Mancini, el entrenador, lo mete en el segundo tiempo. Primer toque, asistencia de gol. Segundo toque, disparo al poste. Tercer toque, gol. El estadio explota. Mancini sonríe. Los dirigentes del Inter se miran entre ellos. Acaban de encontrar al heredero de Ronaldo. Una semana después, Mario debuta en Serie A, 17 años.
El delantero más joven en debutar con el Inter en 20 años. Cuando lo vi jugar por primera vez, dijo Mancini en una conferencia de prensa, supe que estaba viendo algo especial, algo que aparece una vez cada 10 años. Pero Mancini también dijo algo más ese día, algo que nadie escuchó porque todos estaban emocionados con el talento.
Mario necesita amor, necesita que alguien crea en él porque nadie lo ha hecho hasta ahora. Esa fue la frase, las cinco palabras del caramelo que te mencioné, nadie lo ha hecho hasta ahora. Recuerda esa frase, va a volver. En su primera temporada completa, Mario jugó 26 partidos, metió cinco goles. No está mal para un chico de 18 años, pero no era suficiente para la prensa italiana.
“Balotelli no rinde”, decían los diarios. Balotelli es indisciplinado. Balotelli no tiene mentalidad ganadora. Lo que no decían era por qué Mario llegaba tarde a los entrenamientos. Lo que no contaban era que todavía no tenía ciudadanía italiana, que cada vez que viajaba con el Inter a otro país necesitaba permisos especiales, que legalmente era un inmigrante ilegal jugando en el mejor equipo de Italia.
Lo que no mostraban era a Mario sentado solo en el vestuario después de cada partido. Ese video del que te hablé. Ya casi llegamos. Diciembre de 2008. Mario cumple 18 años. Finalmente puede solicitar la ciudadanía italiana, pero el proceso tarda meses, un año más. Mientras tanto, el Inter gana la Serie A, luego la gana de nuevo y de nuevo un triplete histórico.
Tres títulos en una temporada. Mario juega. Mario mete goles importantes, pero Mario no es titular porque cada vez que empieza a brillar hace algo que la prensa italiana convierte en escándalo. Llega 5 minutos tarde. Escándalo. Discute con un compañero en el entrenamiento. Escándalo.
No sonríe en una conferencia de prensa falta de profesionalismo. Querían que fracasara, confesó Balotelli años después, en una entrevista con un medio inglés. No importaba lo que hiciera. Para ellos yo siempre iba a ser el problema. Esta es la primera revelación que te prometí al principio, la confesión donde Mario admite que desde niño sintió que nadie lo quería.
La entrevista completa fue con The Guardian en 2013. Le preguntaron por qué actuaba de manera rebelde. Su respuesta fue devastadora. No era rebeldía, era defensa. Cuando sos un niño y te tratan como si no pertenecieras, aprendés a no esperar nada de nadie. Aprendés que si te portas bien o mal, el resultado es el mismo.
Entonces, ¿para qué portarse bien? Ahí está directo de su boca, la verdad que Italia nunca quiso escuchar. Pero en 2010 algo cambió. Roberto Mancini dejó el Inter, se fue al Manchester City de Inglaterra, un equipo con dinero nuevo, con ambiciones enormes y con un proyecto competir contra Manchester United.
Mancini hizo una sola condición para aceptar el trabajo. Quiero a Mario Balotelli. Los dueños del City no entendían. El chico problemático del Inter, el que la prensa italiana destruye. Ese mismo, dijo Mancini. Porque yo sé quién es realmente y ustedes no tienen idea de lo que puede hacer.
Y entonces llegó el momento que lo cambió todo para siempre. Agosto de 2010, Mario Balotelli llega a Manchester, 20 años, contrato de 5 años, 24 millones de euros. La transferencia más cara en la historia del Manchester City hasta ese momento. La prensa inglesa lo recibe con la misma curiosidad con la que se observa a un animal exótico en el zoológico, el italiano loco, el rebelde, el incomprendido genio.
Lo que no sabían es que Mario acababa de escapar del infierno. Su primer partido en la Premier League, City contra Liverpool. Minuto 83. Mario entra desde el banco. 3 minutos después, asistencia de gol. El City gana 2 a 1. Los hinchas del City se vuelven locos porque en Inglaterra, a diferencia de Italia, a nadie le importaba el color de su piel.
Les importaba si podía jugar y Mario podía jugar. Primera temporada, 13 goles en 28 partidos. No está mal, pero lo importante no eran los números, era lo otro. Mario caminaba por Manchester como si fuera dueño de la ciudad, porque por primera vez en su vida se sentía libre. Nadie lo señalaba en la calle, nadie le gritaba insultos en los restaurantes, nadie cuestionaba si tenía derecho a estar ahí.

Manchester me salvó, dijo años después. Por primera vez sentí que podía respirar, pero los problemas nunca desaparecieron, solo cambiaron de forma. Octubre de 2010. Mario está manejando su Audi R8 por el centro de Manchester. La policía lo detiene. Razón, tenía a 25,000 € en efectivo en el asiento del copiloto.
¿Por qué lleva tanto dinero encima?, le preguntó el oficial. Porque soy rico, respondió Mario. La prensa inglesa se enamoró de él no porque fuera rebelde, porque era honesto, brutalmente honesto. En un mundo de futbolistas entrenados para dar respuestas vacías, Mario decía lo que pensaba.
¿Te gustaría jugar en el Barcelona? No sé, nunca he estado ahí. ¿Cómo te llevas con tus compañeros? Bien, creo. No hablo mucho con ellos. ¿Qué opinas del árbitro de hoy? que fue malo, muy malo. Todos lo vimos. Los periodistas no sabían si amarlo u odiarlo, pero escribían sobre él todos los días.
Mientras tanto, Roberto Mancini intentaba protegerlo. Como un padre protege a un hijo que no entiende cómo funciona el mundo. Mario, no puedes llegar tarde. Llegué 10 minutos tarde. No importa, tienes que llegar antes que todos. ¿Por qué? Los otros también llegan tarde porque ellos no son tú, a ti te juzgan diferente.
Y ahí estaba el problema. Mancini lo sabía, Mario lo sabía, todos lo sabían, pero nadie quería decirlo en voz alta. A Mario Balotelli se le exigía ser perfecto, porque una sola equivocación confirmaba lo que muchos ya pensaban, que no merecía estar ahí. Noviembre de 2010. El Manchester City visita al Manchester United, el derby más importante de Inglaterra.
Old Trafford leno, 75,000 personas. Minuto 36. Balotelli recibe el balón en el borde del área, tres defensores encima. Gira, dispara. ¡Gol! Se quita la camiseta. se queda mirando a la tribuna del United. Silencio absoluto. Luego el sector visitante explota. Ese gol convirtió a Mario en leyenda del City. Porque meterle un gol al United en Old Trafford no es solo un gol, es un acto de guerra.
Pero lo que pasó después del partido fue lo que realmente importa. En la conferencia de prensa, un periodista le preguntó a Alex Ferguson, el entrenador del United, ¿qué opinaba de Balotelli? Es un buen jugador, respondió Ferguson, pero tiene problemas de actitud. No durará mucho en Inglaterra. Esas palabras fueron el principio del fin, porque en Inglaterra, cuando Alex Ferguson dice algo, el resto del fútbol escucha.
De repente, cada error de Balotelli se magnificaba. Cada discusión con Mancini aparecía en portadas. Cada vez que no celebraba un gol era falta de pasión y Mario no entendía por qué, solo había metido un gol. No era eso lo que se suponía que debía hacer, pero entonces llegó el momento que lo cambió todo.
Abril de 2011, Manchester City está jugando un partido crucial contra el Tottenham. Si ganan, están cerca de clasificar a la Champions por primera vez en décadas. Minuto 55. Balotelli recibe un pase. Está solo frente al portero. Solo tiene que empujar el balón, pero en lugar de disparar intenta hacer un caño, un túnel. Falla. El portero ataja. El City no gana.
La prensa inglesa lo destruye. Balotelli es un payaso dijeron. No tiene respeto por el equipo. Mancini debería echarlo. Esa noche Roberto Mancini entró al vestuario. No dijo nada, solo miró a Mario. Y Mario vio algo en los ojos de Mancini que nunca había visto antes. Decepción, no enojo, decepción. Y eso dolió más que cualquier insulto que la prensa pudiera escribir, porque Mancini era la única persona en el mundo del fútbol que había creído en él sin condiciones, la única persona que lo defendía cuando todos lo atacaban y
Mario acababa de fallarle. Grábate esta imagen. Mario sentado solo en el vestuario mirando al suelo mientras sus compañeros se van. Ese es el video del que te hablé al principio. La cámara del equipo de producción del City lo capturó por accidente. Está en algún archivo del club. Nunca se publicó, pero la gente que lo vio dice que es desgarrador.
Mario no lloraba, solo estaba ahí inmóvil, como si finalmente entendiera que no importaba cuánto talento tuviera, nunca iba a ser suficiente. Pero entonces pasó algo inesperado. Mayo de 2011, último partido de la temporada. City contra Stoke. Si ganan, clasifican a la Champions por primera vez en su historia. Minuto 70. Mario entra desde el banco.
8 minutos después, asistencia de gol. El City gana. Los hinchas lo llevan en hombros. Mancini lo abraza. Siempre supe que podías, le dijo Mancini. Solo necesitabas creerlo tú. Y por primera vez en su vida, Mario Balotelli sintió que pertenecía a algo. Temporada 20112. El Manchester City está en guerra con el Manchester United por el título de la Premier League.
Es la pelea más pareja en años. Cada partido es una final. Mario es titular. No porque Mancini quiera, porque el equipo lo necesita. Cuando está concentrado es imparable. El problema es que no siempre está concentrado. Octubre de 2011. Mario pone fuegos artificiales en el baño de su casa. La casa casi se incendia. Los bomberos llegan, la prensa inglesa se vuelve loca.
Solo estaba probando, dijo Mario. No sabía que iba a pasar eso. Mancini explota. Por primera vez públicamente critica a Mario. No puedo protegerlo más, dijo en conferencia de prensa. Tiene que madurar o se va. Mario escuchó y por primera vez no respondió. No se justificó. No se defendió porque entendió algo. Mancini no lo estaba atacando, lo estaba salvando.
Enero de 2012, Mario está jugando mejor que nunca. 11 goles en 20 partidos. El City está primero en la tabla, todo va bien. Y entonces recibe una llamada. Su hermano biológico, el que vive en Italia, el que Mario no ve hace años. “Mamá quiere hablar contigo”, le dijo. Guarda este detalle. Es el caramelo que te pedí que recordaras. Ya casi llegamos ahí.
Abril de 2012, City versus United, el partido que decide el título. Si el City gana, son campeones por primera vez en 44 años. Minuto 20. Balotelli recibe un pase en el área, dispara. ¡Gol! No celebra, solo levanta la camiseta. Debajo lleva otra con un mensaje. Why always me? ¿Por qué siempre yo? La pregunta que Mario se hacía desde niño.
La pregunta que Italia nunca respondió. La pregunta que ahora todo el mundo veía. El City gana. Mario es héroe. Los hinchas cantan su nombre. Mancini lo abraza. Todo es perfecto. Pero esa noche, solo en su casa, Mario llora porque finalmente entiende que no importa cuántos goles meta, siempre va a ser el problemático, siempre va a ser el diferente. Y aquí viene lo fuerte.
Lo que pasó después cambió todo para siempre. Esta es la segunda revelación que te prometí al principio, el momento donde José Mouriño se quebró hablando de él. Mourinho nunca entrenó a Balotelli en el Inter. Llegó justo cuando Mario se iba. Pero años después, en 2016, le preguntaron en una entrevista qué jugador le hubiera gustado entrenar que nunca entrenó. Su respuesta fue directa.
Balotelli. ¿Por qué? Le preguntaron. Y Mourño, el hombre más duro del fútbol, hizo una pausa y dijo, “Porque Mario no es malo. Mario está roto y nadie se tomó el tiempo de arreglarlo. Solo lo usaron cuando les convenía y lo tiraron cuando ya no.” La entrevista continuó, pero Mourño no. Se levantó y se fue.
Esa fue la primera vez que José Mourho abandonó una entrevista sin que lo echaran. Y fue hablando de Mario Balotelli. Mayo de 2012. Manchester City es campeón de Inglaterra. Mario tiene 22 años. Lo logró. Ganó un título en el mejor fútbol del mundo. Pero la temporada siguiente todo se desmorona. Mancini y Mario empiezan a pelear en público, en los entrenamientos, en los partidos.
La relación que los mantuvo unidos durante años se quiebra. Ya no puedo más”, le dice Mancini. “Te di todo y no es suficiente.” Mario no responde porque no tiene respuesta. Mancini tiene razón y ambos lo saben. Enero de 2013, Manchester City vende a Mario Balotelli al AC Milan de vuelta a Italia, de vuelta al lugar que lo destruyó la primera vez.
“Vuelvo a casa”, dijo Mario en su presentación. Pero no era su casa, nunca lo fue. Enero de 2013, Mario Balotelli regresa a Italia como héroe conquistador, campeón de la Premier League, ídolo del Manchester City. El hijo pródigo vuelve a casa. El AC Milan paga 20 millones de euros. Le dan el número 45. No es el nueve, no es el 10, porque esos números son para los ídolos y Mario todavía tiene que probarse.
Otra vez su primer partido de vuelta. Milan contra Udinese. Mario mete gol de penal. Saniro explota. Los Tifosi cantan su nombre. Por un momento parece que todo va a estar bien, pero Italia no olvida y la prensa italiana menos. Primera entrevista en Milán. Le preguntan sobre sus problemas en Inglaterra.
No tuve problemas, responde Mario. Gané un título. ¿Ustedes qué ganaron mientras criticaban desde sus escritorios? La prensa lo destroza. Balotelli no cambia. sigue siendo el mismo arrogante. Lo que no entienden es que Mario no está siendo arrogante, está siendo honesto. Pero en Italia la honestidad se confunde con falta de respeto. Temporada 20123, 12 goles en 13 partidos.
Mario es el mejor delantero de la Serie A. El Milan está segundo en la tabla. Todo marcha perfecto. Y entonces llega el verano de 2013, Copa Confederaciones en Brasil, la previa del Mundial. Italia tiene un equipazo, Buffón, Chiellini, De Rossi, Pirlo y Mario Balotelli como referencia de ataque.
Primer partido, Italia versus México. Mario mete dos goles. Italia gana. Segundo partido, Italia versus Japón. Mario mete un gol más. Italia clasifica. Semifinal Italia versus España. La campeona del mundo y de Europa. El mejor equipo de la historia. Mario está imparable. Recibe, protege, asiste. Es el jugador más peligroso del partido. Pero España es España.

Ganan siete a seis en penales. En ese torneo Mario conoce a alguien, una chica. Fanny Negesha, belga, de origen congoleño, modelo, se enamoran, rápido, intenso, como todo en la vida de Mario. Ella me entiende, le dice a un amigo. Sabe lo que es ser señalado por tu color de piel, pero lo que Mario no sabe es que esa relación va a ser otra herramienta que la prensa italiana usará para destruirlo.
Temporada 2013 2014. Mario empieza bien, goles, asistencias. El Milan está jugando Champions League. Pero entonces empiezan los problemas. Otra vez. Mario llega tarde a un entrenamiento. El entrenador Masimiliano Allegri lo deja fuera del equipo. La prensa celebra. Por fin alguien le pone límites. Escriben.
Mario pide disculpas. Vuelve al equipo. Mete un gol. Todos contentos. Dos semanas después discute con un compañero en un entrenamiento, otra vez los titulares y aquí está el problema. Cada vez que un jugador italiano hace lo mismo, no hay titulares, pero cuando lo hace Balotelli es portada. Marzo de 2014, Milan versus Atlético Madrid por Champions League.
Mario falla un penal en el último minuto. El Milan queda eliminado. La prensa lo crucifica. Balotelli nos decepcionó otra vez. No está a la altura, se tiene que ir. Pero nadie habla de los 15 goles que metió en esa temporada. Nadie menciona que llevaba al equipo en sus hombros. Solo recuerdan el penal fallado.
Y entonces llegó el momento que Mario había esperado toda su vida. Mayo de 2014. César Prandeli, entrenador de la selección italiana, anuncia la lista para el mundial de Brasil. Mario Balotelli está incluido. Va a jugar su primer mundial, el sueño de cualquier futbolista. Voy a demostrarles a todos, dijo en la concentración, voy a hacer que Italia se olvide de todo lo que dijeron de mí.
Pero Brasil tenía otros planes. Junio de 2014, Mundial de Brasil, primer partido de Italia versus Inglaterra. Minuto 35, centro al área. Mario cabecea. ¡Gol! Italia gana 2 a 1. Mario no celebra como loco, solo levanta los brazos, mira a la cámara y asiente como diciendo, “Ven, puedo.
” Segundo partido, Italia versus Costa Rica. Mario juega los 90 minutos, no mete gol. Italia pierde 1 a0. Tercer partido, Italia versus Uruguay. Mario vuelve a jugar todo el partido, no mete gol. Luis Suárez muerde a Cielini. Italia queda eliminada en fase de grupos. El Mundial termina. Mario tiene 24 años. Fue su primera y última Copa del Mundo con Italia porque después de Brasil todo cambió.
Agosto de 2014, el Liverpool de Inglaterra compra a Mario Balotelli por 20 millones de euros. El técnico es Brendan Rogers. El delantero estrella acaba de irse. Luis Suárez. Mario llega para reemplazarlo. Primera conferencia de prensa en Liverpool. Le preguntan si está listo para el desafío. Siempre estuve listo, responde.
Solo necesito que me den la oportunidad. Pero Liverpool nunca le dio la oportunidad. Primera temporada, 28 partidos, un gol, uno. No era que Mario jugara mal, era que el sistema de Liverpool no funcionaba para él. Rogers quería un delantero que presionara constantemente. Mario no era ese tipo de jugador, pero en lugar de adaptar el sistema, decidieron que el problema era Mario.
No encaja en nuestro estilo, dijo Rogers. No tiene la mentalidad de Liverpool. Y esta es la tercera revelación que te prometí al principio, la razón real por la que Inglaterra lo rechazó después de meterle un gol al Manchester United, porque Mario nunca fue rechazado por su talento.
Fue rechazado porque se negó a hacer lo que todos querían que fuera. Querían que fuera humilde, pero Mario era honesto. Querían que sonriera siempre. Pero Mario solo sonreía cuando era genuino. Querían que dijera lo correcto, pero Mario decía lo que pensaba. Y en Inglaterra eso está bien cuando ganás, pero cuando no ganás eres un problema.
Liverpool lo vendió después de un año. De vuelta al Milan, cedido como si fuera un mueble que no encaja en la casa. Temporada 2015 2016. Mario vuelve al Milan, pero no es el mismo Milan, no es el mismo Mario. 13 goles en 33 partidos, no está mal, pero ya no es el chico prodigio. Tiene 25 años y la prensa lo trata como si tuviera 35.
Y entonces recibe otra llamada, la llamada que te pedí que recordaras, su hermano biológico. Otra vez, “Mamá quiere verte”, le dice, “Es importante.” Mario no ha visto a su madre biológica desde que tenía 3 años, 22 años sin contacto, sin llamadas, sin cartas, nada. ¿Por qué ahora Mario acepta? Porque todavía hay una parte de él que necesita respuestas, que necesita entender por qué lo abandonaron.
Se encuentran en un café de Milán. Ella llega con su hermano. Mario llega solo. La conversación dura 20 minutos. Lo que ella le dijo nunca se hizo público. Pero un amigo cercano de Mario contó los detalles años después. Esta es la cuarta revelación que te prometí al principio, lo que su madre biológica le dijo cuando él tenía 25 años.
Necesito dinero le dijo. Tus hermanos necesitan ayuda. Tú tienes mucho. Nosotros no tenemos nada. Eso fue todo. No hubo disculpas, no hubo explicaciones, no hubo te extrañé o pensé en ti todos estos años. Solo necesito dinero. Mario se quedó callado, miró a su hermano, luego a su madre y entendió algo que llevaba 25 años negando.
Nunca lo abandonaron por necesidad, lo abandonaron porque no lo querían y ahora que tenía dinero, de repente existía. No, dijo Mario. Se levantó y se fue. Esa fue la última vez que habló con su madre biológica. fue el día más duro de mi vida, confesó años después, porque confirmó lo que siempre supe, pero nunca quise aceptar, que para ella yo solo era una fuente de dinero.
Después de ese encuentro, algo se rompió en Mario, algo que ya estaba agrietado desde hace años, pero que finalmente se hizo pedazos. Dejó de preocuparse por lo que la gente pensaba. Dejó de intentar demostrar nada. dejó de jugar con el corazón. Temporada 201627. Mario se va al Nisa de Francia, un equipo de medio tabla, nadie lo quiere en los grandes clubes.
En Nissa, Mario mete 15 goles en la primera temporada. Es el goleador del equipo, pero nadie habla de eso porque Nisa no es Milan, Nisa no es Manchester, Nisa no es nada. Junio de 2017, Italia tiene que jugar un repechaje para clasificar al Mundial de Rusia 2018. El rival es Suecia. El entrenador de Italia, Jean Piero Ventura, no convoca a Mario Balotelli.
No encaja en mi sistema, dice. Italia pierde contra Suecia, queda eliminada. Por primera vez en 60 años Italia no va a un mundial. Los hinchas italianos explotan. ¿Por qué no llamaron a Balotelli? Era el único delantero que podía marcar diferencia. Ventura responde, “No lo necesitábamos. Italia acababa de quedar fuera del mundial y según Ventura no necesitaban al delantero que había metido 15 goles esa temporada. La verdad es más simple.
Italia nunca quiso a Mario Balotelli. Lo usaron cuando les convenía y lo descartaron cuando no. Y aquí está lo más duro. Mario ya lo sabía, siempre lo supo. Existe una foto de ese día, la foto del caramelo que te mencioné al principio. No es de un partido, es de Mario viendo la eliminación de Italia por televisión.
Está en su casa en Nisa, solo. La foto fue tomada por accidente por alguien que estaba con él. Se filtró años después. Mario está sentado en un sillón. La televisión muestra a los jugadores de Italia llorando y Mario también está llorando, no de tristeza, de rabia, porque acababa de ver como el país que nunca lo quiso pagaba el precio de su rechazo.
Y lo peor es que ni siquiera eso lo hizo sentir mejor. Temporada 2017. Mario se queda en Nisa, juega bien, mete goles, pero algo cambió. Ya no corre como antes, ya no pelea cada balón, ya no tiene esa chispa que lo hacía especial. Perdió la pasión, dicen los comentaristas, pero no era eso. Mario no perdió la pasión, perdió la esperanza.
La esperanza de que algún día Italia lo aceptaría, la esperanza de que la prensa dejaría de atacarlo. La esperanza de que alguien lo vería como algo más que un problema. Agosto de 2018. Mario ficha por el Olimpic de Marsella. Otro equipo francés. Otro paso más lejos de los reflectores. Primera temporada, ocho goles en 12 partidos.
Está jugando bien otra vez. Marsella está peleando por Champions League y entonces pasa algo que resume perfectamente la carrera de Mario Balotelli. Marzo de 2019. Marsella está jugando contra el Dijon. Mario está esperando un corner. Desde la tribuna, un grupo de hinchas empieza a hacer ruidos de mono. Otra vez, después de 20 años, otra vez lo mismo.
Mario agarra el balón, camina hacia la tribuna, lo patea con fuerza hacia donde están los racistas. Luego se va caminando hacia el vestuario. El árbitro intenta detenerlo. Sus compañeros lo abrazan. Le dicen que se quede, que no se vaya. Pero Mario está cansado. 20 años de aguantar lo mismo. 20 años de esperar que cambie. Y nada cambió. El partido se detiene.
El árbitro amenaza con suspenderlos y no continúa. Los jugadores de ambos equipos rodean a Mario, le dicen que se quede, que ellos lo apoyan. Mario vuelve, termina el partido. Marsella gana. En la conferencia de prensa le preguntan qué sintió en ese momento. Cansancio, responde, solo cansancio. Y esa palabra resume todo.
Mario Balotelli no estaba enojado, no estaba triste, estaba cansado de pelear una batalla que nunca iba a ganar, porque el problema nunca fue Mario. El problema fue un sistema que nunca supo qué hacer con alguien como él, demasiado talentoso para ignorar. demasiado diferente para aceptar. ¿Recuerdas la frase que te pedí que guardaras? La que Mancini le decía todos los días en Manchester.
Las cinco palabras que marcaron su vida. Nadie lo ha hecho hasta ahora. Mancini le decía, Mario necesita que alguien crea en él porque nadie lo ha hecho hasta ahora. Y tenía razón. Nadie lo hizo. Ni Italia, ni la prensa, ni siquiera sus padres biológicos. Solo Mancini. Y cuando Mancini se fue, Mario quedó solo. Otra vez. Temporada 201920.
Mario está en el Brecia, su ciudad natal. El equipo donde empezó todo. Es un círculo completo, pero no del tipo que quieres. Brecia está en problemas. Pelean por no descender. Mario mete cinco goles en 19 partidos. No es suficiente. Brecia desciende a segunda división. Mario se va otra vez. 2020. Pandemia. El mundo se detiene.
El fútbol se detiene y Mario a los 30 años está sin equipo. Ningún grande lo quiere. Los medianos no pueden pagarlo. Los chicos no lo necesitan. Entonces firma con el Monza, un equipo de segunda división italiana. El dueño es Silvio Berlusconi, el expresidente del AC Milan. “Quiero ayudarte”, le dice Berlusconi, “Mereces una última oportunidad.
Mario juega un año en Monza, siete goles. El equipo no sube a primera y entonces viene la oferta que nadie esperaba. Julio de 2021, el Adana de Mirsport de Turquía ofrece un contrato. 2 años, buen salario, proyecto ambicioso. Mario acepta porque a los 31 años ya no puede elegir. Turquía, el último destino de tantos futbolistas que alguna vez fueron grandes.
Temporada 20212022. Mario mete 18 goles en 33 partidos. es el máximo goleador del equipo. Adana termina segundo en la liga turca y nadie en Europa habla de eso porque Mario Balotelli en Turquía no es noticia, solo es otro talento desperdiciado que terminó donde termina esa historia. Pero aquí está lo interesante.
En Turquía, Mario es feliz. No hay prensa italiana esperando destruirlo. No hay racismo en los estadios. No hay expectativas imposibles de cumplir, solo fútbol. Como cuando tenía 8 años y jugaba en Brecia porque amaba el juego. Por primera vez en años me divierto jugando”, dijo en una entrevista con un medio turco.
Aquí no soy Super Mario, no soy el problemático, solo soy Mario y eso es suficiente. Pero la historia no termina ahí porque en junio de 2022 Mario recibe otra llamada. Roberto Mancini, el hombre que lo salvó en el Inter. El hombre que lo llevó a Manchester, el hombre que siempre creyó en él. Ahora Mancini es entrenador de la selección italiana y tiene un problema.
Italia no tiene delanteros. Los que hay no meten goles. Mario le dice Mancini, te necesito. Y después de 5 años sin jugar con Italia, Mario Balotelli es convocado otra vez, pero no llega a jugar porque la Federación Italiana presiona a Mancini. No lo llames, va a ser un problema. La prensa lo va a destruir. Mancini sede. Mario se entera por los medios.
No hay llamada, no hay explicación, solo silencio. Y esa fue la última oportunidad que Italia le dio a Mario Balotelli. En 2023, Mario vuelve a Italia, ficha por un equipo de tercera división, Serie C, el nivel más bajo de su carrera, 33 años. jugando contra chicos de 20 que sueñan con llegar a donde él estuvo. Y lo más triste es que Mario juega como si nada hubiera cambiado.
Mete goles, asiste, gana partidos porque el talento siempre estuvo ahí. Lo que faltó fue todo lo demás. 2024. Mario Balotelli tiene 34 años. Está jugando en el Genoa de la Serie A, devuelta en primera división después de 3 años. No es titular, entra desde el banco, juega a 10, 15 minutos, hace lo que puede.
Los hinchas del Genoa lo aplauden cada vez que entra, no porque meta goles, porque saben lo que representa. Un talento que pudo haber sido uno de los mejores del mundo y que el sistema destruyó. Pero esta no es una historia de víctimas, porque Mario Balotelli no es una víctima. Mario cometió errores. Llegó tarde, discutió con entrenadores, hizo cosas estúpidas como poner fuegos artificiales en su baño.
Pero esos errores no explican por qué su carrera terminó así. Miles de futbolistas han hecho lo mismo o peor y siguen jugando, siguen siendo respetados, siguen siendo defendidos. La diferencia es que Mario nunca tuvo el beneficio de la duda. Cada error se magnificaba, cada problema se convertía en escándalo y eventualmente Mario dejó de pelear.
Porque cuando peleas durante 20 años y nunca ganás, eventualmente te cansas. Hoy Roberto Mancini ya no es entrenador de Italia, renunció en 2023. Dicen que una de las razones fue la presión que recibió por querer llamar a Balotelli. “Hay jugadores que merecían más”, dijo Mancini en su última conferencia de prensa. No mencionó nombres, no hizo falta.
José Mourinho hoy entrena en Arabia Saudita. En una entrevista reciente le preguntaron cuál fue su mayor arrepentimiento como entrenador. No haber entrenado a Baloteli cuando pude, respondió. Creo que hubiera podido ayudarlo o al menos intentarlo. Los Balotelli, la familia que adoptó a Mario, siguen viviendo en Brecia.
Mario los visita cuando puede, porque a pesar de todo ellos fueron los únicos que lo quisieron sin esperar nada a cambio. Fanny Negesha, su exnovia, se casó con otra persona. Tuvieron hijos. Vive en Bélgica. En una entrevista hace un par de años le preguntaron, “¿Qué recuerda de Mari? Era un niño en el cuerpo de un hombre.
” dijo, “Todo el mundo esperaba que fuera perfecto y él solo quería que alguien lo abrazara y le dijera que estaba bien ser imperfecto. El Manchester City, el equipo donde Mario fue campeón, retiró un documental hace unos años sobre la temporada 2011212, la temporada del título. Hay una escena donde Mancini está hablando con Mario después de un entrenamiento.
La cámara está lejos. No se escucha lo que dicen, pero se ve a Mancini poniendo su mano en el hombro de Mario. Y Mario por un segundo se ve pequeño, vulnerable, como el niño de 8 años que solo quería jugar fútbol. Esa escena dura 5 segundos, pero resume toda la carrera de Mario Balotelli mejor que cualquier gol, porque Mario nunca necesitó más talento, necesitaba más momentos como ese y el fútbol se los negó.
¿Qué le pasó a Mario Balotelli? ¿Por qué un jugador tan talentoso terminó en equipos de tercera división? La respuesta fácil es porque era indisciplinado, porque era problemático, porque nunca maduró. Pero la verdad es más complicada. Mario Balotelli fue un experimento. El primer gran futbolista negro nacido y criado en Italia, el primero que llegó a la cima y el primero que Italia no supo cómo manejar.
Lo necesitaban cuando metía goles, lo rechazaban cuando fallaba, lo llamaban orgullo italiano cuando ganaba y ese cuando perdía. Durante 20 años, Mario intentó ser lo que todos querían. el jugador perfecto, el italiano ideal, el ejemplo. Y cuando se dio cuenta de que nunca iba a ser suficiente, dejó de intentarlo.
No porque se rindiera, porque entendió algo que muchos nunca entienden. No podés ganar un juego donde las reglas cambian cada vez que estás por ganar. Hoy Mario Balotelli sigue jugando, no en los grandes escenarios, no bajo los reflectores, pero jugando, porque después de todo lo que pasó, lo único que nunca perdió fue su amor por el fútbol.
Y tal vez eso es lo único que realmente importa. Hazlo por tu familia”, le gritaban desde la tribuna cuando era joven. Al final, Mario lo hizo por él mismo, porque fue lo único que le quedó cuando todos los demás se fueron. La historia de Mario Balotelli no es una tragedia, es una advertencia. Una advertencia sobre lo que pasa cuando el talento no es suficiente, cuando el color de tu piel importa más que tus goles, cuando la prensa decide que eres el villano antes de que tengas chance de ser el héroe.
Mario Balotelli pudo haber sido el mejor delantero de su generación. Los números lo demuestran. El talento estaba ahí. Pero el fútbol no es solo talento, es sistema, es apoyo, es dar segundas oportunidades. Y a Mario solo le dieron primeras oportunidades. Después de cada error era el final, hasta que eventualmente fue el final de verdad.
Si esta historia te enseñó algo sobre quién fue realmente Mario Balotelli. Si ahora entendés que detrás de cada titular había un hombre roto intentando sobrevivir, dale like a este video. Suscribite para que historias como esta, historias que el deporte prefiere olvidar, encuentren quien las cuente.
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