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La CONSPIRACIÓN que TERMINÓ siendo REAL | Edward Snowden

La CONSPIRACIÓN que TERMINÓ siendo REAL | Edward Snowden

9 de junio de 2013. Un exagente de la CIA aparece frente a las cámaras y expone uno de los secretos mejor guardados del gobierno de Estados Unidos. Cada vez que mandas una foto a tu pareja, escribes algo que no quieres que nadie lea o entras a un sitio creyendo que nadie lo sabrá, hay alguien más mirando, porque el gobierno nos vigila a todos.

Edward Snowen reveló que en secreto obligaron a empresas como Apple, Google, Facebook, Microsoft y Yahoo a entregar todo lo que sus usuarios hacían en línea. También hackearon teléfonos, cámaras y micrófonos para ver y escuchar no solo a criminales o terroristas, sino a los ciudadanos comunes como tú. En teoría era por seguridad nacional, pero con el tiempo se descubrió que también servía para algo más, control social.

 Y dentro de ese sistema, algunos empleados lo usaban como entretenimiento. Solo escribían el nombre de quien les interesaba, exparejas, amigos o celebridades, y obtenían acceso a toda su vida digital. Pero eso es apenas la punta del iceberg, porque el espionaje no se detiene en el gobierno. Hoy las grandes empresas te observan, te rastrean y construyen tu gemelo digital, una copia de ti que predice lo que vas a querer, lo que vas a hacer y lo que vas a pensar.

 El futuro distópico ya está aquí, aunque solo pocos se dan cuenta. Hoy vas a ver cómo funciona el mayor sistema de espionaje de la era moderna. ¿Por qué es tan peligroso y qué puedes hacer para protegerte y escapar de él? Las calles de Hong Kong se llenan de gente, perfectas para no ser visto. En una plaza, dos periodistas esperan.

 ¿A quién? No lo saben, solo tienen una pista. Lleva un cubo Rubik. De pronto lo ven, caminan juntos hacia un hotel. En  la habitación lo primero que hace el hombre es pedirles los celulares. No quiere que nada se filtre. Glen, uno de los periodistas, duda cómo se filtraría. El hombre no responde, solo  mete los teléfonos en el microondas para bloquear la señal.

Enciende la cámara y comienza la entrevista. El hombre se presenta. Edward  Snowden, experto en computación y ciberseguridad. Hoy trabaja como contratista privado para la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Antes de eso fue parte de la CIA. Viene a revelar uno de los secretos mejor guardados del gobierno de Estados Unidos.

 Pero para entender cómo llegó hasta ese punto, hay que retroceder. Cuando Snowden aplica a la CIA, lo someten a pruebas, entrevistas y hasta un detector de mentiras. Supera todo y es aceptado bajo el mando de Carbin O’Brien. O’Brian le explica su misión, detener el terrorismo, pero no en el campo de batalla, sino detrás de una computadora, vigilando comunicaciones, rastreando amenazas y protegiendo la información del gobierno.

Le advierte que la guerra ya no se libra en Irak  ni en Afganistán, sino en los mensajes, llamadas y correos de los sospechosos. Ese es el nuevo frente y si ocurre otro 11 de septiembre, la responsabilidad recaerá en ellos. Para evaluar a los nuevos reclutas, les pone una prueba. Crear una red de comunicación secreta, protegerla, destruirla y luego restaurarla desde cero.

 El objetivo es mantenerla segura y en línea el mayor tiempo posible.  El tiempo promedio para lograrlo es de 5 horas. Si tardan más de ocho, reprueban. Snowden completa la prueba en 38 minutos. OB no lo cree. Revisa el resultado y no encuentra errores. La red es perfecta. Tiempo después, en una cafetería, Snowden se reúne con Lindsay Mes, una fotógrafa que conoció en un sitio de citas.

 Platican, se gustan y comienzan a salir. De vuelta en el entrenamiento, O’Brian le recuerda la cuarta enmienda de la Constitución. Toda persona tiene derecho a estar segura en su casa, en sus pertenencias y en su privacidad. El gobierno no puede espiar ni registrar nada sin una orden judicial válida.

 Snowden sonríe, le gusta escuchar eso. Cree en su país, en sus leyes y en su gobierno. Hasta que O’Brian añade algo más. Esas órdenes pueden alertar al sospechoso de que está siendo vigilado. Así que en ciertos casos se emiten en tribunales secretos. Snowden se desconcierta. Tribunales secretos. ¿Quién lo supervisa? ¿Cómo se sabe que siguen las reglas? No dice nada, pero algo comienza a hacerle ruido. Aquí empieza nuestro análisis.

Para poder entender la gravedad del secreto que reveló Snowden, primero hay que comprender algo básico. ¿Cómo funciona el sistema de inteligencia de Estados Unidos? El país tiene una de las redes de espionaje más grandes del mundo y toda esa labor se concentra principalmente en tres agencias: FBI, CIA y NSA, cada una con una función diferente.

 El FBI protege a Estados Unidos de las amenazas que surgen dentro del propio país, como el terrorismo, la corrupción, el crimen organizado y los grupos extremistas. Por ejemplo, el FBI fue quien logró atrapar a Al Capone, uno de los criminales más peligrosos de su época que operaba desde Chicago. Décadas después también fue clave en la investigación del atentado del maratón de Boston.

 La C, la Agencia Central de Inteligencia, se encarga de lo que pasa fuera de Estados Unidos, de obtener información sobre gobiernos, grupos armados o amenazas extranjeras que puedan poner en riesgo la seguridad del país. Por ejemplo, estuvo detrás del golpe de estado en Irán en 1953, donde ayudó a derrocar al primer ministro que quería nacionalizar el petróleo.

 También entrenó a exiliados cubanos para intentar invadir Cuba y tumbar a Fidel Castro y durante la Guerra Fría llevó a cabo operaciones secretas para frenar la expansión de la Unión Soviética y del Comunismo. La NSA, la agencia de seguridad nacional, es la más secreta y tecnológica de todas. De hecho, cuando se creó en 1952 fue por una orden confidencial del presidente Harry Truman.

 Ni siquiera el Congreso sabía de su existencia y durante años todo lo que hacía permaneció clasificado. Su misión original era interceptar las comunicaciones de gobiernos extranjeros, sobre todo las de la Unión Soviética y sus aliados. escuchaban llamadas y captaban señales para descubrir planes militares o de espionaje. Es decir, mientras la CIA mandaba espías humanos, la N espiaba a distancia usando tecnología.

 Con el tiempo, su misión se extendió a casi todo lo que pasa en el mundo digital, correos, llamadas y redes sociales. Y ahí es donde se desataría el escándalo de Snowden. Pero antes de que la NSA fuera el problema, lo fue el FBI. En la década de 1970 se reveló que el FBI había espiado a Martin Luther King Jr.

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