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¡HARFUCH CAZA a EL “BILLY BOY” LÍDER de S1CARIOS del CJNG en COLIMA; OPERATIVO de ÚLTIMA HORA!

Creyó que quedarse quieto era lo más seguro. Fue exactamente lo que necesitaban. Ese tercer error fue lo último que calculó mal, porque esa madrugada Harfuch ya tenía todo lo que necesitaba. A las 214 horas, los primeros elementos comenzaron a moverse sin sirenas, sin luces de emergencia, sin el ruido que normalmente antecede a un operativo de esta escala.

Solo el sonido de bota sobre asfalto húmedo y el murmullo encriptado de los radios en frecuencia cerrada. Canal 7 Delta, el canal táctico que la SSPC Federal reserva para operativos de captura de objetivos prioritarios. El dron llevaba 194 minutos sobrevolando el domicilio cuando se dio la orden de despliegue. 194 minutos de imagen térmica continua que habían confirmado lo que los analistas necesitaban saber.

Una sola fuente de calor en movimiento dentro del inmueble hasta las 047 horas. Luego, quietud total. El objetivo estaba dentro. El objetivo estaba dormido. El objetivo no iba a ningún lado. El despliegue se organizó en tres anillos concéntricos. El anillo exterior, teniente y el más amplio, Pumanito, lo conformaban elementos de la Secretaría de Marina con vehículos sin marcas institucionales estacionados en los cuatro puntos cardinales del bloque.

Su función no era entrar, era garantizar que nadie saliera. Cada vehículo tenía comunicación directa con el centro de mando móvil instalado a seis cuadras del domicilio, donde un oficial de la SSPC Federal coordinaba el operativo en tiempo real con acceso a la imagen del dron en pantalla dividida. El anillo intermedio lo formaban equipos mixtos de la SSPS Federal y la SSPS estatal de Colima.

Los mismos cuerpos que semanas antes habían desmantelado la célula cobra. Conocían el terreno, conocían los patrones de los grupos operativos de los mezcales. Habían trabajado juntos antes y eso se nota cuando un operativo se ejecuta en silencio absoluto sin una sola señal de alerta prematura. El anillo interior, los que iban a entrar era el equipo táctico de élite y entonces llegó el dato que lo cambió todo.

A las 302 horas, el sistema de interceptación registró una llamada entrante al IMEI vinculado a Billy Boy. Duración 11 segundos. El contenido no pudo ser descifrado en tiempo real. La llamada usaba un protocolo de voz encriptada de tercera generación, pero el hecho mismo de la llamada a esa hora desde ese número, encendió una alerta en el centro de mando.

Alguien estaba intentando contactar al objetivo, alguien que sabía dónde estaba, alguien que tal vez intentaba advertirle. La ventana se cerraba. A las 3:1 horas, el oficial coordinador dio la instrucción que todos estaban esperando. Cuatro palabras en el canal 7 Delta que nadie que las escucha olvida. Procedan. Cerco activo.

Ya los tres anillos comenzaron a moverse de forma simultánea. El anillo exterior bloqueó todas las salidas vehiculares del bloque en menos de 40 segundos. El anillo intermedio tomó posición en los accesos secundarios del domicilio. La puerta trasera del patio, la ventana lateral quedaba a un callejón de 2 m de ancho. El anillo interior avanzó hacia la entrada principal.

Afuera todo parecía normal. Una calle cualquiera de la capital de Colima en la madrugada. Un perro que ladró una vez y se cayó. El zumbido casi imperceptible del dron a 80 m de altura. Adentro. Ya era demasiado tarde. A las 3:14 hor38 segundos, el equipo táctico derribó la puerta principal.

Los primeros 4 minutos fueron de control territorial, rápidos, violentos, milimétricos. El equipo de entrada se dividió en dos líneas desde el umbral, una hacia la planta baja, otra cubriendo la escalera hacia el segundo nivel, donde la imagen térmica había ubicado al objetivo. Cada habitación fue despejada con el protocolo de voz corta que identifica lo oscito a los equipos de élite.

Limpio, limpio, movimiento arriba. No hubo disparo en esta fase, no porque no hubiera resistencia potencial, sino porque el cerco era tan hermético que la resistencia no tuvo tiempo de organizarse. En el segundo nivel, un custodio armado intentó posicionarse en el pasillo. Fue reducido en 17 segundos sin uso de arma de fuego.

Técnica de control físico. El hombre quedó inmovilizado en el suelo antes de que pudiera tomar una decisión que hubiera cambiado el resultado de la noche. Los siguientes 6 minutos fueron de confrontación real, el momento en que la operación mostró su costo. Una segunda figura armada en el interior del domicilio abrió fuego desde el fondo de una habitación con vista al  patio trasero. Dos ráfagas cortas.

Los elementos tácticos respondieron con fuego de contención, no de eliminación, mientras un subgrupo usaba el pasillo lateral para flanquear la posición. La habitación fue tomada desde dos ángulos simultáneos. El segundo custodio fue neutralizado sin bajas federales. El intercambio duró 3 minutos con 42 segundos.

En el narco, eso es una eternidad. En un operativo de élite es señal de que algo salió distinto al plan. Eso no es todo. El siguiente hallazgo hizo silencio en la sala porque en esos 6 minutos de confrontación, mientras los equipos neutralizaban la resistencia armada, el objetivo principal de su BC con Bly Boy. José Luis Jiménez, el jefe de sicarios, el número seis de la lista y intentó salir por la ventana trasera del segundo nivel. 4 m de caída al patio.

Lo intentó de todas formas, cayó mal, se levantó y se encontró cara a cara con dos elementos del anillo intermedio que llevaban exactamente ese puesto asignado desde las 02:58 horas, 16 minutos antes de que él tomara la decisión de saltar. El cerco no tenía huecos, nunca los tuvo. José Luis Jiménez, alias Billy Boy, jefe de sicarios del cártel Independiente de Colima los Mezcales.

Sexto objetivo prioritario de la operación Goya, fue reducido en el patio trasero de ese domicilio a las 03:21 horas con14 segundos. no puso resistencia una vez en el suelo. Los elementos lo esposaron, lo identificaron con el protocolo biométrico de campo y confirmaron la captura al centro de mando en menos de 90 segundos.

En el centro de mando, el oficial coordinador tomó el radio y transmitió al canal 7 Delta las palabras que cerraron el operativo de esa noche. Alto al fuego, amenaza neutralizada, cero bajas federales. Los últimos 2 minutos fueron de cierre y aseguramiento. Los equipos consolidaron el control total del inmueble.

Los detenidos fueron trasladados al perímetro exterior y los primeros elementos forenses comenzaron a documentar la escena. El dron, que había sobrevolado sin interrupción desde las 2300 horas, registró en su cámara el momento exacto en que los vehículos sin marcas comenzaron a moverse hacia los puntos de extracción.

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