que ello no concordaba con lo que su hija le había contado. De hecho, tenía entendido que arrendaba un inmueble cerca de la estación de metro Santa Ana. Un par de detectives se dirigió a la dirección de Puente Alto, pero no tardaron en descubrir que Igor había vivido en el lugar varios meses antes y nadie conocía su ubicación actual.
Resultaba evidente que estaba ocultando algo. Era probable que estuviera involucrado en la desaparición de su exnovia y debía andar con su paradero lo antes posible. Al mismo tiempo, la noticia fue cubierta por todos los canales de televisión y ampliamente difundida por redes sociales. Familiares y amigos salieron a la calle a pesar de las restricciones sanitarias para pegar afiches con fotografías de la chica.
Las imágenes de Igor Yaroslav González también se hicieron virales. Este sería descrito como un sujeto de aproximadamente 1,60 de estatura, 85 kg, moreno, de labios y nariz gruesa, con cabello largo, con el cual solía cubrirse el rostro. Además, tenía el tatuaje de una enorme cruz en uno de sus antebrazos y padecía de cataratas en el ojo derecho.
Para el día lunes 21 de diciembre, un nuevo antecedente fue entregado a la policía. Una amiga de María Isabel enseñó un mensaje de WhatsApp con fecha del viernes 18 de diciembre, en el cual la joven le habría confesado que tenía planeado reunirse con un sujeto al que había conocido por la aplicación Tinder.
Existía la posibilidad de que aquello fuese cierto, pero los investigadores no estaban tan seguros. Después de todo, solo era un mensaje de texto y la desaparición de su exnovio seguía siendo sospechosa. Fue entonces que la policía comenzó a georreferenciar el teléfono celular de María Isabel Pávez.
Se pudo probar que la tarde del 17 de diciembre la chica se dirigió desde su domicilio en la comuna de la Florida hasta Santiago Centro. muy cerca de la estación de metro Santa Ana. Al día siguiente, su celular parecía haber sido encendido cerca de la estación del terminal de buses de la Alameda y luego en la ruta 68, donde finalmente se perdió su conexión.
A su vez, agentes de la PDI tuvieron acceso a un perfil de Instagram a través de una tableta que la joven tenía en su casa, en donde descubrieron un par de fotografías que habían sido publicadas tiempo atrás y despertaron su interés. En una aparecía la puerta de un departamento numerado con el 215 y en la otra un balcón desde donde podía verse la torre de Telefónica.
Uno de los edificios más icónicos y reconocibles de Santiago. Una vez que los investigadores dieron la ubicación exacta y acudieron al lugar, confirmaron que el apartamento ya estaba habitado por otras personas. Sin embargo, al interrogar al conserje del edificio, este reveló que meses atrás el inmueble había sido ocupado por un ciudadano mexicano, cuya descripción física coincidía plenamente con la de Igor Yaroslav González.
De hecho, se contaba con información que resultó sumamente útil para la investigación. Por lo visto, el joven se había mudado a otro departamento ubicado en el 1825 de la avenida San Pablo. La noche del 23 de diciembre, un grupo de oficiales se dirigió al edificio y al ingresar por los pasillos del noveno piso percibieron un olor desagradable que los alertó de inmediato.
Llamaron a la puerta del departamento 904 y un sujeto identificado como David arredondo los atendió confirmando que Igor vivía allí con él, pero que se había marchado hacía casi una semana y desconocía su paradero. Cuando los agentes registraron la habitación de Igor y abrieron su armario, se toparon con un bulto envuelto en una sábana y con una enorme mancha de sangre.
Al abrirlo encontraron el cadáver degollado de María Isabel. El lugar había sido limpiado meticulosamente en un intento por borrar toda evidencia del crimen, aunque el ADN de la víctima fue hallado en un cuchillo dentado que estaba en la cocina, el cual habría sido utilizado como arma homicida. Al revisar las cámaras de seguridad se pudo probar que la tarde del jueves 17 de diciembre María Isabel e Igor Yaroslav González hicieron ingreso al edificio, lo que contradecía el testimonio entregado por el sospechoso,
quien aseguraba que no la había visto desde el día 11. En las imágenes también se le podía ver haciendo abandono del inmueble al día siguiente completamente solo. El rastreo del celular de la víctima marcó actividad en el terminal de buses y en la ruta 68, varias horas después del crimen. Aquello hizo suponer a los detectives que era muy probable que el sospechoso lo llevará consigo durante la huida.
El informe forense indicaba que la víctima había fallecido a causa de una única herida de 17 cm en la cervical, la cual cercenó la yugular y la carótida, produciéndole una muerte relativamente rápida. No mostraba heridas defensivas y los especialistas concluyeron que el ataque se produjo de improviso y por la espalda.
David redondo, el otro inquilino, sería interrogado por la policía. Y si bien resultaba sospechoso que no percibiera el olor a putrefacción en la vivienda, lo cierto es que salía con frecuencia y pasaba pocas horas allí, como quedó en evidencia con los registros de ingreso en el edificio. Finalmente se pudo probar que no estuvo en el lugar cuando se produjo el crimen, ni parecía estar al tanto de lo que había ocurrido y fue dejado en libertad.
El trágico desenlace generó una enorme indignación pública y es que al día siguiente otro horrendo asesinato el lutó esta vez a los habitantes de Viña del Mar. Elsa Muñoz Santana, una mujer de 40 años, había presentado varias denuncias por acoso y agresión contra su expareja, un sujeto identificado como Iván Yáñez.
Ese mismo día, el hombre ingresó a su domicilio, la golpeó de forma brutal, la apuñaló en varias ocasiones hasta producirle la muerte y luego incendió el inmueble tras lo cual fue detenido por la policía. Como si fuera poco, se meses antes, una adolescente llamada Cornejo fue violada, estrangulada y descuartizada por la pareja de su madre, el infame Hugo Bustamante, uno de los peores asesinos en serie de la crónica negra chilena.
Bostamante había pasado más de una década en prisión tras asesinar en enero de 2005 a su expareja Verónica Vázquez y a su hijo de 9 años, Eugenio Honorato. Varios años más tarde, el mismo Bustamante confesaría que también le quitó la vida a un amigo y a la madre de este en 1996, sumando así un total de cinco víctimas fatales.
A pesar de que no existía ninguna relación entre todos estos hechos criminales, se desencadenó una fuerte ola de protestas en diversos puntos del país. Grupos feministas salieron a manifestarse a las calles y en redes sociales se exigía justicia para las víctimas. La indignación era generalizada y Gor Yaroslav González, el único sospechoso del femicidio de María Isabel Pávez, seguía en libertad y se comenzó a ejercer una enorme presión para que fuese detenido lo antes posible.
La policía de investigaciones seguía haciendo su mejor esfuerzo para dar con el paradero del asesino. Durante el allanamiento en su cuarto de la calle San Pablo se encontró un pasaje con destino a la ciudad de Arica con fecha del viernes 18 de diciembre. Por lo visto, tenía intenciones de huir del país, o al menos eso parecía.
El hecho de que dejara los boletos allí resultaba extraño, a menos que simplemente los hubiese olvidado. Lo cierto era que si conseguía cruzar la frontera hacia otro país como Perú o Bolivia, las posibilidades de atraparlo disminuirían considerablemente y la PDI tendría que solicitar ayuda a la Interpol.
Pero uno de los hallazgos más importantes sería la caja de una encomienda que el joven había recibido desde México y seguía en su habitación. En el remitente aparecía el nombre de María Eugenia González Calvo. La PDI se comunicó con las autoridades mexicanas para averiguar más detalles sobre Igor González y la mujer que le había enviado aquel paquete.
Fue entonces que el caso dio un giro inesperado, dejando desconcertados a los detectives. Se descubrió que el sujeto al que estaban buscando no se llamaba Igor Yaroslav González González. Aquella identidad era falsa. Su verdadero nombre era Carlos Humberto Méndez González y llevaba 11 años viviendo en Chile de manera ilegal.
Tampoco tenía 26 años como aseguraba, sino 36. María Eugenia González, la mujer que le había enviado una encomienda desde México, era su madre. Pero lo más alarmante era el hecho de que el sospechoso contaba con una orden de detención por parte de la policía mexicana en relación a otro asesinato que guardaba increíbles similitudes con el de María Isabel Pávez.
El 9 de abril de 2009, Itzel Monroy Barraza, una chica de 17 años que vivía en Aguas Calientes, fue encontrada muerta al interior del departamento de su exnovio, Carlos Humberto Méndez, conocido en Chile como Igor Yaroslav González. La víctima había sido apuñalada varias veces con un picelos y estaba cubierta con una sábana.
A pesar de que ambos habían terminado poco antes su relación, seguían viéndose a menudo. Tras el hallazgo del cadáver, las autoridades intentaron capturar al sospechoso, pero este consiguió darse a la fuga. En un principio las pesquisas se concentraron en Durango, pero luego los investigadores sospecharon que Carlos Méndez había escapado a Sudamérica tras recibir reportes de su presencia en el sur de Oaxaca pocos días antes.
Por desgracia, el crimen de Itsel Monroy quedó impune, a pesar de que las autoridades mexicanas interpusieron una alerta roja al Interpol en sus esfuerzos por localizar al responsable. Y aunque en un comienzo toda esta información se encontraba bajo estricta reserva, el caso ya había traspasado fronteras y las fotografías de Igor González o Carlos Méndez se difundieron por todas las redes sociales.
Fue así como casualmente la hermana de Itsel Monroy dio con una de las publicaciones en su página de Facebook. le enseñó las fotos a su familia y a pesar de que en un comienzo no estaban seguros de si era el mismo sujeto, ya que lucía un tanto distinto y los datos no correspondían, finalmente lo reconocieron por sus facciones.
Héctor Monroy, el padre de Itsel, decidió comunicarse con la familia chilena para corroborar las sospechas. Información que posteriormente fue compartida con la policía de investigaciones. La noticia produjo un nuevo revuelo mediático, ya que por lo visto el asesino había repetido exactamente el mismo modus operandi y llevaba 11 años viviendo en Chile sin que nadie sospechara de su pasado.
Al mismo tiempo, surgieron varias dudas sobre cómo subsistía, ya que si bien era informático, no se le conocía ningún empleo estable. Uno de los sujetos con los que compartió en el apartamento de la calle San Pablo aseguró que se conectaba a internet todo el día, no salía casi nunca de su cuarto y recibía transferencias de dinero desde México.
Por lo visto, su familia sabía perfectamente dónde se ocultaba y nunca colaboró con las autoridades mexicanas para que lo detuvieran. Una nueva pista surgió cuando gracias al trabajo de georreferenciación coordinado por la policía, se descubrió que alguien se había conectado al perfil de Instagram de María Isabel cerca de la calle Yungai en la región de Valparaíso.
Los investigadores estaban seguros de que era él quien estaba manipulando el aparato. probablemente no consiguiera salir del país debido a las estrictas medidas de seguridad fronterizas, las cuales habían sido reforzadas a causa de la pandemia, por lo que se entraron todos sus esfuerzos para localizarlo en Valparaíso.
Se interrogó a cientos de personas del sector y algunos afirmaban haber visto a un sujeto con características similares a los de la fotografía del sospechoso. Sin embargo, era un hecho que todas las personas que salían a la calle debían hacerlo con una mascarilla cubriéndoles la cara, por lo que los testimonios no resultaban demasiado fiables.
Dar con el paradero del asesino no sería tarea fácil. Dos semanas más tarde, el miércoles 6 de enero de 2021, la señal del celular de María Isabel fue registrada al interior de un hostal en la avenida Argentina. Fue entonces que un grupo de oficiales de la PDI hicieron ingreso al lugar y finalmente detuvieron a Carlos Méndez, quien tuvo que ser reducido por los agentes cuando intentaba un cuchillo para defenderse.
Algunos arrendatarios del inmueble afirmaron que estaban al tanto de que la policía estaba tras la pista del asesino de una chica de Santiago y habían visto las fotografías del sospechoso en televisión y redes sociales, pero que ninguno pensó que se tratara del mismo individuo, ya que lucía distinto.
Francisco Rojas, uno de los vecinos del hostal, aseguró que el extraño orinaba en un tarro y que salía a botarlo de noche cuando todos estaban durmiendo. Siempre llevaba su mascarilla puesta, no hablaba con nadie y se cubría constantemente el rostro con el cabello. Tras su detención, Carlos Méndez sería enviado a Santiago para su formalización.
Una vez allí, se negó a colaborar con la policía y sencillamente guardó silencio. De todas formas, la evidencia en su contra era abrumadora y las mismas autoridades anticiparon que de ser encontrado culpable podría enfrentar el presidio perpetuo calificado por el asesinato de María Isabel Pávez. Carlos Humberto Méndez González.
Nació en Ciudad de México el 15 de mayo de 1984. No existen mayores antecedentes sobre su vida familiar ni su infancia, aunque algunos cercanos lo describieron como alguien extremadamente callado. Mostraba interés por los videojuegos, el anime y el manga. Y durante la adolescencia comenzó a vestirse solo con colores oscuros, pintándose los labios, las uñas y los ojos al estilo emo.
Sin embargo, su estética oscura iba más allá de las apariencias, ya que también se autoinflingía cortes y quemaduras en el cuerpo, supuestamente para sentirse bien con el dolor, según declararía él mismo tiempo después. Una vez que terminó la escuela, estudió informática y pasaba gran parte del tiempo sentado frente a su computadora.
era bastante reservado y no tenía amigos. A pesar de todo, en 2007 y a la edad de 23 años, Carlos comenzó una relación amorosa con Itzel Monroy, a quien conoció por internet. La joven, que en aquel entonces tenía 15 años lo presentó a sus padres y si bien estos no se mostraron muy de acuerdo con el noviazgo, decidieron apoyarla.
A principios de 2009, Itzel puso fin a la relación y si bien ambos parecían haber quedado en buenos términos y charlaban con frecuencia, Carlos estaba bastante deprimido y le confesó que atravesaba una depresión. El jueves 9 de abril, Itzel le avisó a sus padres que visitaría el departamento de su exnovio para intentar subirle el ánimo.
Horas más tarde, la chica de 17 años sería encontrada muerta al interior del domicilio. Según las declaraciones de la familia, las autoridades mexicanas hicieron poco y nada por detener a Carlos Méndez, por quien solo se emitió una orden de captura internacional en 2015, 6 años después de cometido el crimen.
Y si bien sus padres intentaron ejercer presión contra la policía por todos los medios, también sospechaban que el asesino en realidad no estaba en México. Las esperanzas de que algún día fuera atrapado eran prácticamente nulas. Tras el asesinato de Itzel Monroy, Carlos consiguió dinero y abordó un vuelo con rumbo desconocido.
Su ruta de escape lo llevó inicialmente a Perú, pero en octubre de 2009 ingresó a Chile a través del paso fronterizo Chacayuta, utilizando documentación falsa que lo identificaba como Igor Yaroslav González González. Con esta nueva identidad se trasladó a Santiago, en donde se radicó con la intención de pasar desapercibido.
No tardó en darse cuenta que era relativamente fácil camuflarse en la multitud de la capital. Aún así, evitaba llamar la atención y cuidaba cada uno de sus movimientos. Su vida social se limitaba a participar en foros de internet o asistir de vez en cuando a convenciones de anime y manga, entornos donde se mimetizaba con facilidad.
A pesar de que se mostraba como alguien tímido e introvertido, logró entablar algunas amistades e incluso se mudó a un nuevo departamento junto a un par de jóvenes, quienes lo apodaron como el Mei por su origen mexicano. Entre los años 2012 y 2013, Carlos conoció a María Isabel en un evento de anime y se volvieron amigos.
Se agregaron a Facebook, charlaban a menudo y salieron un par de veces hasta que en 2015 comenzaron una relación amorosa. Durante este periodo, Carlos vivió en las comunas de Ñuñoa, Macul, Puente Alto y Santiago Centro, en donde se alojaba con otros sujetos. Aparentemente la pareja no se veía con demasiada frecuencia.
A Carlos no le gustaba salir ni compartir con otras personas, mientras que por otro lado a María Isabel no le agradaban mucho los amigos de su novio. En octubre de 2020 Carlos se mudó al apartamento de la calle San Pablo con un amigo identificado como David Arredondo. Fue en ese mismo mes que María Isabel decidió terminar con la relación, pues sentía que se había enfriado.
Y si bien acordaron seguir siendo amigos, Carlos parecía sumamente afectado por la ruptura. Según la reconstrucción policial, María Isabel Pávez acudió al inmueble de Carlos Méndez el 17 de diciembre de 2020 con la intención de pasar unos días en su departamento. La joven sabía que su exnovio atravesaba por un cuadro depresivo y quería subirle el ánimo.
Sin embargo, en horas de la madrugada del día 18, el sujeto tomó un cuchillo y la degoló. Horas más tarde cogió el teléfono de la víctima y se hizo pasar por ella enviando mensajes confusos a su madre y amigas en un intento por desviar la atención y ganar algo de tiempo antes de darse a la fuga.
La motivación no estaba del todo clara, ya que el asesino se negaba a entregar su versión de los hechos, aunque fuentes cercanas indicaban que Carlos se habría enterado de que María Isabel tenía otro pretendiente al revisar su celular. Otros creían que sencillamente no soportó la idea de que la joven lo dejara.
Quedaba claro que el asesino actuó con fría premeditación. No solo llevó a cabo un crimen idéntico al de 2009 cuando le quitó la vida a Itzel Monroy en México, sino que también planeaba huir del país para eludir a las autoridades. Por fortuna pudo ser detenido por la Policía de Investigaciones de Chile.

El departamento que arrendaba en la calle San Pablo pertenecía al padre de Sebastián Izquierdo, el polémico líder de un movimiento político de extrema derecha conocido como capitalismo revolucionario. mismo izquierdo realizó un par de publicaciones en sus redes sociales cuando el caso salió a la luz, aclarando que si bien vivió con Carlos en un departamento en Maul, aquello ocurrió en el año 2017 y que no estaba al tanto del crimen.
izquierdo también declaró en tribunales que si bien eran amigos cercanos, por momentos podía comportarse de forma sumamente violenta, llegando a empuñar un cuchillo durante una discusión doméstica que no pasó a mayores. Pero el hecho de que Carlos Méndez permaneciera más de 11 años en Chile tras cometer un crimen en su país y casi dos semanas prófugo de la policía chilena, despertó varias dudas entre los investigadores.
De hecho, se planteó la posibilidad de que contara con ciertas amistades que podrían haberlo encubierto mientras intentaba ocultarse de la policía. Tan solo un día después del hallazgo del cadáver de María Isabel, un sujeto identificado como Roberto Belmar, activista de derecha que también había compartido departamento con Sebastián Izquierdo y Carlos Méndez, realizó un directo en su cuenta de Instagram en donde emitió declaraciones sumamente controversiales, burlándose de la víctima, minimizando el crimen y
afirmando que de haber podido habría encubierto al asesino si este se lo hubiera solicitado y resulta que nosotros le arrendamos, nosotros no fuimos, nosotros le arrendamos ese departamento a un amigo de nosotros que mexicano. Ya, ya. Mi amigo mexicano es un computín, es un un huevón así como otaku, informático y tenía una pola muy linda, a pesar de que él es un huevón así como chico, parece un troll, es un troll igual, pero es mi amigo lo que y nos empezamos a enterar por ahí de repente dice, no sé si han visto las
noticias que desapareció una niña que la encontraron muerta un departamento en el centro de Santiago. Ya, el México, a mi amigo mexicano le mató en el departamento donde vivíamos con Santia, así que tiene que haberseo hace rato, huevón. Sí. Entonces, espérate. Es la mina que decían que desaparecía porque el loco le había hecho una cita y que sí, pero nunca fue a la cita.
Yo cach, mira, yo creo que el Messi, como es mexicano, el huevón tiene esa huevada de te voy a matar, te voy a matar y le mato. No es como el chileno que, o sea, eh a Polo, tengo algo que decirte, me gusta otro hombre ahora y la hada y no quiero estar contigo. Bolo chileno, dos palmetazos en el hocico, baraca culada, pegáis un portazo y te vais.
Bolo mexicano, te voy a matar y te mata. Pero era amigo, pero era amigo, amigo de nosotros, pues, hón. No era, no era así como como que digamos, no es que el loco lo cachábamos, no más no era amigo, amigo. O sea, a mí me da lo mismo que haya matado esa huevón. A mí cual yo lo considero amigo. Si lo puedo ayudar, lo voy a ayudar.
Obio es mi amigo pues hón camaradería ante todo, pero igual cuático. Sí, asesino igual es loco. Sí, pero chopero. Sí, sí que estoy contando, le estoy contando un secreto, pero ya secretos todos sabían, o sea, no todos, pero ya ya estaban ya estaba en Twitter, ya no estaban huevando que a mí amigo de un femicida y la Sí, soy amigo del mejillo también y que tanta huevada me da lo mismo.
Sí, eso no lo si el huón llegara a pedirme refugio porque lo están persiguiendo, lo quiero lo aceptaría. Ven, ven, Mi, yo te acuo. No es la no es la eh eh no es lo que está pasando, pero lo haría igual porque es mi amigo y no me importa que haya matado una huevona y si la mató bien por maraca porque por último podría haber, no sé, huón si la mina se estaba juntando con los hón.
Mira, sabes qué es la hueva que pasó. volaron caleta de año y de repente la huevona la huevona se la huevona lo estaba así como piola y el huevón como que le revisó el celular y ahí se enteró que la hueva se estaba juntando con otro hón por Tinder. Maraca culado, ya habían muerto, así que una maraca culeada menos.
Algunos medios mexicanos afirmaban que Carlos Méndez formó parte de una poderosa agrupación de extrema derecha que en el año 2009 lo habría ayudado a abandonar el país después de asesinar a Itzel Monroy. Se especuló con una posible intervención de dicho grupo, esta vez para propiciar su huida de Chile.
Sin embargo, no existía ninguna prueba de que aquello hubiese ocurrido. En los meses siguientes, Carlos Méndez se rehusó a ser sometido a una pericia psicológica. Tampoco entregó una versión de lo ocurrido la madrugada del 18 de diciembre de 2020. Tendrían que pasar casi 2 años antes de que confesara el asesinato de María Isabel Pávez.
El juicio comenzó el 17 de mayo de 2022. El acusado sorprendió a todos al renunciar a su derecho a permanecer en silencio por primera vez desde que fue arrestado y se dirigió a los familiares de la víctima para pedirles perdón. También se comprometió a colaborar con las autoridades, entregando antecedentes hasta ese momento inéditos en la investigación.
Según Carlos, la madrugada del 18 de diciembre de 2020, María Isabel admitió que le había sido infiel con otro hombre antes de que terminaran su relación en el mes de octubre. Tras esta revelación comenzaron a discutir y Carlos perdió el control. Tomó un cuchillo y la atacó en el cuello, matándola en el acto.
Posteriormente envolvió el cadáver en una sábana, lo ocultó dentro de un armario y pocas horas más tarde, David arredondó, el otro inquilino, llegó al departamento y se fue a dormir sin sospechar lo que había ocurrido. Durante la mañana, el teléfono de María Isabel comenzó a recibir varios mensajes de WhatsApp.
En un intento por ganar algo de tiempo, Carlos comenzó a responderlos haciéndose pasar por la víctima. Al mismo tiempo, compró un boleto para fugarse a Arica. Sin embargo, el viaje estaba programado para las 23 horas 45 minutos. Tenía miedo de ser descubierto antes de poder huir, por lo que se dirigió al terminal de buses y fue entonces que tomó un bus en dirección a Valparaíso, cambiando abruptamente su plan inicial.
El 3 de junio de 2022, Carlos Méndez sería encontrado culpable por el cargo de femicidio y condenado a presidio perpetuo calificado, el cual solo puede ser revisado para apelación tras cumplirse 40 años de cárcel. Las autoridades mexicanas se han comprometido a estar atentas a su situación legal en Chile y solicitar la extradición en caso de ser necesario para que sea juzgado y condenado por el asesinato de Itsel Monroy en 2009.
En 2023, la defensa del asesino intentó apelar a la sentencia, petición que fue rechazada por la Corte de Apelaciones de Santiago. No existe información pública que indique en qué penal se encuentra recluido a día de hoy. La familia de Itsel Monroy se comunicó varias veces con la madre de María Isabel, Lorena Zamora, para apoyarla y consolarla en los momentos difíciles.
Ellos mismos habían vivido la terrible experiencia una década antes y con el mismo asesino. Padre de Itzel, Héctor Monroy, señaló que Carlos Mend era un psicópata que no solo había asesinado a su hija, sino que existían antecedentes de que amenazó de muerte e intentó matar a otra de sus novias cortándole los frenos de su vehículo.
Se trataba de un sujeto frío, calculador, manipulador, carente de empatía, narcisista y con baja autoestima, que mató a dos jóvenes movidos por una enfermiza necesidad de control. Tras cometer su primer crimen en 2009, tuvo la capacidad de planear su fuga, rehacer su vida en otro país, cambiar de identidad y conseguir una nueva pareja sin sentir remordimientos.
Aquello delata una personalidad psicopática y altamente egoísta, incapaz de aceptar un quiebre sentimental. Si este video te gustó, dale like, comenta y suscríbete al canal del crimen, además de compartirlo en tus redes sociales. Esto me ayudaría mucho para seguir subiendo este tipo de contenido.
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