Por un lado, el seguimiento de las cámaras de seguridad determinó que la camioneta blanca había salido del partido de La Matanza y recorrió varios kilómetros hacia el sur. Por otro lado, se detectó que el teléfono de al menos una de las chicas había dado una última señal en Florencio Varela antes de apagarse, lo que permitió acotar la búsqueda geográfica.
El impacto de ese celular en una antena de la zona de Florencio Varela puso a los investigadores en alerta sobre un domicilio específico. Con esos datos, la policía bonerense realizó un allanamiento de urgencia en una casa ubicada en las calles Ríos Jachal y Chañar, en la localidad de Villa Bateón, partido de Florencio Varela.
Eran alrededor de las 2 o 3 de la madrugada del miércoles, cuando los efectivos irrumpieron en el lugar y lo que encontraron confirmó lo peor. Dentro de la vivienda sorprendieron a dos personas, un hombre y una mujer, que estaban limpiando frenéticamente manchas de sangre en pisos y paredes, usando grandes cantidades de lavandina cuyo olor invadía el ambiente.
La escena era altamente sospechosa. Los limpiadores improvisados parecían estar intentando borrar evidencia de un crimen violento. De inmediato fueron reducidos y detenidos sin fraganti. Luego, con la casa asegurada, los peritos de la policía científica y perros rastreadores inspeccionaron a fondo el lugar. Fue en ese momento que al empezar a ver el fondo de la casa, vieron que había tierra en movimiento.
Era una tierra que había sido excavada poco tiempo antes de la llegada de el personal policial y los perros rastreadores. Fue en ese momento que claramente se acercaron a ese pozo que estaba en el fondo del patio y empezaron a correr la tierra. Al excavar esa zona fue que se reveló el horror. Enterrados bajo la tierra, dentro de bolsas estaban los restos mutilados de tres cuerpos humanos.
Tal como se temía, se trataba de Brenda, Morena y de Lara. Los peritos hallaron los cadáveres descuartizados de las tres jóvenes ocultos en el patio de esta vivienda. La confirmación oficial llegó horas más tardes en la mañana del 24 cuando se informó a los familiares que los cuerpos encontrados correspondían a las chicas que llevaban días desaparecidas.
La noticia cayó como un mazazo. Los mismos familiares que hasta el día anterior sostenían la esperanza de hallarlas con vida se enteraron de que Brenda, Morena y Lara habían sido asesinadas de manera brutal. “A mis primas me las entregaron descuartizadas en dos bolsas”, alcanzó a decir con inmenso dolor una prima de dos de las víctimas.
resumiendo así el espanto del hallazgo. El caso dejó de ser una búsqueda de personas para convertirse en un triple crimen atroz. Paralelamente al hallazgo de los cuerpos, otros indicios reforzaron la teoría de una planificación criminal cuidadosamente orquestada. A pocos metros de la casa Llanada, la policía encontró incendiada la misma camioneta blanca que había transportado a las jóvenes desde la matanza.
De hecho, cámaras de la zona registraron el momento en que el vehículo, la Chevrolet Tracker, ardía envuelto en llamas la noche del crimen. Luego se supo que dicha camioneta tenía la patente adulterada y había sido denunciada como robada en agosto de ese año. Es decir, los delincuentes usaron un auto robado y después lo prendieron fuego para eliminar todo tipo de huellas.
Esto es realmente común en este tipo de crímenes organizados. Esto corría el velo de esta hipótesis en la que se hablaba de un encuentro casual de un cliente esporádico en la vida de estas chicas y apuntaba más a una trampa premeditada, como que buscaron encontrarlas, darles confianza para después terminar matándolas y descuartizándolas como un mensaje mafioso de este grupo de crimen organizado.
Esta trampa premeditada estaba posiblemente ligada al ambiente narco, tal como el ministro de seguridad bonerense, Javier Alonso, insinuó desde un principio. Confirmadas las peores sospechas, el caso de Brenda, Morena y Lara se transformó en el triple crimen de Florencio Varela, en boca de todos los medios nacionales.
La magnitud del horror, tres mujeres jóvenes brutalmente asesinadas y desmembradas, generó gran dolor en la opinión pública. Pero junto con la conmoción empezaron a surgir preguntas inquietantes. ¿Quiénes eran los responsables y por qué las mataron de esa manera? Las respuestas comienzan a saberse con el avance de la investigación en las horas y días siguientes.
Luego del hallazgo de los cuerpos, la causa judicial dio un giro hacia la investigación de un triple homicidio agravado con la intervención no solo del fiscal Gastón Duplá de la Matanza, sino también de instancias especializadas en crimen organizado. Dada la sospecha de que detrás de esas muertes actuó una organización narcocriminal, se dio participación a la Procuraduría de Narcocriminalidad, el Procunar, en apoyo a la Fiscalía Provincial.
Rápidamente, las autoridades difundieron su hipótesis principal: Las tres chicas habrían caído en una emboscada planificada por una banda narcotransnacional. El ministro de Seguridad bonerense, Javier Alonso, afirmó en conferencia de prensa que Brenda, Morena y Lara fueron invitadas a participar de un evento, posiblemente una fiesta privada, sin saber que estaban cayendo en una trampa de una organización transnacional de narcotráfico que había perpetrado una estrategia para matarlas.
En otras palabras, alguien vinculado a esta banda la citó con engaños bajo el ceñuelo del dinero fácil con el objetivo deliberado de matarlas. ¿Por qué una banda narco querría matar a un grupo de jóvenes como estas tres chicas? Bueno, esa pregunta todavía no tiene respuestas definitivas, pero la modalidad del crimen sugiere un ajuste de cuentas o el intento de un mensaje mafioso intimidante.
Todo da cuenta de una venganza narco, señaló el ministro Alonso, dando a entender que la información reunida apunta a que una organización dedicada al narcotráfico liquidó a las chicas en el marco de alguna retaliación. u oscuro objetivo. No se descarta que las víctimas hayan sido escogidas intencionalmente por su vulnerabilidad dedicándose a la prostitución o por algún vínculo indirecto con miembros de la banda.
De hecho, una línea investigativa menciona que la banda estaría ligada a la villa 1111 del Bajo Flores, un conocido asentamiento porteño con presencia de narcotraficantes peruanos y que los celulares de las víctimas llegaron a registrar recorrido por esa zona antes de acabar en Florencio Varela. Una teoría es que las llevaron primero al Bajoflores y luego, ya decididos ejecutarlas, las trasladaron a la casa de Florencio Varela para consumar ahí el crimen lejos.
La investigación más reciente aportó incluso un posible móvil concreto. Según fuentes de la causa, las jóvenes habrían sido asesinadas en represalia porque la banda sospechaba que una de ellas se había quedado con un alijo de cocaína que les pertenecía. En efecto, una de las detenidas confesó que mataron a las tres chicas porque una de ellas le robó 5 kg de cocaína a un narco que usaba la villa 111 como base de operaciones.
Esto, lamentable explicaría un poco la ferocidad y esta brutalidad y el horror que involucra a estas jóvenes y la manera con la que las mataron. Hacerlas padecer un sufrimiento inhumano como un mensaje. Usar a tres personas para intimidar a otras. al público en general que estaba viendo una transmisión en vivo que más adelante vamos a ver.
No solo eso, sino que otra versión también que circuló de la cual hay varias líneas investigativas ahora en simultáneo en trámite, es que no solamente habrían robado estos kilos de cocaína según lo que se plantea, sino también un dinero que va entre los 70,000 a los $200,000. Eso no está del todo confirmado, pero es algo que se dice en los medios de comunicación y en ciertos portales judiciales y en el expediente en sí y quedará confirmarse más adelante.
Se decía que supuestamente eran viudas negras, la familia salió a desmentirlo, pero por lo pronto no hay nada confirmado. De ser cierto, ese robo habría sido el detonante directo de la feroz represalia. Esta línea difundida inicialmente en el programa de, por ejemplo, Eduardo Feinman sostiene que el robo de $200,000 a un grupo narco peruano de la 111 habría desatado la furia de la banda.
Cabe aclarar que las autoridades no han confirmado oficialmente este extremo, pero encajaría en el escenario de un ajuste de cuentas del narcotráfico. Como si todo lo anterior fuera poco, trascendió un detalle aún más chocante. Las torturas y asesinatos habrían sido transmitidos en vivo por redes sociales. En las últimas horas se supo, por dichos de uno de los detenidos, que el jefe narco hizo filmar y emitir en directo la sesión de tormento a Brenda, Morena y Lara para que otros miembros de la organización la vieran. Alonso reveló
que la ejecución fue transmitida por Instagram en un grupo cerrado al que accedieron alrededor de 45 personas. Según esta macabra revelación, el líder de la banda utilizó el video para enviar un mensaje de terror dentro de su estructura. Así le va, ¿a quién me roba? Habría sido la consigna. De hecho, uno de los detenidos confesó que el jefe narco peruano mostró en una transmisión en vivo por la red social cómo torturaba a las chicas.
Como hablábamos antes, este nivel de cinismo y maltrato marcarían esta forma de manejarse como un castigo y una represalia a los que no obedezcan al líder de la banda. No solamente como un castigo, sino como un ejemplo para los que piensen en algún momento desobedecer al líder narco. De esta manera disciplinará a las víctimas y a potenciales desobedientes.
Fue un hecho de disciplinamiento para las chicas, pero también para integrantes de esa organización, explicó el ministro Alonso. Las autoridades hablaron inclusive de la participación de un sicario. Enrique Preger, perito criminalista consultado por la prensa, sostuvo que el asesinato de Brenda, Morena y Lara se trató de un femicidio en masa y que el crimen fue claramente realizado por un sicario.
Por la impunidad que refleja el hecho, no le importó nada. En sus palabras, la forma metódica y extremadamente violenta de ejecutar el triple homicidio lleva la impronta de un asesino a sueldo profesional al servicio de intereses mafiosos. agregó una crítica importante. Violentaron todos los protocolos porque se tardó mucho en informar su desaparición, sugiriendo que hubo demora inicial en dar aviso a las autoridades sobre la desaparición, lo que pudo haber dificultado un rescate a tiempo.
En caso de desaparición de mujeres jóvenes, cada hora cuenta y acá pasaron quizás demasiadas antes de que se tomara dimensión del peligro. Los informes forenses preliminares reforzaron la impresión de un modus operandi y mafioso por la hazaña empleada. Según se supo, las tres jóvenes fueron brutalmente torturadas antes de morir.
A Lara le amputaron los cinco dedos de la mano izquierda y una oreja antes de degollarla. A Brenda la apuñalaron repetidas veces en el cuello y finalmente la mataron de un golpe en la cabeza. A Morena la molieron a golpes en el rostro y le fracturaron las vértebras del cuello. Muchas de estas lesiones le fueron provocadas cuando aún estaban con vida, evidenciando un ensañamiento atroz por parte de los asesinos.
En cuanto a los detenidos, rápidamente hubo avances. A pocas horas de hallar los cuerpos, la policía ya había aprendido a cuatro sospechosos vinculados a la escena del crimen. Dos de ellos eran el hombre y la mujer encontrados sin fragante limpiando la casa de Florencio Varela, quienes resultaron tener 25 y 19 años respectivamente.
Los otros dos detenidos se capturaron luego en un operativo paralelo. Se trataba de los propietarios de la casa Llanada, una pareja de nacionalidad peruana que fue localizada escondida en un albergue transitorio de la zona y detenida y mismo. Según fuentes de la investigación, el hombre de esa pareja sería un presunto narcoperuano con operaciones en la villa 111, conocido en el ambiente delictivo.
En total teníamos cuatro detenidos, dos hombres de 25 y 18 años de edad y después dos mujeres de 28 años y 19 años de edad. La red no terminaba ahí. Ese mismo miércoles por la tarde, en una serie de allanamientos realizados en la Villa Zavaleta, en la zona de Bajoflores también, la policía detuvo a otros ocho acusados de integrar la organización que asesinó a las chicas.
Con estas capturas adicionales asciende a 12 el número de implicados que permanecen bajo arresto. Aún así, al menos un sospechoso de peso permanecía prófugo. Se trataría de un traficante de origen peruano sindicado como cabecilla de la organización cuya búsqueda continúa. De acuerdo a la investigación, este individuo, un joven de 23 años, apodado pequeño J o Julito, habría sido quien planificó el triple crimen y lidera la banda narco, operando desde la ciudad de Buenos Aires con ramificaciones en el conurbano.

Su captura es prioritaria y ya pesea una orden de arresto en su contra. Todos los detenidos quedaron imputados por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, la levosía, el enseñamiento y probablemente por mediar violencia de género dentro de la figura de femicidio. Figuras que prevén la pena de prisión perpetua en nuestro país.
Al difundirse la noticia del hallazgo, se vivieron escenas de profundo dolor e indignación tanto en las puertas de la morgue como en la rotonda de la tablada, donde los allegados seguían reunidos esperando novedades. Antonio, el abuelo de Brenda y Morena, habló con los medios entre lágrimas.
Pasó el desenlace que no queríamos, dijo, confirmando que los cadáveres hallados eran los de sus nietas y la amiga de ellas. En medio de su desconselo expresó un sentimiento agridulce. También nos íbamos a preocupar si no las veíamos más. si se la llevaban a otro lugar como lo que pasó con Loan que no aparece. Pero bueno, es lo que nos tocó vivir.
Nos sacaron dos cositas hermosas de nuestra vida, lamentó el abuelo. Inmediatamente imaginó el sufrimiento inimaginable que atravesaron las chicas en sus últimos momentos. ¿Ustedes saben el dolor que habrán sentido en sus cuerpos esas chiquitas? Sus palabras cargadas de angustia estremecieron a todos los presentes. Ahora pedimos justicia.
¿Qué justicia vamos a pedir? Sin embargo, aseguró con determinación. Me gustaría saber por qué la mataron y quién la mató. Nosotros lo vamos a averiguar. Si necesitas un abogado por un tema similar al de este video o quizás otro diferente, te invito a contactarme en mi número de teléfono, mi mail y mi página del estudio de abogados que te dejo acá en pantalla.
La mamá de Brenda, Paula, también dio un mensaje desgarrador al enterarse del asesinato de su hija. Era una nena buena y ninguna de las tres se merecía terminar como terminaron. Me la sacaron y quiero que paguen por todo lo que me hicieron. Contó, además un detalle que la horrorizó.
Hoy vi la foto de ella, de su manito sangrada. Quiero que paguen todos. Saber que su hija sufrió lesiones terribles antes de morir es algo que la madre difícilmente pueda superar. Otro testimonio fue el de Lionel, padre de Brenda y tío de Morena. Enojado, declaró a la prensa, “Tengo una incertidumbre bárbara porque sé cómo termina todo esto.
” Leonel reveló ser conocedor del submundo del crimen. “Soy una persona que estuvo preso. Hace 7 años salí y no toqué más nada. Yo los voy a encontrar.” “No soy un pibe tranquilo y conozco todo esto”, advirtió insinuando que buscaría mano por mano propia a quienes mataron a su hija y sobrina. en su dolor e indignación insultó contra los asesinos a quienes llamó chanchos e hijos de [ __ ] No solamente eso, sino que también este padre criticó el accionar policial y eso es importante que lo destaquemos por cómo a veces antes de que los medios de comunicación empiecen a presionar a
las fuerzas policiales, al poder judicial y al poder ejecutivo que gobierna dentro de la jurisdicción que estamos hablando, es como que no se le da la misma celeridad a los casos. Si, esto lo había comentado en un posteo de Instagram en el que se hablaba de la noticia de qué triste que es que si un caso no se mediatiza, la justicia no hace nada por inoperancia, porque no tienen fondos, porque están colapsados o porque es una cuestión de mera decisión política, no lo sabemos.
contó que él mismo salió a rastrear y rincones peligrosos donde podrían haber retenido a Brenda, mostrando videos de cómo se metía con una pala en terrenos valdíos, mientras ellos por los policías se cagaban de risa y charlaban. encontré tarjetas de crédito, todo. Esto fue una chanchada. Estoy todo raspado, fracturado, relató evidenciando que la familia sintió que en un comienzo las autoridades no tomaron con seriedad la desaparición y que gran parte del impulso de búsqueda recayó en ellos mismos. Estas declaraciones nos muestran
la negligencia oficial una vez más. En los días posteriores se realizaron marchas y vigilias, no solo en la tablada, sino en varios puntos del país para exigir justicia por Brenda, Morena y Lara. Colectivos feministas y de derechos humanos señalaron el caso como un triple femicidio y que mostraría la vulnerabilidad de las mujeres jóvenes frente a la violencia extrema.
También repudiaron cualquier intento de culpar a las víctimas por su estilo de vida. En redes sociales hubo quienes juzgaron a las chicas por haberse involucrado en la prostitución. Comentarios que fueron también criticados. Dejen de culpar a las víctimas. Manga de hipócritas. Brenda, Morena y Lara ya no están.
Tres pivas víctimas de una violencia que duele. Referentes del movimiento de mujeres como Georgina Orellano, secretaria general de ANMAR, el Sindicato de Trabajadoras Sexuales, cuestionaron la cobertura mediática que hizo hincapié en la vida privada de las víctimas. Basta de indagar en nuestras vidas.
Basta hacernos creer que nos merecemos la muerte y la vuelta. Basta de juzgar nuestras decisiones”, decía Orellano en una multitudinaria manifestación en Plazaflores. “Dejen de repetir ese discurso clasista de que le puede pasar a cualquiera, no le pasa a las pobres.” A ver si entienden. Le pasa a las pobres. Un aspecto especialmente doloroso es que Brenda era madre de un nene pequeño.
El abuelo Antonio mencionó con la voz quebrada que su bisnieto de solo 2 años pregunta por su mamá. llega la noche y dice, “Mamá, mamá, contó entre lágrimas.” Ese pequeñito ahora crecerá sin su madre, al igual que Lari y Morena dejaron familias destrozadas y son daños colaterales irreparables de este crimen atroz.
Otro dato impactante de todo esto en medio de toda esta conmoción, la casa de la familia de Lara fue valeada en la tablada. Fue valeada, o sea, no pasaron ni un día y balearon la casa como una forma de intimidación para silenciar a las víctimas. Es una locura. Y no solo eso, sino que también dejaron las puertas abiertas, el viento lo abrió, entró una persona en bicicleta que ahora lo vamos a ver para robar.
O sea, entró, cerró la puerta, robó cosas, se fue andando en bicicleta con las cosas que se robó y la televisión lo grababa y nadie hacía nada, no había policías. Es es increíble. O sea, realmente que es absurdo. Ya parece una, no sé, una sátira todo esto, una burla, un insulto a la sociedad, que las fuerzas policiales y la justicia liberan después la zona.
Ya está, queda así como está, no importa cuando todavía tiene que estar cercado todo eso para seguir peritando. Y entra un tipo con una bicicleta y roba, se lleva lo, o sea, también lo desagradable de de ese delincuente de que entra y roba en un lugar donde mataron y descuartizaron a tres chicas. O sea, está todo mal. Una persona que no conozco empezó a los tiros, muchos tiros, no mató a nadie de casualidad, contó un familiar agregando más temor en la zona.
De hecho, la hermana de Lara, Agostina Gutiérrez, denunció en sus redes sociales el ataque. Publicó fotos de los impactos de bala en la puerta de su casa y escribió indignada, “¿Me venís a tirar tiros a mi casa? Andá a buscar a los peruanos en referencia a los narcos señalados. Vaya a saber uno a quién le habla.” Según contaron, un motociclista pasó disparando contra la vivienda.
Por suerte no había nadie en ese momento, pero quedaron varios agujeros de bala en la fachada. La familia interpretó este acto como un claro intento de amedrentamiento, algo que confirma hasta dónde llegan los agresores para silenciar y mantener el control del entorno de las víctimas. Las autoridades investigan ahora si este ataque está vinculado al triple crimen, ya que todo apunta un mensaje mafioso hacia los deudos.
Ahora es importante que veamos el apartado normativo porque hay muchas figuras interesantes analizar dentro del código penal, artículo 80, el homicidio grabado, pero lo que tiene que ver con femicidio, porque la gente muchas veces frente a la muerte de una mujer plantea que es femicidio y no es automático, que el hecho de que matan a una mujer es automáticamente un femicidio porque hay supuestamente violencia de género, ¿no? Porque estamos hablando de un supuesto ajuste en arco y si es un supuesto ajuste en arco, al narco no le importa
si sos mujer, si sos hombre o lo que sea. Te mata, te descuartiza y deja un mensaje mafioso, no le importa. Es importante, por eso, analizar los elementos específicos de de esta figura delictiva en detalle, caso a caso, en lugar de generalizar por generalizar para sea el motivo que sea. Pero avancemos con esto porque es importante.
Desde el punto de vista legal, el caso presenta varios elementos importantes. En primer lugar, la transición de averiguación de paradero a causa penal por homicidio. Una vez que se encontraron los cuerpos de las jóvenes con signos de violencia, la carátula de la investigación cambió automáticamente a homicidio agravado.
Dado que se trató de tres víctimas asesinadas con alevocosía y con premeditación, la imputación fiscal incluye múltiples agravantes del artículo 80 de nuestro código penal. En concreto, a los detenidos se les imputa triple homicidio calificado. Esto es matar a tres personas mediando alevosía, ataque sorpresivo y sobreseguro, ensañamiento, causar un sufrimiento extraordinario a la víctima para matarla y el concurso premeditado de dos o más personas al ser una acción grupal.
Cada uno de esos agravantes conlleva la pena de prisión perpetua, por lo que de confirmarse estas acusaciones en juicio, los responsables no tendrían otra expectativa que pasar el resto de sus vidas en la cárcel. Además, las autoridades han enmarcado el hecho dentro de la figura de violencia de género.
Si bien no fue un femicidio en el contexto clásico de violencia doméstica o de pareja, sí lo consideraron femicidio por la naturaleza del engaño y la vulnerabilidad específica de las víctimas por ser mujeres jóvenes en situación de prostitución y posiblemente como mensaje de un varón narco hacia otros usando a las chicas como blanco fácil.
El propio ministro se refirió al caso como un triple femicidio con sello narco. Incorporar el agravante femicidio refuerza aún más la acusación, que también prevé prisión perpetua y tiene un peso simbólico importante. Sin embargo, acá cabe preguntarse si la calificación de femicidio será apropiada en sede judicial.
Si se comprueba que el móvil fue puramente un ajuste narco, es decir, una venganza por un robo de droga o dinero y que las mataron no por ser mujeres, sino por la lógica criminal de la organización, podría argumentarse que no encaja técnicamente en la figura de femicidio. En ese escenario, sería un triple homicidio calificado por alevocía, enseñamiento y el concurso premeditado de dos o más personas, pero sin el agravante de violencia de género.
Por lo pronto, la justicia provincial de Buenos Aires tramite los homicidios, mientras que la justicia federal, a través de Procunar interviene en los aspectos vinculados al narcotráfico e incluso una posible trata de personas. No se descarta que se investiguen delitos conexos como la trata de menores por haber involucrado a Lara de 15 años en una aparente trama de explotación sexual bajo engaño o asociación ilícita para delinquir en el marco de la banda narco.
El proceso judicial apenas comienza y hay secreto de sumario para obviamente preservar la investigación y poder avanzar con contundencia más si nos referimos a una posible banda criminal específicamente dedicada al narcotráfico. Se necesita seguir recabando pruebas, peritajes, testimonios y demás para entender un poco más qué pasó y por qué mataron a estas tres chicas.
Es un caso muy chocante por la crueldad del mismo y esperemos que pronto sepamos la verdad detrás de todo esto. ¿Cómo lo ven ustedes? Ciao.