El Abandono en los Límites de Sonora
Don Rodolfo: Quédate aquí, Mateo, y vigila las herramientas de la vieja mina hasta que regrese con las carretas grandes desde el pueblo de Álamos.
Mateo: Hace mucho frío en esta barranca desierta, padrastro; por favor, no me dejes solo con el eco del viento entre las rocas rojas.
Don Rodolfo: Deja de llorar como un cobarde; un hombre de tu edad debe aprender a cuidar las propiedades que heredarás cuando tengas la mayoría de edad.
Mateo: Mi madre Elena me prometió que nunca me separarías de su recuerdo, pero sé que me dejas aquí porque te estorbo en tus nuevos negocios.
Don Rodolfo: (Subiendo al caballo sin mirarlo) Tus opiniones no importan en este desierto; reza para que los coyotes no huelan tu miedo antes de mi regreso.
Mateo: (Viendo alejarse la polvareda) Madre mía, que estás en los cielos, no permitas que la oscuridad de esta cueva me devore el alma esta noche.
Acto II: El Encuentro en el Manantial Seco
Kaholo: (Apareciendo entre los sahuaros gigantes con su arco listo) Tus lágrimas están gastando el agua que tu cuerpo necesitará para sobrevivir al sol de mañana, pequeño intruso.
Mateo: ¡No me hagas daño, señor! Mi padrastro regresará pronto con los soldados del pueblo y te castigará si me tocas con tus flechas de caza.
Kaholo: Los soldados de Álamos nunca cruzan la línea de la piedra blanca; este desierto pertenece a la nación Yaqui desde el principio de los tiempos antiguos.
Mateo: Estoy hambriento y no tengo agua en mi cantimplora de lata; si eres un guerrero noble, comparte un poco de tu comida conmigo, por favor.
Kaholo: (Guardando el arco con un movimiento pausado) Mi nombre es Kaholo, que significa el cielo en la lengua de mis abuelos. Toma este trozo de carne seca.
Mateo: (Comiendo con desesperación) Gracias, señor Kaholo; pensé que los hombres de la sierra eran los monstruos despiadados que describían en las cantinas del pueblo.
Acto III: Las Primeras Lecciones del Desierto
Kaholo: La ignorancia de los hombres blancos construye monstruos donde solo existen seres humanos que defienden la tierra sagrada que los alimenta cada día.
Mateo: Mi padrastro dice que esta mina es suya, pero las rocas se sienten tristes y el agua del arroyo cercano se ha vuelto amarga.
Kaholo: La tierra se enferma cuando los hombres buscan la plata con avaricia; te enseñaré a encontrar las raíces dulces que purifican el agua del manantial seco.
Mateo: Quiero aprender tus secretos, Kaholo; ya no quiero regresar al pueblo donde nadie me abraza y donde todos me miran con el desprecio del olvido.
Kaholo: El desierto es un maestro duro, Mateo; si decides caminar conmigo, deberás olvidar las comodidades de la ciudad y aprender a escuchar el canto del viento.
Mateo: Prefiero el rigor de tus enseñanzas antes que la prisión de mentiras que Don Rodolfo construyó en mi casa desde que mi madre murió.
Acto IV: La Sospecha en el Pueblo de Álamos
Don Rodolfo: (Entrando al despacho del alcalde) El muchacho ha desaparecido en la barranca, seguramente fue atacado por los salvajes de la sierra alta durante la noche.
Alcalde Luis: Es una desgracia terrible, Rodolfo; ahora que el niño no está, todas las tierras de la mina de plata pasan legalmente a tu nombre.
Padre Ignacio: (Entrando con el rostro severo) No acuses a los Yaquis sin pruebas, Rodolfo; sé muy bien que abandonaste al hijo de Elena a su suerte en la frontera.
Don Rodolfo: Cuide sus palabras, Padre Ignacio; soy el principal contribuyente de su parroquia y no permitiré que un cura cuestione mi honor frente al pueblo.
Padre Ignacio: Dios conoce la verdad oculta en tu corazón de piedra; buscaré a ese niño por toda la sierra antes de que cometas más injusticias.
Don Rodolfo: Busque lo que quiera, anciano; el desierto de Sonora no perdona a los débiles y Mateo ya debe ser solo un recuerdo entre las arenas.
Acto V: El Aprendizaje de las Lenguas y las Leyes
Luz: (Apareciendo como un recuerdo lejano en la mente de Mateo) Recuerda que la bondad es el único puente que puede unir a los mundos que se odian.
Mateo: Kaholo, hoy he aprendido las diez palabras de paz en tu lengua; quiero hablar con el Jefe de tu tribu para demostrarle mi respeto sincero.
Kaholo: Hablas con la claridad del agua limpia, Mateo; mi pueblo te escuchará porque los niños no llevan el veneno de la traición en sus ojos.
Mateo: Aprendí que el río Yaqui es el corazón de tu gente; no permitiré que las máquinas de mi padrastro desvíen su cauce hacia las minas altas.
Kaholo: Don Rodolfo ha comenzado a construir una presa de piedra en el cañón superior; si bloquea el agua, nuestra comunidad morirá de sed este invierno.
Mateo: Debemos detener esa construcción antes de que los guerreros de la sierra bajen al pueblo con las armas de fuego y comience la guerra.
Acto VI: La Alianza Secreta en la Misión Abandonada
Padre Ignacio: (Encontrando a Mateo en las ruinas de la misión) ¡Alabado sea el Señor! Estás vivo, hijo mío; todo el pueblo te cree muerto por los indios.
Mateo: No estoy muerto, Padre; Kaholo me salvó de la inanición y me enseñó que la verdadera fe se demuestra protegiendo la vida de los inocentes.
Kaholo: (Saliendo de las sombras de la iglesia vieja) Este sacerdote tiene un espíritu limpio, Mateo; podemos confiar en él para enviar un mensaje al gobernador.
Padre Ignacio: (Mirando a Kaholo con respeto) Traigo documentos que demuestran que Don Rodolfo falsificó las escrituras de la mina de plata de la madre de Mateo.
Mateo: Usaremos esos papeles para detener las obras de la presa en el cañón; la justicia debe llegar a Álamos antes de que se derrame sangre.
Padre Ignacio: Regresaré al pueblo de inmediato para organizar a los comerciantes honestos; la codicia de Rodolfo ha ido demasiado lejos esta vez en Sonora.
Acto VII: La Movilización de los Guerreros
Jefe Matus: El hombre blanco siempre habla de paz mientras prepara sus rifles para robarnos el agua; no confío en las promesas de ese niño de Álamos.
Kaholo: Este niño ha compartido nuestra mesa y ha aprendido nuestras tradiciones con humildad; sus ojos reflejan la nobleza de los antiguos espíritus de la sierra.
Mateo: Jefe Matus, mi padrastro los está provocando para que ataquen el pueblo y así el ejército tenga la excusa perfecta para quitarles la sierra entera.
Jefe Matus: (Mirando fijamente a Mateo) Tus palabras tienen el peso de la verdad, pequeño escarabajo; esperaremos tres lunas antes de enviar los guerreros al cañón.
Mateo: Gracias, Jefe Matus; prometo que regresaré con la orden del juez para destruir la presa de piedra sin necesidad de usar las flechas de combate.
Kaholo: Yo acompañaré a Mateo en esta travesía; si Don Rodolfo intenta lastimarlo nuevamente, conocerá la furia del tigre del desierto de Sonora.
Acto VIII: El Regreso Inesperado a la Ciudad
Guardia del Pueblo: ¡Deténganse! Nadie puede entrar a Álamos acompañado por un indio armado sin la autorización escrita del comandante de la guarnición militar.
Mateo: (Mostrando su medalla de bautizo) Soy Mateo Mendoza, heredero legítimo de las tierras del norte; exijo ver al alcalde Luis de inmediato, señor guardia.
Guardia del Pueblo: (Asombrado y bajando el rifle) ¡Pero si tú eres el hijo de Doña Elena! Todos pensábamos que los Yaquis te habían asesinado en la barranca vieja.
Mateo: Los Yaquis me dieron un hogar y comida mientras mi padrastro me dejaba morir de hambre para quedarse con mi fortuna familiar; déjanos pasar ahora.
Kaholo: Caminemos con cuidado por estas calles de piedra, Mateo; los ojos de la ambición nos vigilan desde las ventanas de estas casas altas y blancas.
Mateo: No temas, Kaholo; la verdad es nuestra mejor armadura y todo el pueblo conocerá las mentiras que Don Rodolfo sembró en nuestra comunidad.
Acto IX: La Confrontación en la Plaza Principal
Don Rodolfo: (Saliendo de la alcaldía con furia) ¡Qué clase de burla es esta! Ese muchacho es un impostor vestido con las ropas salvajes de los enemigos de la civilización.
Padre Ignacio: (Saliendo de la iglesia con una multitud de ciudadanos) Es Mateo, Rodolfo; el mismo niño que desterraste al desierto y que hoy regresa para reclamar su herencia.
Alcalde Luis: Silencio todos en la plaza; Mateo, si eres el verdadero hijo de Elena, muestra los documentos originales que tu madre te entregó antes de morir.
Mateo: Aquí están las escrituras verdaderas, alcalde; Don Rodolfo falsificó la firma de mi madre para apoderarse de la mina y construir la presa ilegal.
Don Rodolfo: (Sacando una pistola pequeña de su chaleco) No permitiré que un mocoso mentiroso y un indio mugriento destruyan el progreso económico de Álamos.
Kaholo: (Desarmando a Rodolfo con un movimiento veloz de su bastón de mando) Las armas de fuego no tienen poder frente a la justicia de la tierra sagrada.
Acto X: El Arresto del Padrastro
Alcalde Luis: ¡Alguaciles, detengan a Don Rodolfo de inmediato! Será juzgado por falsificación de documentos oficiales e intento de homicidio contra este menor.
Don Rodolfo: (Gritando mientras es arrastrado hacia la celda) ¡Se arrepentirán de esto! Sin mi dinero, este pueblo se hundirá en la miseria y la sequía total.
Mateo: El agua del río pertenece a todos los seres vivos, Rodolfo; tu dinero no puede comprar la lluvia ni el perdón de las familias que intentaste destruir.
Padre Ignacio: Que Dios tenga misericordia de tu alma encarcelada, Rodolfo; tu avaricia te ha dejado más solo que a Mateo en la barranca desierta del norte.
Kaholo: El primer paso de la justicia se ha cumplido en el pueblo; ahora debemos marchar hacia el cañón alto para derribar la presa de piedra antes del invierno.
Mateo: Invitemos a todos los comerciantes honestos a ayudarnos; construiremos canales de riego que beneficien tanto a Álamos como a la comunidad Yaqui.
Acto XI: La Reconstrucción de la Convivencia
Comerciante Mateo: (Ofreciendo herramientas agrícolas a Kaholo) Queremos colaborar con el proyecto de los canales, señor; comprendemos que la cooperación es la base de la riqueza.
Kaholo: Sus herramientas serán bien recibidas en la sierra, Mateo; cambiaremos el metal de las armas por el hierro de los arados para sembrar el trigo limpio.
Mateo: (Organizando los planos sobre una mesa de madera) El canal principal pasará por los límites de la piedra blanca, asegurando que el agua llegue con fuerza a los huertos bajos.
Alcalde Luis: He firmado el presupuesto municipal para financiar la obra; es una forma de compensar los errores que cometimos al escuchar las mentiras de Rodolfo.
Padre Ignacio: La paz verdadera no se firma en los papeles del gobierno, se construye con el trabajo diario de los hombres que deciden compartir las bendiciones del cielo.
Mateo: Mañana regresaremos a la vieja cabaña de la mina para transformarla en el centro de operaciones de nuestra nueva sociedad multicultural de Sonora.
Acto XII: Los Desafíos de la Estación Seca
Jefe Matus: El sol de mayo está quemando los pastizales altos; si los canales no se terminan antes de la luna nueva, perderemos todo el ganado de la sierra.
Mateo: No se preocupe, Jefe Matus; los obreros del pueblo están trabajando junto a los jóvenes de su tribu para acelerar la excavación de las zanjas de piedra.
Kaholo: El viento del sur trae noticias de una gran sequía en la frontera; debemos almacenar el grano en los silos de la misión vieja para evitar la hambruna general.
Padre Ignacio: Las bodegas de la iglesia están listas para recibir las cosechas de maíz; compartiremos los alimentos de manera justa entre todas las familias de la región.
Mateo: (Mirando el horizonte polvoriento) Mi madre siempre decía que la tierra prueba la templanza de los hombres antes de regalarles la abundancia de la primavera.
Kaholo: Tu madre tenía la sabiduría de los antiguos rastreadores, Mateo; su espíritu vive en cada decisión justa que tomas para proteger la concordia de Sonora.
Acto XIII: El Intento de Sabotaje por los Aliados de Rodolfo
Forajido Joaquín: (Escondido entre los sahuaros altos) Si dinamitamos el canal principal esta noche, el pueblo culpará a los indios y Rodolfo saldrá libre de la prisión.
Forajido Ramiro: Date prisa con los explosivos, Joaquín; el apache y el niño están vigilando la entrada del cañón y no quiero que nos descubran con las manos en la pólvora.
Kaholo: (Escuchando el murmullo de los insectos interrumpido) El desierto ha guardado silencio de repente; hay hombres extraños caminando cerca de las compuertas de madera.
Mateo: (Preparando una linterna de aceite) Iré por el flanco izquierdo para avisar a los guardias del pueblo; no permitiremos que destruyan el esfuerzo de tantos meses.
Kaholo: (Apareciendo detrás de Joaquín y desarmándolo con destreza) Las sombras del desierto no protegen a los traidores que buscan sembrar la destrucción en la cañada.
Forajido Ramiro: (Huyendo a caballo con terror) ¡Es el fantasma de la sierra alta! Vámonos de aquí antes de que sus flechas nos marquen el pecho con la sentencia de muerte.
Acto XIV: El Juicio Público de los Saboteadores
Alcalde Luis: Estos hombres han sido capturados con las pruebas del sabotaje; pasarán muchos años en la prisión del estado junto a su jefe Don Rodolfo.
Forajido Joaquín: Fuimos contratados por los antiguos socios de la mina de plata; ellos no quieren que los Yaquis tengan los mismos derechos comerciales que el pueblo.
Mateo: Los derechos de la tierra no se compran con la plata de las minas, Joaquín; se ganan respetando la vida de quienes trabajan el campo bajo el mismo sol implacable.
Padre Ignacio: Que la sentencia sirva de advertencia para todos los que intenten quebrar esta alianza santa que ha salvado a Álamos de la ruina económica y moral.
Jefe Matus: (Entregando a Mateo un arco ceremonial tallado a mano) Ahora eres oficialmente un defensor de nuestra nación, pequeño puente de miel; tu palabra es nuestra ley de paz.
Mateo: (Tomando el arco con profundo orgullo) Honraré este regalo protegiendo cada gota de agua de nuestro río y cada pino de la sierra alta de Sonora por siempre.
Acto XV: El Florecimiento del Oasis de la Cañada
Maestra Elena: (Inaugurando la escuela de la misión vieja) Hoy abrimos las puertas del conocimiento para todos los niños, sin importar la lengua materna de sus abuelos.
Niño Yaqui Tohil: Quiero aprender a leer los libros del hombre blanco para escribir las leyendas de mis antepasados en las hojas limpias de mi cuaderno escolar.
Niña María: Y yo quiero aprender las canciones tradicionales de la sierra para cantarlas junto al arroyo cristalino durante el festival de la primavera compartida.
Mateo: La educación es la verdadera mina de plata que nunca se agota, mis pequeños amigos; estudien con alegría y mantengan siempre el corazón limpio de prejuicios.
Kaholo: El desierto ya no es un lugar de soledad y muerte, Mateo; ahora es el santuario donde dos pueblos enemigos encontraron el camino de la redención mutua.
Padre Ignacio: Amén por este milagro del desierto de Sonora; que la luz de la concordia humana siga brillando en la oscuridad de los tiempos para el beneficio de todos.
Acto XVI: Los Celos de las Ciudades Vecinas
Comerciante Esteban: (Llegando desde Hermosillo) No es justo que Álamos controle todo el comercio de pieles y medicinas de la sierra solo por su pacto con los nativos.
Alcalde Luis: No controlamos el comercio, Esteban; simplemente ofrecemos un trato justo y pagamos el precio legítimo que el trabajo de los Yaquis merece en el mercado.
Comerciante Esteban: Esos salvajes deberían trabajar en las minas como peones, no caminar por la plaza principal vendiendo sus productos como si fueran ciudadanos de primera clase.
Mateo: (Interviniendo en la discusión del cabildo) En esta región de Sonora, señor Esteban, el valor de un hombre se mide por la honestidad de su palabra, no por su vestimenta de lino.
Kaholo: Si los comerciantes de la ciudad intentan forzar a nuestra gente a trabajar en sus condiciones, cerraremos los pasos de la montaña y el comercio morirá de inmediato.
Padre Ignacio: Escuchen la advertencia de Kaholo, caballeros; la paz de Durango y Sonora es frágil y no permitiremos que la codicia ajena vuelva a encender las hogueras de la guerra.
Acto XVII: La Gran Plaga del Verano
Médico del Pueblo: Don Aurelio, una fiebre misteriosa está atacando a los niños de los huertos bajos; las medicinas de la botica de la ciudad no logran bajar la temperatura alta.
Mateo: Debemos consultar de inmediato con la abuela Chimalma en el campamento de la sierra; ella conoce el secreto de las hojas del sauce que crecen junto al manantial sagrado.
Kaholo: Yo iré a buscar las raíces medicinales a las barrancas altas antes de que el sol del mediodía comience a evaporar la humedad de las plantas curativas del desierto.
Anciana Apache Chimalma: (Llegando a la misión con canastas llenas de hierbas frescas) Mezclen este polvo de corteza con el agua limpia del canal principal y la fiebre desaparecerá en tres días.
Médico del Pueblo: (Asombrado por la pronta recuperación de los enfermos) Es un milagro de la naturaleza botánica; sus conocimientos tradicionales son superiores a los libros de medicina europea.
Mateo: La ciencia y la tradición deben caminar juntas, doctor; es la única manera de asegurar la salud y el bienestar de todas las familias que habitan este oasis de paz.
Acto XVIII: La Visita de los Inspectores del Gobierno Federal
Inspector General: Hemos venido desde la Ciudad de México para revisar el estado legal de las propiedades de la mina de plata y los tratados comerciales de la frontera norte.
Aurelio: (Mostrando los libros de contabilidad municipal) Todo está en orden, Excelencia; los impuestos se pagan a tiempo y la producción agrícola ha duplicado las cifras del año pasado.
Inspector General: Estoy sorprendido de ver a niños nativos sentados en las mismas bancas escolares que los hijos de los terratenientes más acaudalados de Valle Escondido.
Luz: (Sonriendo desde su pupitre) El conocimiento no tiene color de piel, Señor Inspector; aquí todos aprendemos a ser ciudadanos útiles para el futuro próspero de nuestra nación mexicana.
Jefe Matus: Queremos que el Gobierno Federal ratifique el decreto de protección de nuestras aguas comunales; es la única garantía de que ningún comerciante corrupto intentará robárnoslas.
Inspector General: Sus demandas son justas y legítimas, Jefe; llevaré este informe detallado al Presidente de la República para que firme la ley de tierras antes de la próxima primavera.
Acto XIX: El Descubrimiento de las Nuevas Vetas de Cobre
Minero Jacinto: Don Aurelio, hemos encontrado una veta inmensa de cobre en la parte baja de la cañada; este metal es muy codiciado ahora por las fábricas de ferrocarriles del norte.
Aurelio: No iniciaremos la explotación minera sin antes consultar al consejo de la sierra; debemos asegurarnos de que los trabajos de excavación no dañen los acuíferos subterráneos.
Mateo: Propongo que la mitad de los trabajadores de la nueva mina sean hombres de la tribu de Kaholo, con salarios idénticos a los de los mineros del pueblo de Álamos.
Jefe Matus: Aceptamos la propuesta de trabajo, Mateo; nuestros jóvenes aprenderán el oficio de la minería moderna protegiendo siempre la integridad de las rocas sagradas de la montaña.
Kaholo: La tierra nos entrega sus tesoros de cobre porque sabe que los usaremos para construir puentes y herramientas de progreso, no para fabricar proyectiles de fusil.
Padre Ignacio: Que la bendición de Dios caiga sobre esta nueva empresa industrial; el trabajo digno es el mejor remedio contra la pobreza y el resentimiento social de la frontera.
Acto XX: El Intento de Fuga de Don Rodolfo
Alguacil Mayor: Don Rodolfo intentó sobornar al guardia de la celda usando unas monedas de oro que tenía ocultas en las suelas de sus botas de cuero importado.
Aurelio: Ese hombre es una serpiente que nunca cambiará su naturaleza ponzoñosa; trasládenlo de inmediato a la prisión de máxima seguridad en la capital del estado de Durango.
Don Rodolfo: (Gritando desde la carreta de prisioneros con el rostro desencajado) ¡Se arrepentirán de haberme quitado mis propiedades! Mis socios comerciales vendrán desde el norte con mercenarios armados para destruir su ridículo oasis de paz.
Mateo: Tus amenazas ya no asustan a nadie, Rodolfo; el pueblo de Álamos y la nación Yaqui están unidos en una sola voluntad y tus mercenarios no podrán contra nuestra muralla de hermandad.
Kaholo: El viento de la tarde se lleva tus últimas palabras de odio hacia los desiertos del olvido; vete en paz y busca la redención en el silencio de tu celda de piedra.
Padre Ignacio: Que el Señor tenga misericordia de su espíritu cegado por la ambición material; la verdadera libertad consistía en tener el corazón limpio de rencor y malicia.
Acto XXI: La Gran Sequía de Sonora
Comerciante Julián: El termómetro no ha bajado de los cuarenta grados en todo el mes de junio; el agua de los pozos del pueblo está comenzando a secarse rápidamente.
Mateo: Es momento de abrir las compuertas de reserva del Manantial de Rosario; para eso construimos los estanques de piedra alta junto a Kaholo el año pasado.
Kaholo: El agua bendita bajará por los canales de riego esta misma tarde; la sierra compartirá sus lágrimas de hielo con los campos de trigo de Valle Escondido una vez más.
Jefe Apache: Mis guerreros ayudarán a racionar el líquido elemento en los huertos bajos para evitar el desperdicio y asegurar que todas las casas tengan el sustento necesario.
Padre Ignacio: En los tiempos de escasez es cuando se demuestra la verdadera fortaleza de un pueblo unido; la avaricia individual nos llevaría a la ruina, pero la caridad compartida nos salvará.
Aurelio: Gracias a la previsión de Mateo y los planos de la cultura indígena, hoy no tenemos que lamentar la pérdida de nuestras cosechas ni la muerte de nuestro ganado vacuno.
Acto XXII: El Regreso de las Lluvias y la Celebración
Maestra Elena: Escuchen el trueno en la distancia, niños; las nubes densas y oscuras están cubriendo finalmente las cumbres de las rocas grises de la sierra alta.
Niño Apache Tohil: ¡Es la danza de la lluvia de nuestros abuelos que ha sido escuchada por los antiguos espíritus protectores del desierto de Sonora!
Luz: (Saliendo al patio de la escuela para recibir las primeras gotas frescas) El agua limpia borra el polvo del verano y llena los corazones de una alegría infinita y renovada.
Kaholo: La tierra bebe con desesperación el regalo del cielo; la naturaleza nos demuestra que después de la prueba más dura siempre llega la recompensa de la vida.
Aurelio: Organizaremos un gran banquete en la plaza principal de Álamos para festejar el fin de la sequía y el éxito de nuestro sistema de canales compartidos.
Jefe Matus: Llevaremos los tamales de maíz dulce y las carnes secas de venado para compartir con todos nuestros hermanos de la comunidad del valle bajo.
Acto XXIII: La Llegada de la Tecnología del Telégrafo
Ingeniero de la Ciudad: Hemos terminado de colocar los postes de madera para la línea del telégrafo; ahora Álamos estará comunicado directamente con la Ciudad de México en minutos.
Alcalde Luis: Este es un avance tecnológico maravilloso que nos permitirá alertar a las autoridades federales sobre cualquier amenaza de bandidos en la frontera norte.
Mateo: Usemos el telégrafo para ofrecer nuestros productos de cobre y telas bordadas a los mercados internacionales de Europa y los Estados Unidos de América.
Kaholo: La tecnología del hombre blanco es bienvenida siempre que sirva para acercar a los pueblos lejanos, y no para coordinar los movimientos de los ejércitos de conquista.
Padre Ignacio: El progreso material debe marchar siempre de la mano del progreso moral; de nada sirve comunicar las ciudades si los corazones siguen distantes por el odio.
Luz: Escribiré el primer mensaje oficial del telégrafo de Álamos: “Aquí la paz ha florecido entre las rocas del desierto gracias a la unión de dos mundos hermanos”.
Acto XXIV: El Matrimonio Tradicional en la Misión
Padre Ignacio: Estimados hermanos, nos hemos reunido en esta iglesia vieja para bendecir la unión de Jacinto y la joven Yaqui Kateri en un matrimonio sagrado ante Dios.
Jefe Matus: Esta boda es el sello definitivo de nuestra alianza de sangre; las familias del pueblo y las familias de la sierra son ahora una sola rama del mismo árbol sagrado.
Mateo: (Entregando los anillos de plata fabricados en la mina familiar) Que estos anillos simbolicen la eternidad de nuestra amistad y el respeto mutuo que nos salvó de la guerra civil.
Kaholo: Que la felicidad de los nuevos esposos ilumine las noches de invierno de la cañada y sirva de ejemplo para los niños que crecen en nuestra escuela de madera.
Comerciante Mateo: Hemos preparado una gran fiesta con música de violines y tambores tradicionales que durará hasta que las estrellas se oculten detrás de los sahuaros altos.
Aurelio: Disfrutemos de este día de fiesta, mis amigos; la concordia ha vencido definitivamente a las sombras del pasado y Durango resplandece con la luz de la justicia eterna.
Acto XXV: Las Nuevas Rutas Comerciales del Norte
Comerciante de la Ciudad: El Gobernador ha autorizado la construcción del camino carretero que unirá Álamos con el puerto de Guaymas en el Golfo de California.
Aurelio: Esa ruta nos permitirá exportar el cobre de la cañada de manera más rápida y económica hacia los grandes barcos mercantes que viajan por el océano pacífico.
Mateo: Nos aseguraremos de que el trazo del nuevo camino no cruce los cementerios ancestrales de la nación Yaqui ni perturbe los santuarios de la fauna del desierto.
Kaholo: Agradecemos tu respeto por los lugares de descanso de nuestros abuelos, Mateo; esa consideración demuestra que sigues siendo el guardián de nuestra paz comunal.
Inspector General: El Gobierno Federal usará el ejemplo de Álamos como modelo para resolver los conflictos territoriales en otras regiones del norte de la República Mexicana.
Luz: Dígales a todos que la solución no son las armas del ejército, sino la paciencia para escuchar y la voluntad para compartir las riquezas de la tierra con equidad.
Acto XXVI: El Retiro del Padre Ignacio
Padre Ignacio: Mis fuerzas físicas se están agotando, mis queridos hijos; el obispo ha enviado a un joven sacerdote para que se haga cargo de la parroquia de Álamos el próximo mes.
Mateo: Usted nunca se irá de nuestros corazones, Padre; su valentía para defender la verdad cuando Don Rodolfo me abandonó en la mina fue el cimiento de toda esta obra de paz.
Kaholo: Los ancianos de la sierra te han construido una cabaña especial cerca del manantial de Rosario, para que descanses rodeado del susurro eterno de los pinos altos.
Padre Ignacio: (Con lágrimas de gratitud en los ojos) Es el honor más grande de mi vida sacerdotal; pasaré mis últimos días rezando por la permanencia de esta santa alianza de amor.
Jefe Matus: Tu presencia entre nosotros siempre será una bendición, Ignacio; eres el sacerdote de la paz y la montaña sagrada cuidará de tu descanso eterno con amor paternal.
Luz: Mañana sembraremos un círculo de flores blancas alrededor de tu nueva casa en la cañada, para que recuerdes siempre el aroma de la pureza que trajiste a nuestras vidas.
Acto XXVII: La Llegada del Joven Sacerdote
Padre Tomás: Buenos días a todos; vengo de la capital con muchos libros de teología y muchas ganas de trabajar por la salvación de las almas de este hermoso pueblo de Sonora.
Aurelio: Bienvenido, Padre Tomás; aquí encontrará una comunidad muy unida, donde los hombres del pueblo y los guerreros de la sierra compartimos la misma fe en la práctica diaria.
Padre Tomás: (Mirando con extrañeza a Kaholo) Me sorprende ver a personas de la sierra portando sus armas ceremoniales dentro del templo sagrado de la parroquia del pueblo.
Mateo: Esas armas no son de destrucción, Padre Tomás; son los símbolos del honor de un pueblo que defendió la vida de los inocentes cuando las autoridades nos dieron la espalda.
Padre Ignacio: Escucha y aprende antes de juzgar, joven Tomás; la teología del desierto se escribe con actos de caridad compartida y respeto por las culturas antiguas de la región.
Padre Tomás: Pido disculpas por mi imprudencia de juventud; abriré mi mente para comprender las maravillas de esta alianza que ha transformado a Álamos en un modelo de fraternidad.
Acto XXVIII: El Invierno Más Frío en la Sierra
Kaholo: El viento del norte trae una helada que congelará los pozos de agua de la barranca alta esta misma noche; la nieve cubrirá las cimas de las rocas rojas de Durango.
Mateo: Enviemos las carretas cargadas de leña gruesa y mantas de lana tejidas en los talleres del pueblo hacia los campamentos de los ancianos de la tribu de Matus.
Niña María: Los niños de la escuela hemos preparado bolsas de maíz tostado y chocolate caliente para reconfortar el cuerpo de nuestros compañeros de clase de la sierra alta.
Niño Yaqui Tohil: Gracias, María; la tormenta invernal puede ser muy dura en las cuevas altas, pero el calor de su amistad nos hace olvidar el frío más implacable del desierto.
Aurelio: Las chimeneas de la vieja cabaña de la mina estarán encendidas día y noche para servir de refugio temporal a todos los viajeros que queden atrapados en los caminos del norte.
Jefe Matus: La previsión de nuestros hermanos del valle nos demuestra que ya no hay inviernos de soledad para nuestra gente; la fraternidad es la mejor fogata contra la escarcha del desierto.
Acto XXIX: El Intento de Invasión de los Mercenarios del Norte
Capitán Mercenario: (Llegando a la frontera de la piedra blanca con treinta hombres armados) Don Rodolfo nos pagó por adelantado para recuperar las escrituras de la mina de plata y quemar los canales de riego.
Mateo: (Apareciendo en el desfiladero alto junto a los guardias civiles) Den la vuelta ahora mismo, caballeros; sus armas no tienen poder frente al ejército de ciudadanos unidos de Álamos.
Kaholo: (Haciendo una señal con su arco ceremonial desde las rocas altas) Cincuenta flechas yaquis apuntan a sus corazones desde las sombras de los sahuaros gigantes; no den un solo paso más.
Capitán Mercenario: (Viendo la organización defensiva del pueblo y la tribu unida) Rodolfo nos mintió; nos dijo que nos enfrentaríamos a un pueblo dividido y desarmado. Vámonos de aquí de inmediato.
Alguacil Mayor: Los mercenarios han huido hacia la frontera norte sin disparar un solo cartucho; la reputación de nuestra unión inquebrantable es la mejor defensa de Sonora.
Padre Ignacio: La paz armada no es el ideal de Dios, pero la defensa justa de los hogares y la escuela de los niños es un deber sagrado de todo hombre de bien en la tierra.
Acto XXX: La Consolidación del Legado de Mateo
Alcalde Luis: Mateo Mendoza, hoy que cumples la mayoría de edad, el cabildo te nombra oficialmente Consejero de Paz de la Región Norte del Estado de Sonora.
Mateo: Acepto este cargo con la condición de que Kaholo sea mi asesor principal en todas las decisiones que afecten el territorio de las montañas altas y los ríos sagrados.
Kaholo: Caminaré a tu lado siempre, Mateo; el niño que encontré llorando en la barranca seca se ha convertido en el hombre justo que guiará el destino de nuestros pueblos hermanos.
Jefe Matus: Que los antiguos espíritus del desierto bendigan tu liderazgo, Mateo; tu nombre será recordado por las futuras generaciones como el puente de oro de Durango.
Luz: (Mirando el horizonte dorado de la tarde invernal) Tu madre Elena sonríe desde el cielo, Mateo; la cabaña vieja ya no es una ruina de olvido, sino el corazón de nuestra esperanza eterna.
Mateo: (Tomando la mano de su padre y el arco de Kaholo) La concordia ha vencido definitivamente; que el viento de Sonora susurre por siempre nuestra historia de amor, justicia y fraternidad universal.
Acto XXXI: La Creación del Banco Comunitario de Álamos
Aurelio: Hemos fundado el Banco Comunitario para otorgar créditos con intereses bajos a los agricultores de la sierra y los artesanos textiles del pueblo de Álamos.
Comerciante Mateo: Esta iniciativa financiera permitirá que las familias Yaquis compren maquinaria moderna para procesar las fibras del maguey y mejorar sus ingresos comerciales.
Mateo: Los beneficios económicos del banco se destinarán en un veinte por ciento al mantenimiento de los techos y los útiles escolares de la escuela de la misión vieja.
Kaholo: El dinero comunitario se convierte así en un instrumento de educación y desarrollo social, alejándose de la usura destructiva que practicaban los antiguos socios mineros.
Padre Tomás: Es una obra de justicia distributiva maravillosa, Mateo; el evangelio se hace realidad cuando las estructuras económicas se diseñan para el bien común del prójimo.
Jefe Matus: Nuestra gente administrará los fondos destinados a la sierra con absoluta transparencia; la palabra de un Yaqui es el documento de garantía más seguro de la frontera.
Acto XXXII: La Apertura de la Biblioteca Pública de la Sierra
Maestra Elena: Gracias a las donaciones de libros enviadas por la Universidad de Guadalajara, hoy inauguramos la primera biblioteca bilingüe de las montañas de Sonora.
Luz: Hemos traducido las principales obras de la literatura clásica al idioma de la sierra, para que todos los jóvenes compartan la belleza del saber universal.
Niño Yaqui Tohil: (Tomando un libro ilustrado de astronomía) Ahora podré contrastar el conocimiento científico del hombre blanco con las constelaciones que mi padre me enseña por las noches.
Niña María: Y yo leeré las biografías de las mujeres ilustres de la historia universal para aprender cómo ayudar a mi comunidad a prosperar en tiempos de cambio social.
Kaholo: Los libros son como las estrellas de la noche del desierto, Mateo; iluminan los senderos oscuros de la mente y nos alejan de las trampas de la ignorancia general.
Mateo: Que la biblioteca de la misión vieja sea el santuario de la sabiduría compartida; la lectura libre es la mejor arma para defender la libertad y la paz de Durango.
Acto XXXIII: La Construcción del Hospital de la Concordia
Médico del Pueblo: Las obras del nuevo hospital civil están avanzadas en un ochenta por ciento; contaremos con una sala especial para la medicina tradicional botánica de la sierra alta.
Anciana Apache Chimalma: Las parteras de nuestra tribu trabajarán junto a los médicos de la ciudad para asegurar el nacimiento saludable de todos los bebés de la región norte de Sonora.
Alcalde Luis: El presupuesto de salud pública ha sido aprobado unánimemente por los regidores; es nuestra máxima prioridad proteger la vida de los ciudadanos desde su nacimiento legal.
Mateo: El hospital se llamará Hospital de la Concordia de Elena, en memoria de mi madre, quien siempre soñó con un mundo donde el dolor humano fuera atendido con amor cristiano.
Kaholo: La salud es el reflejo de la armonía del cuerpo con la naturaleza y con la sociedad; este hospital sanará las últimas cicatrices del odio del desierto de Sonora.
Padre Ignacio: (Bendiciendo las primeras piedras de la construcción) Bendito sea este templo de la salud humana; que las manos de los médicos y curanderos curen el cuerpo y reconforten el espíritu de los desamparados.
Acto XXXIV: La Feria Cultural Interétnica de Otoño
Comerciante Julián: Turistas y compradores de arte de todo el norte de la República están llegando a Álamos para asistir a la gran feria cultural interétnica de este año.
Mujer Yaqui Kateri: Vendemos los collares de concha de río y las vasijas de barro modeladas a mano por las mujeres ancianas de los campamentos de la sierra alta.
Aurelio: Los hoteles y los restaurantes del pueblo están llenos; la economía turística está generando más empleos estables que los antiguos trabajos peligrosos de las minas profundas de plata.
Mateo: Lo más valioso de la feria no son los ingresos económicos, papá; es el respeto y la admiración con que los extraños contemplan las danzas ceremoniales de la nación Yaqui.
Jefe Matus: Nuestros bailarines del Venado Sagrado han ejecutado la danza principal en el centro de la plaza de armas frente al aplauso emocionado de miles de ciudadanos blancos.
Kaholo: El reconocimiento de nuestra cultura es la mayor victoria del tratado de paz de la cañada; la belleza artística ha derrumbado los muros del racismo y de la exclusión social.
Acto XXXV: El Mantenimiento Preventivo de los Canales de Riego
Ingeniero Civil: Don Aurelio, es necesario realizar una limpieza general de los canales de piedra alta antes de que comience la temporada de lodos de las lluvias de la primavera.
Mateo: Convocaremos a una jornada comunitaria de trabajo compartido; los fines de semana los jóvenes del pueblo y de la sierra limpiaremos las zanjas de irrigación juntos.
Kaholo: Yo guiaré a los equipos de limpieza por los tramos más difíciles del cañón del desfiladero estrecho; debemos retirar las ramas secas y las piedras caídas de las colinas altas.
Jefe Matus: Mis hombres aportarán las carretas de bueyes para trasladar los deshechos hacia los terrenos agrícolas bajos, donde servirán de abono natural para las siembras de maíz dulce.
Padre Tomás: El trabajo en equipo fortalece los lazos de la amistad ciudadana; ver a universitarios del pueblo paleando el fango junto a los cazadores nativos es un ejemplo evangélico de humildad.
Luz: (Repartiendo jarras de agua fresca a los trabajadores del canal) El sudor compartido en el campo de trabajo purifica el alma y nos asegura la abundancia del alimento diario.
Acto XXXVI: El Homenaje Póstumo al Padre Ignacio
Alcalde Luis: El Padre Ignacio ha fallecido pacíficamente en su cabaña del manantial de Rosario esta madrugada; todo el pueblo de Álamos guarda un silencio de profundo luto civil.
Mateo: Perdimos a un padre terrenal, pero ganamos a un intercesor en el cielo; su valentía para defender la verdad será la estrella que guíe nuestras futuras acciones públicas.
Jefe Matus: Los tambores de la sierra sonarán con toques de honor durante tres días y tres noches; el sacerdote de la paz será sepultado en el cementerio sagrado de nuestra tribu unida.
Kaholo: Colocaremos su Biblia de cuero viejo junto a su bastón de madera en la sepultura de piedra; él fue el primer hombre blanco que nos miró con los ojos del amor divino verdadero.
Padre Tomás: Yo continuaré su labor pastoral con la misma dedicación y el mismo respeto por sus tradiciones antiguas; su ejemplo de fe viva será mi manual diario de conducta cristiana.
Luz: (Llorando junto al féretro cubierto de flores silvestres) Gracias por tus consejos dulces, Padre Ignacio; tu canción de reconciliación se ha vuelto eterna en las montañas de Durango.
Acto XXXVII: El Incremento de la Producción de Textiles Orgánicos
Diseñadora de Modas: He venido desde la capital del país para comprar los lienzos de algodón teñidos con tintes naturales de plantas silvestres por las cooperativas de la sierra.
Aurelio: Las tejedoras de la misión vieja están utilizando los antiguos telares de madera reparados por los carpinteros de Valle Escondido con excelente rendimiento técnico.
Mateo: El contrato de exportación de textiles estipula que el treinta por ciento de las ganancias líquidas se destinará al fondo de pensiones de las viudas y los ancianos de la sierra alta.
Diseñadora de Modas: Sus cláusulas sociales son admirables, Mateo; los consumidores de la gran ciudad pagarán con gusto un precio elevado sabiendo que apoyan una causa tan noble de desarrollo.
Kaholo: Las plantas del desierto nos regalan sus colores púrpuras y amarillos porque saben que los hilos se usarán para vestir los cuerpos con dignidad, no para fabricar banderas de guerra.
Jefe Matus: La prosperidad de nuestras mujeres cooperativistas ha transformado las dinámicas familiares de los campamentos; ahora hay más recursos para la alimentación saludable de los bebés.
Acto XXXVIII: El Establecimiento de la Reserva Natural Protegida
Inspector General: El Presidente de la República ha firmado el decreto definitivo que declara a las montañas de la cañada como Reserva Natural Protegida de la Nación Mexicana.
Aurelio: Esta ley federal impide de manera absoluta que cualquier consorcio minero extranjero intente expropiar las tierras o talar los pinos centenarios de la sierra norte de Sonora.
Mateo: El cuidado ecológico de la reserva quedará a cargo de un cuerpo de guardabosques integrado por jóvenes de la sierra entrenados por Kaholo en técnicas de rastreo ambiental.
Jefe Matus: Agradecemos el respaldo legal del gobierno federal; nuestra montaña sagrada está a salvo de la voracidad de las corporaciones industriales que destruyen la naturaleza del mundo.
Kaholo: Nosotros cuidaremos de cada nido de colibrí y de cada madriguera de zorro con el mismo celo con que defendemos el agua cristalina del río Yaqui de la frontera baja.
Padre Tomás: La creación entera es el jardín de Dios que debemos cultivar y proteger para las generaciones venideras; este decreto es un acto de alabanza divina y de justicia ecológica.
Acto XXXIX: El Matrimonio de Mateo y Luz
Padre Tomás: Mateo Mendoza y Luz Soto, uniendo sus manos en este altar de la misión vieja, confirman el amor que nació de la adversidad y de la fe compartida en la cañada de madera.
Aurelio: (Con los ojos humedecidos por la emoción paterna) Deseo que su hogar esté siempre lleno de la misma luz de esperanza que transformó a nuestro pueblo de Álamos en un remanso de paz.
Kaholo: (Entregando a los novios dos mantas ceremoniales de colores brillantes) Que el desierto cobije sus noches de invierno y que la lluvia de la primavera bendiga su descendencia con salud y sabiduría.
Mateo: (Mirando a Luz con profundo amor cristiano) Prometo cuidarte de las tormentas de la vida y trabajar a tu lado por la felicidad de todos los niños del pueblo y de la sierra alta.
Luz: Tu amor fue el faro que me salvó del dolor del destierro, Mateo; juntos seguiremos construyendo los puentes de concordia que mantendrán unidos a nuestros mundos hermanos.
Jefe Matus: Que la música de los violines y los tambores sagrados resuene por toda la cañada; hoy celebramos las bodas de oro de la paz definitiva del desierto de Sonora.
Acto XL: El Nacimiento de la Nueva Esperanza
Médico del Pueblo: ¡Felicidades, Mateo y Luz! Ha nacido una niña hermosa y saludable en la sala de maternidad tradicional del Hospital de la Concordia de Elena esta madrugada.
Mateo: Se llamará Rosario Elena, en memoria de nuestras madres que nos cuidan desde el cielo dorado, para que continúe la tradición de amor de nuestra familia unida.
Kaholo: (Sosteniendo a la bebé en sus brazos curtidos por el sol del desierto) Tiene los ojos limpios y claros como el agua del manantial seco; ella será la guardiana del futuro de Sonora.
Anciana Apache Chimalma: Colocaremos este amuleto de piedra miel en su cuna de mimbre, para que los buenos espíritus de la montaña la protejan del frío y de las fiebres del invierno.
Aurelio: (Abrazando a sus nietos y a Mateo con orgullo abuelo) Mi vida está completa, mi estrella; he visto la redención de mi apellido y el florecimiento del amor verdadero en esta cañada de madera.
Jefe Matus: La pequeña Rosario Elena es la hija de la paz; su sangre une las historias del pueblo de Álamos y las leyendas antiguas de la nación Yaqui en un abrazo eterno de fraternidad.
Acto XLI: El Proyecto de Energía Hidráulica
Ingeniero de la Ciudad: Hemos diseñado un molino de agua para la caída del cañón alto que generará energía mecánica para el taller de forja y la molienda de trigo sin contaminar el río.
Aurelio: Excelente diseño de ingeniería, caballero; de esta manera aumentaremos la producción de harina del pueblo sin necesidad de importar carbón de las minas del sur.
Mateo: Los jóvenes de la escuela técnica de la misión vieja participarán en el ensamblaje de las aspas de madera y las ruedas de hierro del molino hidráulico de la cañada.
Kaholo: La fuerza del agua debe usarse para aliviar el trabajo duro de los hombres del campo, manteniendo siempre el respeto por el cauce natural del río Yaqui sagrado.
Jefe Matus: Nuestra comunidad proveerá la madera de los pinos caídos de manera natural para la construcción de los canales del molino; no cortaremos ningún árbol vivo de la sierra alta.
Padre Tomás: El uso responsable de los recursos naturales es el verdadero progreso que bendice a las sociedades con la estabilidad económica y la paz con la creación divina.
Acto XLII: El Intercambio Académico de Verano
Rector de la Universidad: Hemos organizado el primer campamento de estudios antropológicos y agrícolas de verano entre los estudiantes de la capital y los jóvenes de la sierra alta.
Maestra Elena: Los universitarios aprenderán las técnicas de conservación de suelos secos que los Yaquis utilizan para sembrar el maíz en las laderas inclinadas de las rocas rojas.
Luz: Y los jóvenes de nuestra comunidad recibirán cursos avanzados de contabilidad comercial y leyes constitucionales para la defensa legal de sus cooperativas industriales.
Niño Yaqui Tohil: (Conversando con un estudiante de ingeniería) Es maravilloso descubrir que las leyes del gobierno federal pueden usarse para proteger el entorno natural de nuestra infancia.
Kaholo: El diálogo de saberes es el camino más corto para eliminar los prejuicios que dividen a las naciones; la universidad y la sierra alta marchan hoy por el mismo sendero de paz.
Mateo: Que este campamento de verano sea una tradición permanente en Sonora; la juventud unida por la ciencia y el respeto mutuo es la garantía del progreso nacional.
Acto XLIII: La Prevención de los Incendios Forestales
Guardabosques Yaqui: Don Mateo, los vientos secos de agosto están aumentando el riesgo de incendios en las zonas bajas de los pastizales secos de la frontera norte de la reserva.
Mateo: Organizaremos de inmediato las brigadas comunitarias de vigilancia contra el fuego; colocaremos torres de observación en las cimas más altas de las rocas grises del desierto.
Kaholo: Yo enseñaré a los voluntarios del pueblo a construir las líneas de contrafuego para detener el avance de las llamas antes de que alcancen las zonas habitadas de la cañada.
Comerciante Mateo: Los almacenes del pueblo proveerán las palas, los hachas y los suministros de agua necesarios para los campamentos de los brigadistas de la reserva natural.
Jefe Matus: Mis guerreros patrullarán las barrancas profundas día y noche; el fuego es un elemento sagrado que debe controlarse con sabiduría para evitar el dolor de la naturaleza.
Padre Tomás: Roguemos al Señor por las lluvias tempranas del otoño, pero trabajemos con todas nuestras fuerzas físicas para proteger los hogares de nuestros hermanos desamparados.
Acto XLIV: La Consolidación de las Exportaciones de Cobre
Cónsul de los Estados Unidos: Los cargamentos de cobre purificado provenientes de las minas bajas de Álamos han llegado con éxito a las fábricas ferroviarias de la ciudad de Arizona.
Aurelio: El comercio internacional nos está permitiendo capitalizar el Banco Comunitario y asegurar los fondos de jubilación de todos los obreros de la región norte del estado.
Mateo: El consulado debe certificar que los contratos laborales cumplen con las leyes de la jornada justa y las medidas de seguridad industrial para todos los mineros de Sonora.
Cónsul de los Estados Unidos: Sus estándares laborales son ejemplares, Mateo; las empresas norteamericanas prefieren comprar su mineral por la estabilidad social y la paz de sus campos.
Kaholo: El cobre de nuestra cañada se transforma en cables que comunican los pueblos y transportan la luz eléctrica del progreso; nuestro trabajo beneficia a la humanidad entera.
Luz: La riqueza de la mina de plata que Don Rodolfo intentó robar con mentiras hoy se multiplica en bendiciones de salud y educación para miles de niños inocentes de Durango.
Acto XLV: El Quinto Aniversario del Tratado de la Cañada
Alcalde Luis: Nos hemos reunido en la plaza de armas de Álamos para conmemorar el quinto aniversario de la firma del tratado de paz definitiva entre el pueblo y la sierra.
Jefe Matus: Entregamos al municipio esta escultura de piedra roja que representa a un guerrero Yaqui y a un niño blanco sosteniendo un manojo de espigas de trigo limpio de polvo.
Mateo: Esta escultura recordará a nuestros hijos que la paz no es un regalo del destino, sino una construcción diaria que requiere de paciencia, perdón y justicia verdadera.
Kaholo: Las lágrimas de dolor del pasado se han transformado en el agua cristalina que alimenta el oasis de la cañada de madera; la bendición del cielo está con nosotros hoy.
Padre Tomás: Bendito sea este día de fiesta civil y religiosa; que el ejemplo de concordia de Álamos siga inspirando a los legisladores de toda la República Mexicana por siempre.
Luz: Que la pequeña Rosario Elena crezca en este mundo de respeto mutuo y que su voz continúe la canción de amor que su abuela Elena nos enseñó desde el principio de los tiempos.
Acto XLVI: El Sistema de Becas Universitarias de Elena
Maestra Elena: Hoy anunciamos los nombres de los primeros tres jóvenes de la sierra alta que han recibido la beca universitaria completa para estudiar medicina en la capital.
Estudiante Yaqui: Prometo regresar a Álamos con mi título profesional para trabajar en el Hospital de la Concordia de Elena y servir a las familias de mis hermanos nativos.
Mateo: El fondo de becas se financia con las regalías de la nueva mina de cobre bajo supervisión ecológica; la educación superior es el camino definitivo hacia la equidad social.
Aurelio: Me enorgullece ver que la fortuna familiar se transforma en el boleto de entrada al conocimiento para los jóvenes que antes estaban condenados a la exclusión del campo.
Kaholo: Los médicos de nuestra propia sangre comprenderán mejor el espíritu de nuestra gente, uniendo la ciencia moderna con la herbolaria sagrada de las abuelas del desierto.
Padre Tomás: Es un paso histórico para la justicia social de Sonora; la educación universitaria rompe las cadenas de la dependencia económica y dignifica a los pueblos originarios.
Acto XLVII: El Mejoramiento de la Vivienda Rural
Ingeniero Civil: Hemos diseñado un modelo de ladrillo térmico fabricado con arcilla local y paja de trigo que mantiene las casas frescas en verano y templadas en invierno.
Comerciante Julián: La cooperativa de construcción del pueblo proveerá los materiales a precio de costo para sustituir las viviendas deterioradas de los campamentos de la sierra baja.
Mateo: Las brigadas de carpinteros de Valle Escondido ayudarán a colocar techos de madera impermeabilizada para proteger a las familias de las filtraciones de las lluvias de otoño.
Jefe Matus: Nuestras familias aportarán la mano de obra comunitaria para levantar los nuevos muros de ladrillo; el trabajo compartido dignifica nuestros hogares sagrados.
Luz: Cada casa nueva contará con un pequeño huerto familiar regado con las aguas del canal secundario, asegurando la producción de hortalizas frescas para los niños pequeños.
Kaholo: El hogar es el nido donde se incuban los valores de la paz y el respeto mutuo; estas viviendas dignas consolidan la estabilidad familiar de toda la cañada de madera.
Acto XLVIII: La Visita del Poeta Nacional a la Cañada
Poeta Nacional: He viajado desde la Ciudad de México para escribir un poema épico sobre la niña que se convirtió en el puente entre dos mundos enemigos en las montañas de Durango.
Mateo: Bienvenido a nuestra cañada, señor poeta; aquí descubrirá que los verdaderos héroes son los agricultores y los rastreadores que trabajan unidos por la paz ciudadana.
Poeta Nacional: Las rocas grises y los pinos centenarios de esta sierra guardan una epopeya de perdón humano que merece ser conocida por todos los habitantes del continente americano.
Luz: Escriba sobre el silencio de la cabaña vieja que se transformó en las risas de los niños de la escuela bilingüe; esa es la metáfora más hermosa de nuestra redención social.
Kaholo: El viento de la tarde le dictará las palabras exactas, señor escritor; escuche el murmullo del arroyo cristalino y comprenderá el lenguaje de la reconciliación humana.
Padre Tomás: Que su poesía sea un canto de alabanza a la fraternidad universal; el arte tiene el poder de ablandar los corazones duros y sembrar las semillas del amor divino.
Acto XLIX: El Retorno de la Abundancia Agrícola
Comerciante Mateo: Las básculas del mercado principal registran la mayor cosecha de maíz y frijol de la historia de Álamos; los silos municipales están llenos a su máxima capacidad técnica.
Aurelio: Exportaremos el excedente de grano hacia las zonas mineras del sur del estado, consolidando nuestra posición como el granero principal de la frontera norte de Durango.
Mateo: Los ingresos de la venta agrícola se repartirán equitativamente entre los ejidatarios del pueblo y las comunidades agrícolas de la tribu de Kaholo de manera inmediata.
Jefe Matus: Esta abundancia de alimento nos asegura un invierno tranquilo, libre de las preocupaciones de la escasez que antes diezmaban a nuestros ancianos y niños pequeños.
Kaholo: La tierra responde con generosidad infinita cuando las manos que la trabajan no buscan destruirla con la violencia de las armas, sino alimentarla con amor y respeto mutuo.
Luz: El Manantial de Rosario sigue fluyendo con agua dulce y fresca; la bendición de nuestras madres difuntas acompaña cada paso de nuestra próspera sociedad multicultural.
Acto L: El Amanecer Eterno del Desierto de Sonora
Mateo: (Caminando junto a Luz y Kaholo por las colinas altas de la barranca) Mira cómo el sol de la mañana pinta de oro las paredes de madera de la cabaña vieja reparada de mi abuelo.
Luz: El silencio ya no guarda secretos de tristeza ni marcas de soledad, Mateo; ahora es el espacio sagrado donde nuestra pequeña Rosario Elena aprende a escuchar al mundo.
Kaholo: (Entregando a Mateo el bastón de mando de los antiguos guardianes de la sierra) Mi misión como rastreador solitario ha terminado; hoy soy parte de un pueblo unido que camina de frente.
Jefe Matus: Que la paz de los pinos centenarios y la fortaleza de las rocas grises cuiden de nuestras familias por el resto de los siglos de la historia humana de Sonora.
Aurelio: Caminemos hacia la escuela, mis queridos hijos; los niños de la cañada nos esperan para cantar el himno de la concordia antes de iniciar las clases del nuevo día.
Mateo: (Sosteniendo la mano de su esposa y mirando el horizonte despejado con una sonrisa radiante) El puente está firme, el desierto está vivo y la luz de la justicia brillará por siempre en nuestra cañada.