Posted in

EL VIGÍA DEL VISILLOO

PARTE 1: EL VIGÍA DEL VISILLO

Doña Asunción está de pie junto a la ventana.

No mira el paisaje.

No admira el atardecer.

Doña Asunción está en su puesto de guardia.

Su dedo índice aparta ligeramente el visillo de encaje.

Es un movimiento milimétrico, ensayado durante décadas.

Lo justo para ver sin ser vista.

Desde el sofá de escay, Carmen observa la espalda de su suegra.

Carmen sostiene una taza de café descafeinado de sobre.

Carmen suspira.

Es un suspiro profundo, cargado de años de domingos exactamente iguales a este.

Asunción emite un chasquido con la lengua.

Es un sonido agudo, de pura desaprobación.

Asunción: (Sin apartar la vista de la calle) Madre del amor hermoso.

Carmen: (Soplando el café) ¿Qué pasa ahora, Asunción?

Asunción: Pasa lo que tiene que pasar.

Asunción: Que tu hija ya está aquí.

Carmen: Pues qué bien.

Read More