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La Policía Buscaba A Un Hombre Desaparecido — Encontró Otra Familia Y A Quien Ordenó Su Muerte

Soledar los recibió en la puerta. Llevaba la misma ropa del día anterior, no había dormido. Los detectives le hicieron preguntas básicas. Refugio tenía enemigos, deudas, algún problema reciente Soledad respondió que no a todo. Dijo que su esposo era un hombre tranquilo, trabajador, sin vicios. Le pidieron una foto reciente de refugio.

Soledad sacó su teléfono y mostró una foto del cumpleaños de él tomada en agosto. Refugio sonriendo con una camisa azul frente a un pastel. Los detectives también revisaron el teléfono de refugio o al menos intentaron localizarlo. La última señal de su celular era de la noche del lunes 14 de octubre a las 8:52 de la noche.

La señal venía de una torre cerca de la carretera 281 al norte de la ciudad, no de Corpus Cristi. Eso llamó la atención de los investigadores. Corpus Cristi quedaba al sureste. La señal del teléfono apuntaba al norte. El jueves 17 de octubre, un patrullero estatal encontró la camioneta de refugio. Estaba estacionada en el acotamiento de la carretera 281, cerca del kilómetro 540.

A unos 50 minutos de San Antonio, la Silverado gris estaba ahí, sola, sin daños visibles. Las llaves seguían puestas. El portafolio de trabajo estaba en el asiento del copiloto, la maleta pequeña en la cajuela. El teléfono de refugio no estaba en el vehículo. No había señales de un choque, no había vidrios rotos, no había sangre.

La camioneta parecía simplemente estacionada, como si alguien la hubiera dejado ahí a propósito. Una cámara de una gasolinera cercana ubicada a 200 m del lugar grabó algo importante. La marca de tiempo dice 14 de octubre de 2024, 2047. En la grabación se ve el asilverado gris pasando por el carril derecho. Va sola. Solo se distingue una persona al volante.

La calidad de la imagen no permite ver el rostro con claridad. Es la última vez que alguien ve esa camioneta en movimiento. Soledad fue informada del hallazgo esa misma tarde. Según el reporte policial, ella preguntó varias veces, “¿Y refugio, ¿dónde está refugio?” Los detectives le explicaron que no había nadie en el vehículo, que la búsqueda de su esposo continuaba.

Esa noche, equipos de búsqueda con drones y perros rastreadores revisaron la zona alrededor del kilómetro 540. Es una zona de monte bajo con poca vegetación, cerca de unos terrenos privados usados para ganado. No encontraron nada esa noche. El viernes 18 de octubre, la noticia llegó a los medios locales.

Hombre desaparece en circunstancias misteriosas cerca de la carretera 281. Soledad dio una breve declaración frente a su casa. Apenas pudo hablar. pidió ayuda. Pidió que si alguien tenía información llamara a la policía. Los vecinos se organizaron, repartieron volantes con la foto de refugio, la misma foto del cumpleaños con la camisa azul.

Mientras tanto, los investigadores empezaron a revisar algo más. Las llamadas y mensajes del teléfono de refugio antes de que se apagara. Encontraron algo extraño, un número que aparecía constantemente en los registros. No era un cliente, no era nadie de la empresa, era un número con código de área 956, Brownsville. Las llamadas a ese número eran casi diarias, algunas duraban más de una hora y siempre, sin excepción, ocurrían entre las 2 y las 4 de la tarde. Nunca por la noche.

Los detectives empezaron a investigar ese número y lo que encontraron los llevó directo a un departamento en Brownsville, a más de 400 km de la casa de la calle Wolsback Parkway. Ahí vivía Itsel Reyes Cordero y un niño de 4 años. El sábado 19 de octubre de 2024, dos detectives viajaron a Brownsville. Llegaron al departamento a las 11:00 de la mañana.

Itzel Reyes Cordero abrió la puerta, 38 años. Cargaba a un niño pequeño en brazos. Los detectives se presentaron. Le explicaron que estaban buscando a un hombre llamado Refugio Olvera Cantú. Le mostraron la foto del cumpleaños, la camisa azul. Itsel se quedó en silencio unos segundos, luego dijo algo que cambió todo. Ese es mi esposo.

Los detectives le preguntaron desde cuándo lo conocía. Itzel respondió, desde hace 6 años. El niño tenía 4 años. Era hijo de ambos. Le preguntaron si sabía que refugio tenía otra familia en San Antonio. Itzel dijo que no, que ella sabía que él viajaba mucho por trabajo, que pasaba semanas fuera, pero que siempre regresaba y que siempre la llamaba.

Le preguntaron cuándo fue la última vez que habló con él. Itsel revisó su teléfono. La última llamada fue el lunes 14 de octubre a las 3:15 de la tarde. Duró 41 minutos. Después de esa llamada nada, ni mensajes ni respuestas. Itsel dijo que ella también había reportado a refugio como desaparecido, pero lo reportó en Brownsville, no en San Antonio.

Por eso los dos reportes no se habían conectado de inmediato. Los detectives revisaron el teléfono de Itzel. Encontraron años de mensajes, fotos, videos, refugio con el niño en una alberca, refugio cargando al niño en sus hombros en lo que parecía un parque, refugio celebrando un cumpleaños infantil con un pastel de dinosaurios. Las fechas de esas fotos coincidían con los días que, según la versión de Soledad, Refugio estaba de viaje por trabajo.

Itzel también mostró documentos, un acta de matrimonio civil de Tamaulipas, México, un acta de nacimiento del niño con el apellido Olvera y recibos de un departamento que refugio rentaba a su nombre en Brownsville desde 2019. Los detectives le preguntaron si refugio le daba dinero. Itsel dijo que sí, que él pagaba la renta, los gastos del niño y le daba dinero cada mes para sus propios gastos.

En efectivo, casi siempre. Le preguntaron si refugio tenía alguna propiedad, cuenta bancaria o algo a su nombre. Itzell dijo que no estaba segura, pero que él tenía una caja fuerte pequeña en el closet del departamento. Con el permiso de Itzel, los detectives abrieron la caja fuerte esa misma tarde.

Adentro encontraron varios documentos. una tarjeta de débito de un banco diferente al que usaba con soledad, un contrato de renta de una bodega a las afueras de Brownsville a nombre de refugio y un sobre con cerca de $1,000 en efectivo. También encontraron algo más, una carpeta con fotografías impresas, fotos de soledad, de la casa en San Antonio, de los Rosales.

El al ver esas fotos dijo que no sabía quién era esa mujer, que nunca la había visto, que refugio nunca le había hablado de ella. Los detectives le explicaron entonces lo que estaba pasando. Que Refugio tenía otra esposa en San Antonio desde hace 25 años. Itzel se sentó, no dijo nada por casi un minuto, después preguntó en voz baja, “¿Yla sabe de nosotros?” Los detectives no respondieron esa pregunta, pero esa misma noche alguien tendría que decirle la verdad a Soledad Vázquez Treviño.

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