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De Estrella del REAL MADRID a 9 AÑOS de PRISIÓN por Agresión Grupal | ROBINHO

De gloria eterna a sombra olvidada. Hay historias de gloria que terminan en cenizas de ídolos que caen desde lo más alto hasta el fondo del abismo. Robson de Souousa, Robiño, el rey de la bicicleta, el heredero de Pelé. La joya brasileña que deslumbró al mundo, hoy cumple 9 años de prisión en la penitenciaría. Dr.

 José Augusto César Salgado en Membé Paulo, condenado por violación grupal, de jugar ante millones de fanáticos a compartir celda en la cárcel de los famosos. de firmar contratos millonarios a reparar televisores para reducir su condena. Esta es la historia real de cómo un chico  de las favelas de San Vicente que tocó las estrellas del fútbol europeo terminó convirtiéndose en uno de los casos más polémicos y oscuros del deporte mundial.

 San Vicente, estado de San Paulo, Brasil. 25 de enero de 1984 nace Robson de Souza en una familia humilde. Su padre, un futbolista frustrado cuya carrera se truncó por una lesión de rodilla. Su madre, una mujer trabajadora que sostiene el hogar. La pobreza marca su infancia. Calles sin asfaltar, casas precarias. Pero hay algo que en Brasil nunca falta.

 Una pelota y el sueño de ser futbolista. Con apenas 6 años, Robiño comienza a jugar fútbol sala en el desaparecido club Beiramar. Allí, en ese pequeño espacio de 40 por 20 m, nace la magia.  El chico tiene algo diferente, sus pies hablan. La pelota parece atada a sus botines. En su primera temporada marca 73 goles. 73.

Un récord para un niño que apenas sabe leer. El complejo deportivo, que hoy lleva su nombre es todo lo que queda de aquel club donde dio sus primeros toques al balón en 1994, cuando tiene apenas 10 años. El técnico del Santos, Betinho, lo descubre jugando en el Beiramar. Lo lleva a la Asociación Atlética dos Portuarios, pero es solo un paso previo.

 Rápidamente Robiño ingresa a las divisiones inferiores del Santos. El mismo club que vio nacer a la leyenda de Pelé. Y allí, en la cantera del Peche comienza la construcción  del mito. El año 2001 es crucial. Robiño tiene 17 años y lidera el Santos en el campeonato brasileño sub-17. Ganan el título.

 El chico ya no es solo una promesa, es una realidad que empieza bien a incomodar a los rivales y entonces sucede algo que marcará su carrera para siempre. Pelé, el mejor futbolista de todos los tiempos,  la leyenda viviente, el rey del fútbol, que por entonces estaba al frente de las categorías juveniles del Santos, lo señala públicamente como su heredero.

 Robiño, dice Pelé, tiene condiciones para ser mejor que él. La presión es inmensa, las expectativas estratosféricas. En 2002, con solo 18 años, Robiño debuta en el primer equipo del Santos. Su primera temporada como profesional es sensacional. 10 goles en 30 partidos. Pero más importante que las cifras es el título.

 El Santos gana el Campeonato brasileño después de 20 años de sequía, 20 años esperando volver a la cima. Y el artífice es este chico delgado, rápido, habilidoso que hace malabares con el balón. Brasil tiene un nuevo ídolo. La prensa lo compara con Ronaldinho, con Ronaldo. Algunos se atreven a mencionar el nombre de Pelé.

 El mundo empieza a mirar hacia Saulo. 2003. Robiño marca nueve goles en el campeonato brasileño, cuatro en la Copa Libertadores. El Santos llega a la final de la Libertadores por primera vez en 40 años. Pierden Contraboca Juniors, pero Robinho es la gran figura del torneo. Europa empieza a llamar Real Madrid Chelsea, Barcelona.

 Los grandes clubes observan, pero todavía es pronto. Brasil no quiere dejarlo ir. 2004. Robiño explota. 21 goles en 37  partidos del Brasileirao. Siete en el Campeonato Paulista, cuatro en la Libertadores. Es el mejor jugador de Brasil. Recibe el Balón de Oro brasileño. El premio al mejor futbolista del país. Tiene solo 20 años.

 Su valor de mercado se dispara. Ya no es cuestión de si se irá de Europa, sino de cuándo y a qué club. Pero antes de la gloria europea llega el terror. En noviembre de 2004, la madre de Robiño es secuestrada. Dos hombres armados saltan el muro de una casa en Santos y se la llevan. Durante días no hay contacto. El futbolista vive una pesadilla.

 Las negociaciones con el Real Madrid se paralizan. Finalmente, Marina de Souza es liberada tras el pago de un rescate.  Robiño quiere salir de Brasil, quiere proteger a su familia. Europa es la salida. 2005, el año del gran salto. Robiño marca 24 goles en 28 partidos. Es imparable.

 El Real Madrid intensifica las negociaciones, pero el presidente del Santos, Marcelo Teisira, no quiere vender. Pone trabas, pide cifras astronómicas. El culebrón Robiño domina los titulares durante meses. El jugador deja de entrenar, deja de jugar, presiona para su salida. Finalmente, en julio de 2005, el Real Madrid deposita 24,illon5 de EUR.

 El 60% de la cláusula de rescisión. Robiño renuncia al 40% restante que le corresponde. Lo único que quiere es irse. El 25 de agosto firma contrato por cinco temporadas. Es el cuarto fichaje galáctico de esa temporada junto a Julio Baptista, Pablo García y Carlos  Diogo. Madrid, la capital del fútbol. El Santiago Bernabéo.

  80,000 personas coreando su nombre. Robiño tiene 21 años y acaba de firmar por el club más grande del mundo. Va a compartir vestuario con Ronaldo, Sinedin, Sidá, David Beckham, Raúl Roberto Carlos. Los Galácticos, el proyecto más ambicioso de la historia del fútbol. Todo parece perfecto. Su debut  es memorable.

 28 de agosto de 2005, contra el Cádiz en el Ramón de Carranza. Robiño da un recital regates imposibles, túneles, asistencias, goles. Ese partido es quizás su mejor actuación de toda la temporada. La afición blanca enloquece. El heredero de Pelé está en Madrid, pero la realidad es más compleja. Su primera temporada tiene altibajos.

 Juega principalmente por las bandas. marca 12 goles en total, ocho en Liga, cuatro en  Copa del Rey, no anota en Champions League. Las críticas empiezan a llegar. Se dice que es irregular, que desaparecen los partidos importantes, que su juego es demasiado individualista. El Real Madrid no gana títulos esa temporada.

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