Quédate hasta el final porque esto va a cambiar para siempre la manera en que escuchas [música] tu propio idioma. Mira, cuando descubrí la profundidad de esta historia, me quedé sin palabras y eso que trabajo con palabras. [música] Pensa en esto. Hay más de 500 millones de personas en el mundo que hablan español. [música] De todas esas personas, solo los argentinos y los uruguayos hacemos ese sonido particular con la W L y la Y.
Un solo sonido compartido por dos países con siglos de historia detrás. [música] No es un accidente, no es una deformación del castellano, no es que hablamos mal, es exactamente lo opuesto, es el resultado de una historia lingüística fascinante [música] que deberían enseñar en cada escuela argentina.

Así que hoy te voy a contar esa historia [música] completa. ¿Qué es ese sonido? ¿Cómo se llama? ¿Cuándo apareció? ¿Por qué apareció acá y no en otro lado? ¿Y qué dice sobre nosotros como cultura? Empecemos desde el principio. [música] Primero, lo primero, ¿de qué estamos hablando? Exactamente. Cuando hablamos de ese [música] en lingüística, el fenómeno tiene dos nombres técnicos que vale la pena conocer. El primero se llama yeísmo.
El yeísmo es cuando una lengua mezcla dos sonidos que originalmente eran distintos. [música] el sonido de la doble L, que era un sonido lateral palatal, y el sonido de la y, que era un sonido diferente. [música] En la mayoría de los dialectos del español, esos dos sonidos ya se mezclaron hace tiempo. Un madrileño, un bogotano, un mexicano.
Todos dicen la doble l de lluvia, exactamente [música] igual que la y de yo. Eso es yeísmo puro y simple, y es el fenómeno más extendido en el [música] español contemporáneo. Pero los argentinos no somos solo eístas, ahí está la diferencia. El segundo fenómeno es lo que los lingüistas llaman rehilamiento.
Y acá está la clave de todo. El reilamiento es cuando un sonido se pronuncia con una fricción extra, con una especie de vibración o zumbido que sale de la zona postal de la boca, que es básicamente la zona que queda justo detrás de los dientes superiores. Cuando combinás y con rehilamiento, [música] obtenés lo que somos. yleismo reilado.
Ese es el nombre técnico completo del fenómeno. [música] Y dependiendo de si esa fricción es sonora o sorda, obtenés dos variantes distintas. La sonora, que suena como la j francesa de la palabra o [música] como la s en la palabra inglesa measure, se llama yismo. La sorda, que suena como [música] la sh inglesa de shu, se llama sheismo.
Históricamente, en [música] Argentina predominó el yísmo, el sonido sonoro. Pero los estudios lingüísticos más recientes muestran algo fascinante. Entre los hablantes más jóvenes de Buenos Aires, el [música] sonido sordo, el sheísmo, el SH puro, ya prácticamente reemplazó al anterior. Estamos en medio de un cambio de sonido en tiempo real y la mayoría de nosotros ni se da cuenta.
Ahora bien, ¿cuándo apareció todo esto? Acá entramos en la historia [música] y la historia es más antigua de lo que la mayoría imagina. Los registros documentados del sheísmo reilado en Buenos Aires se remontan al siglo XVII, no al siglo XX, no a la época de los inmigrantes, al siglo XVII. Los investigadores encontraron evidencia del fenómeno en documentos de esa época, lo que significa que cuando nuestros bisabuelos llegaron en barco desde Italia o desde España, [música] encontraron una ciudad que ya pronunciaba la y la y mesa fricción
característica. [música] El fenómeno tenía raíces previas a la gran inmigración, pero para el siglo XIX [música] ya había testimonios públicos, escritos y refutables. Y acá viene uno de mis datos favoritos de toda esta historia. En 1826, un periódico llamado El mensajero argentino [música] publicó una crítica teatral.
Y en esa crítica el periodista se quejaba de que algunos actores al pronunciar palabras como llanto y batalla parecían decir algo parecido a sh lanto y [música] batalla. El cronista claramente lo mencionaba como algo notable, como algo que llamaba la atención. Y esto es extraordinario porque nos dice dos cosas [música] fundamentales. La primera, que ya en 1826 el regilamiento era reconocible, era suficientemente marcado como para que alguien lo comentara por escrito y la segunda, que en ese momento todavía no era universal, porque si todos hablaran
así, nadie lo señalaría como llamativo. Estamos mirando a través de ese artículo el momento [música] exacto en que el fenómeno se estaba expandiendo y consolidando en la Buenos Aires del siglo XIX. Un momento histórico capturado [música] en papel de diario guardado por casi dos siglos. Pero la pregunta del millón es la siguiente: ¿Por qué? ¿Por qué acá y no en otros lugares? [música] ¿Por qué el Río de la Plata y no Lima, no Santiago, no México? Y acá es donde las teorías se ponen interesantes, [música] porque no hay una sola respuesta, hay
varias y probablemente todas contribuyeron en distintas proporciones. Te las cuento una por una. La primera teoría apunta a las lenguas originarias. Cuando los españoles llegaron a esta región se encontraron con pueblos que hablaban lenguas profundamente distintas al castellano. El guaraní, en particular, era la lengua dominante en gran parte de lo que hoy es el norte argentino, [música] el Paraguay y zonas de Uruguay.
El quechua tenía presencia en las regiones andinas. [música] Estas lenguas tenían sus propios sistemas de sonidos. Y cuando hablantes de guaraní aprendieron español o cuando hablantes de español vivieron en contacto cotidiano con comunidades guaraní hablantes, hubo un intercambio fonético inevitable. El guaraní [música] tiene sonidos que el castellano estándar no tiene y algunos lingüistas señalan que ese contacto pudo haber favorecido la aparición o el mantenimiento de sonidos reilados en la región.
No es la teoría más dominante, pero es la que ancla el fenómeno en la tierra misma [música] en los primeros encuentros entre culturas. La segunda teoría mira al vecino Brasil. Durante el periodo colonial, la cuenca del Río de la Plata fue una zona de contacto permanente con el territorio portugués. Las fronteras eran porosas, el comercio era constante y el contacto lingüístico entre hablantes de español y hablantes de portugués del Brasil fue una realidad cotidiana durante siglos.
Y el portugués, tanto el europeo como el americano, tiene una relación muy distinta con los sonidos palatales. El portugués tiene sus propias fricativas, tiene sonidos que el español de otras regiones no tiene. Y esa influencia del portugués brasileño sobre el español rioplatense está documentada en varios aspectos del dialecto.
Algunos lingüistas plantean que ese contacto constante pudo haber sido un factor en la emergencia y consolidación del reilamiento en la región. La tercera teoría es la que más gente conoce, aunque quizás no en estos términos, las olas inmigratorias. Entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, Argentina recibió una de las migraciones masivas más grandes del mundo en relación a su población.
Llegaron italianos, gallegos, franceses, judíos de Europa del Este, árabes, [música] alemanes, polacos. Cada uno de esos grupos traía consigo no solo costumbres y comidas y músicas, sino también fonéticas, maneras distintas de producir sonidos con la boca y la garganta. Los italianos, en particular vinieron en números enormes y vinieron principalmente del sur de Italia, de Nápoles, de Sicilia, de Calabria.
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Y el napolitano, el siciliano, esos dialectos del sur de Italia tienen sonidos postalveolares que no existen en el español estándar. Cuando miles y miles de hablantes de esas variedades intentaron hablar español, trajeron consigo sus hábitos articulatorios, sus sonidos y esa mezcla, ese caldo fonético en que se convirtió Buenos Aires, favoreció y reforzó el reilamiento que ya existía.
La cuarta teoría es quizás la más elegante y es la que propuso la lingüista argentina María Beatriz Fontanela de Weinberg, una de las grandes estudiosas del español Rioplatense. Fontanela de Weinberg observó que el reilamiento parece haberse consolidado y extendido especialmente durante el periodo romántico del siglo XIX, cuando la influencia cultural francesa sobre Buenos Aires [música] era extraordinariamente poderosa.
Buenos Aires miraba a París como modelo de todo. la arquitectura, la moda, la literatura, los cafés, las costumbres. Y el francés [música] tiene sonidos postalmiolares muy marcados. Palabras como champagne, como shik, [música] como chef, como chatu. Sonidos que Buenos Aires absorbió por la vía cultural, por el prestigio que tenía todo lo francés, pudieron haber funcionado como un refuerzo para la fricción postalveolar que [música] ya estaba tomando forma en el habla local.
No es que los porteenios empezaron a pronunciar la doble L como los franceses por imitación consciente. Es más sutil que eso. Cuando un sonido tiene prestigio cultural, [música] cuando está asociado a lo elegante y lo moderno, tiende a mantenerse y expandirse. [música] El francés le dio al reilamiento Rioplatense un barniz de distinción que probablemente ayudó a que el fenómeno se consolidara en todos los estratos sociales.
Y hablando de estratos sociales, acá hay algo que vale la pena subrayar porque desmiente un prejuicio muy común. El reisilamiento bonaerense no empezó en los [música] arrabales, no fue un fenómeno de los sectores populares que luego se [música] extendió al resto. Los testimonios históricos muestran que para el siglo XIX [música] el fenómeno ya estaba presente en ambientes cultos, en el teatro, en la vida pública.
No fue estigmatizado [música] como hablar mal ni empujado desde abajo hacia arriba. Fue un fenómeno que atravesó clases sociales desde temprano, lo que lo hace aún más interesante desde el [música] punto de vista lingüístico. Ahora, hay algo que me parece absolutamente fascinante y que pocas veces se cuenta en este contexto.
El reilamiento no es el único rasgo distintivo del español rioplatense que viene de un proceso de conservación y transformación [música] histórica. Pensá en el vos. Cuando nosotros decimos, “Vos tenés, vos sos, vos hacés”, estamos usando un pronombre que España abandonó hace siglos. Elos existía en el español medieval y renacentista [música] como una forma de respeto, de tratamiento elevado.
Era el [música] pronombre que se usaba para hablar con personas de autoridad, con nobles, con el rey. Cuando los conquistadores llegaron a América, trajeron ese voz consigo. [música] Pero en España, a lo largo del siglo X vuestra [música] merced fue ganando terreno y eventualmente se contrajo en usted, que [música] desplazó al voz del habla cotidiana.
En España el voz desapareció. En Argentina se quedó. Y no solo se quedó, sino que se transformó. [música] adquirió sus propias formas verbales, se volvió el centro de la identidad lingüística rioplatense. Somos los herederos de una forma de hablar que el español europeo dejó atrás y eso nos hace únicos dentro del mundo hispanohablante.
El reilamiento sigue una lógica similar. El español tenía [música] en sus épocas más antiguas una riqueza fonética mayor que la que tiene hoy. Con el tiempo, [música] el español europeo fue simplificando algunos de esos sonidos. El Río de la Plata tomó caminos distintos, [música] influenciado por sus circunstancias particulares, por el contacto con otras lenguas, por su [música] posición geográfica, por su historia migratoria y terminó desarrollando algo propio, no una deformación, sino una evolución específica, una respuesta lingüística
[música] a condiciones históricas únicas. Y hay algo más que quiero que quede claro, porque es importante para entender la magnitud de lo que estamos hablando. La diferencia entre el sheísmo y el sheísmo, [música] entre el sonido sonoro y el sonido sordo, no es solo una curiosidad técnica, [música] es una ventana a un cambio lingüístico que está ocurriendo ahora mismo, en tiempo real, frente a nuestros oídos.
Los estudios sociolingüísticos sobre el habla de Buenos Aires muestran que mientras las generaciones mayores todavía usan con más frecuencia el sonido sonoro, el sonido sordo, el sh puro, se impone sistemáticamente entre los hablantes más jóvenes. [música] La lengua viva cambia, siempre cambia y nosotros estamos viviendo una de esas transiciones.
[música] Los chicos que hoy tienen 20 años ya hablan diferente a sus abuelos en este aspecto específico, aunque ninguno lo note conscientemente. [música] Y ese cambio, ese desplazamiento del sonido sonoro al sordo, [música] tiene también sus hipótesis. Algunos investigadores señalan la influencia del inglés, que tiene mucha presencia en la cultura juvenil global y que usa el sh sordo de manera prominente.
Otros apuntan simplemente a procesos internos de la lengua donde los sonidos tienden a volverse más sordos en ciertas posiciones. [música] Cualquiera sea la razón, lo que vemos es una lengua que sigue viva, que sigue [música] cambiando, que sigue respondiendo a su entorno. No es un fósil, es un organismo y la academia lo reconoció.
En 2011, cuando la Real Academia Española publicó el volumen de fonética y fonología de su nueva gramática de la lengua española, documentó estas variedades rioplatenses con rigor científico. El yeísmo y el sheísmo están ahí descrptos, analizados, reconocidos como formas legítimas del español, no como errores, no como desviaciones, sino como variedades con su propia historia y su propia coherencia interna.
Eso para nosotros no es menor. Es la academia más importante del mundo hispanohablante, diciéndoles a los argentinos que la manera en que hablan no es un accidente ni una falla, sino una manifestación legítima y documentable [música] de la riqueza del español. Pensá en todo lo que hay condensado en ese único sonido.
Hay guaraníes que hablaron estas tierras antes que nadie. [música] Hay colonizadores españoles que trajeron un idioma y lo fueron transformando al contacto con lo que encontraron. Hay portugueses cruzando fronteras difusas en la cuenca del Plata. Hay napolitanos y sicilianos que bajaron de los barcos con sus dialectos cargados de fricativas.
Hay afrancesados porteños del siglo XIX que imitaban todo lo que venía de París. Hay una ciudad que creció a una velocidad vertiginosa y que fue mezclando [música] todo eso en un crisol que no tiene igual en América del Sur. Y todo eso, toda [música] esa historia, toda esa complejidad quedó grabada en la manera en que una persona de Buenos Aires dice la palabra lluvia.
lluvia. Ese sonido es un archivo histórico viviente. Entonces, la próxima vez que alguien argentino o extranjero diga que los porteños hablan raro o que ese es una deformación o que el español argentino es menos correcto que cualquier otro, ya sabes qué decirle. No es una deformación, es el resultado de siglos de contacto entre lenguas, culturas y pueblos que dejaron su huella en cada sílaba que pronunciamos.
Es lingüística, [música] es historia, es identidad y es tuya. Ahora te pregunto a vos porque me interesa saberlo. ¿Alguna vez notaste este sonido en tu propio habla? ¿Te dijeron alguna vez que hablás raro por culpa de la o de la y? Contame en los comentarios porque esas experiencias son parte de esta historia también.

Y si este video te hizo ver tu propio idioma con otros ojos, compartilo, porque hay mucha gente que necesita saber de dónde viene la manera en que habla. En el próximo video vamos a entrar en otro tema que te va a volar la cabeza, la historia del lumfardo. Ese lenguaje secreto que nació en los conventillos de Buenos Aires y terminó siendo parte del alma del tango.
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