” Pues dicen amigos que ni corto ni perezoso el tigre le habló esa misma tarde y la invitó a tomar un café. Pero Silvia no era una chamaca de esas a [música] las que le tienes que sacar las palabras de la boca. No. Ella era una mujer aventada y le dijo, “Un café. Mejor invítame a una o varias copas. Quiero conocerte. Y así fue. Se fueron por unas copas y después pasaron la noche juntos.
Así, sin que el tigre le rogara desesperado una prueba de amor, Silvia le dijo, “Mira, tú me [música] gustas y no soy una mujer de andar jugando. Me gusta que lo que va a pasar pase rápido. Sensibilidad a flor de piel. No, no. conmigo fue un caballero. Jamás hubo nada de nada, pero sí era muy cariñoso y Pero todo aquel chisme llegó a oídos del papá del tigre y le dijo a su hijo, “Esa mujer no me gusta.
Te quiere engatuzar metiéndote en su cama. Ella es una mujer vivida, es divorciada y [música] tiene una hija. Anda detrás de tu dinero. Esa mujer no te conviene.” Además, le dijo el señor [música] Emilio Azcárraga Vidaurreta, “¿Qué mujer se entrega a un hombre de buenas a primeras? Me dijeron que en la radio se te ofreció y tú caíste en su trampa.
Total, amigos, que la relación del tigre y Silvia Pinal se volvió bien confusa. Por un lado, el tigre le decía que la quería, pero que su padre jamás permitiría que se casaran. Silvia Pinal le contestó que ella entendía, pero que aún así quería seguir siendo su novia, por lo que decidieron vivir una relación abierta de esas muy modernas, donde tú tienes tus novias y yo los míos.
Pero seguimos juntos porque entonces en 1954 [música] Silvia Pinal se enamoró de Arturo de Córdoba durante la filmación de la película [música] El extraño en la escalera. Lo que le atrajo de Arturo de Córdoba era esa voz aterciopelada, ese encanto, ese poder de encarnar a los personajes. Aquello fue más admiración que amor.
Mantuvieron un romance, pero terminó pronto, [música] ya que Arturo era casado. A que se enamoran. A que Arturo de Córdoba y Silvia Pinal [música] se enamoran. ¿Qué qué tuvo que suceder? ¿Cuál fue el click? El clic fue trabajar juntos porque a finales de la década de los 50, Silvia Pinal estaba triste porque Emilio, [música] el tigre Azcárraga, había contraído nupsias en París con una ciudadana francesa.
Por su parte, ella conoció en una fiesta en Acapulco a Conrad Hilton, a quien de cariño le decían Nicki, y se puso de [música] novia con él. Él venía de tener una relación con Elizabeth Taylor. El romance entre ellos duró solamente 7 meses. Silvia no hablaba inglés y Nicki Hilton no hablaba español, por lo que el romance fue traducido [música] únicamente en el lenguaje del amor.
Y ese sí que sobró, dijo Silvia. Fueron 7 meses, pero fueron bien [música] intensos. dice que se daban unos encerrones de hasta tr días en los lujosos hoteles de la familia de su enamorado. Así que, amigos, allí las palabras sobraban. Lo único que rechinaba era el catre. Oye, fíjate que [música] ya le estuve pensando en me quiero divorciar.
Ay, aquel se le puso la cara blanca, se puso furioso, se le cayó la sopa. Pues sí, se le cayó la sopa. No me dijo que tenía razón. ¿De qué o de dónde lo sacó? Silvia Pinal tuvo varios romances de una noche, encuentros clandestinos con hombres famosos y poderosos, los cuales no la llenaban por completo.
Ella estaba buscando un hombre que la llenara en todos los sentidos cuando llegó a su vida un hombre que era justamente lo que ella andaba buscando, un hombre guapo, rico y que estuviera dispuesto a todo por ella. Fue cuando ella conoció a Gustavo Ala Triste, un hombre que era dueño de varias mueblerías. Silvia lo conoció en casa de Ernesto Alonso y él se mostró fascinado por la belleza de Silvia.
Silvia le preguntó a Ernesto Alonso que qué onda con su amigo, que quién era y si era casado. Y Ernesto le respondió que sí, que su esposa era la actriz Ariadne Walter y Silvia le dijo, “Qué lástima, porque me [música] encanta.” [risas] Pues claro, [carraspeo] si fue el gran amor de mi vida.
Gustavo, [música] ¿cómo se conocen? ¿Cómo surge esa chispa? Mira, no, yo yo iba los sábados y los domingos a casa Ernesto Alonso, tenía una casa que se llamaba Las Campanas. Si algo tenía el señor Ernesto Alonso era que sabía mover sus fichas. Un día, Ernesto se fue [música] a visitar una mueblería del señor Ala Triste y vio un jarrón que le gustaba mucho.
Entonces se fue a ver a Gustavo a la triste a contarle que habría una entrega de premios [música] y que le podía conseguir un boleto. Gustavo le contestó, “¿Y va a ir Silvia?” Entonces el señor telenovela le dijo, “Claro, ella estará sentada a la par mía.” Y Gustavo le dijo, “¿Cuánto quieres por ese [música] boleto?” Y Ernesto le dijo, “Dame un jarrón que me gustó mucho y te doy el boleto para que te sientes junto a ella.
” Cuando Silvia conoció a Gustavo, ella no lo quería para una noche. No, el Señor le llenaba el ojo en todos los sentidos. Como dije antes, era guapo, rico, trabajador y de buena edad. Ella quería amor, quería boda, quería volver a ilusionarse, porque si algo queda claro en esta historia [música] es que la final podía caerse, pero sola y triste en una esquina jamás.
Y entonces empezó a buscarme a mí y a mí me gustaba, pero decía, “No, está casado. No, no, no.” me dijo, “No, yo me voy a divorciar.” Pues hasta que te divorcies hablamos. Claro. Y sí se divorció. Ahora el problema era la esposa de Ala triste. ¿Cómo se la sacarían de encima? Ernesto, que era muy hábil manipulando a la prensa, junto con Silvia Pinal habrían difundido en la prensa un rumor de que la [música] actriz Ariadne le habría sido infiel a Gustavo y que andaba con un actor de una película.
Según dicen, Gustavo fue a entablar la demanda de divorcio por adulterio y así logró divorciarse de la actriz, aunque ya tenía hijos con ella. Ya con el divorcio en la mano, Gustavo Ala [música] y Silvia Pinal se casaron y empezó la historia del hombre que Silvia Pinal siempre quiso, pero que le causaría muchos dolores [música] de cabeza.
No sabía Silvia a lo que se metía porque Gustavo [música] era un mujeriego empedernido. Yo te dejo mi lugar junto a Silvia. Y lo hizo y le dio el jarrón. Y le dieron el le dio el jarrón y yo ahí dije, “Yora, ¿tú qué haces aquí?” No, dice, “Aquí me siento bien gustado. Ya, bueno, y aquí la cosa se puso sabrosa porque con Ara triste comenzaron a llegar participaciones muy sonadas para Silvia en el cine, sobre todo con Luis Buñuel.
Claro, no faltó quien murmurara que aquel hombre no solo le robó el corazón, también le ayudó a abrir puertas enormes. Aunque a la triste en varias ocasiones le ponía los cuernos a Silvia con actrices jóvenes de esas que apenas empezaban en el cine, Silvia le reclamaba, pero a la triste le decía, “Mija, usted es la catedral, las otras son solo unas capillitas.
” Además le preguntaba, “¿Le falta algo? ¿Le falta ropa? ¿Le falta comida, le falta dinero? ¿O acaso no le cumplo en la cama?” Silvia le decía, “Eres un descarado.” Y lo perdonaba. Seguía con él porque lo amaba de verdad. Silvia se sentía realizada porque tenía un hombre que podía cumplir con todos sus caprichos.
¿Verdad? Pues sí, porque era justo lo que yo esperaba, lo que me gustaba, lo que ansiaba por encontrar y fue él. ¿Qué tenía? ¿Qué tenía la triste [música] Silvia Pinal? Era simpático, de buena edad. De esa relación, en 1963 [música] nació Viridiana Ala triste, una niña hermosa que años después se convertiría en una de las heridas más profundas de la familia.
Pero ese matrimonio tampoco [música] tuvo final de cuento. Entre dinero, cine, carácter fuerte y versiones [música] de infidelidad de ambos lados, la relación se fue quebrando hasta que en 1967 llegó el quiebre definitivo. Pues en ese entonces Gustavo se andaba merendando a una joven actriz, Sonia Infante. [música] A Silvia le llegaron con el chisme y cuando la vio le preguntó, “Oye, ¿tú eres la sobrina de Pedro Infante?” Ella respondió que sí.
Entonces Silvia le dijo, “Eres muy joven y bonita, pero aquí yo soy la reina.” Sonia Infante no dijo nada, pues Silvia Pinal ya era una figura reconocida, mientras ella era apenas una joven que empezaba en la actuación. Pero Gustavo enloqueció con [música] Sonia Infante. Ya no era como con las otras, no.
Llegaba a pasar hasta más de un mes sin tocar a Silvia. Según decía Silvia, ella le reclamaba, “¿Qué te pasa? ¿Por qué no quieres ni tocarme? ¿Acaso esa chamaca ya te tiene embrujado?” Y Gustavo le decía a Silvia, “Sí, yo solo puedo pensar en ella.” Por lo que Silvia enloqueció, le aventó los platos, la losa y le sacó su ropa como loca del closet.
Alguna la desgarró con sus manos y le dijo que se largara inmediatamente. Lo que le dolió no fue la infidelidad, fue que se hubiese enamorado de Sonia, porque Gustavo [música] ya se había metido con muchas mujeres, incluso con famosas como Lorena Velázquez, pero no se había enamorado de ellas. Silvia le perdonaba infidelidades de cuerpo, como decía ella, pero no le perdonaría que se hubiese enamorado de Sonia Infante.
Y como Silvia no era mujer de quedarse llorando eternamente por un amor, el corazón volvió a ser de las suyas. Entonces apareció Enrique Guzmán y ahí sí se calentó la [música] cazuela. Bueno, es que a Silvia le decían la cazuela, imagínense, amigos, ahora se echaría a un pollito. [música] Me buscaba y yo no sabía ni qué hacer. Y te metía la mano así por debajo de la mesa.
Sí, me daba la mano y me apretaba y me jalaba. Oye, y que después de eso, ya estando tú con Enrique y el con Sonia, que en alguna [música] ocasión Enrique era el cantante de moda, el ídolo juvenil, el galán que enamoraba hasta con la sombra. Venía de cantar éxitos como La plaga y noás imagínense a ese hombre con voz de roquero, mirada de pícaro y fama de conquistador, cantándole cerquita.
Porque si algo tenía Enrique era que sabía vender romance, aunque después la factura saliera carísima. Dicen que Silvia Pinal lo invitó a cantar a un programa que ella conducía y llegó el Enrique como siempre de mano larga y que le puso la mano en la pierna. Pues afigúrense amigos que Silvia Pinal no se ofendió, al contrario, le gustó.
dijo, “Ah, mira qué valiente me salió este chamaco.” Y que le dijo, “Muchacho, ¿qué haces? Si yo podría ser tu madre.” Y Enrique le contestó, “Podría, pero no lo es. Mejor, ¿qué le parece si le hago dos chamacos y así es la madre, pero de mis hijos?” Y Silvia Pinal le dijo, “Ah, mira qué chamaco tan aventado.” Y Enrique [música] le dijo, “Usted dígame nomás dónde se los aviento.
” A lo que Silvia dijo, “Mira, a ver si como roncas duermes. Acuérdate que perro [música] que ladra no muerde.” Y Enrique le dijo, “Pues yo vivo de amor, pero de amordidas.” Total que Silvia dijo, “Oye, ¿qué va a decir la gente de mí? Mira que soy mayor que tú.” Y Enrique le dijo, “Pues hagamos más gente para que sigan hablando.
” [música] Ella le llevaba sus añitos a Enrique, 12 años, pero a Silvia eso no le espantaba. Pero como quiera se preocupa por el que dirán, así que no se quiso casar en México y le dijo que se casaran en Acapulco. Se casaron en 1967 y de ahí nacieron Alejandra Guzmán y Luis Enrique Guzmán. Dicen que Enrique le rogaba a Silvia Pinal por hijos.
Silvia le decía, “Pues ya tengo dos hijas.” Pero Enrique le decía, [música] “Tíralas, yo te hago otras.” Pero ese matrimonio no fue miel sobre hojuelas, fue chile del que pica dos veces. Ahí hubo de todo, infidelidades, celos, denuncias de malos tratos, pleitos y una relación que terminó dejando más cicatrices que recuerdos bonitos.
Duraron hasta 1976 y aunque de ahí salieron dos hijos clave para la dinastía, también quedó uno de los capítulos más tormentosos de la vida de Silvia. Surgieron los celos de parte de él, no más más que mía. Y pues ya hubo unaelaba una descomposición tremenda y pues ya no pudimos [música] seguir adelante. ¿Y qué obra estaba haciendo el señor? Después de que Silvia se divorció de Enrique, se fue a España.
Por allá dicen que tuvo varios amantes y posó como Dios la trajo al mundo para la revista Interview. Allí dijo Silvia que se quería liberar y mostrar que aunque ya era una mujer de 50 años, todavía tenía vida por dentro. Fue muy [música] criticada. Sí, pues ya era una mujer mayor y se quería [música] seguir comportando como chamaca.
Pero Silvia era de las mujeres que no le ponían años a su vida, ¿no? Ella le ponía vida a [música] los años y también le encantaba ponerle Jorge al niño. Dicen que en España, después del divorcio se le vio con varios hombres, unos jóvenes, otros de su edad, pero fueron varios. Sin embargo, siempre quedaba el sabor de la soledad, pues muchos de esos amores en la noche se iban a dormir con sus esposas, es decir, eran hombres casados y Silvia era la amante.
España nos decía, “Olé por el salero”. Después, cuando muchos pensarían que Silvia ya iba a decir, “Ah, hasta aquí llegué con los maridos”, pues no, porque aunque ya estaba en una etapa más madura, seguía creyendo en el amor. Y si algo hay que reconocerle a Silvia Pinal, es que no era una mujer para quedarse sola viendo pasar la vida por la ventana.
Ahí apareció Tulio Hernández. político y gobernador de Tlaxcala, quien la metió a otro mundo completamente distinto. Ya no era solo cine, teatro y televisión, ahora eran eventos [música] oficiales, poder, política, saludos de mano dura y fotos donde todos sonríen, aunque por debajo traigan media novela. Se casaron en 1982 [música] y duraron hasta 1995 cuando el matrimonio terminó en divorcio, [música] porque con Silvia hasta los capítulos maduros tenían su cierre contazo.
¿Y tú qué opinas, Silvia tuvo mala suerte en el amor o simplemente se enamoró de los hombres equivocados una y otra vez? ¿Y por qué ya no te volviste a casar, Silvia? ¿Para qué quedaste harta? [risas] No, no quedé harta, pero pues oye, cuatro matrimonios ya como que son muchos. No, no, no.
Además, escogí la gente, eran preciosos, [música] eran amados. Y hablando de amores, Silvia Pinal no era cualquier mujer, amigos. La pretendieron hombres que en aquellos años traían nombre, fama y hasta fila de admiradoras. Pedro Infante la buscaba, le cantaba y hasta terminaba entreteniendo a la abuelita con taquitos cuando Silvia no llegaba.
Estaba Pedro me encantaba. Si me iba a cantar, me venía a cantar aquí, aquí. Y [resoplido] cuando yo no estaba, salía mi abuelita. Pedrito, Pedrito, no te vayas, ahorita viene Silvia. No llegaba, pero mi abuelita. Manolo Fábregas le abrió puertas en teatro y televisión. Arturo de Córdoba también le abrió, pero no las puertas, le abrió otra cosa.
Él cayó rendido ante su belleza juvenil y con él vivió un romance intenso porque así era Silvia Pinal. Ella no era una mujer persignada, no. Ella era de A lo que te truje, Chencha, adelantada su época. Y por ahí también apareció Paco Camino, el torero, porque a Silvia no le faltaban galanes, le faltaba agenda. Pues sí, amigo. Silvia no sentía lo duro, sino lo tupido.
Ella sí le ganó a mi tía Chuchis [música] y eso que mi tía Chuchis arrasó con todo el cuerpo de bomberos de la policía y hasta con todos los chóeres de los pesceros de la colonia. [música] [canto] Pero el romance prohibido que enfrentó a madre e hija. Ahora sí, [música] aquí se nos pone la novela buena. Porque en la dinastía Pinal hubo un hombre que no entró caminando a la familia, entró aventando gasolina al fuego.
Su nombre era Fernando Frade, un empresario que primero apareció en la vida de Silvia Pinal cuando ella ya venía de matrimonios, divorcios, hijos, fama y varias historias de amor bastante movidas. El romance entre Silvia y Fernando duró cerca de 2 años, pero no llegó al altar. La relación terminó marcada por los problemas de él con el alcohol y como decía mi abuelita, cuando la botella se mete a opinar, el amor termina saliendo por la puerta de atrás.
Silvia cerró ese capítulo pensando que Fernando ya era parte del pasado, pero la sorpresa vino después, cuando el hombre reapareció en la familia, ahora al lado de Silvia Pasquel, la hija mayor de Silvia Pinal. Casado, ¿verdad? Bueno, Con Frade no te casaste. Confrade. No, pero se casó tu hija. Pero después Ah, no sea así, Nico.
[risas] ¿Qué? Ahí se armó la guerra campal. Porque una cosa es ver a tu ex otra mujer y otra muy distinta es verlo convertido en el marido de tu propia hija. Silvia Pasquel se casó con Fernando Frade en 1985 y desde ese momento el chisme se volvió incendio. Lo más interesante es que Silvia siempre sostuvo una versión muy distinta a la que se contó durante años.
Según ella, Fernando llegó primero a la vida de Silvia Pinal. La actriz aseguró que ella había tenido una relación con él cuando era más joven, pero después se fue a España por una temporada. Cuando regresó, se encontró con la sorpresa de que Fernando ahora era pareja de su madre. Había una relación anterior a entre Fernando y yo antes [música] de que Fernando apareciera en la vida de mi mamá, ¿no? Ah, ustedes se conocieron de antes, muchísimo [música] antes y y fuimos novios.
Y lo más curioso es que el matrimonio por el que madre e hija terminaron enfrentadas tampoco duró una eternidad. Fernando y Silvia estuvieron casados apenas un par de años. Para 1987, la relación ya había terminado, pero el daño familiar no se fue con el divorcio. La separación pasó, el matrimonio acabó, pero la herida entre madre e hija siguió abierta durante mucho tiempo más.
Unos juraban que la hija le había bajado el galán a la madre. Otros decían que Silvia lo había conocido primero y que la historia estaba mal contada. Pero mientras cada quien defendía su versión, el chisme voló como cometa y madre e hija quedaron enfrentadas, heridas y distanciadas por más de 10 años. Y para rematar el drama, Silvia y Fernando tuvieron una hija a la que llamaron Viridiana, el mismo nombre de la hija de Silvia Pinal.
Fernando Frade no fue solo un romance incómodo, fue el hombre que dejó a una madre dolida, a una hija señalada y a una familia partida por un amor que jamás debió cruzarse de esa manera. ¿Y que tú crees que Silvia Pasquel cruzó una línea al casarse con un hombre que antes estuvo con su madre? ¿O la familia Pinal convirtió ese amor en una guerra imposible de apagar? Nunca había hablado de eso y decía que pues mantuvo una relación con Viidiana y también con Silvia Pasquel.
Sí, cómo no. ¿Cómo no? Sí, recordó eso. ¿Cómo no? Sí, me acuerdo ahorita más. ¿Cómo no? El nombre marcado por la tragedia. Hay nombres que en una familia se repiten por cariño, por homenaje o por tradición. Pero en la dinastía Pinal, el nombre de Viridiana terminó cargando un misterio que hasta hoy pone la piel chinita.
La primera fue Viidiana a la triste, hija de Silvia Pinal y Gustavo a La Triste. Una joven hermosa, talentosa, con apellido fuerte y con una carrera que apenas empezaba a levantar vuelo. Era de esas muchachas que parecían traer la estrella pegada en la frente porque tenía belleza, talento y una madre que era leyenda viva.
Pero de pronto la tragedia tocó la puerta sin avisar. Viridiana murió en un accidente automovilístico cuando apenas comenzaba a hacer su propio camino. Y para Silvia Pinal, aquel golpe fue de los que no se cuentan con palabras, se cargan en silencio. Porque perder a una hija no es un escándalo, es una herida que no cierra. Y fue preciosa siempre, cariñosa, brillante, inteligente.
Pues el tiempo que vivió fue increíble. [música] El tiempo que Dios te la regaló, Silvia. Qué gran regalo. Oye, pero aquí es donde la historia toma un tono todavía más inquietante. Años después, como ya te platiqué, Silvia Pasquel tuvo una hija con Fernando Frade, aquel mismo hombre que ya había causado una guerra familiar entre madre e hija.
Y Silvia decidió ponerle Viridiana en honor a su hermana fallecida. Hasta ahí uno podría decir, fue un homenaje bonito, una forma de mantener viva la memoria de su hermana. Pero en esta familia, amigos, hasta los homenajes parecían venir con sombra, porque esa segunda viridiana también falleció de forma trágica, siendo apenas una niña.
La pequeña perdió la vida ahogada en una alberca y esa pérdida terminó de hundir a Silvia Pasquel en uno de los momentos más dolorosos de su vida. tu nena que fallece a los 2 años ahogada tras el patito que le habían regalado en su cumpleaños. Yo creo que el patito se echó a la alberca y ella quiso agarrar al patito y se y claro cuando la gente empezó a unir los puntos, el comentario no tardó en aparecer.
Dos viridianas, [música] la misma familia, el mismo nombre, dos muertes inesperadas, una en carretera, otra en una alberca. Ahí el chisme ya no era de romance ni de pleito familiar, era de esos misterios que hacen que uno baje la voz. Muchos comentaban que en la dinastía Pinal, el nombre Viridiana quedó marcado como una [música] coincidencia tan dura que parece imposible no voltear a ver.
Al final, las dos viridianas quedaron como heridas abiertas en la historia de esta familia. Una le recordó a Silvia Pinal que ni toda la fama del mundo puede salvarte del dolor. La otra le dejó a Silvia Pasquel una pérdida que ninguna madre debería vivir. ¿Tú crees que lo de las dos viridianas fue una coincidencia terrible? ¿O hay nombres que dentro de una familia terminan cargando demasiada historia? Presente [música] que coné que dije paso, ¿eh? No me hiciste caso.
Ya tenía dos añitos. ¿Y Stef qué edad tenía? Stefanie tenía como 15 años. Alejandra Guzmán. Amores que salieron carísimos. Pero fíjense, amigos, esta dinastía tiene más capas que una cebolla. Cuando uno cree que ya vio suficiente drama con Silvia Pinal, aparece Alejandra Guzmán y el chisme cambia de ritmo.
Porque aquí ya no hablamos de vestidos elegantes ni cenas de sociedad. Aquí hablamos de rock, excesos, romances tormentosos y escándalos de esos que no caben en una sola portada. Alejandra traía fuego desde joven. No era la hija tranquila que se quedaba viendo cómo pasaba la vida. Ella salió intensa, rebelde, de carácter fuerte y con una energía que parecía decir, “Cuidado porque aquí vengo yo.
” Y claro, con ese temperamento, la fama le llegó fuerte, pero también le llegaron los problemas con la misma velocidad. me daba llave mi mamá y luego me decía, “Regresas a las 12.” Y yo, “Mamá, pero es que a las 12 abren la pista [música] de baile del news, del news, mamá, [grito] de la histeria.” Entonces, yo tenía que llegar y le decía, “Ya llegué.
” En su vida hubo excesos, rehabilitaciones y etapas donde la fiesta dejó de parecer fiesta y empezó a parecer factura pendiente. Porque una cosa es vivir al límite y otra [música] muy distinta es que el límite te empiece a cobrar cada desvelo, cada caída y cada mala decisión. Realmente, cuando yo fui más eh adicta fue cuando me volví famosa y tuve todo el dinero del mundo y todo el mundo te regala.
Y ahí era cuando yo empecé a hacer. Luego llegó Pablo Moctezuma, el papá de Frida Sofía. Y aquello tampoco fue cuento de hadas. Entre los dos hubo amor, sí, pero también pleitos, acusaciones de violencia y una relación que terminó dejando más heridas que recuerdos bonitos. De ahí nació Frida, la niña que años [música] después iba a prender fuego al álbum familiar, hablar con él porque él se le olvidó las golpizas que me daba.
dando a conocer que esa fue la razón por la cual se separaron, misma nunca antes había hecho público. Por eso yo me separé de él y yo nunca lo he hecho público. Después apareció Farrel Goodman, con quien Alejandra llegó al altar, pero el romance se descompuso rapidísimo. En plena etapa de recién casados, el hombre fue detenido en Alemania por transportar sustancias ilícitas.
Imagínense una boda reciente, la ilusión todavía tibia y de pronto el marido metido en un escándalo internacional. Ahí el amor no se enfrió, se congeló de golpe. Cuando me dijo el papá, “Oye, ¿dónde está Farol?” y ah pues está en Nueva York vendiendo cochas. Me dice, “No, está en la cárcel [carraspeo] en 12.” En medio de ese desfile de amores complicados, también apareció Gerardo Gómez Borbolla y con él, Alejandra vivió otro capítulo pesado.
No solo porque ese romance terminó entre pleitos y señalamientos, [música] sino porque ella perdió dos embarazos relacionados con esa etapa. Uno lo perdió de manera natural y el otro ocurrió cuando la relación ya venía quebrándose y el escándalo alrededor de Gerardo se estaba poniendo cada vez más feo.
Años después también se recordó que Gerardo estuvo preso, señalado [música] por falsificación de documentos y uso de tarjetas clonadas, aunque él negó todo y dijo que le habían puesto una trampa. O sea, entre pérdidas, pleitos y acusaciones, ese amor no salió caro, salió carísimo. Entre Pablo, Ferol, Gerardo y otros nombres que [música] fueron entrando y saliendo de su vida, Alejandra se fue convirtiendo en una mujer que no solo llenaba escenarios, también llenaba titulares.
La reina de corazones, a pesar del talento y carácter, en el amor parece que siempre le tocaba bailar con la más fea. ¿Tú crees que Alejandra Guzmán tuvo mala suerte en el amor o ella misma se acercaba a hombres que ya venían con el problema incluido? Público eso y ahí está. O sea, fue algo que pasó y que y que ahí quedó.
Nunca volvieron a intentar nada, o sea, nunca pues se dieron eh circunstancias difíciles. Otro ex que enfrentó a madre e hija en la dinastía. Miren cómo son las cosas, amigos. Años después del pleito entre Silvia Pinal y su hija mayor por Fernando Frade, la dinastía volvió a vivir un capítulo muy parecido, pero ahora con otros nombres y otro incendio familiar.
Esta vez ya no eran Silvia Pinal y Silvia Pasquel. Esta vez eran Alejandra Guzmán, Frida Sofía y el actor Cristian Estrada, el novio que terminó metido en medio de madre e hija. Cristian era pareja de Frida y cuando empezó a circular que había una cercanía muy coqueta entre él y Alejandra, se desató la guerra. Frida no se quedó callada y acusó a su propia madre de haberse involucrado con su novio.
O sea, el chisme ya no era de pasillo, era dinamita pura. Todo ha salido. ¿Te acostó con tu novio? Yo sé que sí. O sea, a ver, a ver qué hace ahí. Tú tú andabas con un muchacho que se llama, corrígeme el nombre, Cristian. [música] Cristian Staf. Y ojo, amigos, porque aquí no estamos hablando de un romance pasajero de dos semanas.
Frida estaba tan clavada con [música] Christian Estrada que incluso llegó a imaginar una vida junto a él. La relación parecía ir en serio. Había planes, ilusiones y hasta un embarazo que perdió y terminó convirtiéndose en otra herida dolorosa. Embarazada me dijo, “Ahorita agarro un avión.” Y yo, pues bueno, o [música] sea, okay, you know, aquí está.
Va a agarrar un avión, va a venir, okay. Y este pasa una hora, dos, tres. Y como si todo aquello no fuera suficiente, llegó el momento que terminó de hacer explotar a Frida. Mientras ella todavía cargaba el golpe del embarazo perdido y la ruptura con Cristian, empezó a ver cosas que la hicieron hervir por dentro.
De pronto aparecieron viajes, encuentros, el mismo hotel en Nueva York, fotos, rumores y hasta un mariachi que supuestamente Cristian le llevó a Alejandra por su cumpleaños. Después de que se le vio a Cristian varias veces saliendo del mismo hotel, que lo recogió el chóer de mi mamá, o sea, si ya no está, o sea, no fue un Uber como él dijo, no, para nada.
Y ve, si ya no estás y aunque fuera un Uber, por supuesto, Alejandra siempre lo negó. ¿Tú crees que Frida tenía razones para desconfiar o ese pleito con Alejandra ya venía tan roto que cualquier chispa iba a prender el incendio? Que yo le voy a hacer eso a mi hija. Eso no está en mí. del aborto que sufrió Frida Sofía habló poco. Yo no puedo hablar de algo que no es mi cuerpo.
Que le pregunten a Frida eso, porque yo no sabía de todo. Frida Sofía rompe el silencio y parte a la familia. Y cuando parecía que la guerra entre Frida y Alejandra ya estaba bastante fea, vino la acusación que terminó de partir a la familia Guzmán Pinal. Frida señaló públicamente a su abuelo Enrique Guzmán por presuntos tocamientos [música] indebidos cuando ella era niña.
Y ahí, amigos, el chisme dejó de ser chisme de amores y se volvió una bomba familiar de esas que no se apagan con entrevistas [música] ni comunicados. Parte. Entonces fue como [música] por eso me lo callé porque dije, entonces yo estoy enferma [música] o qué onda. Pero de repente me empezó a pasar. Enrique lo negó.
Alejandra no se puso del lado de Frida, se puso del lado de su papá. Y eso fue como echarle gasolina a una relación madre e hija que ya venía ardiendo desde antes. Tras traición, [música] tras mentira, tras de Alejandra, de muchas personas. ¿De quién más? Pues de mi tío, de mi abuelo, de Michelle. Para Frida, aquello fue una traición más, [música] porque una cosa es pelearse con tu mamá por novios, por distancia o por heridas viejas.
Y otra muy distinta es sentir que cuando sueltas la acusación más fuerte de tu vida, tu propia madre no te cree. Desde ahí, la familia quedó partida en bandos. Unos cerraron filas con Enrique, otros pedían escuchar a Frida. Y mientras todos opinaban, la relación entre Alejandra y su hija se fue hundiendo más.
La relación entre Alejandra y Frida ha sido una especie de montaña rusa. Han tenido acercamientos, mensajes de cariño y periodos donde parecía que estaban reconstruyendo el vínculo, pero también nuevas rupturas y declaraciones que volvieron a enfriar las cosas. ¿Tú crees que Alejandra debió escuchar primero a Frida o hizo bien en defender a su padre? Una gran ola.
A veces [música] te sube y a veces te hunde, pero creo que tienes que aprovechar para volver a salir a a a ver lo bonito de la vida, porque también la muerte creo que es parte de nuestra vida y la muerte de Silvia Piñal y la guerra por lo que quedó. Y después de tantos amores cruzados, pleitos, tragedias y acusaciones, llegó el capítulo que tarde o temprano tenía que aparecer.
La partida de Silvia Pinal. Porque cuando se va a una mujer como Silvia, una de las últimas [música] grandes divas de México, no solo se despide una estrella, también [música] se abre la puerta de la casa, de los recuerdos, de las joyas, de las propiedades [música] y de todo eso que en vida muchos preferían no tocar.
Y con la lectura del testamento, aquello se puso color hormiga. Se dijo que la reunión se adelantó porque Michel Salas, la nieta de la diva, estaba en México y como ella no vive en el país, había que aprovechar la vuelta. Pero lo más llamativo fue que ahí ya no parecía una familia sentada en la misma mesa, parecía una dinastía dividida en tres bandos.
El equipo de Alejandra, el equipo de Silvia Pasquel y el equipo de Luis Enrique Guzmán. Silvia habría dejado contemplados a sus hijos, nietos, bisnietos y hasta Efigenia, su asistente de toda la vida. Pero ni así hubo paz, porque una cosa era lo que Silvia dejó escrito y otra muy distinta, lo que cada quien creía merecer.
Ahí empezó el jaloneo, que si Efigenia tenía derecho a una parte, que si además habría una indemnización pendiente, que si tantos años cuidando a la diva no se pagan con palmaditas en la espalda. También se habló de un edificio, un departamento en Acapulco, estacionamientos y un fideicomiso que se repartiría en partes iguales.
Y para ponerle más Chile al asunto, Frida Sofía también estaría incluida en la herencia, a pesar de estar alejada de la familia. O sea, Frida no estaba sentada en la mesa familiar todos los domingos, pero en el testamento sí aparecía. que nuestra relación siempre fue muy bonita y [música] más al final, los últimos años fue como que se apoyaba mucho en mí, como que [música] sentía protección, pero una cosa no se quedó ahí.
En plena lectura también salió el tema de [música] las joyas de Silvia Pinal. Según las versiones que circularon, Michel Salas habría encarado a Luis Enrique Guzmán por unas piezas que supuestamente faltaban. Y ahí el ambiente se puso de esos donde nadie quiere parpadear. Porque cuando alguien reclama joyas en una familia famosa, no está hablando solo de aretes y collares, está hablando de confianza rota, de sospechas viejas y de cuentas pendientes en contra de Luis Enrique por el robo de las joyas de su abuela y que está
Jordana, la hija de él aparentemente también involucrada y que Frida Sofía está y Como si el testamento no trajera ya suficiente veneno, apareció otra sombra, el caso Apolo. Durante un tiempo, el niño fue presentado como parte de la familia Guzmán, hijo de Luis Enrique y Mayela Laguna, pero después vino la duda, la prueba de ADN y el escándalo.
Luis Enrique terminó diciendo que no era el padre biológico y ahí el apellido Guzmán volvió a quedar en medio del incendio. Lo más comentado fue que Silvia Pinal ya habría sabido esa situación antes de [música] morir. Y aún así, según las versiones que se movieron después, [música] habría dejado contemplado a Apolo dentro de lo que quería repartir.
Imagínense nada más. Mientras unos discutían sangre, apellidos y pruebas de laboratorio, Silvia parecía haber tomado su propia decisión desde el corazón y con la nueva familia que tiene, voy a ir a celebrar con mi hermana y y voy a ir a ver mañana a mi papá y vamos a tratar de pues de echarnos una carnita asada, yo que sé, y compartir un poco y este ver a mis hermanas, [música] a mis hermanos y este porque si ella sabía que Apolo era biológico, y aún así decidió dejarle algo, entonces el chisme cambia completamente.
Ya no se trata solo de ADN, se trata de voluntad, [música] de decir, “Este niño estuvo en mi historia, [música] este niño fue parte de mi vida y aunque después todos quieran borrar o corregir, yo ya decidí.” Así que mientras México despedía a Silvia Pinal como leyenda, dentro de la familia seguían tronando los mismos temas de siempre: dinero, [música] apellidos, joyas, propiedades, resentimientos y secretos.
Cosas de la inmobiliaria y de la asociación, cosas que no me Porque al final la muerte de Silvia no cerró la historia de la dinastía [música] Pinal. la dejó más viva que nunca. La diva se fue, pero el drama se quedó sentado en la [música] sala esperando el siguiente capítulo. ¿Tú crees que Silvia hizo bien en dejar protegido a Apolo, aunque la sangre estuviera en duda? ¿O esa decisión pudo abrir una nueva guerra familiar? Y hasta aquí llegamos con esta historia, amigos. Una historia donde hubo fama.

fortuna, amores imposibles, romances prohibidos, tragedias, acusaciones y preitos que marcaron a varias generaciones de una misma familia. Porque si algo nos queda claro después de todo esto [música] es que la dinastía Pinal no solo dejó huella en el espectáculo mexicano, también dejó capítulos que siguen dando de qué hablar décadas después.
Y seguramente [música] entre tantas cosas, recuerdos, herencias y silencios familiares, todavía hay secretos que no han salido a la luz. No cabe duda de que esta familia todavía tiene muchas páginas por escribir y seguirá siendo tema de conversación durante muchos [música] años más. Si les gustó este video, no olviden regalarme su like, suscribirse a Tutoriales Gerberí y activar la campanita para que no se pierdan ninguno de nuestros próximos videos. M.