De ahí que las compañías europeas necesiten otros canales de financiación distintos al bancario. Pero si las familias europeas que ahorran colocan todo ese ahorro en los bancos, se sigue reforzando el canal bancario de financiación. En pocas palabras, la situación actual perjudica a las familias ahorradoras porque obtienen una rentabilidad ridícula sobre su ahorro y perjudica también a las empresas inversoras que son rehenes de un canal de financiación bancario que muchas veces es caro y no ajustado a sus necesidades financieras. Por tanto, el
problema es real y requiere una solución. Y ahí es donde ha entrado como elefante en cacharrería la Comisión Europea señalando algo aparentemente sensato. Los europeos hemos de ser capaces de movilizar esa ingente cantidad de ahorro para que financie inversiones productivas que enriquezcan la economía europea.

Si ese dinero, en lugar de estar aparcado en cuentas bancarias, a través de las cuales se terminan financiando inversiones de bajo rendimiento, si ese dinero se pudiese redirigir a inversiones mucho más rentables y productivas, todos, ahorradores e inversores y el resto de la sociedad saldríamos ganando. Es decir, que la Comisión Europea sea cierta en su diagnóstico, en sus intenciones declaradas, pero como suele decirse, el infierno está empedrado de buenas intenciones, sobre todo cuando se camuflan malas intenciones de buenas
intenciones. Porque sobre el papel la propuesta que ha lanzado la Comisión Europea es muy atractiva. Crear una cuenta de ahorro europea fiscalmente bonificada a imagen y semejanza de la ISK Sueca. ¿En qué consiste la ISUEC? Pues se trata de una modalidad de ahorro fiscalmente bonificado creado en el año 2012.
Todo el ahorro que las familias suecas coloquen bajo ese paraguas fiscal se halla en buena medida libre de impuestos, no tributa por sus ganancias. En realidad no es exactamente que no tribute nada, pero sí tributa en términos generales a un tipo fiscal muy reducido. Lo que se hace es estimar el valor de los activos colocados bajo ese paraguas fiscal y se les imputa una rentabilidad hipotética que viene a ser algo así como el tipo de interés de la deuda pública sueca más un punto porcentual.
Y esa rentabilidad ficticia, hipotética, independiente y al margen de cuál haya sido la rentabilidad real de los activos colocados dentro de esa cuenta, dentro de ese paraguas fiscal, esa rentabilidad hipotética tributa al 30%. Por ejemplo, imaginad que tenéis un patrimonio bursátil de 100,000 € dentro de esa cuenta sueca fiscalmente bonificada.
E imaginad que habéis realizado plusvalías de 30,000 € Bueno, bajo un sistema fiscal como el español os tocaría pagar en impuestos entre 7,000 y 9000 € en cambio, con la ISK sueca os tocaría pagar poco más de 1000 € básicamente se os imputaría una rentabilidad hipotética de en torno al 3 y5% sobre un patrimonio de 100,000 como si hubieseis realizado ganancias de tres 3000 o de 3,500 € y sobre esas ganancias hipotéticas se os haría pagar el 30%, es decir, unos 1000 € Por tanto, la ISK sueca es un instrumento de ahorro razonable para incentivar fiscalmente
que las familias no se queden atascadas en las cuentas corrientes bancarias, sino que den el salto a invertir en otro tipo de activos como las acciones o también la renta fija corporativa, por ejemplo, gracias a que de facto los rendimientos que se obtengan por esas inversiones colocadas dentro de la ISUEC no pagan impuestos o pagan muy pocos impuestos y por eso no es casualidad que la ISK se haya convertido en uno de los principales vehículos de ahorro de las familias suecas.
Por tanto, que la Comisión Europea esté pensando en implantar algo parecido a esto en el conjunto de Europa, desde luego sería muy buena noticia. Pero como suele suceder, el está en los detalles. Pero antes de desgranar esos detalles, si os estáis planteando la conveniencia de aprender a cómo manejar vuestro ahorro, por ejemplo, para invertirlo en diversos activos que proporcionen una rentabilidad por encima de la inflación, recordad que a lo largo de los próximos días se va a abrir el periodo de matriculación para la tercera edición
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No solo porque yo mismo, autor del canal soy profesor en este programa universitario, como por ejemplo Miguel Ancho Bastos o como por ejemplo Mark Urjay o como por ejemplo Gonzalo Recarte, son personas que habéis podido ver y escuchar en este canal. Además, completando el curso, se obtiene el título especialista universitario con 30 créditos ECTS.
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En esa sesión de presentación, en la que yo también estaré presente, expondremos todos los detalles de este curso, cada uno de sus módulos temáticos, el plantel completo de profesores, el precio que tiene el programa y también los pasos a seguir para matricularse en él. Y ten en cuenta en este sentido que como en las dos ediciones anteriores, el periodo de matriculación va a ser muy breve, así que si tienes interés apúntate ya a esta sesión de presentación.
Bien, ¿por qué digo que el de la propuesta europea de una cuenta fiscalmente bonificada a imagen y semejanza de la ISK sueca, el de esa propuesta está en los detalles? Pues porque si uno se lee el detalle de la propuesta de la Comisión Europea a los Estados miembros, lo que exige la Comisión Europea a los Estados miembros, no es que copien el modelo sueco de ISK y lo trasladen a sus ordenamientos jurídicos. No, no.
Lo que les dice es que han de crear una cuenta fiscalmente bonificada. ¿Y qué entiende la Comisión Europea por cuenta fiscalmente bonificada? Pues una cuenta que tenga para cada estado miembro el régimen fiscal sobre el ahorro más favorable dentro de esa jurisdicción. Pero eso en muchos casos es no decir nada.
El régimen fiscal sobre el ahorro más favorable en España pueden ser, por ejemplo, las bonificaciones a los planes de pensiones, que para particulares han quedado en apenas 1500 € de deducción fiscal al año, es decir, prácticamente nada. Vamos, que no nos hagamos ilusiones con que en España va a haber una cuenta de ahorro fiscalmente bonificada como la sueca.
El gobierno español puede cumplir con Bruselas creando una cuenta de ahorro totalmente descafeinada que nada va a promover una traslación del ahorro bancario al ahorro en otros activos financieros. Pero lo más inquietante de la propuesta de la Comisión Europea ni siquiera es esto, sino otro punto donde la Comisión recomienda además a los estados europeos que dentro de esas cuentas fiscalmente bonificadas otorguen una bonificación adicional a aquellos activos que se consideren inversiones estratégicas dentro de Europa. por ejemplo, la
