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Joven Heredero RENUNCIA A Toda Su Familia En Valencia Por Su Primera Novia Y Termina EN LA CALLE Tras Una Traición Imperdonable

Joven Heredero RENUNCIA A Toda Su Familia En Valencia Por Su Primera Novia Y Termina EN LA CALLE Tras Una Traición Imperdonable

PARTE 1

En Valencia, la familia Ferrer tenía tres cosas que todo el mundo conocía: dinero, naranjas y una capacidad casi olímpica para discutir en comidas familiares sin que se enfriara la paella.

El dinero venía de lejos, de una empresa de exportación agrícola que el abuelo Ferrer había levantado cuando todavía se cerraban tratos con un apretón de manos, una libreta y una mirada desconfiada. Las naranjas venían de sus fincas en la Ribera, brillantes, dulces y perfectas, tan perfectas que la abuela Amparo decía que parecían “hechas para pedirles perdón antes de exprimirlas”. Y las discusiones venían de fábrica, como los ojos claros, la terquedad y la costumbre de opinar sobre la vida de los demás incluso cuando nadie había preguntado.

Nicolás Ferrer tenía veintidós años y era, oficialmente, el heredero.

No le gustaba esa palabra.

Heredero.

Sonaba a retrato antiguo, a chaleco, a despacho con olor a madera y a alguien diciéndote “tu deber” antes de que hubieras terminado el café. Pero en su casa la palabra se pronunciaba con tanta naturalidad como “buenos días” o “¿quién ha tocado el termostato?”. Desde pequeño le habían repetido que algún día dirigiría la empresa familiar, que su bisabuelo había empezado con una camioneta y que su padre había abierto mercados en media Europa.

—Tú, Nico, tienes que estar preparado —le decía su padre, don Rafael Ferrer, cada vez que entraban juntos en las oficinas del puerto.

—Papá, tengo diez años.

—Precisamente. Nunca es pronto para entender una factura.

—Yo quería un helado.

—La vida también te factura los helados.

La madre de Nicolás, Elena, intentaba suavizarlo.

—Rafael, deja al niño.

—No le hago nada. Le enseño.

—Le estás explicando márgenes comerciales mientras lleva una camiseta de dinosaurios.

 

—Los dinosaurios se extinguieron por no diversificar.

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