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La Viuda Secreta de Fidel Castro — Los Secretos Que GUARDÓ 47 Años y REVELÓ Antes de Morir

 

En ese momento, nadie sabía que la joven maestra de 21 años, que acababa de llegar a la casa segura en las montañas de la Sierra Maestra, sería la única mujer que compartiría la vida de Fidel Castro durante 47 años, sin ser reconocida públicamente hasta su muerte. Lo que Dalia Soto del Valle vio, escuchó y guardó en silencio durante casi medio siglo sobre las noches de llanto, las confesiones susurradas y los secretos que Fidel nunca quiso que el mundo supiera, cambiaría para siempre nuestra comprensión del hombre detrás del

uniforme verde. Marzo de 1961. Sierra Maestra, Cuba. Dalia Soto del Valle tenía 21 años y acababa de terminar su formación como maestra en la provincia de Villacara. Era 1961, dos años después del triunfo de la revolución y Cuba estaba en plena transformación. Dalia había sido reclutada por el gobierno revolucionario para enseñar a leer y escribir en las zonas rurales.

 Un día de marzo, un oficial llegó a su escuela y le dijo que tenía una misión especial. No le dieron detalles, solo le dijeron que tenía que ir a una casa en las montañas de la Sierra Maestra, que era importante, que era para la revolución. Dalia llegó a la casa tres días después. Era una construcción simple, rodeada de árboles, completamente aislada.

 Había guardias en la entrada y adentro, sentado en una mesa de madera, estaba Fidel Castro. Él levantó la vista cuando ella entró, la miró en silencio durante un momento largo, luego sonríó. “¿Vos sos Dalia?”, preguntó. “Sí, comandante. Necesito alguien que me ayude con correspondencia.” traducciones, organización de documentos, alguien de confianza.Los secretos de la vida de Fidel Castro - BBC News Mundo

 ¿Podés hacer eso? Dalia asintió. Sí, comandante. Fidel se puso de pie y caminó hacia ella. ¿Hay algo más? Dijo, “Esto tiene que ser secreto. Nadie puede saber que estás acá, ¿entendés?” Dalia no entendía, pero asintió de nuevo. Sí, comandante. Fidel sonrió otra vez. Bien, empezas mañana. Ese fue el comienzo y justo en este punto todo cambió porque lo que Dalia no sabía era que Fidel no necesitaba una secretaria, necesitaba compañía, necesitaba alguien que no le hiciera preguntas, alguien que no lo juzgara, alguien que simplemente estuviera ahí.

Durante las primeras semanas, Dalia trabajó en silencio. Organizaba papeles, traducía cartas del inglés y el francés. Y todas las noches Fidel llegaba a la casa tarde, exhausto, y se sentaba a hablar con ella. Al principio hablaba de política, de la revolución, de los enemigos, pero después de unas semanas empezó a hablar de otras cosas, de su infancia, de su padre, de su primer matrimonio con Mirta Díaz Balart y cómo había fracasado de su hijo Fidelito, que vivía en Miami y a quien no veía desde hacía 2 años.

Una noche de mayo, después de horas de conversación, Fidel la miró directamente a los ojos y le preguntó, “¿Te quedas conmigo?” No como secretaria, como se detuvo, “¿Cómo alguien que esté acá conmigo?” Dalia sintió que el aire se volvía pesado. ¿Qué significa eso, comandante? ¿Significa que necesito alguien en mi vida que no esté acá por poder, por fama o por política? alguien que simplemente esté, pero nadie puede saber, ¿entendés? Dalia comprendió que le estaba pidiendo algo imposible, ser su pareja en secreto, desaparecer del

mundo, vivir en las sombras. Pero ella tenía 21 años, estaba enamorada y dijo que sí. Desde ese momento, Dalia Soto del Valle desapareció del registro público. Se mudó a la Casa de la Sierra Maestra y luego a varias residencias privadas de Fidel en La Habana. Nunca fue mencionada en la prensa, nunca apareció en fotos oficiales, nunca fue reconocida como la esposa de Fidel Castro, pero ella estaba ahí todas las noches durante 47 años.

Una, todavía no sabes lo que está por venir. El primer secreto que Dalia presenció fue en octubre de 1959, apenas 6 meses antes de conocer a Fidel, pero del cual ella escucharía hablar obsesivamente durante años. Camilo Cenfuegos, el hombre más querido de la revolución, había desaparecido en un vuelo entre Camagüy y la Habana el 28 de octubre de 1959.

Su avión nunca fue encontrado. Oficialmente fue declarado un accidente, pero Fidel nunca lo creyó y nunca dejó de hablar de eso. Una noche de 1961, pocos meses después de que Dalia se mudara con él, Fidel llegó a la casa borracho. Ella nunca lo había visto así. Él se sentó. Él se sentó en el borde de la cama y empezó a llorar.

 Dalia se acercó. ¿Qué pasó? Fidel no respondió inmediatamente, solo lloraba. Finalmente dijo, “Camilo, lo maté.” Dalia se quedó helada. ¿Qué? No, directamente, murmuró Fidel. Pero lo mandé en ese vuelo y sabía que el piloto era inexperto. Sabía que el avión estaba viejo, pero lo mandé igual porque Camilo estaba hablando demasiado, estaba haciendo demasiadas preguntas y yo yo no podía permitirlo.

Dalia no supo qué decir, solo se sentó a su lado en silencio. Fidel siguió hablando. Todos piensan que fue un accidente, pero yo sé la verdad. Yo lo maté porque tenía miedo de que me traicionara. Esa confesión perseguiría a Dalia durante 62 años, porque Fidel le hizo jurar que nunca lo repetiría y ella no lo hizo hasta 2023.

 Para un momento, no te pierdas este detalle. En 1965, otro secreto devastador llegó a la vida de Dalia. El Chegue Bara estaba a punto de partir de Cuba hacia el Congo y luego hacia Bolivia en una misión revolucionaria suicida. Dalia estaba en la casa de Fidel en la Habana, la noche en que el Che llegó para despedirse. Fidel le había pedido que se quedara en el dormitorio mientras ellos hablaban en la sala, pero Dalia escuchó todo.

 La conversación empezó tranquila, pero después de 20 minutos se convirtió en una discusión violenta. “Esto es una locura, dijo el Che. Bolivia no está lista. No tengo suficientes hombres. No tengo apoyo local. Es lo que hay”, respondió Fidel. “O vas o te quedas acá y te convertís en un problema para mí.

” Hubo un silencio largo. “¿Me estás echando?”, preguntó el Che. “Te estoy liberando”, dijo Fidel. “Vos nunca quisiste quedarte acá. Siempre quisiste seguir revolucionando. Ahora es tu oportunidad.” El che se rió con amargura. ¿Sabes que es una misión suicida? Todos sabemos que es una misión suicida, respondió Fidel. Dalia escuchó pasos. La puerta se abrió.

El Che se fue. Nunca volvió a Cuba. Dos años después, en octubre de 1967, el Che fue capturado y ejecutado en Bolivia. Dalia estaba con Fidel la noche en que recibió la noticia. Fidel no lloró, solo se quedó sentado en silencio durante horas y finalmente dijo, “Lo mandé a morir igual que a Camilo. No vas a creer esto, pero en 1980, después de 19 años juntos, Fidel y Dalia finalmente se casaron en una ceremonia privada.

 Nadie fue invitado, excepto un juez y dos testigos. No hubo fotos, no hubo anuncio público para el mundo. Fidel Castro seguía siendo soltero. Durante esos años, Dalia tuvo cinco hijos con Fidel, Alexis, Alexander, Alejandro, Antonio y Ángel. Todos fueron criados en secreto, lejos de los ojos del público. Todos usaron el apellido Castro, pero nunca fueron reconocidos oficialmente como los hijos del líder.

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