Posted in

 LA DESPEDIDA EN EL TREN

 LA DESPEDIDA EN EL TREN

[PARTE 1]

El calor en Madrid a mediados de julio tiene la capacidad de derretir no solo el asfalto, sino también la voluntad de vivir.

Pero a mí lo que me estaba derritiendo por dentro no era el bochorno madrileño.

Era la maldita maleta amarilla de Sara.

Pesaba como si hubiera metido dentro el Palacio Real entero.

Llevábamos diez minutos arrastrándola por el suelo brillante del vestíbulo principal de Atocha.

Las ruedas de plástico hacían un ruido infernal.

Clac, clac, clac, clac.

Ese sonido se me estaba clavando en el cerebro como un taladro percutor.

Estábamos en la estación… y el tren iba a partir.

Concretamente, el AVE con destino a Barcelona Sants salía en cuarenta y cinco minutos.

Cuarenta y cinco minutos para condensar cinco años de relación en una despedida de andén.

A mi derecha caminaba Rafa.

Rafa es mi mejor amigo desde la guardería.

Rafa también es el tipo de persona que crees que es buena idea llevar a una despedida emocional hasta que abre la boca.

Iba comiéndose un bocadillo de tortilla de patatas envuelto en papel de plata.

El olor a cebolla y aceite frito flotaba a nuestro alrededor, arruinando por completo el ambiente romántico.

Read More