tampoco le contó al padre Olayo durante [música] esas seis semanas. guarda esas seis semanas porque 8 años después el mismo niño con las tortillas viejas dentro de la mochila iba a firmar el debut oficial dentro de la primera división mexicana [música] con el Club Tijuana.

Vamos a volver a esas tortillas. A los 11 años, dentro del año 2019, un entrenador oficial de la categoría sub12 del Six del club Sholos, [música] un hombre llamado dentro del organigrama interno del complejo deportivo como el entrenador Ramírez, [música] le dijo al niño Gilberto. Mora 11 palabras exactas delante de los otros 22 niños del vestidor de la cancha auxiliar número tres.

Las 11 palabras dicen, “Los chiapanecos no juegan al fútbol chamaco. portan café. El niño Gilberto Mora, de 11 años recién cumplidos, lloró esa tarde dentro del baño del vestidor de la cancha auxiliar número 3 durante 47 minutos seguidos, encerrado dentro del cubículo del inodoro con la mano izquierda tapándose la boca para que ningún otro niño escuchara el llanto con el balón oficial de la categoría sub12 del Six dentro del suelo del baño y con la certeza silenciosa de que el entrenador Ramírez tenía razón.

Los chiapanecos cortan café a los 12 años, dentro del año 2020, el niño Gilberto Mora medía 1 met con42 cm de estatura. Los otros niños de la categoría sub13 del CES del club Sholos medían todos entre 1,55 y 1,62 cm, 13 cm de diferencia mínima, 20 cm de diferencia máxima y las burlas del cuerpo empezaron.

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