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Enrique Díaz Vega: El Futuro que le espera tras Entregarse a EE.UU y Dónde está ahora?!

 Tenía acceso a todo lo que entra, a todo lo que sale y al detalle de cómo se distribuye. era el arquitecto financiero del gobierno y al salir en julio de 2024 frente a los medios declaró que las finanzas de Sinaloa las dejaba sanas. Esas fueron sus palabras. Pero antes de que saliera del gabinete, Díaz Vega intentó algo que muchos no saben.

 Quiso dar el salto a la política electoral y lo que pasó con ese intento explica parte del camino que lo llevó a entregarse en Irlanda 2 años después. Esto te lo cuento ahora. En 2024, Díaz Vega quería ser diputado federal. Aspiraba a una candidatura plurinominal por Morena y el propio gobernador Rocha Moya lo propuso abiertamente ante los medios.

  Él era uno de los seis secretarios del gabinete que aspiraban a una candidatura en esas elecciones, pero Morena le dijo que no. lo rechazaron sin dar mayores explicaciones públicas,  más allá de que no encajaba en el perfil popular que busca el partido. Para un hombre acostumbrado a que las cosas se resuelven con dinero y contactos, ese rechazo fue un golpe.

 Luego de ese portazo anunció que volvería al sector privado a atender sus empresas y eso fue exactamente lo que hizo. Regresó a Housings con su socio Gaxiola Copel. Pero el problema es que para entonces el expediente en su contra ya estaba tomando forma al norte. El 29 de abril de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York una acusación formal contra 10 funcionarios y exfuncionarios del gobierno de Sinaloa.

 El documento tiene 34 páginas. Es lo que en el sistema legal estadounidense conoce como un inditment, una acusación formal de un gran jurado que establece los cargos y describe con detalle los actos que se le imputan a cada acusado. Y el nombre de Enrique Díaz Vega aparece con un papel muy específico dentro de esa red.

 Los cargos que pesan sobre él son tres y en el sistema federal estadounidense son gravísimos. Conspiración para la importación de narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos. y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos. Esos tres cargos juntos activan lo que en el sistema americano se llama una mandatory minimum sentence, una condena mínima obligatoria.

 En este caso, 40 años de prisión sin posibilidad de reducción automática y el techo es cadena perpetua. Tiene 50 años. Si es declarado culpable de los tres cargos, podría salir de prisión teniendo 90 o no salir jamás. Pero los cargos son solo el encabezado. Lo que realmente importa es lo que el expediente describe como su función exacta dentro de la red.

 Según la acusación del distrito sur de Nueva York, Díaz Vega operaba como el enlace directo entre el gobernador Rubén Rochamoya y los líderes de la facción conocida como los Chapitos, los hijos de Joaquín el Chapo Guzmán, Iván Archivaldo Guzmán Salazar, Jesús Alfredo Guzmán Salazar y Ovidio Guzmán López. Su función no era de pistolero ni de operador de plaza, era de comunicador, de facilitador de puente.

 El hombre que llevaba mensajes, que coordinaba reuniones, que hacía que los dos mundos, el político y el criminal, se hablaran sin necesidad de que el gobernador apareciera en una foto comprometedora  con los capos. Y ahí no termina su rol según la acusación. Hay un acto muy específico que se le atribuye y que es el núcleo de uno de los cargos más graves.

 Un acto que ocurrió antes de las elecciones de junio de 2021. Quédate porque esto es lo más impactante del expediente. Según el documento judicial, antes de las elecciones para gobernador de Sinaloa en junio de 2021, Enrique Díaz Vega se reunió con Iván Archivaldo Guzmán Salazar, con Alfredo Guzmán Salazar y con otros líderes del cártel. En esa reunión, Díaz Vega les entregó una lista, una lista con los nombres y las direcciones de los opositores políticos de Rubén Rochamoya, los candidatos, los operadores, las personas que podían representar una amenazasa

para que Rocha ganara la gubernatura, les entregó esa lista para que los chapitos pudieran intimidarlos y obligarlos a retirarse de la contienda. Las palabras exactas del expediente son para que los chapitos pudieran intimidar a dichos opositores y obligarlos a retirarse de la contienda electoral. Y el cártel lo hizo.

 Según la acusación, los chapitos ordenaron a sus miembros y a ciudadanos de Sinaloa que votaran por Rochamoya. El día de las elecciones, el 6 de junio de 2021, sicarios del cártel robaron papeletas y urnas de la oposición y usando esa lista que Díaz Vega había entregado, fueron a las direcciones de los opositores, los secuestraron y los intimidaron para que se retiraran.

 El periódico Río X, con décadas cubriendo el crimen organizado en Sinaloa, reportó en 2021 que más de 100 operadores de la oposición fueron secuestrados ese día y liberados al terminar la jornada. Ese dato se publicó en su momento como una anomalía electoral. Hoy el expediente le da un nombre y un apellido a quien, según Estados Unidos, hizo posible ese operativo.

 La acusación también le atribuye otro papel sistemático, haber colaborado con el senador Enrique Insunza Cázares en la colocación de funcionarios comprometidos con el cártel dentro de puestos estratégicos del gobierno estatal. No cualquier puesto, puestos clave, posiciones desde las que se podía alertar sobre operativos policiales, desde las que se podía bloquear investigaciones, desde las que se podía garantizar que los chapitos operaran con protección institucional.

La acusación describe esto como una red de funcionarios corruptos distribuidos adentro del aparato del gobierno, sinaloense específicamente para proteger al cártel. Pero hay algo que el expediente revela sobre cómo comenzó la relación de Díaz Vega con el cártel que nadie esperaría. No empezó con una reunión de negocios ni con una propuesta de soborno.

 Empezó con una deuda que alguien no quiso pagar. Escucha esto que te sorprenderá. Según testimonios integrados a las investigaciones y recogidos por el portal La Silla Rota, que tiene acceso a fuentes judiciales en el caso, el primer contacto de Díaz Vega con la organización fue completamente accidental y en principio muy desventajoso para él.

  Como empresario prestó dinero a una persona, esa persona no pagó. Díaz Vega fue a los tribunales, ganó el caso, pero la deuda nunca se cubrió. Fue entonces cuando llegaron mensajeros de los chapitos a decirle algo muy sencillo. La persona que te debe es cercana a nosotros. Olvídate del dinero.

 En Sinaloa ese tipo de mensaje no viene con opciones. Díaz Vega prefirió no insistir, perdonó la deuda y a partir de ese momento, según las fuentes de la investigación, comenzó una relación que fue creciendo hasta convertirse en lo que describe el expediente. A los ojos de la Fiscalía de Estados Unidos, Díaz Vega era la pieza que el cártel necesitaba dentro del gobierno.

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