En Venezuela no dijeron que el difunto presidente era el Redentor, el eterno, el supremo. Sí, lo dijeron. Y los católicos lo creyeron y los venezolanos lo creyeron y ahora están pagando las consecuencias de una idolatría. Se han preguntado por qué el pueblo de Venezuela está viviendo lo que está viviendo.
Nadie se lo ha dicho, pero tiene que haber un sacerdote que se lo diga. por haber cometido un pecado de idolatría, de no haber creído en la palabra de Dios que vendrían muchos usurpando su nombre, usando el nombre de Cristo, mi Cristo Redentor. Dígame si eso no es lo que está sucediendo hoy en Venezuela. ¿Quiénes son los que están apoyando a los guardias, a los soldados y a las autoridades en Venezuela para destruir, matar, asesinar y dejar morir de hambre y de enfermedad al pueblo.
¿Cómo vienen los soldados? ¿Cómo vienen los militares? ¿Cómo vienen los generales, los capitanes? ¿Cómo vienen los guardias hacia el pueblo? Con armas. ¿A qué? a destruir el cuerpo de Cristo que está desarmado, el cuerpo de Cristo que está padeciendo, que está sufriendo, que está muriendo y ellos con armas amedrantando al pueblo.
Es eso lo que están haciendo los guardias hoy, dándole bofetada al pueblo para que no hable, para que no diga lo que necesita, para que no grite. Nos estamos muriendo de hambre, para que estamos necesitados de medicina, para que no griten, necesitamos hospitales, necesitamos escuelas, necesitamos esto y aquello. ¿Qué hacen los guardias? Dale debofetada de nuevo al pueblo, al cuerpo de Cristo.
Le dio debofetada en la cara al maestro, al inocente. Un pueblo inocente que se levanta a pedir justicia. Los guardias, los soldados, los policías, los militares se levantan y le dan des debofetada. Ya bastan guardias, autoridades, ya basta de golpear a Cristo en la cara, ya basta. Ese no es su trabajo. Y escuche lo que dijo Cristo.
Y le decía este guardia, así contestas al sumo sacerdote. Ah, el guardia le dice, ¿por qué lo golpea? Así contestas. al sumo sacerdote. ¿Saben quién era el sumo sacerdote? La máxima autoridad. O sea, así hablas a la máxima autoridad. ¿Eres capaz de hablar mal del presidente? ¿Eres capaz de hablar mal del gobierno o de o del gobernador o del alcalde? El que hable en contra del gobierno o del que tiene autoridad.
Así hablas a la autoridad suprema. ¿Por qué militares? ¿Por qué ustedes golpean al pueblo? ¿Por qué se van en contra del pueblo y a favor de un hombre o de un partido político o de una ideología? No están para hacer justicia, no están para que reine el bien y no el mal. No es casualidad que usted esté escuchando esta humilía.
militares del mundo entero, pero especialmente de Venezuela. No abusen de la gente, se lo traduzco en castellano. No extorsionen a la gente. Más claro quieren. No roben a la gente. Ustedes no se metieron a militares para robar a la gente, para extorsionar a la gente, para quitarle la comidita a la gente, para humillar a la gente con la gasolina y no darle gasolina, porque a los contrabandistas a ellos sí le vende gasolina en dólares y en pesos.
Ah, sinvergüenzas, vagabundo, raza de víbora, sepulcro blanqueado, fariseo hipócrita. ¿Cree que Dios se cierra los ojos o se tapa los oídos? Señor, cura lo está diciendo por mí, no por ti, no. Por los militares que están haciendo eso. Ah, pues yo soy uno de esos. Pues sí es para ti. Si no lo estás haciendo, no es para ti.
No extorsionen a la gente. No abusen de la gente. No hagan denuncias falsas. Militares, no hagan denuncias falsas, andan sembrándole porque tienen autoridad, andan sembrándole droga a las personas o metiéndole armas y diciendo, “Vea, un terrorista.” No hagan denuncias falsas porque Dios no se tapa los ojos, Dios lo ve.
¿Dónde te vas a esconder? No hagas denuncias falsas. Los que están matando al pueblo de hambre son bandidos. Y todavía ustedes que se llaman cristianos dice, “Suéltanos a Barrabá, a esos bandidos que están matando al pueblo, que no tienen ni la mínima fe, ni el mínimo corazón para dispararle a un pueblo que anda indefenso para dejarlo morir de hambre y de medicina.
” Y usted todavía dice, “Suéltanos a Barrabá, apoyemos a Barrabá. Hay que apoyarlo para que tengamos patria. ¿Qué patria ni qué ocho cuartos? No se dejen engañar ni inventen ustedes. Seamos capaces de ser claros. Hoy necesitamos estar del bando de Cristo o del bando de Barrabá. Yo trabajaba en Sabaneta cuando ese señor apareció por las redes sociales con un Cristo y un un crucifijo y un ramo bendito diciendo, “Yo soy cristiano católico, amo a mi Cristo bendito.

Este Cristo me lo dio el cura párroco de Samaneta, o sea, yo estuve hablando con él 40, ¿qué? 40 minutos allá debajo de la mate mango, porque yo fui monaquillo y mire, aquí está. Yo soy cristiano, no fue a la parroquia, no habló conmigo y por televisión dijo que había hablado conmigo 40 minutos debajo la mata de mango y el pueblo le creyó y que yo le había dado ese crucifijo y ese ramo bendito.
Y el pueblo le creyó y que era cristiano y creía en Cristo y se burló de los cristianos, se burló de la iglesia y ahora estamos pagando la consecuencia. Ahora no sabemos qué hacer porque no creemos en la palabra de Dios. Pero cuando alguien se los dice, se molestan. El cura no se puede meter en política. No se trata de eso.
Se trata de explicar la palabra de Dios y que el pueblo abra los ojos y el abra los oídos. Pero el pueblo no se deja guiar, no se deja orientar cuáles ovejas descarriadas, rebeldes. La palabra del Señor es clara. vendrán diciendo que soy Mesías. Ahorita hay una mujer que dice que ella es Jesucristo, mujer. ¿Y cuántos los están siguiendo? Cantidad.
Muchos. Que ella es Jesucristo, mujer y hay tantos tontos que la siguen y eso está es un boom. Ahorita está corriendo por las redes y por el mundo entero. Ya hay seguidores de Jesucristo, mujer, y está viva. Y no le da pena decir cara en alto que ella es Jesucristo, mujer, que ella es Dios, mujer. Vaya, gracias.
Puro engaño, pura falsad. Pero ya lo dijo Cristo y eso tiene que suceder. Siga. Y dirán, “El tiempo está cerca.” ¿Qué dicen los protestantes? Otra vez. El tiempo está cerca. Y dirán, Y dirán, “El tiempo está cerca.” ¿Cuál es la predicación de los protestantes? Conviértanse porque el tiempo está cerca.
El mundo se va a acabar en el año 2000. No, no lo saben ustedes. ¿Ustedes recuerdan? Lástima que no está Laura, que es la que sabe cómo es que que llama el pastor ese, el pastor de aquí de Puertoon Nuevo, un pastor que llegó aquí para al año 2000, 1999, no me acuerdo cómo es, ¿cómo se llamaba? Jeremías, yo no me acuerdo.
Un pastor que nombre falso profeta José Gregorio era quizás. Ah, que llegó a decir que en el año 2000 se acababa se acababa el mundo y llegó y me predicó a mí. Laura me lo presentó y dijo, “Mire, señor Cura, en el 2000 se acaba el mundo, ¿eh?” Sí, está seguro, “Segurísimo.” Y le dije, “Pues si está seguro, ¿por qué no hacemos una cosa? El carro suyo y las pertenencias suyas, póngalo al nombre mío, porque usted pone a partir del después del 31 de diciembre, o sea, el 31 se acaba el mundo, después del primero de enero, pues ponga que el carro suyo, la
posición suya, eso es mío, póngalo a nombre mío. Dije, “Ah, usted se está burlando.” Le dije, “No, burlando, no, sino que yo yo, o sea, por si acaso, no, por si acaso. Es que yo le estoy diciendo la verdad, pero por si acaso, pastor, por si acaso, póngalo a nombre mío, no.
Usted se va a condenar, maldito para el infierno, porque usted no cree en la palabra de Jehová. Y la palabra de Jehová dice que en el 2000 se acaba el mundo. Yo creo en la palabra de Jehová, pero no le creo a los hombres mortales como usted. El que le crea a Dios es un creyente, que crea un hombre es un creyón. Y el hombre se puso bravo, le dije, “Mire, pastor, y si el mundo no se acaba en el año 2000, usted se larga de Puerto Nuevo porque yo mismo le voy a hacer la guerra.
” Y seguro que lo iba a hacer. Y seguro que lo iba a hacer. No se acabó en el 2000. Aita me puse a buscarlo y me encontré con Laura. Le dije, “Laura, el pastor”, dijo, “Se fue, se fue, sinvergüenza porque no iba a permitir que viniera a engañar a mi pueblo.” Ah, pero la gente sí.
Cada rato dicen, “¿Qué es lo que dicen?” Y irán, “El tiempo está cerca.” Así asustan los evangélicos a los católicos. Conviértese porque el tiempo está cerca. El tiempo está cerca. Conviértanse. Cristo viene pronto solo para meter miedo, para engañar a la gente. Nosotros sabemos que el tiempo está cerca y que cada día que pasa más nos acercamos, pero también estamos sabidos por Cristo que nadie sabe ni el día ni la hora.
Pero los protestantes sí andan diciendo cada rato, el mundo se acaba tal tiempo. ¿Qué tal tiempo? ¿Cuánta gente en San Cristóbal no vendieron cosas y pusieron a los pies de los protestantes para que el 2000 sea acabado el mundo y después se perdieron y le robaron todo el dinero a la gente. Así engañan a los tontos para meterle miedo.
Pero no es verdad que el mundo se va a acabar. Es verdad que estamos en los últimos tiempos, pero nadie sabe ni el día ni la hora. Sigue más. No vayan trás de ellos. Más no vayan trás de ellos. Católico. Oigan, otra vez. Más no vayan trás de ellos. Se lo traduzco en en castellano. No vayan tras los protestantes. No vayan tras la sectas. No vayan.
Vienen en el nombre de Jesucristo. Sí. Dicen que el tiempo se ha el tiempo se ha cumplido, ya es el fin de mundo y si no usted va para el infierno. No vayan tras de ellos. Y ya aquí en Puerto Nuevo muchos están yendo tras de ellos. Y cuando oigáis de guerras, Y cuando oigan de guerras, porque dicen, “Ve, la Biblia dice, profetiza la Biblia, que vendrán guerras.” Aleluya.
Gloria al Señor. Y ya hay guerras. Ah, bueno. Oirán de guerras, dice la Biblia, y de sediciones. Eh, me gusta la otra traducción, la traducción de aquí. Lea la traducción de aquí. Sí, léala de ahí. Léala de ahí. Diga la la traducción esta que que esa palabrita me gusta porque es muy muy cercana a nosotros. Y dirán, “Yo soy el Mesías, el tiempo está cerca.
No lo sigan, no se asusten si oyen hablar de guerras y disturbios.” Esta traducción, la de esta, la de esta aquí, por aquí está. Es que esa traducción me gusta más porque disturbios lo entendemos, pero es que la palabra clave que esta traducción de la Biblia nos da me gusta más. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones.
Esa me gusta más. Esa me gusta más. Otra vez. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones. La Biblia Jesucristo fue claro y dijo, “Van a oír hablar de guerras. Lo hemos escuchado de revoluciones en Venezuela. Estamos cansados de oír de revolución, la revolución bonita. Cuando oigan de guerras y revoluciones.
Y eso estaba de moda ahorita. La revolución tiene que agarrar todo Latinoamérica y el mundo. La revolución, las guerras, guerras. ¿Cómo está Bolivia? ¿Cómo está Chile? ¿Cómo está este Colombia? ¿Cómo está Venezuela? ¿Cómo está la eh Nicaragua? Oye, estamos estamos en guerra y escuchamos en guerra por allí, en guerra por allá, pero eso gracias a la revolución y ya está escrito y Jesucristo dijo que tenía que llegar y lo hemos escuchado y ha llegado, pero como nadie se lo ha explicado al pueblo, la gente dice, “Llegó la revolución
bonita.” La revolución bonita no está escrito que no tiene nada de bonito. Ahorita lo van a escudriñar para que vean. Va. Cuando oigan de guerras y revoluciones, no se alarmen. No se alarmen. Porque es necesario. Eso es necesario que suceda. Así se va a cumplir lo que dice las Sagradas Escrituras.
Y ustedes y yo tenemos la oportunidad de darnos cuenta que viene ya el fin. Pero ojo, ¿para qué? Para asustarnos, ¿no? ¿Para qué? Para prepararnos. Si viene el fin, ¿qué tengo que hacer yo? meterme un tiro, no. Si viene el fin, bueno, ya viene mi Señor, ya viene mi Dios, ya viene mi redentor, me voy para el cielo, voy a arreglar las maletas, voy a confesarme, voy a estar todo listo cuando venga el Señor.
Padre, en tus manos encomiendo a mi espíritu, todo está cumplido. Tranquilo, me voy. Adiós. ¿Para qué dice el Señor que viene el fin? ¿Para que nos asustemos? No, para que nos preparemos, para que no tenemos que hacer nada, sino decir, “Señor, estoy en paz contigo. Venga y me busca. El bien que quiera me voy.” Ha llegado el juicio.
Ha llegado el momento de darle a los buenos el reino y a los malos el infierno. Ha llegado el momento, pare de sufrir. Ahí sí llegó el momento, porque nosotros estamos preparados para seguir al Señor de aquellos que se burlaron de Dios. Aquellos que hicieron las guerras, las revoluciones, ahora tendrán que entregarle cuentas a Dios.
Pero nosotros tenemos en paz y el pueblo tiene que estar en paz creyendo en el Señor. Y oiga lo que viene. Acérquese, Luis. No se alarmen. No es para alarmarse o desesperarse, es para prepararse, porque es necesario que estas cosas acontezcan primero, pero el fin no será inmediatamente. Ah, lo que dicen los protestantes, porque ya estamos en guerra, hay guerra por llegar.
Ya es el fin, ya inmediatamente. No dice Cristo, no le crean. No le crean. No es el fin inmediatamente. Si es el fin, ya se acerca cada día, pero todavía no es inmediato. Siga. Entonces les dijo, “Se levantará nación contra nación. Se levantarán nación contra nación.” Y ustedes lo están viendo. Siga. Y reino contra reino.
Entonces, ya no será simplemente la parte de la religión. ¿Se acuerda? Vendrán en mi nombre engañando, diciendo que soy el Mesías. Ahora será gobiernos, nación contra nación y reino contra reino. Reino contra reino. Sí. Y ahorita verá los dos polos enfrentados en el mundo, el comunismo contra los los demócratas enfrentados en todos los países, comenzando por Venezuela.
Y ahora grandes terremotos y en diferentes lugares hambres y y en diferentes lugares y en diferentes lugares hambres. ¿Le suena algo parecido como en Venezuela? Bueno, eso está escrito, eso lo dijo Jesucristo hace 2000 años para que estuviéramos preparados, pero no lo sabíamos. Nadie no lo dice. Ahora hambres y pestilencias y pestilencias, cosas que uno no ni se esperaba ni se imaginaba.
¿Cuándo iba a pensar ustedes, pueblo de Venezuela, cuándo iban a pensar pasar por ahí por donde están pasando con tanta riqueza que hay en el país? ¿Cuándo se iban a imaginar ustedes pasar por hambre, por necesidad? Nunca. Sigue. Y habrá terror. Y habrá qué terror. Ahorita da terror lo que está pasando en Venezuela, en Nicaragua, en Bolivia, en Cuba, en Honduras, en México.
Eso es un terror. Y habrá terror y grandes señales del cielo. Pero antes de todas estas cosas les echarán mano. Escuche, escuche, escuche. Ya. Entonces, habló de lo que era el problema político, las guerras, las incordias, las revoluciones, el hambre en los pueblos, reino contra reino, nación contra nación.
Pero luego dice, “¿Qué nos va a suceder a nosotros, los creyentes, a los cristianos?” Escuche. Pero antes de todas estas cosas les echarán mano. ¿Qué harán con los creyentes? Esos gobiernos que habla aquí la revolución, echarán mano a los creyentes. Le echarán mano, atacarán a la iglesia, atacarán a los creyentes, a los templos en primer lugar.
¿No han visto cómo han destruido Chile? No han visto como en otras partes atacan los templos, incluso en Venezuela echarán mano. No se vieron cómo no vieron cómo destruyeron la imagen de la Virgen para montar la imagen del que te conté. Y luego el que se levante en contra de ellos les echarán mano y les perseguirán. Y les perseguirán.
Eso está escrito. Les entregarán a las sinagogas y a las cárceles. Los meterán en la sinagoga, los entregarán a la sinagoga y a las cárceles. Ahorita el que se meta en contra de la revolución va a parar a la cárcel y serán llevados ante reyes y ante gobernadores. Serán llevados ante reyes los señores del mundo, los que gobiernan el mundo, reyes y y ante gobernadores.
Y ante gobernadores. Ellos tienen el poder. Ellos son los que mandan por causa de mi nombre. Eso sí. Si usted quiere vivir el evangelio, si usted quiere hacerle caso a Cristo, usted va a ser el objeto primero de persecución y ataque. Si hay alguien aquí que esté a favor de la revolución, le estará ardiendo la sangre por lo que yo estoy diciendo.
Aunque sea mi de mi familia, aunque sea de mi pueblo, aunque sea de mi amigo, aunque se le haya hecho un bien, le arderá la sangre. cállese cura porque eso está escrito y tiene que suceder y tiene que pasar, pero yo tengo que predicarlo y tengo que decirles, siga. Y esto le será ocasión para dar testimonio. Tenemos que dar testimonio y los católicos tenemos que prepararnos porque por cobardes no somos capaces de levantar la voz.
Por cobardes cada día nos van esclavizando más y más. ¿Cuántos años tenemos esclavizado? Y cada día de mal en peor y calladitos. No levantamos la voz, no decimos nada por miedo a que nos maten, nos metan en la cárcel, por miedo que nos tilden de qué. Si hay una una protesta, una marcha en pacífica para decir, “No estamos de acuerdo.
” Uy, no, yo no salgo porque me pueden matar. Yo no salgo, me pueden meter en la cárcel, dice la Biblia. Eso tiene que suceder. Pero nosotros tenemos que estar claros, tenemos que defender los criterios, los valores cristianos. Tenemos que defender lo que creemos, tenemos que defender las cosas. Pero el pueblo de Venezuela está callado, no hace nada.
No dice nada, le da miedo porque lo matan, porque lo meten preso. ¿Hasta cuándo? Hasta que ya no podamos más. ¿Cuántos se cuántos se han ido? 6 millones de venezolanos. ¿Le parece poco? ¿Y ustedes que también tienen ganas de irse? ¿Para dónde? Si allá también los están esperando para esclavizarlos. ¿Para dónde? ¿Para dónde vamos a agarrar? Al cielo.
Solamente dice Freddy, tenemos que prepararnos para ir para el cielo. Sí, tenemos que prepararnos para estar con el Señor, pero ya basta de que estemos callados, de que aguantemos sin decir nada, sin hacer nada. ¿Creen que va va van acer las cosas después de 20 años? ¿Van a hacer las cosas mejor? No, no se engañe, no se tapen los ojos, no se engañen porque mienten.
No lo han visto. Nadie se lo ha contado. Ustedes viven aquí, está bien la gente de afuera, pero ustedes que viven en Venezuela, ¿quién les va a contar mentiras? ¿Ustedes lo han vivido? ¿Ustedes lo han experimentado? Propóngse en vuestros corazones no pensar antes cómo han de responder en vuestra defensa. No se preocupen por los ataques, ya Dios verá qué hace.
Porque yo les daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se les opongan. El Señor dice que él estará de parte de nosotros. Pero no lo creemos. Hacen falta cristianos valientes en México. Quisieron imponer esto y se levantaron los cristeros, dieron la vida, los mataron, pero liberaron el país del comunismo.
Y en Venezuela, ¿dónde están los cristianos? Escondidos, miedosos. A veces ni siquiera salen a votar para que no digan, “Ay, eso es es cuálido.” Nos tapan la boca con una un vozal de arepa, nos dan cualquier tontería y nos tapan la boca. Nos engañan como a niños. ¿Cuándo vamos a abrir los ojos? Más serán entregados aún por vuestros padres.
Repítalo, repítalo. Escuche. Más, más serán entregados aún por vuestros padres cuando van a defender la revolución. Si usted es cristiano y no está de no está a favor de ello, hasta sus propios padres revolucionarios lo entregarán. Mi hijo es un escuálido. Llévenselo. Hasta lo mismo de la familia serán los que lo van a sapiar.
Repítalo. Más serán entregados aún por vuestros padres y hermanos y hermanos. ¿Cuántas familias están divididas a causa de la revolución? No tengo que contárselo. Ustedes lo saben. Ustedes viven aquí. Hijos que odian a sus padres, padres que odian a sus hijos, hermanos que se odian en ellos, se odian entre ellos, porque el uno es revolucionario y ese revolucionario tiene que imponerle la revolución, el comunismo a los de la casa y si no los hace quedar mal, son sus enemigos.
Eso ha sucedido y está sucediendo. Pero, ¿quién dice algo? Nadie. ¿Por qué no creen en la palabra de Dios? ¿Por qué tenemos miedo? Algunos de ustedes o muchos de ustedes tienen esa experiencia que alguno de su familia por ser revolucionario se convirtió en enemigo de la familia o enemigo suyo. Aquí mismo, yo por decir estas cosas, miembro de la familia, a pesar de que somos familia, le caigo gordo porque estoy en contra del comunismo, de la revolución.
¿Y cuántos de ustedes qué daño les he hecho? No le he hecho ningún daño, pero solo por predicarles la verdad soy enemigo. Me odian, me rechazan porque les canto la verdad, no porque yo quiera, porque Dios me obliga a cantarla, a decirla. Es palabra de Dios, capítulo y versículo. Lucas 21:5 en adelante. O sea, no estoy inventando nada.
Si alguien cree que son palabras mía de yo, a la prueba me remito. Solamente soy sacerdote del Dios altísimo, que tengo que hacer eco de la palabra del Señor para que el pueblo se quite las vendas, se destape los oídos y el pueblo con la fuerza y la confianza en Dios puede decir, “Estamos con Cristo.
Cristo y yo, mayoría aplastante, me podrán quitar la vida del cuerpo, pero no me podrán quitar la vida del alma y viviré eternamente para siempre.” ¿Por qué tener miedo? Es necesario, pueblo cristiano, que reflexionemos. Y hoy quiero darle en el nombre de Jesucristo un mensaje a los venezolanos que están divididos, aquellos que defienden una revolución que no es revolución, sino esclavitud y comunismo que destruye al pueblo y al ser humano.
¿Hasta cuándo van a estar de parte de aquellos que han desgastado eh toda una nación? Han destruido las riquezas del pueblo, las costumbres morales, ¿cómo es? Criterios cristianos, valores cristianos que han destruido hogares. ¿Hasta cuándo la van a apoyar? ¿Hasta cuándo? Y Cristo dice, “Esto no es correcto.” Y alguien se lo tiene que decir para que cuando usted se muera no diga, “Es que a mí nadie me lo dijo.
Yo simplemente pido perdón porque yo sé que por lo que estoy diciendo muchos se van a sentir heridos.” El que dice la verdad yere, pero no peca. El que dice la verdad yere, pero no peca. Y de mi lado se van heridos, pero no se van engañados. Hoy ustedes vinieron a escuchar la verdad, señor Cura, a escuchar la verdad, no hablar de política.
Estoy hablando de la Biblia, palabra de Dios. Lucas, capítulo 21, versículo 5 en adelante. Eso no es política, es palabra de Dios que ilumina la política, que ilumina la realidad, que ilumina la historia y que yo no puedo callar. es decirles la verdad con la Biblia. Ah, hay de aquel que diga, “Es que el cura se mete en política.
” No ha leído la Biblia a pesar de que le estoy dando los capítulos y los versículos. Pero la familia se dividirán. ¿Cómo es otra vez? Más serán entregados aún por vuestros padres y hermanos y parientes y amigos. Parientes y amigos. parientes y amigos. Ese Cristóbal mataron a muchos jóvenes. En Caracas mataron a muchos jóvenes.
En otras partes de Venezuela mataron a muchos jóvenes. Le llegaban a la casa y los mataban por estar en la marcha diciendo pacíficamente, “No queremos esto.” Y adivine quiénes lo sapiaban. los propios de la familia, los vecinos, los amigos y llegaban delante de los de los hijos, delante de la mamá, los mataban sapiados por los mismos amigos, por la misma familia, porque en vez de amar a Dios y al evangelio de Cristo, aman la revolución, el comunismo, la destrucción de un pueblo.
Yo que recorro el mundo, me doy cuenta como la gente dice Venezuela uno de los países más ricos. El más rico del mundo, el más rico del mundo, dice Luis. Y ha llegado a ser el más miserable, donde está muriendo gente de hambre. Y ustedes, gracias a Dios, y gracias a que hay gente de corazón que en otros países han querido ayudar con ustedes, tienen algo para comer al día.
Y si no, ¿qué sería de ustedes también? Pero pueblo de Venezuela, pueblos queridos, no solamente de Venezuela, de otros países, ¿cuándo vamos a abrir los ojos? Si del país más rico del mundo, Venezuela, hicieron una desgracia, una destrucción, ¿qué espera de los otros países? Y cuántos países quieren que la revolución llegue a su casa.
Qué tristeza, qué desgracia. Hoy Cristo dice que esto es final de los tiempos y cada día se va a propagar más y más, pero que ustedes y yo debemos dar la cara por Cristo y matarán a algunos. Y matarán algunos y Dios me libre de que no sea yo uno de esos. Pero si me toca hacer uno de eso, no me quitan la vida, la doy.
Antes de que me la quite, la ofrezco, la la regalo, la dono para que Venezuela sepa que hubo un profeta de Dios, un sacerdote de Dios que le dijo la verdad y que donó la vida. Si tienen que quitársela. La doy, no me la quita, la regalo, la ofrezco para que el mundo se dé cuenta que la palabra de Dios es real y se cumple y se tiene que cumplir y muchos tendrán que morir.
Y si tengo que morir yo primero, adelante, no tengo miedo. Pero ya basta, pueblo de Venezuela. de vivir como esclavos por no levantar la voz, por no decir nada. No se trata de levantar armas, se trata de levantar la voz. No se trata de levantar armas, se trata de hacer presencia y decir al menos en las marchas pacífica decir, “No estoy de acuerdo, aquí estoy, no tengo armas, pero estoy con mi presencia diciendo, no estoy de acuerdo con esto.
” Bolivia nos dio un ejemplo de que cuando el pueblo quiere, el pueblo puede. Y debo decirles, querido pueblo de Venezuela, que el día en que todos los venezolanos nos unamos como una sola familia para pedirle a Dios perdón por el pecado de idolatría que se cometió con aquel hombre que ya lo enterraron y se murió y que no es eterno y que creyeron que era el supremo y eterno y ustedes mismos lo apoyaron, que es el culpable de todo lo que estamos viviendo, El día en que ustedes pidan perdón por ese pecado, créanmelo, pueblo de
Venezuela, ese día Dios levantará el castigo que le está dando Venezuela, porque es un castigo y merecido, porque dice la Biblia, “No tendrás otro Dios fuera de mí.” Le hicieron un credo y aquí en Puerto Nuevo lo rezaron. hicieron un padre nuestro y aquí en Puerto Nuevo lo rezaron y lo llamaron el eterno, el comandante supremo.
Vaya pecado más grande y alguien tiene que denunciarlo y tenemos que arrepentirnos y si no nos arrepentimos, vamos a perecer como miserables. Necesitamos reconocer nuestra miseria, nuestro pecado y decirle a Dios, Señor, como dice en Semana Santa, perdona a tu pueblo. Señor, perdona a tu pueblo. No estés eternamente enojado.
Pero hasta que no seamos capaces, lean la historia del pueblo de Israel. Siempre que cometía el pecado que cometió Venezuela, hasta que no reconociera su culpa, Dios no lo levantaba. Y lo peor es que los sacerdotes tenemos miedo de levantar la voz y decirle al pueblo cuál es el pecado que cometió. Y el pueblo no lo sabe y los curas no somos capaces de decirlo porque estamos como perros mudos, incapaces de ladrar.
Pero la Biblia es clara. Repito, si alguien se siente incómodo, le pido perdón. Mi intención no es ofender a nadie. Mi intención y Dios sabe que es así y conoce mis pensamiento y sentimiento. Es quitarle la venda de los ojos a los venezolanos. Es decirle, “Busquemos de Cristo y confiemos en él. Me quitan la vida.
” Y dice Jesús, “El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios está cerca. El fin está ya. Usted no se va a morir antes de tiempo. El día en que usted le llegue la hora se va a morir sea que lo maten o sea que se muera. de Cristo dice que un día lo agarraron, lo iban a matar a piedra, pero no lo pudieron matar porque no había llegado la hora.
Otro día lo iban a tirar por un barranco por abajo y no lo pudieron matar porque no había llegado la hora. Y dice, “Pero llegada la hora lo mataron.” No le dio un infarto. Cristo no murió de de cáncer. Murió porque lo mataron. ¿Cuándo? Cuando llegó la hora. ¿Cuántos años tenía? 33 años. A esa edad le llegó la hora. Y usted piensa que si usted no dice nada, usted va a vivir más. Mentiras.
Pero si me matan, lo van a matar el día que le llegue la hora. Antes no lo van a matar. Y si lo matan por Cristo, y si lo matan por sus convicciones, por su creencia, por su fe, eso es lo que se llama mártires. Eso es lo que llama santos en la iglesia. Y hacen falta mártires y hombres y mujeres valientes que vivan su fe y sean capaces de decir, “Esta es mi fe y por mi fe muero.
” Si otros mueren por otra tontería, ¿por qué no morir por Cristo? ¿Escucharon al presidente decir que iba a morir por la revolución bonita? Y si tenía que morir por defender a a Bolivia, a Evo, que él moría. ¿Y por qué ustedes y yo por Cristo no somos capaces de decir lo mismo? por Cristo, por lo que creo, por el evangelio, por Dios.
Voy a dar la vida. ¿Por qué ellos sí dan la vida por la revolución? ¿Y por qué nosotros no por la fe? ¿Por Cristo? ¿Dónde están los pantalones de los cristianos? ¿Dónde está la valentía de los cristianos? ¿Dónde está la fe y la esperanza de los cristianos? Por el solo, ¿no, hermanos? No.
Y que lo escuche el mundo entero para que sepa lo que Dios dice y lo que tenemos que hacer los cristianos en medio de las dificultades del pueblo. Pueblo de Venezuela, Cristo está con nosotros y aunque caminemos por cañadas oscuras, no debemos temer. Él está con nosotros. Su vara y su callado nos da seguridad. Aumentemos la oración.
Aferrémonos a la fe, mantengamos viva la esperanza y practiquemos la caridad, el amor, para que el día sea que nos maten, el día que nos llegue la muerte, podamos gozar eternamente en el cielo. Amén. Querido hermano que sufre una enfermedad cruel con dolores fuertes. Aquí Pablo te da un dato. Puede ser un cristiano que asuma ese dolor, ese sufrimiento con fe para que en su carne lo que le falta la pasión de Cristo.
Pablo se alegra cuando tiene que sufrir por todos nosotros. Y hoy los cristianos no quieren sufrir por nada. No quieren tener ningún sufrimiento. ¿Y saben cuál es la idea que les vende el mundo? Es que Dios me trajo a este mundo para que yo sea feliz. Y si hay una persona que me amargue la vida, si tengo que quitarle la vida, si tengo que destruirlo, si tengo que ignorarlo, si tengo que odiarlo, lo hago para que me deje ser feliz.
entrevistaban a una mujer, la entrevistaban por televisión y le decía, “¿Usted es cristiana?” Y ella decía, “Sí, cristiana evangélica.” Y le decía, “¿Y si usted es cristiana?” Ella había asesinado. ¿Por qué usted ha matado? Y la mujer dice, le voy a explicar. Cuando yo tengo un enemigo, yo no soy feliz. Dios me trajo al mundo para ser feliz.
Dios quiere mi felicidad. Cuando una persona me hace un daño, me amarga la vida, me roba la felicidad. Cuando yo mato a esa persona, se eliminó lo que me hacía sufrir, lo que me hacía tener rabia. Entonces, al quitarla del camino a esa persona, yo soy feliz. Y si yo soy feliz, Dios tiene que estar feliz conmigo, porque él me hizo para que yo sea feliz.
Ustedes saben que antes los esposos se casaban hasta que la muerte lo separe. Ahora no. Ahora se casan hasta que venga un sufrimiento, un problema. Y el día en que le venga un problema o un sufrimiento, nos separamos porque Dios quiere que yo sea feliz. Y yo al lado de este hombre o al lado de esta mujer, yo no soy feliz.
pare de sufrir, me divorcio. Ese es el evangelio de Cristo, ¿no? Y Pablo dice, “Me alegro cuando tengo que sufrir.” esposa, cuando usted tenga que sufrir por su marido, haz un acto de fe como Pablo mira hacia el Señor en la cruz y diga, “Me alegra tener que sufrir estos padecimientos para complementar la pasión de Cristo en la cruz por este mi esposo amado, con el que me casé hasta que la muerte me separe.
Y los hombres no se rían porque si eres cristiano y se casó y resulta que la mujer le salió una tigra, no venga con el cuento satánico que Dios te hizo para ser feliz y entonces tiene que dejarla porque llegó un problema, una dificultad y usted no está dispuesto a sufrir. Pero nada por amor a Dios. Pablo dice, “Maridos, alégranse cuando tengan que sufrir por su esposa, porque así está uniendo su sufrimiento a los de Cristo en la cruz.
” Hijos, alégrense cuando tengan que sufrir por sus padres. Padre, alégrese cuando tengan que sufrir por sus hijos, porque es necesario que nosotros aprendamos a sufrir, pero no sufrir por sufrir, porque sufrir por sufrir se llama masoquismo. Entonces, ¿cómo voy a sufrir? Voy a sufrir, no por sufrir, voy a sufrir ofreciéndole a Dios esos padecimientos como Pablo, para que esos padecimientos se conviertan en amor.
En amor. ¿Qué es el amor? Tanto amó Dios al mundo. Juan 3:16, que envió a su hijo para que entregara la vida por nosotros. Por amor, Juan 15:13. Nadie tiene más amor que el que da la vida por su esposa o por su esposo, que se sacrifica por él, que se sacrifica por ella. esposos, esposas, parejas, matrimonios casados por la iglesia.
Satanás les está vendiendo una idea falsa, una teología falsa, pare de sufrir. Y por eso el mundo le dice, divórciese, sepárese y vete con otra persona, porque tú fuiste creado para ser feliz. Pero las escrituras dice que será feliz cuando cumpla la voluntad de Dios. nunca va a ser feliz abandonando la voluntad de Dios.
Esposos y esposas, vale la pena cargar la cruz que le tocó con su esposa o con su esposo, pero por amor a Dios, así está uniendo su sufrimiento a los de Cristo en la cruz y tienen valor redentor. Nunca olviden, nunca olviden a Mateo, capítulo 16 versículo 21. Mateo 16 versículo 21. Cuando Jesucristo comenzó a decirle a Pedro y a los apóstoles, a partir de ese día, Jesucristo comenzó a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y que las autoridades judías, los sumos sacerdotes y los maestros de
la ley lo iban a hacer sufrir mucho, que incluso debía ser ejecutado y que resucitaría al tercer día. Jesús le dice que tiene que sufrir, que tiene que padecer y apareció como una vieja chismosa. Pedro, una vieja chismosa. No, Señor, ¿cómo va a sufrir? Dios te libre de eso. Dios te trajo al mundo para que sea feliz.
No acepte el sufrimiento. Así como esa vieja chismosa que le llega a usted y le dice, “Pare de sufrir, aléjese de ese hombre, aléjese de esa mujer. Dios te trajo al mundo para que sea feliz. divórciiese. Y escuche qué pasó cuando Jesucristo escuchó a Pedro que como vieja chismosa estaba metido donde no le importaba. Escuche.
Pedro lo llevó aparte y se puso a reprenderlo. Dios, no lo permita, Señor. ¿Cómo va a creer que usted aguante a ese marido, a esa mujer tanto tiempo? Nunca te sucederán tales cosas. Pero Jesús se volvió y le dijo, “Mujeres, esposas, hombres, esposos, cuando llegue un cristiano como Pedro que odia el sufrimiento y que te dice, Dios no quiere que usted viva con esa pareja, pare de sufrir, sepárese y busques el que le dé la gana.
tenga los ojos como los de Cristo, los ojos espirituales para ver que ese cristiano como Pedro ese instrumento de Satanás para venderle una teología satánica, pare de sufrir. Jesús le dice a Pedro, Jesús se volvió y le dijo, “Retírate y ponte detrás de mí, Satanás.” Dile a esa vieja chismosa, “Lárguese de aquí, Satanás.
Yo me casé con él hasta que la muerte nos separe. Yo me casé con ella hasta que la muerte nos separe. Y quiero unir mi sufrimiento a los de Cristo en la cruz. Por la salvación mía, de mi esposo y de mi hogar. Está en mi cruz y la abrazo con amor. Apártate de mí, Satanás. Siga. ¿Quieres hacerme tropezar? ¿Quiere hacerme tropezar? ¿Quiere que me divorcie? ¿Quiere que le sirva al Tus ambiciones no son las de Dios.
Tus ambiciones, tus pensamientos, tus consejos, vieja chismosa, no son los de Dios, sino los de los hombres. Eres un instrumento de Satanás para destruir los hogares. Hoy Satanás está destruyendo los hogares, prohibiéndoles cargar la cruz y manda a cristianos como Pedro con la teología satánica pare de sufrir. Dios no quiere que usted sufra con esa pareja.
Sepárese y búsquese su príncipe azul. Ah, sinvergüenza, vagabundo, raza de víbora, sepulcro blanqueado, fariseo hipócrita y todavía se llama católico y se llama cristiano dándole un consejo a un matrimonio que se ha casado por la iglesia y que ha recibido la bendición de Dios. Así marcha el mundo de hoy. Vuelva, vuelva Luis a Colosenses 1:24.
Pedro dice, “Me alegro cuando tengo que sufrir.” Alégrese cuando tenga que sufrir calumnias, insultos, maltratos, humillaciones. Hoy los cristianos han olvidado eso y hoy la mayoría de cristianos en Venezuela andan maldiciendo y renegando porque tienen que sufrir. Padre, entonces vamos a buscar el sufrimiento.
No, pero tampoco vamos a maldecir por el sufrimiento. Padre, pero es que parece mentira. Pero es que nosotros cuando creemos en Dios como que sufrimos y los malos no sufren. Hoy para taparle la boca a esas personas que piensan así. En la pasión de Cristo había dos ladrones. gente mala, ladrona, una a la derecha, otra a la izquierda, sufriendo.
Pero dice la segunda lectura, la carta a los hebreos, que Jesucristo, siendo el justo, también sufrió los mismos padecimientos que nosotros. ¿Qué nos enseña la Biblia? que sufren los ladrones y que sufren los santos, que sufren los ateos y que sufren los creyentes, que sufren los paganos y que sufren los cristianos.
Ahí vemos a unos paganos sufriendo, a unos ladrones sufriendo, lo mismo que sufría el inocente y el santo. Todos sufrimos. ¿Y cuál es la cuál es la diferencia? Que los ladrones, que los ateos, que los paganos sufren maldiciendo como el mal ladrón. Si eres el hijo de Dios, baja de ahí y sálvate a ti y sálvanos a nosotros mismos.
Y el cristiano como Cristo abraza la cruz. Hay del tonto que piensa que el malvado no sufre, el malvado también sufre. y su sufrimiento es perdido y maldicen el sufrimiento mientras que el cristiano sufre y se alegra con el sufrimiento porque con eso está complementando la pasión de Cristo. Hoy, queridos hermanos, en Venezuela estamos sufriendo y no se trata de maldecir como los malos, como el mal ladrón.
Se trata de abrazar la cruz poniendo la mirada en Dios y suplicando a Dios que tenga piedad de nosotros, pero sin maldecir como Cristo. Y termine Colosenses 1:24 de nuevo y sigue Luis. Ahora me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, pues así completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su cuerpo.
Para bien de su cuerpo. ¿Y cuál es su cuerpo? Dale para bien de su cuerpo, que es la iglesia. Pablo dice que el cuerpo de Cristo, él sufrió la pasión en su cuerpo, en su carne, pero dice que la pasión sufrida en el cuerpo de Cristo es la misma pasión, el mismo sufrimiento que tienen los cristianos, que tiene la iglesia, que es el cuerpo de Cristo.
Y así como Cristo sufrió la pasión, entonces nos vamos a Juan 18. Así como Cristo sufrió la pasión, ustedes y yo que somos el cuerpo de Cristo tenemos que sufrir la pasión. Y cuando comienza la pasión, el sufrimiento del cuerpo de Cristo, de la iglesia, respiren profundo. Vamos a ver cuándo comienza a sufrir la pasión el cuerpo de Cristo.
Hoy Venezuela, hoy los cristianos en el mundo, el cuerpo de Cristo que vuelve a sufrir la pasión de Cristo. ¿Cuándo? Escuchen la pasión de Cristo. Juan 18:1. Cuando terminó de hablar, Jesús pasó con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había allí un huerto. ¿Qué había allí? Detecten qué había un huerto. El huerto de los olivos.
¿Se acuerda o no se acuerda qué hacía Jesús en el huerto de los olivos? Oraba un huerto. Dale. Y Jesús entró en él con sus discípulos. Entró en él. ¿Con quién? Con sus discípulos. Entró al huerto de los Olivos a orar con sus discípulos. Pregunto. ¿Sería que entraron todos al huerto de los Olivos a orar? Vamos a ver. Vamos a ver. Vamos a ver.
Judás, el que lo entregaba, conocía también ese lugar. Judas conocía también ese campo. Había ido muchas veces a orar a ese campo, pero en ese momento Judas no fue a orar. ¿Dónde comienza el problema? El problema comienza cuando los discípulos de Cristo no van al huerto de los Olivos a orar. Ahí comienza el problema.
Ahí comienza el problema. Todo comenzó cuando uno de sus discípulos no fue a orar al huerto de los pregunto, ¿será será usted? ¿Quién será ese Judas? Ese discípulo de Cristo que sabe que hay que orar, pero que no quiere ir al huerto de los Olivos a orar, ¿será usted? ¿Seré yo? Si usted no va a orar todos los días, si usted no se asegura tener una oración, un encuentro personal con Dios a través de la oración en el huerto de los Olivos, todos los días donde acostumbraba a ir Cristo con sus discípulos, ahí comienza
su desgracia. Ahí comienza a ser enemigo de Cristo. Ahí se olvida de la amistad de Cristo. Ahí se aparta de Cristo. Judas no fue al huerto de los Olivos a orar. Los otros sí fueron. Y cuando un cristiano no ora, ¿qué le pasa? Judas no fue a orar. ¿Qué fue a hacer Judas? Escuchen. Judas, el que lo entregaba, conocía también ese lugar.
Pues Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. Judas, Judas hizo de guía a los soldados romanos. ¿Cómo hizo de guía? Hizo de guía. Escuche, escuche. No fue a orar y el vagabundo, como no tenía oración, lo agarraron los soldados romanos para que lo guiaran. Se fue del otro bando. Era discípulo de Cristo, pero sin oración.
Cuando usted es un cristiano, sin oración, lo agarra el ejército del otro bando, los soldados. Los guard del otro bando lo agarraron. Siga. Hizo de guía a los soldados romanos y a los guardias en y a los guardias. A los soldados romanos y a los guardias enviados por los jefes de los sacerdotes. Enviado por las autoridades y los fariseos.
Y los fariseos. Oigan esto. Cuando usted no ora, lo agarran para su grupo los fariseos. Cuando usted no ora, usted es un cristiano presa fácil para que los policías, para que los guardias, para que los soldados y para que las autoridades lo agarren, lo pongan de su parte. y lo conviertan de enemigo de Jesús. Dígame si eso no es lo que está sucediendo hoy en Venezuela.
¿Quiénes son los que están apoyando a los guardias, a los soldados y a las autoridades en Venezuela para destruir, matar, asesinar y dejar morir de hambre y de enfermedad al pueblo. Los cristianos, los católicos, los creyentes que sin orar por falta de oración abandonaron la iglesia, abandonaron la fe y se fueron apoyando a las autoridades que vienen ahora a matar al cuerpo de Cristo, que es la iglesia, que son los fieles.
Hoy Cristo vuelve a sufrir la pasión por causa de los cristianos, no creyentes y sin oración, que se unen a los que tienen autoridad, que se unen otra vez a los soldados, a los guardias, a los policías y a los que gobiernan. para estar en contra del cuerpo de Cristo, para hacer sufrir al cuerpo de Cristo, para que sufra la pasión el cuerpo de Cristo.
culpa suya, cristiano, que por falta de oración no se ha dado cuenta que está haciendo un daño apoyando aquellos que destruyen el pueblo, que matan el cuerpo de Cristo. Hoy vuelve a sufrir Cristo la pasión, pero en su cuerpo que es la iglesia. Pregúntele a esos guardias que están echándole plomo al pueblo o a esos policías o a esos soldados, a ver si no son cristianos también, a ver si nunca escucharon de Dios.
Y pregúntele a esos que hacen de informadores que andan informando, ¿quién es el que anda en una marcha? para mandarlo a matar. ¿Quién es el que no está de acuerdo con el gobierno para mandarlo a matar? Díganme si no son cristianos sin oración, que se han vendido y se han ido al bando de los malhechores que destruyen y matan al cuerpo de Cristo, que es la iglesia.
¿Y cuántos vienen a misa? ¿Y cuántos dicen creer en el Señor? Sigue. Judas guiaba a los soldados, a los guardias enviados por los jefes de los sacerdotes y los fariseos que llegaron allí. Que llegaron allí. Pongan la lupa. Que llegaron allí con linternas. Con linternas. Antorchas. Antorchas y armas. Y armas.
No ha cambiado nada desde el tiempo de Cristo. No ha cambiado nada. ¿Cómo vienen los soldados? ¿Cómo vienen los militares? ¿Cómo vienen los generales? ¿Los capitanes? ¿Cómo vienen los guardias hacia el pueblo? Con armas. ¿A qué? a destruir el cuerpo de Cristo que está desarmado, el cuerpo de Cristo que está padeciendo, que está sufriendo, que está muriendo y ellos con armas amedrantando al pueblo.
Vuelve a suceder lo mismo y Cristo vuelve a sufrir la pasión en el cuerpo que es la iglesia. Qué bárbaro. Y saben qué es lo peor, que en el capítulo 19, en el capítulo 19, en el versículo 12, capítulo 19, versículo 12, Pilato cuando escucha hablar de Jesús, escuche qué dice Pilato todavía buscaba la manera era de dejarlo en libertad.
Pilato buscaba la manera de dejarlo en libertad. ¿Quién era Pilato? El que estaba siendo ahí de juez. Como los jueces de Venezuela poder. Como los jueces de Venezuela que andan haciendo justicia entre comillas. Dale. Pero los judíos gritaban, “Si lo dejas en libertad, si lo dejas.” Escuche, escuche. Los judíos gritaban, “Si lo dejas en libertad, no eres amigo del César.
” ¿Que qué? No eres amigo del César. Si lo dea en libertad, no eres amigo del César. del presidente. No eres amigo de la revolución. No eres amigo de si lo dejas en libertad, ¿por qué los jueces han condenado a gente inocente? Porque los que están en el gobierno le dice, si lo dejas en libertad, no eres amigo de Si lo de en libertad, no eres amigo del César.
¿Qué le dice a los directores de los colegios? Si deja que los que trabajadores, que los maestros vayan a marcha, no van a hacer nada malo, solamente van a manifestar. Si lo deja y si usted no lo castiga, no eres amigo de Así chantajean al cristiano, así chantajean a los Judas, así chantajean aquellos que no tienen la fuerza de Dios.
Así chantajean aquellos que tienen buenos sentimientos como Pilato, que no quieren cometer asesinato, que no quieren ser culpables en la muerte de tantos venezolanos, pero por miedo a que le digan, “Si sueltas a ese, si dejas en libertad a ese, no eres amigo del que te conté.” Así están chantajeando a tantos venezolanos, a tantos cristianos.
Y cuántos de ustedes se han prestado para ese jueguito. No crean ustedes que es la gente de afuera, ustedes, muchos, para ganarse la amistad con el gobernador, con el presidente, con el no sé qué. A mí, ¿qué me importa quien sea, hombre mortal de carne y hueso que entre 100 años no existirá nada que se lo van a tragar los gusanos al igual que ustedes que a mí? Se han apartado de Dios por falta de oración, por no tener la claridad para ver que el cuerpo de Cristo sigue sufriendo la pasión, que el pueblo sigue muriendo de hambre. Y ahí
tienen los guardias y ahí tienen a los soldados. ¿Saben qué hicieron estos muérganos guardias y soldados? Óiganlo. Juan 18 21. Cuando Jesucristo habla y le decía al pueblo, tal como lo estoy haciendo yo como sacerdote del Dios altísimo, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, que le hablaba al pueblo con claridad. Oiga lo que hacía Jesús.
1821 de Juan. ¿Por qué me preguntas a mí? Interroga a los que escucharon lo que he dicho. Lo van a condenar porque Jesucristo hablaba abiertamente y decía la verdad. Y Jesús le dice, “¿Por qué me interrogan a mí? Pregúntele a lo que me han escuchado. Al oír esto, uno de los guardias, uno de los guardias, uno de los ¿Qué? Uno de los qué, uno de los guardias.
Guardias, deténgase ahí. Guardias. Puede ser que haya un guardia aquí con amor de corazón, si me estás escuchando. Soldado, militar, general, coronel, capitán, policía. Oiga, uno de los guardias al oír esto, al oír esto, uno de los guardias que estaba allí, que estaba allí, le dio a Jesús una bofetada en la cara.
Sacó la mano, sacó la mano y le dio una bofetada a Jesús en la cara, al inocente. ¿No es eso lo que están haciendo los guardias hoy? dándole bofetada al pueblo para que no hable, para que no diga lo que necesita, para que no grite. Nos estamos muriendo de hambre, para que necesitados de medicina, para que no griten, necesitamos hospitales, necesitamos escuelas, necesitamos esto y aquello.
¿Qué hacen los guardias? Dale debofetada de nuevo al pueblo, al cuerpo de Cristo. Le dio debofetada en la cara al maestro, al inocente. Un pueblo inocente que se levanta a pedir justicia. Los guardias, los soldados, los policías, los militares se levantan y le dan des debofetada. Ya bastan guardias, autoridades, ya basta de golpear a Cristo en la cara, ya basta. Ese no es su trabajo.
Y escuche lo que dijo Cristo. Y le decía este guardia, así contestas al sumo sacerdote. Ah, el guardia le dice, “¿Por qué lo golpea? Así contestas. al sumo sacerdote. ¿Saben quién era el sumo sacerdote? La máxima autoridad. O sea, así hablas a la máxima autoridad. ¿Eres capaz de hablar mal del presidente? ¿Eres capaz de hablar mal del gobierno o de o del gobernador o del alcalde? El que hable en contra del gobierno o del que tiene autoridad.
Así hablas a la autoridad suprema. ¿Y qué respondió Jesús? Jesús le dijo, Jesús le dijo, oigan, hermanos queridos, oigan lo que le dijo a Jesús. Si he respondido mal, si he respondido mal, demuestra dónde está el mal. Demuestra dónde está el mal. Soldados, guardias, policías, militares, coroneles, generales. Si el pueblo con decir que tiene hambre está actuando mal, digan dónde está el mal.
Si el pueblo al decir que hay una crisis está actuando mal, diga dónde está el mal. Si el pueblo decir que sus familiares se le está muriendo sin medicina y no tiene cómo llevarlo al hospital, diga dónde está el mal. Elegir libremente. Pero si he hablado correctamente. Pero si el pueblo tiene razón, pero si el pueblo se está muriendo de hambre y grita porque no puede más.
¿Por qué me golpeas? ¿Por qué me golpeas? Los militares están golpeando de nuevo a Cristo, al inocente, porque habla y Cristo les está reclamando, “¿Por qué me golpean si ustedes, soldados militares de la patria, fueron puestos por Dios allí para defender al pueblo, para defender la justicia, para hacer que reine la paz y el amor? No para servirle a si no si eh eh si sueltas a ese eres enemigo de ustedes militares no están para servir a un hombre, están para servir a un pueblo.
Y el pueblo que es el cuerpo de Cristo, que está sufriendo la pasión, si ha fallado, diga dónde ha fallado el pueblo. Pero si el pueblo no ha fallado, ¿por qué militares? ¿Por qué ustedes golpean al pueblo? ¿Por qué se van en contra del pueblo y a favor de un hombre o de un partido político o de una ideología? No están para hacer justicia, no están para que reine el bien y no el mal.
No es casualidad que usted esté escuchando esta humilía. Y si eres militar o tienes familia militar, te ruego que me perdones. Agarre capítulos y versículos desde el evangelio de San Juan, capítulo 18 al 19. Capítulo 19, todo el 19. Léalo. Si yo lo estoy inventando, póngase bravo conmigo.
Pero si no lo estoy inventando y lo estoy leyendo de la Biblia y usted lo comprueba, no es que el cura esté en contra de ustedes, es que el cura les está predicando la palabra de Dios en la actualidad. Y saben qué, ustedes pueden seguir buscando. Adivinen quiénes se repartieron las ropas de Cristo. Los soldados. ¿Y quiénes están repartiendo las cosas del pueblo? que es el cuerpo de Cristo.
Los soldados se reparten la gasolina, se reparten la comida, se reparten la medicina, cosas del pueblo, del cuerpo de Cristo. Y sabe qué le dice Cristo, ¿no? Yo. Lucas, capítulo 3, versículo 14. Soldados, policías, coroneles, generales, guardias, autoridades, políticos, alcalde, gobernador, presidente, escuchen la palabra del Señor.
El cura se está metiendo en política, ¿no? El cura le está predicando a los políticos. El cura le está predicando a los guardias, a los militares. No se está metiendo en política, le está predicando a los políticos. No confunda la chicha con la limonada. Oiga lo que dice Lucas, capítulo 3, versículo 14. Respondió Juan, “No cobren más de lo establecido.
” Lea el 13. Entonces, respondió Juan el 13. Lo está leyendo el 13. Yo le dije el 14. Perdón, padre. El 14. A su vez unos soldados ahí, Luis. No, yo quiero es a los soldados. Otra vez, Luis. A su vez unos soldados. Unos soldados, unos militares, unos guardias. Eso no lo escribí yo. Si algún militar se quiere poner bravo, póngase bravo con San Lucas, capítulo 3, versículo 14.
Póngase bravo con San Lucas. Un militar, un policía, un guardia, un coronel, un capitán, un general, uno de esos militares se le acercó y le preguntó. A su vez unos soldados le preguntaron, “¿Y nosotros qué debemos hacer?” Y nosotros qué debemos hacer. Hay militares que quieren hacer las cosas bien. Los felicito. Hay militares que se preguntan, “¿Y nosotros qué tenemos que hacer para agradar a Dios?” Les felicito, pues aquí está la respuesta. Que lo diga la Biblia.
Juan les contestó. Juan le contestó, “No abusen de la gente. No abusen de la gente.” ¿Qué dice ahí Luis? Qué bonito fuera que leyeran los militares de Venezuela este mensaje de Dios. militares del mundo entero, pero especialmente de Venezuela. No abusen de la gente, se lo traduzco en castellano. No extorsionen a la gente.
Más claro quieren. No roben a la gente. Ustedes no se metieron a militares para robar a la gente, para extorsionar a la gente, para quitarle la comidita a la gente, para humillar a la gente con la gasolina y no darle gasolina, porque a los contrabandistas a ellos sí le vende gasolina en dólares y en pesos.
Ah, sinvergüenzas, vagabundo, raza de víbora, sepulcro blanqueado, fariseo hipócrita. ¿Cree que Dios se cierra los ojos o se tapa los oídos? Señor, cura lo está diciendo por mí, no por ti, no. Por los militares que están haciendo eso. Ah, pues yo soy uno de esos. Pues sí es para ti. Si no lo estás haciendo, no es para ti.
No extorsionen a la gente. No abusen de la gente. No hagan denuncias falsas. Militares, no hagan denuncias falsas, andan sembrándole porque tienen autoridad, andan sembrándole droga a las personas o metiéndole armas y diciendo, “Eh, que era un terrorista.” No hagan denuncias falsas porque Dios no se tapa los ojos, Dios lo ve.
¿Dónde te vas a esconder? No hagas denuncias falsas. Siga. Y conténtense con su sueldo. ¿Y qué Luis? Y conténtense con su sueldo. ¿Y qué Luis? Y conténtense con su sueldo. Militares, conténtense con su sueldo. Y si no están contentos con su sueldo, sálgase de militar y póngase a vender lo que usted quiera, menos droga. Pero conténtese con sueldo o háganlo valer.
No anden robando. ¿Qué culpa tengo yo, señor Cura? Si a mí el gobierno no me paga sin una migaja, ¿de qué voy a comer yo? Pues haga otro trabajo, pero no robe. ¿Por qué tiene que robar al campesino queóbrar y que quiere producir para servir a los demás? ¿Por qué tiene que robar a ese pobre campesino que lleva su mercancía a vender para que otros coman? ¿Por qué tiene que robarlo? Ya basta. Cristo sigue sufriendo.
Cristo sigue sufriendo. Sigue padeciendo en Venezuela. ¿Y qué debemos hacer nosotros? Me da tristeza. Porque nosotros no estamos haciendo lo que teníamos que hacer. Juan capítulo 18 versículo 36, no, 30, pase el 37. Juan capítulo 18, versículo 37 nos está diciendo que ustedes y yo no estamos haciendo lo que deberíamos hacer.
Pilato le preguntó, “Entonces, ¿tú eres rey?” Jesús respondió, “Tú lo has dicho, yo soy rey.” Y escuche lo que viene. Yo doy testimonio de la verdad y para esto he nacido y he venido al mundo. Todo el que está al lado de la verdad escucha mi voz. Jesucristo es el rey de la verdad. Padre, ¿y cómo se le ocurre a usted predicar de esta manera? Porque yo le sirvo al rey de la verdad y el que es de la verdad escucha mi voz y el que no es de la verdad se está retorciendo ahí en la silla donde me está escuchando porque no ama la verdad
ni ama al rey de la verdad porque ama la mentira y el engaño y vive engañado y lo mantienen engañado y creen que están haciendo las cosas bien. Siga. Pilato le dijo, Pilato le dijo, “¿Y qué es la verdad?” ¿Y qué es la verdad? Si quieren saber qué es la verdad, Juan 14, Juan 14:6, búsquenlo.
Tarea para la casa. ¿Qué es la verdad? La verdad no es lo que digan, ni el gobierno ni la oposición. Eso me tiene sin cuidado. Esa no es la verdad. La verdad es lo que diga Dios. Jesús dijo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” Jesús dijo, “Si permanecen en mi palabra, conocerán la verdad y la verdad los hará libre.” La verdad no la tiene ni el gobierno ni la oposición, la tiene Cristo.
Y el que más se acerque a Cristo, ese es el de la verdad. Pero no el que se acerque a Cristo con palabras diciendo, “Mi Cristo Redentor, pero odia a los demás, ¿no? El que viva según el mandato de Cristo.” Y escuche lo que viene, por favor, que esta es la actitud que ustedes de aquí, si vinieron a escuchar la pasión de Cristo y saben que Cristo está padeciendo, su cuerpo está padeciendo hoy literalmente en Venezuela, su cuerpo, que es los fieles, los creyentes que están sufriendo, tenemos que ser distintos aquellos que crucificaron a Cristo.
Oiga, dicho esto, salió de nuevo donde estaban los judíos y les dijo, “Yo no encuentro ningún motivo.” Yo no encuentro ningún motivo. ¿Ustedes encuentran algún motivo por qué el pueblo venezolano debe morir de hambre y de enfermedad siendo tan rico el pueblo de Venezuela? No encontramos ningún motivo. Encuentran algún motivo por qué meter preso a la gente que marcha y dice, “No estamos de acuerdo que nos muramos de hambre y necesidad de medicina y que nadie nos ayude.
No encuentro ningún motivo por qué meterse en contra el pueblo. Siga. No encuentro ningún motivo para condenar a este hombre, para condenar a este pueblo a la miseria, a la desgracia. Pero aquí es costumbre que en la Pascua yo les devuelva a un prisionero. Ahora dice, “Es costumbre que en la Pascua se suelte a un prisionero.
¿Quieren ustedes? ¿A quién quieren ustedes que suelten? Que ponga en libertad. al rey de los judíos, a Cristo, al cuerpo de Cristo, que son los fieles que militan en Venezuela, los que están sufriendo y padeciendo de hambre, muriendo por enfermedades sin tener medicina. ¿A quién ponemos en libertad? a los que apoyan al pueblo.
Ellos empezaron a gritar a ese no. ¡Epa! Algunos fariseos hipócritas, raza de víburas sepulcro blanqueado, decían al pueblo inocente no. Con él no debemos estar porque son unos muertos de hambre, porque no tienen poder, porque no nos dan un mercado, porque no nos dan una casa. A ese no. Suelta a Barrabaz. Suéltanos a Barrabaz.
Barrabá. ¿Qué Barabaz? Barrabaz era un bandido. Era un bandido. Los que están matando al pueblo de hambre son bandidos. Y todavía ustedes que se llaman cristianos dice, “Suéltanos a Barrabaz, a esos bandidos que están matando al pueblo, que no tienen ni la mínima fe, ni el mínimo corazón para dispararle a un pueblo que anda indefenso para dejarlo morir de hambre y de medicina.
” Y usted todavía dice, “Suéltanos a Barrabá. Apoyemos a Barrabá.” Hay que apoyarlo para que tengamos patria. ¿Qué patria? Ni queé ocho cuartos. No se dejen engañar ni inventen ustedes. Seamos capaces de ser claros. Hoy necesitamos estar del bando de Cristo o del bando de Barrabá. ¿A quién quiere que suelte? Si eres cristiano, no vuelva a gritar, “Suéltanos a Barrabas.
” Si eres cristiano, mira que Cristo está padeciendo, está muriendo, está sufriendo. Grita aunque sea la única voz que se escuche la suya, como yo lo estoy haciendo, aunque sea el único cura que lo grite, yo quiero gritar. Suelten a Cristo, no abarrabas. Estoy de parte del pueblo del cuerpo de Cristo que sufre, que muere de hambre.
No estoy de acuerdo con Barrabaz. No apoyo a Barrabaz. Estoy en contra de Barrabaz. Un asesino, un malhechor. No se tapen los ojos. ¿Por qué apoyan a los malhechores en Venezuela? ¿Y por qué andan condenando a los inocentes? ¿Y por qué te llamas cristiano? Espero, queridos hermanos, que no se molesten. Solo les he predicado la palabra de Dios al siglo XXI.
La he adaptado a nuestros tiempos para que el que tenga ojos vea y el que tenga oídos oiga. De mi lado se podrán ir heridos, pero no engañados. Les he predicado la verdad. Y el que es de la verdad escucha la palabra del Señor. Y si ustedes no la escuchan es porque no son de Dios. Ruego a Dios que todos aquellos que están crucificando al cuerpo de Cristo, a los fieles de Cristo, al pueblo de Cristo, se conviertan como aquel soldado que al pie de la cruz se convirtió cuando vio que Cristo moría y se estremecía todo. y dijo,
“Verdaderamente este era hijo de Dios. Militares, ustedes pueden convertirse. No todos los militares son malos. Hay militares creyentes como aquel que dijo, “Señor, di una palabra y mi siervo quedará curado, porque yo tengo soldados a mis órdenes.” Y le digo a uno, “Ve y viene.” Y le dice al otro, “Va y va.
” Ve y va. Di una palabra y mi siervo quedará curado. Necesitamos militares de esos, de los que no se repartan las vestiduras de Cristo en la cruz, de los que no se burlen de Cristo, de los que no apoyen a Barrabá, de los que no apoyen al rey que te conté, sino que apoyen al pueblo, estén de parte del pueblo, porque para eso Dios los nombró.
militares para defender al pueblo, para ayudar al pueblo, para defender al pueblo. Exactamente. De los malhechores. Y ahora los malhechores están libres, hacen lo que les da la gana y andan armados y el pueblo desarmado. ¿Y dónde están los militares? De parte de los malhechores, soltando a Barrabaz. Soltando a Barrabaz.
literalmente soltando a Barrabá para que siga destruyendo al pueblo. Con miedo como Pilatos, padre. Ah, con miedo como Pilato. No lo entiendo, Lu. Con miedo de actuar. Con miedo de actuar. Porque le van a decir, “Si defiendes a eso, no eres amigo de y vas a perder la chamba.” Queridos hermanos, pido perdón. Si en algo he ofendido a alguien, esta no es mi intención.
Mi intención es que el evangelio, la pasión de Cristo, sea traída para el pueblo de Venezuela hoy cuando necesita escuchar la pasión de Cristo para fortalecerse, para tener una esperanza para seguir adelante, para tener una conversión, una transformación en su vida. Espero que se cumpla en ti lo que dice el Señor.
Juan 8:47. Con esto termino. Que se cumpla en ti esta palabra. Juan 8:47. El que es de Dios escucha las palabras de Dios. Espero que se cumpla eso en ti. Si tú eres de Dios, sabrá que lo que le prediqué hoy con capítulos y versículos fue la palabra de Dios. El que es de Dios escucha las palabras de Dios. Y si ustedes no las escuchan es porque no son de Dios.
Y si ustedes no las escuchan, Y si ustedes no las escuchan, es porque no son de Dios. Hoy debe ubicarse en el un grupo o en el otro. Si te molestaste por la humilía que les di, me perdona, pero no eres de Dios. He predicado la palabra de Dios. Y si hoy escuchas la palabra de Dios y la pones en práctica, eres de Dios.
Amén. M.
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