Como estaba previsto el pasado miércoles, día 1 de julio, los seguidores de Monseñor Lefebre, la sociedad la fraternidad sacerdotal San Pío X ordenó cuatro obispos sin el permiso del papá. Como estaba previsto, el Vaticano reaccionó eh escomulgando al ordenante principal, al ordenante, al obispo ordenante que le que le ayudaba, que estaba con él participando en la ordenación y a los cuatro nuevos obispos, a los cuatro obispos recién ordenados.
Hasta ahí lo que estaba previsto. Lo que no estaba previsto es que el Vaticano escomulgara también a todos los sacerdotes de la fraternidad y no solamente a ellos, sino a todos los laicos asociados a la fraternidad, es decir, a todo el cuerpo. Usaremos una palabra para caracterizarlos a todos, a todo el cuerpo lefebriano de los seguidores de Monseñor Lefebre.
Es una sanción durísima que excede a la que en 1988 San Juan Pablo Segund impuso a Monseñor Lefebre, a Monseñor Castro, que le ayudaba en la ordenación y a los entonces cuatro obispos eh que eran ordenados. Pero para entender el por qué el Vaticano ha reaccionado de esta manera, creo honestamente que hay que remontarse a los hechos, especialmente a lo ocurrido en los últimos días.
Para ser justo, hay que ver por qué se ha llegado a esta situación. El día 29, lunes, solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Por lo tanto, un momento solemne para el Papa. Era el día del Papa. Ese día el Papa León hace un llamamiento público a la fraternidad sacerdotal San Pío X para que detenga las ordenaciones que iban a ser llevad a cabo dos días después.
Inmediatamente el superior general de la fraternidad, el padre Pagle Ararani, respondió al Papa diciendo que iban a seguir. Era una carta muy cortés, pero muy clara. Vamos a seguir y lo que hacemos es que pedimos al Papa que no eh actúe de forma inmediata, sino que se tome su tiempo para responder a lo que vamos a hacer.
Así llega el día uno, el día de la ordenación de los cuatro obispos, sin permiso de el Santo Padre. Hasta ese momento, es por lo menos mi impresión, hasta ese momento las cosas podían haber sido de otra manera. Incluso quiero pensar que hasta podía no haberse llevado a cabo, no haberse lanzado las escomuniones contra los cuatro nuevos obispos y los ordenantes hasta ese momento.

Y no me refiero hasta ese momento porque eh no se hubieran hecho esas ordenaciones, sino incluso habiéndose hecho esas ordenaciones. ¿Qué ocurrió el día 1 durante las ordenaciones? es mi punto de vista, pero creo que ahí ocurrió algo que fue lo que provoca, lo que provocó esa reacción tan dura por parte del Vaticano.
En toda ordenación episcopal se lee el mandato del Papa, donde expresa su aprobación a que ese nuevo obispo, ese ese sacerdote que va a ser ordenado obispo, pueda recibir la plenitud del sacerdocio. Eso es lo normal en cualquier ordenación episcopal. el mandato del Papá, como ese mandato no existía, eso se hace normalmente al principio de la celebración, como ese mandato no existía, se leyó el siguiente texto.
Hay que estar muy atento porque es importantísimo y para mí es la causa desencadenante de la reacción del Vaticano. Es la Iglesia Católica Romana. siempre fiel a las tradiciones recibidas de los apóstoles, que en circunstancias completamente excepcionales exige de nuestra parte volver a la preservación de las mismas, esto es el depósito de la fe y tomar las medidas necesarias para seguir transmitiéndolas a todos los hombres para la salvación de las almas.
Hasta aquí la justificación que ellos habían dado circunstancias excepcionales. No tenemos más remedio que ordenarlo aunque no tengamos el permiso. Hasta aquí la justificación que habían dado repetidamente los días anteriores. Ahora añaden, teniendo en cuenta que desde el Concilio Vaticano Segundo hasta nuestros días, las autoridades de la Iglesia están imbuidas en un espíritu contrario al de la fe y obran en contra de la Santa Tradición.
Ante Dios estimamos que es un deber sagrado para con la Iglesia y las almas proceder a la consagración de obispos plenamente fieles a la santa tradición y al magisterio constante de la Iglesia. merece la pena detenerse en estas palabras, teniendo en cuenta que desde el Concilio Vaticano hasta nuestros días, las autoridades de la Iglesia están imbuidas en un espíritu contrario al de la fe y obran en contra de la santa tradición.
En ese momento, aunque no formalmente, los lefebriamos acababan de escomulgar a toda la Iglesia Católica, a toda a todos sus dirigentes. Lo dicen claramente, las autoridades de la Iglesia están imbuidas en un espíritu contrario al de la fe. desde el Concilio Vaticano Segundo, es decir, todos los papás desde el concilio, por lo tanto, incluidos San Juan Pablo Segund y Benedicto XV, todos, todos los obispos desde el concilio y por lo tanto incluidos cardenales como por ejemplo Burque, Sará, Miller o obispos como señor Sneider,
pero teniendo en cuenta que también, aunque a un rango mucho menor, somos autoridades de la iglesia, todos los sacerdotes y diáconos, todos desde el concilio somos herejes. Eso es lo que dicen. Dicen desde el Concilio Vaticano Segun hasta nuestros días, las autoridades de la Iglesia están imbuidas en un espíritu contrario al de la fe y obran en contra de la Santa Tradición.
Los lefebrianos han escomulgado a la Iglesia y están diciendo a todos los fieles católicos que ninguna autoridad de la Iglesia es verdaderamente católica. por fin se han destapado y lo que hasta ese momento decían en voz baja en sus círculos más íntimos, aunque dijeran que seguían respetando al Papa en su momento, Juan Pablo Segi, Benedicto, Francisco, León, pero ¿cómo van a seguir respetando al Papa si están diciendo que es un hereje? ¿Qué juego es este? Y además que están diciendo a los fieles católicos que no pueden cumplir el precepto
dominical viniendo a misa con los sacerdotes católicos y que las confesiones con herejes, porque eso es lo que para ellos somos todos nosotros, las confesiones con hereje no son válidas. Por lo tanto, que solo ellos y exclusivamente ellos, ni siquiera los tradicionalistas que son fieles a la Iglesia, pienso entre otras en la sociedad sacerdotal de San Pedro.
Ellos son las de los de San Pio Xo. Ninguno ninguno de nosotros se escapa de la herejía y por tanto ningún fiel católico puede volver a ninguna de nuestras misas ni confesarse con ninguno de nosotros y naturalmente todo lo demás. ningún sacramento del matrimonio es válido, etcétera. Esto es lo que han dicho, lo que han dicho claramente y esto además tiene otras consecuencias.
Por ejemplo, ¿quiénes son autoridades de la iglesia? una autoridad de la iglesia es, repito, el sacerdote, es decir, un San Pío que murió después del concilio en el año 68, 3 años después, pues también él estaba imbuido del espíritu contrario a la fe católica. Es decir, también San Pio X para ellos es un hereje.
Vaya, un San José María Escribá que murió en el 75 también es un hereje. El beato Jersey Popielusco, mártir de los comunistas en Polonia, que murió en 1984, es un hereje para ellos. Y si consideramos autoridades de la Iglesia a mujeres que tuvieron una autoridad real, no como sacerdotes, pero sí como, por ejemplo, fundadoras o reformadoras de órdenes religiosas, también ellas son herejes.
