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🇲🇽🚨¡SEDENA REVIENTA “NARCO-TALLER” EN QUERÉTARO! CJNG FABRICABA DRONES BOMBA 69 SICARIO Y EXPLOSIVOS

El drone pesaba 4 kg con la carga puesta, 4 kg de plástico, carbono, aluminio, litio y C4, 4 kg que caben en una mochila, 4 kg que vuelan a 120 km/h. 4 kg que un operador con gafas de realidad virtual puede guiar hacia cualquier objetivo con la precisión de un cirujano y la intención de un asesino.

 Y había 43 listos para volar en un taller de un parque industrial de Querétaro cuando la Sedena tumbó la puerta. 43 drones de tres tipos diferentes, cada uno diseñado para una función de combate específica. El primer tipo, del que había 21, era el dron Camikase, un dron FPV de tamaño mediano, unos 30 cm de envergadura, con un motor potente y una carga de C4 integrada en el cuerpo del armazón.

 Este drone no suelta una bomba, es la bomba. El piloto lo vuela directamente contra el objetivo y lo estrella. La detonación ocurre al impacto. Es desechable. un solo uso, un solo vuelo, un solo muerto o varios dependiendo de dónde impacte. El segundo tipo del que había 14 era el drone bombardero, más grande que el Camicase, con cuatro motores en configuración cuadricóptero, capaz de cargar hasta 500 g de explosivo en un mecanismo de liberación montado debajo del fuselaje.

 Este dron vuela sobre el objetivo. El piloto activa la liberación, la carga cae y el drone regresa a la base para ser recargado y reutilizado. Es un bombardero en miniatura. Puede hacer múltiples misiones con múltiples cargas. Y el tercer tipo, del que había ocho, era el dron de reconocimiento armado, un dron de ala fija parecido a un avioncito de aeromodelismo con mayor autonomía de vuelo que los multicópteros.

Podía volar durante 40 minutos a altitudes de hasta 300 m. cubriendo un área de varios kilómetros cuadrados. Llevaba una cámara de alta definición para reconocimiento y un mecanismo de liberación de carga ligera. Su función era doble, explorar el terreno antes de una operación y si se presentaba un objetivo de oportunidad, atacarlo.

 Tres tipos de drones, tres funciones de combate producidos en serie en un taller de Querétaro con C4 real, con pilotos entrenados, listos para ser desplegados contra cualquier objetivo que el CJNG designe. Y hablando del C4, quiero profundizar en este punto porque la fuente de los explosivos es quizás la pregunta más urgente de todo el caso.

 El C4 es un explosivo plástico de grado militar que se fabrica en plantas autorizadas de unos pocos países, Estados Unidos, varios países de Europa y algunos otros. Su venta está controlada, su distribución está regulada. En México solo las fuerzas armadas tienen autorización para poseer y usar C4.

 Que el CJNG tenga acceso a cantidades significativas de C4 implica una de tres cosas. Lo robaron de un arsenal militar mexicano, lo compraron en el mercado negro internacional de armas o lo fabricaron ellos mismos con una formulación alternativa. Los peritos que analizaron el C4 del taller de Querétaro determinaron que era de fabricación industrial, no casera.

 tenía la consistencia, la plasticidad y la potencia detonante del C4 de grado militar estándar. Eso descarta la tercera opción. O fue robado o fue importado. Si fue robado, hay una filtración gravísima en los arsenales del ejército mexicano que necesita ser investigada y sellada inmediatamente. Si fue importado, hay una cadena de suministro internacional de explosivos militares que alimenta al CJ y que probablemente pasa por países centroamericanos o caribeños donde el control de armamento es más laxo.

 Los investigadores están rastreando los lotes de C4 encontrados para determinar su origen. Cada lote de explosivo militar tiene marcadores químicos que permiten identificar la planta donde fue fabricado y en algunos casos el comprador original. Si logran rastrear esos marcadores, van a poder reconstruir la ruta que siguió el C4 desde la fábrica hasta el taller de Querétaro.

 Y esa ruta va a revelar una red de tráfico de explosivos que es tan peligrosa como la red de tráfico de armas. 43 drones bomba, no drones de vigilancia, no drones de reconocimiento, drones diseñados específicamente para matar, con mecanismos de liberación de carga explosiva, con sistemas de detonación por impacto, con cámaras FPB que le permiten al operador ver en primera persona lo que el drone ve mientras vuela hacia su objetivo.

 43 armas voladoras alineadas en estantes metálicos dentro de un taller que por fuera parecía una empresa de tecnología de las muchas que hay en los parques industriales del Bajío. Los soldados entraron a las 4:20 de la mañana. 69 personas estaban dentro. 69 operadores del CJNG distribuidos entre el taller de ensamblaje de drones, un laboratorio de explosivos improvisados, un almacén de componentes, un centro de entrenamiento de pilotos de drone y un dormitorio que ocupaba la mitad de una nave industrial contigua.

69 personas dedicadas a tiempo completo a la producción de drones de combate para el cártel más peligroso de México. Es una fábrica de armas aéreas, una planta de producción de armamento no convencional, operando en un parque industrial donde las empresas de al lado fabrican piezas de plástico inyectado y empaques de cartón corrugado.

 y lo que encontraron dentro, lo que había en el laboratorio de explosivos, lo que revelaron las computadoras del centro de entrenamiento y lo que los interrogatorios están sacando a la luz sobre el programa de drones del CTA NG, es lo que te vine a contar. Quédate porque este caso marca un antes y un después en la guerra del narcotráfico en México.

 Y lo que significa para el futuro de la seguridad en este país es algo que todos necesitamos entender. Querétaro, el estado que México usa como ejemplo de lo que funciona. Inversión extranjera, industria aeroespacial, parques tecnológicos, universidades de primer nivel. Uno de los estados más seguros del país, según las estadísticas oficiales.

Un polo de desarrollo que atrae a empresas de todo el mundo y a familias mexicanas que buscan calidad de vida lejos de la violencia de otros estados. Que el CEJ haya instalado una fábrica de drones bomba en Querétaro es una declaración de intenciones que debería alarmar a todo el país. Porque si pueden operar ahí en el estado que se supone es seguro, en el estado que se supone es diferente, en el estado que se supone tiene instituciones que funcionan, entonces no hay estado seguro, no hay lugar donde el CJNG no pueda llegar, no

hay burbuja que proteja. La elección de Querétaro para esta fábrica tiene como siempre una lógica que va más allá de la provocación territorial. Querétaro tiene una industria aeroespacial consolidada. Hay empresas que fabrican componentes de avión, que ensamblan turbinas, que diseñan sistemas de navegación.

 Hay ingenieros aeroespaciales formados en las universidades locales. Hay proveedores de materiales compuestos, de fibra de carbono, de componentes electrónicos de alta precisión. Hay un ecosistema tecnológico donde comprar motores de dron, controladores de vuelo, baterías de litio, cámaras de alta definición y sensores de navegación es tan normal como comprar tornillos en una ferretería.

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