1 COALICIÓN, 6 NOMBRES y un RECHAZO — la VERDAD que DENUNCIÓ MARÍA ANDREA NIETO
Abelardo de la Esprella tiene un problema, no con Iván Cepeda, no con Gustavo Petro. Tiene un problema con los que supuestamente son sus aliados, con la gente que dice estar del mismo lado, porque acaba de pasar algo que revela quiénes son realmente. Se reunieron seis políticos poderosos para formar una coalición contra el petrismo y cuando llegó el momento de invitar a Abelardo, el candidato que lidera las encuestas, le dijeron que no, que no lo quieren, que mejor se vaya.
Mientras tanto, invitaron a Paloma Valencia, que en las encuestas está 15 puntos abajo. ¿Qué está pasando? Esto no es sobre ganarle a Petro, esto es sobre quien controla el poder. Bienvenidos a Historia Oculta. Hoy vamos a contar una historia que afecta directamente a millones de personas. Antes de seguir, dale me gusta a este vídeo y suscríbete al canal para que más gente conozca esta verdad.
y déjanos en los comentarios desde qué parte del mundo nos estás viendo. María Andrea Nieto está preocupada, muy preocupada, y cuando ella se preocupa es porque algo grave está pasando. María Andrea no es una periodista más, es economista, es historiadora. Durante 10 años fue columnista del periódico El nuevo siglo.
Fue directora del Servicio Nacional de Aprendizaje. Conoce cómo funciona el poder en Colombia. Conoce a los políticos. conoce sus mañas y por eso cuando salió a hablar unos días muchos se quedaron callados porque lo que dijo incomoda, lo que dijo sacude, lo que dijo obliga a mirar de frente algo que muchos prefieren ignorar. María Andrea dijo algo que todos sabíamos, pero nadie se atrevía a decir en voz alta, que hay una trampa, que hay una maniobra, que hay un grupo de políticos que dice querer derrotar a Petro, pero que en realidad lo que quiere es
mantener el poder entre ellos mismos. que están dispuestos a perder las elecciones antes que permitir que alguien que no sea de su círculo llegue a la presidencia y que ese alguien se llama Abelardo de la Espriella. Abelardo no es un político tradicional, no viene de una familia de apellidos conocidos, no estudió en el gimnasio moderno ni en el San Carlos.
No es primo ni cuñado de ningún expresidente, no pertenece al club y eso lo hace peligroso. Peligroso para un sistema que lleva décadas funcionando con las mismas caras. Con las mismas familias, con los mismos apellidos rotándose el poder. Abelardo es abogado, un abogado exitoso. Fundó su propia firma de la Spriella Laers Enterprise en 2002.
Tiene oficinas en Bogotá, en Barranquilla, en Medellín y hasta en Miami. Durante más de 20 años defendió casos de alto perfil, casos difíciles, casos polémicos. Defendió a expresidentes, a funcionarios públicos. a empresarios. Se hizo famoso por su estilo combativo, por no dejarse amedrentar, por decir las cosas sin filtros.
Pero Abelardo no es solo abogado, es empresario. Tiene una línea de ropa masculina de lujo que se llama de la spriella Sty. Produce vino en la Toscana Italiana con la marca Fratellone. Tiene su propio ron que se llama defensor. Es cofundador del restaurante y bar místico. Es escritor. Es compositor. es un hombre que construyó un imperio desde cero trabajando, sin herencias, sin padrinos políticos, sin pertenecer al club de élite y hace unos meses decidió que quería ser presidente de Colombia.
Muchos se rieron, muchos dijeron que era un capricho, que era publicidad, que no iba en serio. Pero Abelardo empezó a moverse, empezó a hablar, empezó a conectar con la gente en redes sociales y algo pasó, algo que nadie esperaba. La gente empezó a escucharlo, a seguirlo, a creer en él y cuando salieron las primeras encuestas serias, todos se quedaron sorprendidos.
Abelardo estaba punteando. Estaba por encima de todos los candidatos de oposición. Las encuestas mostraban algo claro. Entre los candidatos que no son del pacto histórico, Abelardo era el que tenía más posibilidades de llegar a segunda vuelta, el que tenía más seguidores en redes sociales, el que generaba más conversación. el que conectaba con una parte del país que estaba cansada de los políticos de siempre.
Y eso cambió todo, porque cuando dejas de ser un fenómeno de redes y empiezas a aparecer en las encuestas, el poder te empieza a tomar en serio y cuando el poder te toma en serio, empiezan las maniobras. En diciembre de 2025 pasó algo importante. Seis candidatos de la oposición decidieron unirse, decidieron formar una coalición, le pusieron un nombre bonito.
La gran consulta por Colombia. La idea era simple. En lugar de ir todos divididos a las elecciones y perder contra Iván Cepeda, iban a hacer una consulta interna. El 8 de marzo de 2026, el mismo día de las elecciones al Congreso, los colombianos votarían y elegirían cuál de los seis candidatos debería enfrentar a Cepeda en primera vuelta y todos los demás se comprometerían a apoyar al ganador.
Suena bien, suena democrático, suena como algo que realmente podría funcionar, pero hay un problema, un problema grande. Los seis candidatos que formaron esa coalición son David Luna, Mauricio Cárdenas, Juan Manuel Galán, Vicky Dávila, Aníbal Gaviria y Juan Daniel Oviedo. Seis nombres, seis candidatos y ni uno solo de ellos está cerca de Abelardo en las encuestas.
David Luna es político tradicional, fue representante a la cámara, fue ministro de las TIC en el gobierno de Juan Manuel Santos, es parte del establecimiento político desde hace años. Mauricio Cárdenas fue ministro de Hacienda, fue ministro de minas y energía, es economista, es tecnócrata, es del club de los que siempre han estado cerca del poder.
Juan Manuel Galán es hijo de Luis Carlos Galán. Viene de una familia política tradicional. Es senador desde hace años. Representa al nuevo liberalismo, que es un partido histórico. Vicky Dávila es periodista, directora de la revista Semana. tiene influencia, tiene alcance mediático, pero no tiene experiencia política directa.
Aníbal Gaviria fue gobernador de Antioquia. Es político regional con base fuerte en Medellín. Es parte del liberalismo antioqueño que también es parte del establecimiento. Juan Daniel Oviedo es el más joven del grupo. Fue alcalde de Yopal. Representa una renovación generacional, pero también viene del sistema político tradicional. Entonces, cuando ves la lista de nombres, te das cuenta de algo.
Todos vienen del mismo lugar, del sistema político tradicional, de las instituciones establecidas, del club de los que se conocen entre ellos, de los que estudiaron en las mismas universidades, de los que van a los mismos eventos, de los que se llaman por teléfono cuando necesitan algo, son parte del mismo círculo y Abelardo no.
Cuando anunciaron la gran consulta, dijeron algo importante. Dijeron que la convocatoria estaba abierta, que otros candidatos podían sumarse, que lo importante era unir fuerzas contra el petrismo, pero había condiciones, condiciones no escritas, condiciones que solo ellos entendían. Porque cuando Abelardo expresó interés en participar, la respuesta fue clara.
No, no lo queremos. Mejor no. Mejor cada uno por su lado. Y ahí es donde María Andrea Nieto entró a hablar, porque ella vio lo que estaba pasando, vio la maniobra, vio la trampa y salió a decirlo públicamente. dijo que era una vergüenza, que era una burla a la democracia, que los mismos que hablan de unidad estaban practicando la exclusión, que los mismos que dicen querer derrotar a Petro estaban rechazando al candidato que tenía más posibilidades de hacerlo según las encuestas.
María Andrea no se guardó nada. dijo que esto revelaba las verdaderas intenciones, que no se trataba de ganarle a Petro, que se trataba de mantener el control, de asegurarse de que el próximo presidente fuera alguien que ellos pudieran manejar, alguien que les debiera favores, alguien que respetara las reglas no escritas del club.
Y Abelardo no cumplía con eso. Abelardo era impredecible. Abelardo no le debía nada a nadie. Abelardo había construido su carrera solo y eso lo hacía peligroso. Pero la historia no terminó ahí porque unos días después de que anunciaran la gran consulta pasó algo más. Paloma Valencia anunció que también quería participar. Paloma es senadora del Centro Democrático.
Es el partido de Álvaro Uribe. Es parte de la derecha tradicional colombiana. Y cuando Paloma pidió entrar a la gran consulta, la respuesta fue diferente, diferente a la que le dieron a Abelardo. Los fundadores de la consulta dijeron que sí, que Paloma era bienvenida, que el Centro Democrático podía participar y ahí fue cuando todo quedó claro, porque si se trataba realmente de unir fuerzas contra Petro, entonces Abelardo debería haber sido el primero en ser invitado.
es el que lidera las encuestas, es el que tiene más seguidores, es el que genera más conversación, pero lo rechazaron. Mientras tanto, aceptaron a Paloma, que en las encuestas está 15 puntos abajo. 15 puntos es una diferencia enorme. Entonces, si no era por las encuestas, ¿por qué sí a Paloma y no a Abelardo? La respuesta es simple.
Paloma es del club. Paloma viene del Centro Democrático, que es un partido establecido. Paloma tiene vínculos con Álvaro Uribe que es parte del poder tradicional. Paloma es predecible. Paloma juega con las reglas que ellos conocen y Abelardo no. Abelardo es un outsider, un advenedizo, alguien que llegó sin pedir permiso y eso no se perdona en el club de élite colombiano.
Abelardo pudo haber reaccionado con rabia, pudo haber salido a atacar, pudo haberse dejado llevar por la frustración, pero no lo hizo. Hizo algo que sorprendió a muchos. Hizo algo que mostró su calidad humana. mandó un mensaje público felicitando a Paloma Valencia. Le dijo que se alegraba de que participara en la gran consulta, que era bueno que el Centro Democrático estuviera representado.
Y luego dijo algo más, algo que dejó a muchos con la boca abierta. Abelardo dijo que si Paloma ganaba la consulta y se convertía en la candidata de oposición para enfrentar a Iván Cepeda, ella podría contar con su apoyo, que él estaría dispuesto a trabajar junto a ella para derrotar al petrismo, que el enemigo no era ella, sino el proyecto de Petro.
Y no solo lo dijo de Paloma, lo extendió a todos los miembros de la gran consulta. Les dijo a David Luna, a Mauricio Cárdenas, a Juan Manuel Galán, a Vicky Dávila, a Aníbal Gaviria y a Juan Daniel Oviedo, que si alguno de ellos ganaba podían contar con su apoyo. Fue un gesto de grandeza, un gesto de madurez política, un gesto que mostró que para Abelardo realmente se trataba de derrotar al petrismo y no de egos personales.
Y cuando todos vieron ese mensaje, esperaron la respuesta. Esperaron que los fundadores de la gran consulta respondieran con la misma altura, que dijeran algo, que agradecieran, que reconocieran el gesto. Pero no pasó nada. Silencio. Silencio total. Ninguno de los seis respondió. Ninguno agradeció. Ninguno reconoció el gesto de Abelardo y ese silencio lo dijo todo, porque el silencio es también una forma de hablar, es una forma de mostrar desprecio, es una forma de decir, “No te consideramos, no eres de los nuestros,
no te queremos en nuestro club.” Y ese silencio confirmó exactamente lo que María Andrea Nieto había advertido, que esto no es sobre derrotar a Petro, que esto es sobre mantener el control, que esto es sobre quién manda. María Andrea salió otra vez a hablar y esta vez estaba más molesta. dijo que el silencio de los seis candidatos era revelador, que mostraba su verdadera cara, que hablaban de unidad, pero practicaban la exclusión, que hablaban de democracia, pero funcionaban como una élite cerrada, que hablaban de derrotar al petrismo,
pero estaban más preocupados de mantener su círculo de poder y que los colombianos tenían que ver esto, tenían que entenderlo, porque esto definía quiénes eran realmente. Y María Andrea tiene razón, porque lo que está pasando con Abelardo no es algo nuevo en la política colombiana. Es algo que ha pasado siempre.
Cada vez que alguien de afuera intenta entrar al sistema, el sistema lo rechaza, el sistema se cierra. El sistema protege a los suyos. Y no importa si la persona de afuera es mejor, no importa si tiene más apoyo, no importa si tiene más posibilidades de ganar, lo que importa es que no es del club y eso no se perdona.
Abelardo lo sabe. Ha vivido esto toda su vida. Cuando empezó como abogado, también enfrentó rechazo. Los bufetes tradicionales no lo tomaban en serio. Las firmas de apellidos largos lo miraban con desprecio porque él no venía de donde ellos venían. No tenía los contactos que ellos tenían, no pertenecía a su círculo.
Pero Abelardo no se rindió. trabajó, se esforzó, ganó casos difíciles, se hizo un nombre, construyó su propia firma y se convirtió en uno de los abogados más exitosos del país a pesar del rechazo del establecimiento. Y ahora está pasando lo mismo en política. Los políticos tradicionales lo miran con desprecio. Los partidos establecidos no lo toman en serio.
Los medios de comunicación tradicionales lo ignoran o lo atacan porque representa algo que ellos temen. Representa la posibilidad de que alguien de afuera puede llegar al poder, de que no necesitas apellidos, no necesitas pertenecer al club. No necesitas haber estudiado en los colegios correctos. Puedes llegar trabajando, conectando con la gente, hablando directo y eso es una amenaza para todo el sistema.
Entonces, cuando los seis candidatos de la gran consulta rechazaron a Abelardo, no fue por sus ideas, no fue por su programa de gobierno, no fue porque no sirva, fue porque representa una amenaza al orden establecido. Porque si Abelardo llega a la presidencia, va a demostrar que el sistema puede ser derrotado, que la élite puede ser vencida, que los colombianos comunes pueden elegir a alguien que no sea parte del club y eso cambiaría todo.
Y esa es exactamente la razón por la que Abelardo está conectando con tanta gente. Porque millones de colombianos están cansados, cansados de los políticos de siempre, cansados de las mismas caras. Cansados de las mismas promesas, cansados de ver como el poder rota entre las mismas familias, entre los mismos apellidos, entre los mismos círculos.
Y ven en Abelardo a alguien diferente, a alguien que no le debe nada a nadie, a alguien que no está comprometido con los intereses de siempre, a alguien que puede realmente cambiar las cosas. Por eso las encuestas lo tienen punteando. Por eso tiene más seguidores en redes sociales que cualquier otro candidato de oposición.
Por eso genera tanta conversación, porque representa esperanza. representa la posibilidad de que esta vez puede ser diferente, de que esta vez el pueblo puede ganarle al establecimiento, de que esta vez podemos elegir a alguien que realmente nos represente y no a alguien que representa los intereses de la élite.
Pero el establecimiento no se va a rendir fácil. Van a usar todas sus herramientas, van a usar los medios de comunicación que controlan, van a usar los partidos políticos que manejan. Van a usar el dinero que tienen, van a usar las instituciones que dominan, van a hacer todo lo posible para que Abelardo no llegue. Y la gran consulta es parte de esa estrategia.
Es una forma de dividir el voto de oposición, pero asegurándose de que el candidato final sea alguien del club, alguien que ellos puedan controlar. Y ahí está el problema, porque si la oposición está más preocupada de mantener su club cerrado que de ganarle a Iván Cepeda, entonces Cepeda va a ganar. Porque mientras ellos se pelean entre sí por quién es del club y quién no, Cepeda está trabajando, está organizando, está movilizando, está consolidando el voto del pacto histórico y puede ganar no porque sea mejor, sino
porque la oposición está dividida. dividida por los egos, dividida por los intereses, dividida por el deseo de mantener el control. María Andrea Nieto lo entiende perfectamente, por eso está tan preocupada, porque ve cómo se repite la historia, ve como la oposición se autodestruye, ve como los que dicen querer salvar a Colombia están más preocupados de sus propios intereses y ve cómo eso puede llevar a que Petro gane otra vez a través de Cepeda.
Y después de 4 años de Petro, 4 años más de su proyecto sería devastador para Colombia. Entonces, la pregunta que todos nos tenemos que hacer es simple. ¿Queremos realmente derrotar al petrismo o queremos mantener el club cerrado? Porque las dos cosas no son compatibles. Si queremos derrotar a Cepeda, necesitamos al candidato más fuerte, al que tenga más posibilidades, al que conecte con más gente.
Y en este momento, según las encuestas, ese candidato es Abelardo. Pero si el club decide que prefiere perder antes que dejar entrar a Abelardo, entonces vamos a perder y después no podemos quejarnos. Y eso es exactamente lo que está en juego en este momento. No es solo quien va a ser el candidato de oposición. Es si vamos a permitir que la política colombiana siga siendo un club cerrado de élites o si finalmente vamos a abrir las puertas para que gente de afuera pueda participar.
Es si vamos a seguir votando por apellidos y contactos o si vamos a votar por ideas y propuestas. es si vamos a seguir permitiendo que las mismas familias controlen el poder o si finalmente vamos a darle una oportunidad a alguien diferente. Abelardo no es perfecto. Nadie lo es. Tiene defectos, tiene errores en su pasado, tiene cosas que se le pueden criticar, pero tiene algo que ninguno de los otros candidatos tiene.
Tiene independencia real, no le debe favores a nadie. No está comprometido con ningún grupo de poder. No tiene que consultar compadrinos políticos antes de tomar decisiones. Y eso en un país donde la corrupción está atada a las redes de favores y compromisos es invaluable. En las próximas partes de esta historia vamos a explorar quiénes son realmente los seis candidatos de la gran consulta, de dónde vienen, a quién representan, qué intereses defienden.
Vamos a entender por qué tienen tanto miedo de Abelardo. Vamos a analizar las encuestas y ver realmente quién tiene más posibilidades. y vamos a revelar las maniobras que están usando para tratar de mantenerlo afuera, porque esto es más grande que Abelardo. Esto es sobre el futuro de la democracia colombiana y todos necesitamos entenderlo.
Para entender por qué la élite política colombiana le tiene tanto miedo a Abelardo de la Espria, hay que entender primero cómo funciona el poder en Colombia, porque el poder en este país no funciona como la gente cree. No se trata solo de votos. No se trata solo de elecciones, se trata de redes, de contactos, de favores, de compromisos, de un sistema que lleva décadas funcionando en las sombras y que Abelardo amenaza con exponer.
María Andrea Nieto lo sabe bien. Ella trabajó en el gobierno, fue directora del Sena durante el gobierno de Álvaro Uribe. vio desde adentro cómo se toman realmente las decisiones, cómo se mueven los hilos, cómo funciona el sistema de poder. Y por eso cuando habla de lo que está pasando con Abelardo, no está especulando, está describiendo algo que vivió, algo que conoce, algo que entiende profundamente.
María Andrea dice que en Colombia existe lo que ella llama el círculo del poder. un grupo de familias, políticos, empresarios y medios de comunicación que se conocen entre sí, que van a los mismos eventos, que sus hijos estudian en los mismos colegios, que se casan entre ellos, que hacen negocios juntos y que controlan la política del país, no de forma abierta, no de forma obvia, pero de forma efectiva.
Ese círculo decide quién puede ser candidato y quién no. Decide quién recibe financiación y quién no. Decide quién aparece en los medios y quién no. Decide quién es viable y quién no. Y lo hacen no mediante reuniones secretas en lugares oscuros. Lo hacen mediante llamadas telefónicas, mediante almuerzos, mediante conversaciones informales, mediante acuerdos tácitos que nunca se ponen por escrito, pero que todos entienden.
Y Abelardo no es parte de ese círculo, nunca lo ha sido y por eso representa una amenaza, porque si él llega a la presidencia va a demostrar que el círculo no es tan poderoso como cree, que puede ser vencido, que los colombianos pueden elegir a alguien de afuera y eso cambiaría las reglas del juego para siempre.
Entonces, miremos quiénes son realmente los seis candidatos de la gran consulta. Porque entender de dónde vienen es entender por qué están juntos y por qué Abelardo no está con ellos. David Luna es el primero. David viene de una familia de clase media alta de Bogotá. Estudió ingeniería de sistemas en la Universidad Javeriana.
Esa es una de las universidades privadas más prestigiosas de Colombia, donde estudian los hijos de las familias acomodadas, donde se forman las redes de contactos que duran toda la vida. David entró a la política hace más de 20 años. Fue representante a la cámara, fue ministro de tecnologías de la información en el gobierno de Juan Manuel Santos.
es parte del establecimiento político desde que era joven. David tiene buenas ideas, es inteligente, conoce de tecnología, tiene propuestas interesantes, pero también tiene compromisos. Tiene vínculos con grupos de poder, tiene padrinos políticos, tiene gente a la que le debe favores y eso limita su independencia.
Porque cuando llegas al poder a través del sistema, el sistema espera algo a cambio. Espera que respetes las reglas, que no te salgas de la línea, que no amenaces los intereses establecidos. Mauricio Cárdenas es el segundo. Mauricio es economista. Estudió en la Universidad de los Andes en Bogotá, otra universidad de élite.
Luego hizo un doctorado en economía en la Universidad de California en Berkeley. Eso es un currículum impresionante. Mauricio es brillante. Fue ministro de Hacienda durante el gobierno Santos. Fue ministro de minas y energía. manejó las finanzas del país, conoce la economía como pocos, pero Mauricio también es parte del establecimiento, es parte de lo que llaman los tecnócratas, esos economistas formados en universidades de élite que hablan el lenguaje de los organismos internacionales, del Fondo Monetario, del Banco Mundial, que tienen una visión de la economía que
favorece ciertos intereses. Mauricio tiene vínculos fuertes con el sector financiero, con los bancos, con las empresas grandes y esos vínculos también generan compromisos. Juan Manuel Galán es el tercero. Juan Manuel viene de una familia política legendaria. Su padre, Luis Carlos Galán, fue candidato presidencial.
Fue asesinado en 1989 por órdenes del narcoterráfico. Es un mártir de la democracia colombiana. Juan Manuel creció en ese ambiente. Estudió derecho en la Universidad Javeriana. Entró a la política siguiendo los pasos de su padre. Ha sido senador desde 2010. Representa al nuevo liberalismo, que es el partido que fundó su padre.
Juan Manuel es un hombre decente, tiene valores, tiene principios, pero también tiene una carga enorme. Lleva el apellido Galán, que es un apellido pesado en Colombia. Tiene expectativas que cumplir, tiene un legado que honrar y tiene vínculos con el liberalismo tradicional, que también es parte del establecimiento.
Su círculo de contactos viene de ahí, sus apoyos vienen de ahí. Y eso también limita su independencia. Vicky Dávila es la cuarta. Vicky es diferente a los demás. Es periodista, no es política de carrera, es directora de la revista Semana, que es una de las revistas de opinión más importantes de Colombia. Vicky se hizo famosa por su estilo directo, por hacer preguntas incómodas, por no dejarse intimidar.
ha investigado casos de corrupción, ha denunciado abusos de poder, tiene credibilidad con mucha gente, pero Vicky también tiene limitaciones. Como directora de Semana tiene vínculos con ciertos grupos empresariales. Semana es una empresa, tiene intereses comerciales, tiene anunciantes, tiene presiones y eso afecta la independencia editorial.
Vicky, además nunca ha ocupado un cargo público, no tiene experiencia administrando, no ha manejado presupuestos gubernamentales, no ha dirigido equipos grandes. Eso es una debilidad importante para alguien que quiere ser presidente. Aníbal Gaviria es el quinto. Aníbal fue gobernador de Antioquia entre 2012 y 2015.
es parte del liberalismo antioqueño. Eso es una red política muy fuerte en Medellín y el departamento. Aníbal tiene experiencia administrativa, hizo una buena gestión como gobernador, tiene apoyo regional fuerte, pero también tiene limitaciones. Es un político regional conocido en Antioquia, pero no tanto en el resto del país y también es parte del establecimiento liberal.
con los compromisos y vínculos que eso implica. Juan Daniel Oviedo es el sexto. Juan Daniel es el más joven del grupo. Tiene 36 años. Fue alcalde de Yopal en Casanare. Hizo una gestión que llamó la atención por su eficiencia. Usa mucho las redes sociales. Tiene un estilo moderno. Representa lo que algunos llaman la renovación generacional.
Gente joven con ideas nuevas. Pero Juan Daniel también viene del sistema. Estudió administración de empresas en la Universidad del Rosario, otra universidad de élite en Bogotá. entró a la política joven, hizo carrera dentro del sistema, tiene vínculos con políticos tradicionales que lo han apoyado y aunque representa cambio generacional, sigue siendo parte del mismo círculo de poder.
Entonces, cuando miras a los seis candidatos juntos, ves un patrón. Todos vienen del mismo lugar. Todos estudiaron en universidades de élite. Todos tienen vínculos con el establecimiento político o económico. Todos son parte del círculo. Tienen diferentes edades, diferentes trayectorias, diferentes estilos, pero todos pertenecen al mismo sistema.
Y luego está Abelardo. Abelardo estudió derecho en la Universidad Libre de Barranquilla, no en la Javeriana. No en los Andes, no en el Rosario, en la universidad libre, que es una universidad pública, donde estudia la clase media, donde no necesitas contactos para entrar. Abelardo no viene de una familia política.
Su papá no fue presidente. Su abuelo no fue senador. No tiene apellidos que abrán puertas. construyó su carrera solo trabajando, ganando casos, haciéndose un nombre por mérito propio. Y ese es exactamente el problema, porque el sistema colombiano no está diseñado para gente como Abelardo, está diseñado para gente que viene de adentro, que tiene los contactos correctos, que fue a los colegios correctos, qué pertenece a las familias correctas.
Cuando alguien de afuera intenta entrar, el sistema reacciona, se cierra, se protege y usa todas sus herramientas para rechazar al intruso. María Andrea Nieto ha visto esto muchas veces. Ella misma ha sido víctima de eso, porque María Andrea tampoco es del círculo de élite tradicional. es economista, es historiadora, es brillante, pero no viene de las familias tradicionales.
Y cuando ella habla con franqueza, cuando ella critica al establecimiento, cuando ella dice verdades incómodas, la atacan, la descalifican, dicen que está resentida, que está amargada, que no sabe de qué habla. Pero María Andrea sigue hablando porque tiene algo que muchos políticos perdieron hace tiempo. Tiene valentía, tiene principios y tiene el coraje de decir lo que piensa, aunque eso le cueste.
Por eso, cuando salió a defender a Abelardo, no fue porque le pagaran, no fue porque tuviera algún interés personal, fue porque vio una injusticia. Vio como estaban usando las mismas mañas de siempre. y no se pudo quedar callada. María Andrea dijo algo importante en una de sus columnas. Dijo que el problema de la política colombiana no es la izquierda ni la derecha.
El problema es el establecimiento contra el pueblo. Porque tanto en la izquierda como en la derecha hay políticos del establecimiento. Políticos que se dicen de izquierda, pero que viven como millonarios. políticos que se dicen de derecha, pero que hacen negocios con el Estado y todos ellos protegen el sistema que les da poder. Y eso explica algo curioso.
Explica por qué aceptaron a Paloma Valencia en la gran consulta, pero rechazaron a Abelardo. Porque aunque Paloma es del Centro Democrático que es de derecha, ella es parte del establecimiento. Viene de una familia tradicional de Medellín. Estudió en universidades privadas. ha estado en la política toda su vida, tiene los contactos, conoce las reglas y aunque sus ideas son diferentes a las de los otros candidatos, ella es del club y eso es lo que importa.
Entonces, cuando los seis fundadores de la gran consulta dijeron que si a Paloma, no fue por generosidad, no fue porque realmente quieren unir fuerzas, fue porque Paloma es manejable. Porque si Paloma gana la consulta, el establecimiento sigue controlando. Porque Paloma no va a amenazar el sistema, va a trabajar dentro del sistema.
Y eso es exactamente lo que ellos quieren. Pero Abelardo es diferente. Abelardo no debe nada. No tiene compromisos previos. No tiene padrinos que lo controlen. Si Abelardo llega a la presidencia, va a hacer lo que cree correcto, no lo que le digan los grupos de poder. Y eso es aterrador para el establecimiento, porque pierden el control, pierden la capacidad de manejar las decisiones, pierden su influencia y el poder sin influencia no sirve de nada.
María Andrea lo explicó con un ejemplo muy claro. Dijo, “Imagínense que ustedes son dueños de un club exclusivo, un club donde solo entra gente que ustedes aprueban, donde se toman decisiones que los benefician a ustedes, donde se hacen negocios entre los miembros y de repente llega alguien de afuera que tiene más apoyo popular que todos sus miembros, alguien que la gente quiere, pero que ustedes no pueden controlar.
¿Qué hacen? ¿Lo dejan entrar y arriesgan perder el control del club o lo mantienen afuera, aunque eso signifique que el club pierda relevancia? El establecimiento político colombiano eligió la segunda opción. Prefieren mantener el club cerrado, aunque eso signifique perder las elecciones, porque para ellos es mejor que gane Iván Cepeda a que gane alguien que no pueden controlar.
Porque si gana Cepeda en 4 años pueden volver a intentar, pueden reorganizarse, pueden buscar otro candidato del club, pero si gana a Belardo, el sistema cambia, las reglas cambian y puede que nunca recuperen el control. Y eso es lo más grave de todo, que los que dicen defender la democracia, que dicen querer salvar a Colombia del petrismo, están dispuestos a sacrificar al país para mantener su poder.
Están más preocupados de su club que del bienestar de millones de colombianos. Y eso es una traición, una traición al pueblo que confía en ellos. Abelardo lo sabe. Sabe que el sistema está en su contra. sabe que va a ser difícil, sabe que van a usar todos los recursos para atacarlo. Los medios de comunicación que controlan van a publicar artículos negativos sobre él, van a sacar trapos sucios de su pasado, van a cuestionar cada decisión que tomó como abogado.
Van a amplificar cualquier error. Van a tratar de destruir su imagen pública. Los partidos políticos van a hacer lo suyo. Van a decir que no tiene experiencia, que es un improvisado, que no está preparado, que es peligroso. Van a compararlo con populistas de otros países. Van a decir que es otro Trump, otro Bolsonaro, otro líder autoritario disfrazado de antisistema.
Van a usar el miedo para que la gente no vote por él. Los empresarios van a presionar. Van a decir que si Abelardo gana, la economía va a colapsar, que la inversión extranjera va a huir, que el dólar se va a disparar, que va a ser un desastre económico. Van a amenazar con sacar su dinero del país, con cerrar empresas, con despedir empleados.
Todo para crear pánico. Y los políticos tradicionales van a hacer su juego. Van a hacer pactos entre ellos. Van a mover fichas, van a ofrecer ministerios, van a prometer cuotas burocráticas, van a construir coaliciones, todo para asegurarse de que el candidato final sea alguien del sistema, alguien que ellos puedan manejar.
Pero Abelardo tiene algo que el establecimiento no puede comprar. Tiene el apoyo genuino de la gente. Tiene millones de seguidores que lo siguen porque creen en él. Porque confían en que es diferente, porque quieren darle una oportunidad a alguien de afuera. Y ese apoyo no se construye con dinero, no se construye con publicidad, se construye con autenticidad, con conexión real, con demostrar todos los días que realmente te importa la gente. Y las encuestas lo demuestran.
Cuando le preguntan a los colombianos por quién votarían, Abelardo aparece consistentemente entre los primeros. No porque tenga más dinero que los demás, no porque tenga más acceso a medios, sino porque la gente lo ve como una alternativa real, como alguien que puede cambiar las cosas, como alguien que no está comprometido con los intereses de siempre.
María Andrea Nieto dice que esto le recuerda a lo que pasó con Donald Trump en Estados Unidos en 2016. El establecimiento republicano no quería a Trump. Los medios lo atacaban constantemente. Los políticos tradicionales decían que era un desastre, pero la gente común lo apoyó porque veían en él a alguien diferente, a alguien que no era parte del sistema y ganó contra todos los pronósticos.
contra todo el poder del establecimiento. No está diciendo que Abelardo sea como Trump. Son personas muy diferentes, con ideas diferentes, con estilos diferentes, pero el fenómeno es similar. Cuando la gente está harta del sistema, cuando no confía más en los políticos tradicionales, cuando quiere cambio real, está dispuesta a apoyar a alguien de afuera.
Aunque el establecimiento lo rechace, aunque los medios lo ataquen, aunque todos los expertos digan que es un error. Y eso es exactamente lo que el establecimiento colombiano teme. Temen que la historia se repita, que el pueblo vote por alguien que ellos no controlan, que pierdan el poder que han tenido durante décadas y por eso están haciendo todo lo posible para evitarlo.
Por eso la gran consulta excluye a Abelardo. Por eso el silencio cuando él ofreció su apoyo. Por eso las maniobras en las sombras. Pero hay algo que no están calculando. Hay algo que el establecimiento siempre olvida. Y es que la gente no es tonta. La gente ve lo que está pasando. Ve las maniobras, ve la exclusión, ve la hipocresía y eso no les gusta.
Cada vez que el establecimiento rechaza a Abelardo, más gente lo apoya. Cada vez que lo atacan injustamente, más colombianos se identifican con él, porque ven en él su propia lucha. La lucha de los que nunca han tenido acceso al poder, de los que han trabajado duro toda la vida y nunca han sido tomados en cuenta, de los que están cansados de que las mismas familias controlen todo.
En las próximas semanas vamos a ver cómo se desarrolla esta batalla. Vamos a ver si el establecimiento logra mantener el control o si finalmente el pueblo colombiano dice basta. Si finalmente decidimos que queremos algo diferente, que estamos dispuestos a darle una oportunidad a alguien que no sea del club, porque lo que está en juego es más grande que una elección.
Es el futuro de la democracia colombiana. Es decidir si seguimos siendo un país donde el poder es solo para unos pocos o si nos convertimos en un país donde cualquiera puede llegar sin importar su apellido. Hay momentos en la historia de un país donde todo cambia. donde la gente se cansa, donde el sistema que funcionó durante décadas de repente deja de funcionar y Colombia puede estar viviendo uno de esos momentos ahora mismo.
Porque lo que está pasando con Abelardo de la Espriella no es solo un candidato, es sobre algo mucho más grande. Es sobre si vamos a permitir que el poder siga siendo un club cerrado o si finalmente vamos a abrir las puertas. María Andrea Nieto lo entiende perfectamente, por eso está tan preocupada, por eso habla con tanta urgencia, porque ella sabe que este es un momento crítico, un momento donde las decisiones que tomemos van a definir el futuro del país durante décadas.
y no está exagerando. Porque si permitimos que el establecimiento siga controlando todo, si seguimos aceptando que solo cierta gente puede llegar al poder, si seguimos votando por los mismos apellidos y las mismas familias, entonces nada va a cambiar nunca. Y el problema no es solo que nada cambie, el problema es que mientras nosotros seguimos atrapados en el mismo sistema, el mundo avanza.
Otros países de América Latina están haciendo cambios, están eligiendo nuevos líderes, están probando nuevas ideas y algunos están funcionando, están creciendo, están mejorando la vida de su gente. Mientras Colombia sigue estancada, sigue con los mismos problemas, sigue con la misma corrupción, sigue con la misma desigualdad.
Entonces, miremos que está realmente en juego, porque cuando entendemos lo que puede pasar en los próximos meses, entendemos por qué esto es tan importante. Si Abelardo no logra llegar, si el establecimiento logra mantenerlo afuera, si la gran consulta funciona como ellos quieren y sale un candidato del club, entonces vamos a tener una elección entre ese candidato y Iván Cepeda.
Y ahí empieza el problema, porque ese candidato del establecimiento va a cargar con todo el peso del sistema. Va a ser visto como más de lo mismo, como otra cara del club de siempre. Y millones de colombianos que están cansados del sistema no van a sentir ninguna emoción de votar por él. Mientras tanto, Cepeda va a tener toda la maquinaria del pacto histórico movilizada.
va a tener el apoyo del gobierno que va a usar todos los recursos del Estado para ayudarlo. Va a tener un discurso simple. Nosotros representamos el cambio, ellos representan el pasado. Nosotros estamos con el pueblo, ellos están con la élite y ese discurso va a resonar, va a conectar porque tiene algo de verdad y entonces puede pasar lo que muchos temen.
que Cepeda gane, no porque sea mejor, no porque tenga mejores ideas, sino porque la oposición está dividida, porque el establecimiento prefirió mantener su club cerrado antes que unirse detrás del candidato más fuerte. Y si Cepeda gana, Colombia va a tener 4 años más del proyecto de Petro, 4 años más de las mismas políticas que han llevado al país a donde está, 4 años más de experimentos económicos.
4 años más de polarización, 4 años más de retroceso. Pero hay otro escenario, uno donde Abelardo sí logra llegar, donde a pesar de todas las maniobras del establecimiento, a pesar de todos los obstáculos, a pesar de todo el rechazo del club, la gente decide apoyarlo, decide darle la oportunidad, decide votar por alguien diferente.
En ese escenario todo cambia, porque si Abelardo llega a segunda vuelta contra Cepeda, ahí si tenemos una elección real, una elección donde hay dos visiones completamente diferentes de país. Cepeda con su proyecto de continuar lo que empezó Petro de Más Estado, de más control gubernamental, de más intervencionismo y Abelardo con su propuesta de cambio real, de menos corrupción.
de más eficiencia, de oportunidades para todos sin importar el apellido. Y en esa elección la gente va a tener que decidir, ¿queremos seguir con el experimento del petrismo o queremos probar algo diferente? ¿Queremos más de lo mismo que llevó al país a donde está? ¿O estamos dispuestos a darle una oportunidad a alguien que no viene del sistema? Esa sería una elección real, una donde realmente está en juego el futuro del país.
María Andrea cree que en ese escenario Abelardo gana y tiene razones para creerlo. Porque aunque el pacto histórico tiene una base fiel, aunque tienen la maquinaria, aunque tienen los recursos del Estado, también tienen un problema grande. Tienen el balance de 4 años de gobierno de Petro y ese balance no es bueno.
La economía no creció como prometieron. La inseguridad aumentó, la corrupción siguió. Las reformas no funcionaron y la gente lo sabe. La gente lo vive todos los días. Entonces, cuando llegue el momento de votar, millones de colombianos que votaron por Petro en 2022 van a tener que preguntarse si quieren 4 años más de eso y muchos van a decir que no.
Van a estar dispuestos a probar algo diferente. Y si ese algo diferente es Abelardo, alguien que no viene del establecimiento que ellos ya rechazaron, alguien que habla directo, alguien que no tiene los compromisos de siempre. Entonces puede ganar, pero para que ese escenario se dé, Abelardo tiene que llegar a segunda vuelta y ahí es donde está el problema, porque la gran consulta del 8 de marzo está diseñada para evitar exactamente eso.
Está diseñada para que el candidato de oposición que enfrente a Cepeda sea alguien del establecimiento, alguien que el club pueda controlar. Y si eso pasa, Colombia pierde. Todos perdemos. Porque vamos a tener una elección donde ninguna opción representa cambio real. Entonces, la pregunta es, ¿cómo puede Abelardo llegar a pesar de todo esto? Y la respuesta es la misma que siempre ha sido en democracia.
con el apoyo del pueblo, con que la gente entienda lo que está en juego, con que millones de colombianos decidan que ya es suficiente, que ya no van a permitir que el club cerrado siga decidiendo por ellos, que van a usar su voto para romper el sistema. Y aquí es donde cada colombiano tiene un papel, porque esto no se decide solo el día de las elecciones, se decide en las conversaciones que tenemos todos los días.
en las redes sociales, en las mesas familiares, en los trabajos, en los barrios. Se decide cuando le explicamos a nuestros amigos lo que está pasando, cuando le mostramos a nuestros familiares las maniobras del establecimiento, cuando convencemos a nuestros vecinos de que esta vez puede ser diferente si nos unimos.
María Andrea Nieto ha hecho su parte, ha usado su voz. ha arriesgado su reputación, ha dicho verdades incómodas que muchos no querían escuchar y la han atacado por eso. La han criticado, han dicho que está obsesionada, que está parcializada, que perdió la objetividad, pero ella sigue adelante porque sabe que esto es más importante que su imagen personal, que esto es sobre el futuro de Colombia y que si no habla ahora, después va a ser demasiado tarde.
Y ella no está sola. Hay miles de colombianos que piensan igual, que ven lo mismo que ella ve, que entienden las maniobras, que reconocen la trampa y que están dispuestos a luchar contra eso. con violencia, no con odio, sino con organización, con comunicación, con trabajo en las bases, con convencer a la gente de que hay otra forma, porque ese es el verdadero poder en una democracia, el poder del pueblo organizado, el poder de millones de personas que deciden que quieren cambio y que van a votar por ese cambio sin importar lo que
diga el establecimiento, sin importar lo que digan los medios, sin importar lo que digan los expertos, porque al final del día son los votos los que deciden. No el dinero, no los contactos, no el poder mediático, los votos. Y ahí es donde el establecimiento es vulnerable, porque pueden controlar muchas cosas, pueden controlar los medios, pueden controlar los partidos, pueden controlar el dinero, pero no pueden controlar millones de votos si la gente decide votar diferente.
Y eso es lo que les da miedo. Por eso las maniobras, por eso la exclusión, por eso el silencio. cuando Abelardo le extendió la mano. Porque saben que si esto llega a ser una competencia justa donde el pueblo decide libremente, ellos pierden. Entonces, miremos qué tiene que pasar en los próximos meses. Primero está la gran consulta del 8 de marzo.
Ese día van a votar los colombianos, van a elegir congresistas y van a elegir entre los candidatos de la gran consulta quién debería ser el candidato de oposición. Abelardo no va a estar en esa papeleta. lo excluyeron, pero va a estar en las elecciones generales del 29 de mayo de todos modos, porque él tiene su movimiento, tiene su apoyo, tiene sus seguidores.
Entonces, el 8 de marzo vamos a ver dos cosas importantes. Vamos a ver quién gana la gran consulta. Si es David Luna, si es Mauricio Cárdenas, si es Juan Manuel Galán, si es Vicky Dávila, si es Aníbal Gaviria, si es Juan Daniel Oviedo o si es Paloma Valencia. Y vamos a ver cuántos votos saca cada uno, porque esos números van a mostrar que tanto apoyo real tiene cada candidato.
Y también vamos a ver qué pasa con el Congreso, si el pacto histórico mantiene su mayoría, si la oposición logra ganar escaños, ¿cómo queda distribuido el poder legislativo? Porque eso también va a afectar lo que pueda hacer el próximo presidente. Si el Congreso está en contra, cualquier reforma va a ser difícil.
Si está a favor, hay más posibilidades de hacer cambios reales. Después del 8 de marzo empieza la carrera final hacia el 29 de mayo. Dos meses y medio de campaña intensa. Ahí es donde se va a definir todo. El ganador de la gran consulta va a salir fortalecido, va a tener momentem, va a decir que es el candidato oficial de la oposición, qué es el que puede ganarle a Cepeda.
Los medios lo van a cubrir más, los partidos se van a alinear detrás de él, va a recibir más financiación. Mientras tanto, Abelardo va a tener que trabajar el doble, va a tener que demostrar que a pesar de no tener el apoyo del establecimiento, él tiene el apoyo del pueblo. Va a tener que seguir creciendo en las encuestas, va a tener que llegar a comunidades donde no lo conocen.
va a tener que ganar debates, va a tener que mostrar que está preparado, que tiene propuestas serias, que no es solo un fenómeno de redes, sino un candidato viable. Y ahí es donde la gente común tiene poder. Porque si cada uno de los que cree en Abelardo convence a otras personas, si cada seguidor se convierte en activista, si cada uno habla con su familia, con sus amigos, con sus conocidos, entonces el mensaje se multiplica, se expande, llega a lugares donde los medios tradicionales no llegan y eso puede hacer la diferencia.
María Andrea siempre dice algo importante. Dice que en política no hay milagros, que todo se construye, que nada cae del cielo, que si queremos cambio tenemos que trabajar por ese cambio. No podemos esperar que alguien más lo haga por nosotros. Tenemos que hacerlo nosotros mismos. Cada uno desde su lugar, cada uno con sus herramientas, cada uno con su círculo de influencia y tiene razón.
Porque pensar que Abelardo puede ganar solo porque tiene razón, porque su mensaje es correcto, porque representa algo diferente. Eso es ingenuo. En política gana el que trabaja más, el que se organiza mejor, el que llega a más gente, el que convence a más indecisos. Y eso requiere trabajo, requiere sacrificio, requiere que miles de personas se comprometan.
Entonces, si realmente queremos que Colombia cambie, si realmente estamos cansados del establecimiento, si realmente queremos darle una oportunidad a alguien diferente, entonces tenemos que trabajar. No podemos solo quejarnos en redes sociales, no podemos solo comentar vídeos. Tenemos que salir, tenemos que hablar con la gente, tenemos que convencer, tenemos que organizar, tenemos que votar y tenemos que asegurarnos de que otros también voten.
Porque el establecimiento cuenta con que la gente no se organice, cuenta con que la mayoría no vote, cuenta con que los que están cansados del sistema se queden en casa, porque cuando la participación es baja, ellos ganan. Porque su gente siempre vota, sus maquinarias siempre movilizan, sus bases siempre salen.
Pero si la participación es alta, si millones de colombianos que normalmente no votan deciden salir, si la gente que está harta decide que esta vez sí va a participar, entonces todo cambia. Y esa es la gran lección de lo que está pasando con Abelardo, que el sistema solo funciona si nosotros se lo permitimos, que el club solo mantiene el poder si nosotros no lo desafiamos, que las élites solo controlan si nosotros no nos organizamos.
Pero si decidimos que ya es suficiente, si decidimos que vamos a romper el sistema, si decidimos que vamos a darle una oportunidad a alguien diferente sin importar lo que diga el establecimiento, entonces podemos ganar. Y no es solo Abelardo. Esto es más grande que un candidato, porque lo que está en juego es el futuro de la democracia colombiana.
es decidir si vamos a seguir siendo un país donde el poder es hereditario, donde las mismas familias controlan todo, donde los mismos apellidos rotan el poder. O si vamos a convertirnos en un país donde cualquiera puede llegar, donde el mérito importa, donde el trabajo duro se reconoce, donde no necesitas contactos para tener oportunidades.
Esa es la Colombia que Abelardo representa. una Colombia donde un abogado que empezó desde abajo, que construyó su carrera trabajando, que no tenía padrinos políticos, puede llegar a la presidencia y si él puede llegar, entonces cualquiera puede. Entonces todos los jóvenes que están empezando, todos los que vienen de familia sin apellidos importantes, todos los que no tienen contactos, van a saber que también tienen una oportunidad.
que ellos también pueden llegar si trabajan duro y eso cambiaría todo. Pero si el establecimiento gana, si logran mantener a Abelardo afuera, si logran que el próximo presidente sea alguien del club, entonces el mensaje es el contrario. El mensaje es que no importa cuánto trabajes, no importa cuánto apoyo del pueblo tengas, no importa cuán buenas sean tus ideas, si no eres del club, no llegas.
Y ese mensaje es devastador porque mata la esperanza. Porque le dice a millones de colombianos que no vale la pena intentar, que el sistema está cerrado, que mejor ni se molesten. María Andrea Nieto no quiere que ese sea el mensaje. Por eso sigue luchando, por eso sigue hablando, por eso sigue defendiendo a Abelardo aunque la ataquen, porque ella sabe que esto es una batalla por el alma de Colombia, por el tipo de país que vamos a ser, por el futuro de nuestros hijos.
Y esa batalla no se puede perder por cobardía, no se puede perder por silencio, no se puede perder por indiferencia. Entonces, cada uno de nosotros tiene que decidir de qué lado está. ¿Estamos con el establecimiento que quiere mantener todo como está? ¿O estamos con el cambio que representa a alguien como Abelardo? ¿Queremos seguir siendo un país de clubes cerrados? ¿O queremos ser un país de oportunidades abiertas? ¿Vamos a permitir que las élites sigan decidiendo por nosotros o vamos a tomar el control de nuestro destino?
Esas no son preguntas retóricas, son preguntas reales que cada colombiano tiene que responder en los próximos meses. Y la respuesta no puede ser solo en palabras, tiene que ser en acciones, en participación, en organización, en votos, porque al final del día las palabras no cambian nada. Los votos. Sí.
Y hay que ser claros sobre algo. Esto no va a ser fácil. El establecimiento no se va a rendir. Van a usar todas sus armas. Van a atacar a Abelardo. Van a sacar trapos sucios. Van a amplificar cualquier error. Van a sembrar dudas. Van a crear miedo, van a decir que es peligroso, que es improvisado, que es irresponsable votar por él.
Van a hacer lo que sea necesario para mantener el control. Y algunos van a creerles, algunos van a dudar, algunos van a pensar que tal vez es mejor ir por lo seguro, por el candidato del establecimiento, por alguien con experiencia en el gobierno, por alguien que conozca las instituciones. Y esas dudas son comprensibles, son válidas, porque votar por alguien diferente siempre da miedo, siempre hay incertidumbre.
Pero hay que preguntarse algo. ¿Qué tan seguro es realmente seguir con el mismo sistema que nos ha fallado durante décadas? ¿Qué tan confiable es votar por las mismas caras que no han resuelto los problemas? ¿Qué tan prudente es darle el poder otra vez a un club que solo se preocupa por mantenerse en el poder? Cuando lo piensas así, el riesgo real no es votar por alguien diferente.
El riesgo real es seguir votando por lo mismo y esperar resultados diferentes. Y eso es lo que María Andrea intenta que la gente entienda, que el verdadero riesgo es la inacción, es quedarse con los brazos cruzados, es seguir permitiendo que el sistema funcione como siempre, porque ese sistema nos está llevando a ninguna parte.
Ese sistema ha creado una Colombia donde la mitad de la gente vive en pobreza, donde la corrupción es endémica, donde la educación no funciona, donde la salud es un privilegio, donde la justicia es para el que tiene dinero, donde las oportunidades dependen de tu apellido. Ese es el país que el establecimiento ha construido y quieren que sigamos confiando en ellos para arreglarlo.
Pero, ¿cómo van a arreglar algo que les conviene que esté roto? Porque mientras el país esté así, ellos mantienen el poder, mantienen el control, mantienen sus privilegios, no tienen ningún incentivo real. Entonces, si queremos cambio real, si queremos una Colombia diferente, tenemos que estar dispuestos a tomar riesgos.
Tenemos que estar dispuestos a darle una oportunidad a alguien diferente. Tenemos que estar dispuestos a romper el molde. Y sí, puede que no funcione. Puede que Abelardo llegue a la presidencia y no sea lo que esperábamos. Puede que cometa errores. Puede que decepcione. Eso es posible. Pero por lo menos habríamos intentado, por lo menos habríamos dado el paso, por lo menos habríamos demostrado que el pueblo colombiano puede elegir sin que el establecimiento decida por ellos.
Y eso en sí mismo ya sería un cambio enorme, porque cambiaría las reglas del juego para siempre, abriría las puertas, mostraría que es posible y otros vendrían después. Mejores, tal vez más preparados, con mejores ideas, pero todos sabiendo que el camino está abierto, que no necesitas pertenecer al club, que puedes llegar si el pueblo te apoya.
Esa es la Colombia que podemos construir, una Colombia donde el poder viene del pueblo y no de los clubes, donde los líderes le deben lealtad a los ciudadanos y no a los grupos económicos, donde las decisiones se toman pensando en el bien común y no en intereses particulares, donde cualquiera puede aspirar a lo más alto sin importar de dónde viene, donde el apellido no determina tu futuro, donde el trabajo duro si se recompensa.
donde hay esperanza real de movilidad social. Esa Colombia es posible, pero solo si la construimos nosotros. Nadie más lo va a hacer por nosotros. El establecimiento, no. Los partidos tradicionales, no. Los medios de comunicación, no. Tenemos que hacerlo nosotros. Cada uno desde su lugar, cada uno poniendo su granito de arena, cada uno decidiendo que va a ser parte del cambio y no solo un espectador.
Y empieza con decisiones simples. Empieza con informarte, con entender lo que está pasando, con ver más allá de los titulares, con cuestionar las narrativas que te quieren vender. Empieza con hablar con tu familia, con tus amigos, con explicarles lo que has entendido. Empieza con organizarte, con unirte a otros que piensan como tú, con trabajar juntos por un objetivo común.
y termina con votar, con salir ese día, con marcar la casilla, con defender tu voto, con asegurarte de que se cuente. Eso es lo que está en juego. Eso es lo que María Andrea Nieto está tratando de decirnos. Eso es lo que este momento histórico representa. Y nosotros decidimos qué hacer con esta oportunidad. Podemos dejarla pasar, podemos quedarnos callados, podemos permitir que el establecimiento siga controlando o podemos levantarnos, podemos organizarnos, podemos luchar por el cambio que queremos ver.
La historia nos va a juzgar por lo que hagamos en estos meses. Nuestros hijos nos van a preguntar qué hicimos cuando tuvimos la oportunidad de cambiar el país y queremos poder decirles que hicimos lo correcto, que luchamos por algo mejor, que no nos quedamos callados, que fuimos parte de la solución y no del problema.
Entonces, suscríbete a Historia Oculta, comparte este vídeo, comenta qué piensas. Habla con tu familia, habla con tus amigos, organízate, infórmate y cuando llegue el momento, vota. Vota por el cambio que quieres ver. Vota por una Colombia diferente. Vota pensando en el futuro. Vota pensando en tus hijos. Vota con la cabeza y con el corazón.
Pero sobre todo vota porque esta elección no es solo entre candidatos, es entre dos visiones de país. Entre seguir como estamos o atrevernos a cambiar, entre el club cerrado o las puertas abiertas, entre el pasado o el futuro. Y tú decides. María Andrea decidió. Abelardo decidió. Millones de colombianos están decidiendo.
Ahora te toca a ti. ¿Vas a ser parte del cambio o vas a dejar que todo siga igual? La respuesta está en tus manos y el momento de decidir es ahora. Porque después puede ser demasiado tarde. Después solo nos quedará lamentarnos de lo que pudo haber sido de la oportunidad que dejamos pasar, de la Colombia que pudimos construir, pero no tuvimos el coraje de intentar.
No dejemos que eso pase. No permitamos que el miedo nos paralice. No permitamos que el establecimiento gane por inacción. Actuemos, organicémonos, luchemos y construyamos juntos la Colombia que todos merecemos. Una Colombia donde todos tengamos oportunidades, donde la justicia sea igual para todos, donde el futuro no esté determinado por el apellido, donde podamos vivir con dignidad, con esperanza, con orgullo.
Esa Colombia es posible y empieza aquí, empieza ahora, empieza contigo. Nos vemos en Historia oculta, donde seguiremos contándote las verdades que el poder intenta esconder y seguiremos luchando por una Colombia mejor para todos. Hasta la próxima. Y no lo olviden, el pueblo colombiano siempre merece lo mejor. M.