Posted in

ANA GABRIELA GUEVARA : LA VERDAD SALÍO A LA LUZ

En ese tiempo tú puedes ir al refrigerador, servir un vaso de agua y volver. En ese tiempo, Anevara corrió 400 m más rápido que cualquier otra mujer en el planeta. Ese día México celebró y por primera vez en mucho tiempo el atletismo mexicano tenía un nombre que resonaba en el mundo. Pero lo mejor estaba por llegar. Atenas, agosto del 2004.

Juegos Olímpicos. La final de los 400 m femeninos. Ana Guevara contra lo mejor del mundo. [música] Contra atletas de Estados Unidos, Jamaica, Bahamas, con tradiciones olímpicas que México nunca había tenido en el atletismo. La favorita no era Ana. Ana era la campeona mundial vigente, pero en los Juegos Olímpicos las [música] etiquetas del año anterior no significan nada.

Cada 4 años el mundo empieza de cero. Ana lo sabía [música] y corrió de la misma manera que siempre había corrido, con la certeza de alguien que sabe exactamente [música] lo que tiene que hacer y que no necesita que nadie se lo confirme. Medalla [música] de plata, 47,63 segundos.

El tiempo más rápido que una mexicana había corrido en la historia del atletismo nacional. México explotó. Una mujer de Nogales, Sonora, había llegado al podio olímpico. Había estado a menos de un segundo de ganar el oro en la prueba más competida del atletismo femenino mundial. Esa noche, Ana Guevara fue el nombre más repetido en México y con razón, porque lo que había logrado no era solo [música] deportivo, era una declaración, era decirle al país entero que de aquí también se puede, que una mujer mexicana, sin los recursos de las potencias deportivas mundiales, puede

pararse en un podio olímpico y colgar una medalla al cuello. Esa medalla de plata valía más que el oro de muchos países, [música] pero había algo que Ana Guevara cargaba desde antes de subir al podio, algo que [música] las cámaras no captaron y que ella nunca dijo en voz alta en esos días de celebración.

Una rabia, una rabia acumulada [música] durante años de pelear contra un sistema que prometía apoyo y entregaba [música] la mitad, que celebraba a los campeones después de ganar, pero los dejaba solos durante los años de construcción, que usaba [música] el éxito de los atletas para validar una burocracia que en realidad nunca había puesto el hombro cuando más se necesitaba.

Ana Guevara ganó esa medalla de plata a pesar del sistema. No, gracias a él. Y eso es importante porque esa rabia que de atleta [música] la mantuvo hambrienta y enfocada iba a transformarse en algo completamente [música] diferente cuando llegara el poder. ¿Conoces esa transformación? La del hombre o la mujer que peleó toda su vida contra algo [música] y que cuando llega arriba no sabe qué hacer con la rabia que lo llevó hasta ahí.

La rabia que te salva cuando no tienes nada, te destruye cuando lo tienes todo. Después de Atenas, la carrera de Anagevara continuó, pero nunca volvió a tener la misma altura. Lesiones, el desgaste natural de un cuerpo que había corrido al límite durante más de una década. La dificultad específica de mantener el pico de rendimiento en una prueba tan demandante [música] físicamente como los 400 m.

Para el 2008, Ana Guevara ya no era la misma atleta que había ganado en París y había estado a un segundo del oro en Atenas. Y en el 2009, con 32 años inició [música] un camino diferente. La política, candidata del PR de a la jefatura delegacional [música] de Miguel Hidalgo en la Ciudad de México, luego senadora por Sonora con el Partido del Trabajo, diputada federal que hace una campeona olímpica en la política mexicana.

La respuesta obvia es que usa su nombre y su credibilidad para impulsar causas relacionadas con el deporte, para pelear por los atletas que están donde ella estuvo, para cambiar desde adentro el sistema que ella conoció desde afuera. Eso era lo que México esperaba. Eso era lo que Ana Guevara prometía. Y entonces llegó diciembre del 2018.

Andrés Manuel López Obrador la nombró directora de la CONADE, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, el organismo que controla todo el presupuesto federal destinado al deporte en México. México aplaudió. ¿Quién mejor que una campeona olímpica para dirigir el deporte mexicano? [música] ¿Quién mejor que alguien que había vivido desde adentro lo que significa ser atleta en este país para proteger a los atletas que vienen detrás? La lógica parecía perfecta, pero la lógica no tomó en cuenta algo, que el

poder cambia a las personas, no a todas, no siempre. Pero cuando llega sin la preparación correcta, cuando llega a alguien que lleva décadas acumulando una rabia que nunca procesó del todo, el poder puede convertir exactamente lo contrario de lo que prometía ser. El primer año en la CONADE, Ana Guevara llegó al cargo con una energía que convencía, con declaraciones de que iba a transformar el deporte mexicano, con la autoridad de alguien que había estado en las pistas [música] y sabía lo que necesitaban los atletas. Pero casi de

inmediato llegaron las primeras señales. Febrero del 2019. Se modificaron los estatutos de la CONADE para que el director o directora no necesitara tener estudios de licenciatura para ocupar [música] el cargo. ¿Por qué se cambió esa regla? Porque Ana Gabriela Guevara tenía preparatoria inconclusa. Piensa en eso un momento.

La directora del deporte mexicano. La mujer con control sobre miles de millones de pesos destinados al desarrollo del atletismo, el boxeo, el nado, la lucha y decenas de disciplinas más. No tenía título universitario. Cuando los periodistas le preguntaron, Ana Guevara respondió con la misma frontalidad que siempre la caracterizó.

Mi preparatoria trunca es suficiente para este cargo. Esa respuesta dividió al país entre los que la aplaudieron por su honestidad y los que se preocuparon por lo que implicaba. Pero eso era solo el principio. 2019. La clavadista Adriana Jiménez ventila que la CONADE tiene retrasos en los depósitos de las becas para atletas.

La respuesta de Ana Guevara fue rápida y brutal. Le quitó la beca. No hubo proceso, no hubo explicación detallada, no hubo el tipo de diálogo que uno esperaría de alguien que prometió defender a los atletas. Adriana Jiménez tuvo que recurrir a instancias legales para recuperar su beca y la recuperó, pero el mensaje había quedado claro.

No se cuestiona a la directora. ¿Recuerdas lo que sentía Ana Guevara cuando el sistema la ignoraba de atleta? Cuando las becas llegaban tarde o no llegaban, cuando nadie en la burocracia escuchaba las quejas de los deportistas, ahora ella era el sistema y estaba haciendo exactamente lo mismo que había odiado.

2020, la Secretaría de la Función Pública detecta irregularidades en el manejo del Fondo para el deporte de alto rendimiento, facturas falsas, empresas fantasmas, gastos que no correspondían con los servicios declarados, el daño patrimonial inicial detectado, más de 50 millones de pesos.

Read More