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Rapaz pobre encontra um celular perdido no metrô de Madri… ao atender a última ligação, percebe que alguém está prestes a morrer

Rapaz pobre encontra um celular perdido no metrô de Madri… ao atender a última ligação, percebe que alguém está prestes a morrer

El sonido metálico del metro de Madrid retumbaba por los túneles como si la ciudad tuviera un corazón gigantesco latiendo debajo de la tierra. Eran casi las once de la noche y la estación de Lavapiés estaba más vacía de lo habitual.

Samuel caminaba lentamente por el andén con la mochila vieja colgada en un hombro y las manos congeladas dentro de los bolsillos. Había terminado otro turno agotador repartiendo comida en bicicleta.

Le dolían las piernas.

Le dolía la espalda.

Y sobre todo, le dolía el orgullo.

A sus veintidós años, sentía que Madrid avanzaba demasiado rápido para alguien como él.

Mientras esperaba el último tren de la línea 3, observó a la gente alrededor.

Una pareja elegante riéndose.

Un ejecutivo hablando por auriculares.

Una mujer abrazando a su hija dormida.

Todos parecían tener un lugar al cual regresar.

Samuel no.

Vivía en una habitación diminuta compartida con otro chico ecuatoriano en un edificio antiguo de Usera. Trabajaba doce horas al día y aun así apenas podía enviar dinero a su madre enferma en Almería.

El tren llegó con un fuerte chillido.

Las puertas se abrieron.

Samuel entró.

El vagón estaba casi vacío.

Se sentó cerca de la puerta y apoyó la cabeza contra el vidrio.

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