Durante la adolescencia, según se reportó, Paco trabajó como ayudante en una cervecería para aportar algo de dinero al hogar y allí, según se ha contado infinidad de veces, descubrió por accidente lo que iba a definirlo para siempre. Los clientes de la cervecería, cansados después de una jornada de trabajo, empezaron a notar que el chico que le servía era el más carismático del lugar.
Hacía chistes, imitaba a la gente, contaba historias y según se ha contado, los clientes pedían semana tras semana que los atendiera él, solo él. Esa fue, según se ha relatado, la primera vez que Paco Stanley se dio cuenta de que el escenario, cualquier escenario, era su lugar en el mundo. Pero Paco no se conformó con el carisma natural.
Salió adelante y según consta en sus registros académicos, hizo algo que muy poca gente de la colonia Roma de aquellos años se atrevió a hacer. Cursó la licenciatura en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM, y no contento con eso, según se reportó, asistió también a la escuela de psicología, a la institución de mercadotecnia y publicidad.
Y atención a este detalle, estudió una maestría en literatura clásica española. Sí, el comediante que años después iba a hacer reír al país entero con groserías y chistes pesados era en realidad un licenciado en derecho con maestría en literatura clásica. un hombre formado. Trabajó incluso, según se ha relatado, como maestro de literatura en la escuela de la Cámara de Comercio y formó parte de un despacho de abogados.
Una vida absolutamente respetable, hasta que, según se ha contado, un día sintió que su lugar estaba en otro lado. En 1969, con 27 años, Paco Stanley dio el giro que cambió todo. Empezó a trabajar como locutor en la estación de radio XX. Todos los que lo oían, según se ha relatado durante años, destacaban la potencia de su voz.
Esa voz grave, calmada, con dicción perfecta, la voz que tantos mexicanos asocian todavía hoy con los amaneceres de los años 70. En radio se hizo famoso por programas como Capitanes Infantiles del Aire, donde, según se reportó, interpretaba a varios personajes con voces distintas. Era, según se ha contado, una especie de Robin Williams mexicano antes de tiempo, un hombre con la capacidad de transformarse en 10 personajes distintos en 15 segundos.
Y mientras la carrera profesional despegaba, en paralelo se construía la vida personal. Paco se casó con una mujer llamada María Solís. De ese matrimonio nació, según consta en los registros, su primer hijo, Francisco Jorge Stanley Solís, conocido cariñosamente como Paco Junior. Un niño que iba a heredar el nombre del padre, el cariño del padre, pero también, sin saberlo todavía, el peor de los destinos.
Porque sobre Paco Junior, 18 años después, según se reportó en su momento, iba a caer una tragedia personal que muy pocos en este país conocen. Una tragedia que, según se ha contado durante años, marcó al propio Paco Stanley para siempre y que es uno de los detalles más dolorosos, más humanos y menos contados de toda esta historia.
Mientras tanto, la carrera de Paco Stanley y la televisión despegó. En 1974 hizo el salto a la pantalla chica con nuestra gente y al mismo tiempo, según se ha relatado, se metió en política uniéndose al Partido Revolucionario Institucional, el PRI, el partido que entonces gobernaba México con Mano de Hierro. Recuerda este detalle.
Paco Stanley estuvo durante años muy cerca del poder político mexicano y eso, según se ha relatado durante años, le dio acceso a círculos que ninguna otra estrella del medio podía pisar. En 1982 se integró al Club del Hogar, donde ocupaba el papel de Patiño, una posición que años después él mismo iba a invertir.
Iba a ser él quien tuviera un patiño y ese patiño, atención, iba a llamarse Mario Besares. En 1991 consiguió el papel de anfitrión en el show Ándale y se posicionó como uno de los conductores más queridos de Televisa. Pero el verdadero salto llegó en 1995 con el programa Pácatelas, donde trabajó junto a Benito Castro y a un comediante recién llegado al medio, Mario Mayito Besares.
Y aquí en Pácatelas ocurrieron dos episodios que, según se ha relatado durante años, son la primera prueba de que algo muy oscuro estaba pasando detrás del telón. Dos episodios grabados en vivo ante cámaras de televisión nacional que el país entero vio en su momento y que después han pasado a la historia como uno de los momentos más perturbadores del entretenimiento mexicano de los 90.
El primero, según se ha relatado en infinidad de medios, ocurrió durante una emisión cualquiera de Pácatelas. Había un segmento llamado El gallinazo. Funcionaba así. Paco gritaba la palabra gallinazo y Mario Besares en cualquier momento del programa tenía que tirarse al piso y empezar a bailar de manera cómica. La gracia consistía justamente en lo ridículo del movimiento.
Pero un día, según se ha relatado, mientras Mario bailaba en el suelo del estudio, se le cayó del pantalón una bolsita transparente, una bolsita pequeña con un polvo blanco dentro. en cámara, en vivo. Ante las miles de personas que veían el programa en sus casas, Mario, según los reportes, no dudó, recogió la bolsita y se la entregó directamente a Paco Stanley.
Y Paco, según se ha contado durante años, no comentó absolutamente nada, solo sonríó nerviosamente. La cámara siguió y los televidentes mexicanos se quedaron mirándose entre ellos con la duda. La duda que dura 26 años, era cocaína, era harina, era talco y sobre todo, ¿qué hacía esa bolsita en el set de un programa familiar matutino? Pero ese no fue el episodio más fuerte.
El más fuerte, según se ha relatado, vino en otra emisión. Paco Stanley estaba antes del programa leyendo cartas del público, una tradición de pácatelas. Entre las cartas que sacó al aire encontró una, solo una, y la leyó en voz alta, según los reportes, antes de darse cuenta de lo que tenía en las manos.
La carta decía textualmente, según se ha citado infinidad de veces, lo siguiente. Reciba un pequeño presente de su amigo Mayo Zambada de Culiacán. Estamos aquí presentes su familia e hijos. Por favor, no lea esto en público. Mayo Zambada. Sí, El Mayo Zambada. Ismael el Mayo Zambada, el cofundador histórico del cártel de Sinaloa, uno de los hombres más buscados por las autoridades estadounidenses durante décadas.
Paco, según se ha relatado, palideció en vivo, cortó la lectura y, nervioso, intentó hacer una broma. preguntó al público en el estudio, según se reportó, dónde estaba Mayo. La cámara hizo un barrido de las últimas filas y una mujer levantó la mano. Algunas butacas a su izquierda se vio a un hombre con bigote y pelo negro de expresión indiferente.
Era el mayo Zambada en persona, en el estudio de Pácatelas, en una emisión matutina de Televisa viendo como Paco Stanley leía su mensaje. Para para un segundo. Si esta historia te está dejando con la boca abierta, dale like al video, suscríbete al canal. Esto que estás escuchando son cosas que ocurrieron en vivo en la televisión abierta mexicana ante millones de testigos y nadie, absolutamente nadie, ha podido aclararlas en 26 años. Mike V.
Hill, un agente retirado de la Administración estadounidense de control de sustancias, la DEA, según se reportó después, descartó que aquel hombre del estudio fuera realmente el mayo Zambada dijo que en aquella época Zambada vivía escondido en las sierras de Sinaloa y no se atrevía a aparecer en lugares públicos.
Pero el dato, ese dato, ese mensaje en vivo, ese nombre tan específico, ese gesto de palidez en el rostro de Paco, se quedó grabado en la memoria colectiva de México. ¿Por qué un narcotraficante de la talla de Mayo Zambada le mandaría un mensaje público a un conductor de televisión? ¿Qué tipo de relación tenía Paco Stanley con los líderes del narcotráfico mexicano de los 90? 26 años después, esas preguntas siguen sin respuesta.
Mientras todo esto pasaba en el set de Pácatelas, en la vida personal de Paco Stanley iban acumulándose dos secretos devastadores. Dos secretos que muy poca gente conoce todavía hoy. Dos secretos que tienen que ver con sus hijos. En algún momento de los años 80, según se ha relatado durante años, Paco Stali, ya casado con María Solís y con su hijo Paco Junior establecido, comenzó una relación extramarital, una relación, según los reportes, con una mujer llamada Mónica Durruti Castillo, una decán del programa donde Paco trabajaba.
De esa relación, según consta en los registros públicos, nació un niño el 20 de septiembre de 1985. Lo llamaron Paul Stali Durruti y aquí viene lo brutal. Paco Stali durante los primeros años de la vida de Paul no quiso reconocerlo como hijo suyo. Paul fue tachado por los medios mexicanos durante años como el hijo no reconocido de Paco Stali.
Imagínate por un segundo lo que es para un niño crecer sabiendo que tu padre, el padre que millones de personas aman, el que sale todas las mañanas en la televisión, no te reconoce, no te llama, no quiere que el mundo sepa que existes. Esa herida Paul Stalin la cargó en silencio durante toda su infancia y entonces, 8 años después, en 1993, el universo le pasó factura.
El primer hijo de Paco, su primogénito, Francisco Jorge Stalis Solís, conocido como Paco Junior, sufrió un infarto mientras conducía. Tenía 35 años. El infarto le provocó un accidente automovilístico. Murió en el acto. Paco Stanley recibió la llamada en plena grabación de Pácatelas y según se ha relatado, faltó una emisión por primera y única vez en toda su carrera. La única vez.
Solo no fue ese día, el día que murió su hijo mayor. Esa herida no se la cerró nunca y según se ha contado, le hizo replantearse muchas cosas, incluido finalmente el reconocimiento de Paul. Pero la herida de la pérdida de Paco Junior lo empujó a otras cosas, a consumir, a excederse. Según testificó años después su excñero Benito Castro en una declaración voluntaria que apareció en los noticieros mexicanos, ambos consumían sustancias en los camerinos del programa y también en las oficinas.
La acusación fue absolutamente devastadora para la imagen pública de Paco y según se ha relatado fue solo el principio del derrumbe. Llegamos al año 1997. Paco Stali está en la cumbre del rating en Televisa, pero entonces ocurrió un episodio que iba a costarle el puesto. Durante una entrevista en vivo con una cantante colombiana de 19 años que estaba empezando a explotar internacionalmente, una cantante llamada Shakira.
Según se ha relatado infinidad de veces, Paco hizo una serie de comentarios sobre el físico de la joven artista que la hicieron. Según los testimonios publicados después, sentirse profundamente incómoda. Los altos mandos de Televisa, según se reportó entonces, ya estaban cansados del humor cada vez más subido de tono de Paco, cansados de los escándalos, cansados, según se ha relatado, de las acusaciones de consumo y decidieron que era el momento de prescindir de él.
Si esta historia te está enganchando, no olvides darle like al video y dejarme un comentario abajo con lo que más te ha impactado hasta ahora. Lo de la boncita en vivo, la carta del mayo Sambada, la muerte del hijo Francisco. Los leemos todos. Suscríbete, activa la campanita y vamos con lo siguiente. En 1998, Paco Stanley dio el salto, migró a TV Azteca, la competencia directa de Televisa, se llevó a su querido patio, Mario Besares y junto a la modelo Paola Durante y al periodista Jorge Hill montó un programa nuevo, un programa que iba a marcar el
final de su vida. Lo llamaron Una tras otra. El formato era prácticamente idéntico al de Pácatelas, pero el tono era más sucio, más subido y sobre todo más caliente. Porque pocos meses después de empezar ese programa, en noviembre de 1998, ocurrió algo que ningún medio mexicano olvidó.
Pacoostali estaba en el restaurante Las Gaoneras esperando a su familia cuando según se reportó irrumpió un grupo de hombres armados. Asaltaron el lugar y después de robar las pertenencias se acercaron específicamente a Paco. Le quitaron el reloj y según el propio Paco contó después, le susurraron al oído una frase que iba a perseguirlo el resto de su corta vida. Nos mandaron a asesinarte.
No te morís hoy, pero te vamos a venir a buscar. Después de aquella amenaza a las gaoneras, Paco Stanley vivió, según se ha contado durante años en un estado de paranoia constante. Y según se reportó, en los meses siguientes hubo otro episodio. Rumbo a una conferencia de prensa, sujetos armados en motocicletas rodearon la camioneta donde viajaban Paco y Mario Besares.
Parecían decididos acabar con ellos, pero según se ha relatado los dejaron ir. Como una segunda advertencia, Paco aumentó la seguridad, contrató más escoltas, cambió las rutas, pero nada de eso, según se ha visto después iba a servir de nada. Llegamos al lunes 7 de junio de 1999, última emisión de Una tras otra en la vida de Paco Stali.
Y según los testimonios que se han publicado durante 26 años, una emisión absolutamente atípica. La emisión empezó con Mario apareciendo con una férula en el pie izquierdo. Mario había dicho que se había lastimado. Paco Stali, sin embargo, en lugar de mostrar empatía, empezó a burlarse de él. Le pidió que bailara el gallinazo.
Lo llamó, según se ha citado infinidad de veces, inútil. Le dijo, según los reportes, que se había roto el pie por patear a sus hijos. La tensión, según se ha relatado, fue subiendo segundo a segundo ante las cámaras encendidas en directo ante millones de mexicanos viendo la televisión. Paco en algún momento le dijo a Mario que no valía nada.
Mario, ya visiblemente harto, le pidió que parara con los insultos, pero Paco no paró. le dio un golpe a Mario con unas hojas que tenía en la mano. Mario intentó cambiar el rumbo mandando saludos al público. Paco lo cortó y le soltó en vivo ante todo el país una frase que iba a ser citada hasta el cansancio durante los siguientes 26 años.
Le dijo que dejara de mandar saludos, que le pagara a ella y que le pagara a su hermano lo que les debía. Eso era lo que tenía que hacer, pagarles. Mario se quedó congelado. La cámara captó la incomodidad. Paco siguió golpeándolo con los papeles. Mario, en un gesto absolutamente desafiante para su personaje habitual de patio, se acercó y le respondió con los dientes apretados.
Con los papeles no, Francisco. Con los papeles no. Pero Paco no se detuvo y según los testimonios publicados le escupió. le escupió en vivo a Mario Besares en la cara ante todo el país. Una agresión que cualquier conductor de hoy habría perdido el trabajo en 5 segundos. Imagínate la escena. Imagínate a Mario Besares saliendo de ese estudio después de haber sido escupido en vivo por su jefe durante una pelea que el país entero acababa de presenciar.
Imagínate las cosas que un hombre puede pensar en ese momento. Y atención, repetimos, aquí no afirmamos nada como verdad absoluta, pero el hecho documentado es que dos horas después de aquella escupida en vivo, Mario Besares iba a desayunar junto a Paco Stanley en el charco de las ranas. Una hora después de aquel desayuno, Mario recibiría una llamada misteriosa.
Se metería al baño y Paco saldría del restaurante solo para morir. Te pido el favor más grande del mundo. Si has llegado hasta aquí, dame un like ya, suscríbete al canal y déjame un comentario abajo. Cuéntame después de escuchar lo que pasó en vivo aquel 7 de junio, ¿qué piensas tú? ¿Crees que Mario Besares tuvo algo que ver con el asesinato? ¿O crees que fue una víctima inocente más atrapada en algo mucho más grande que él? Yo te leo absolutamente todos los comentarios.
A las 11 de la mañana del 7 de junio, el programa Una tras otra terminó. Paco Stanley, Mario Besares, Jorge Gil, el chóer Jorge García Escandón y los escoltas pasaron primero por el programa con sello de mujer. Después subieron a la camioneta negra y se dirigieron al restaurante El Charco de las Ranas. Paco desayunó sin sobresaltos.
Estuvo bromeando con sus compañeros, según se reportó, aparentemente recuperado del mal trago del estudio. Mario Besares no le habló en exceso, pero comió. Y cuando ya estaban por retirarse, ocurrió el detalle que iba a marcar la línea entre la inocencia y la sospecha eterna. Mario, según los reportes oficiales del caso, recibió una llamada en su teléfono celular, una llamada que tomó retirándose de la mesa y después de colgar, según se reportó, Mario le dijo a Paco y al resto que iba al baño, que la comida le había caído mal y que no
quería retrasar a los demás, que salieran, que él los alcanzaba. Esa frase fue, según se ha relatado durante 26 años, la frontera entre la vida y la muerte. Paco Stanley con su productor Jorge Hill, su chóer y los escoltas salió del restaurante. Subieron a la camioneta negra. Esperaron a que Mario terminara en el baño y entonces ocurrió.
En cuestión de segundos de la nada, según se reportó, aparecieron cinco hombres armados, cinco con metralletas, con rifles de asalto. Abrieron fuego contra la camioneta, más de 20 detonaciones, 24 impactos contra el vehículo, cuatro impactos directos al cuerpo de Paco Stali. Tres proyectiles, según consta la necropsia, entraron y salieron de su cuerpo causándole el deceso instantáneo.
Un cuarto proyectil, según los registros oficiales, fue extraído de su cráneo. Y mientras los sicarios huían por un puente peatonal cercano sin ser identificados, en el restaurante de al lado pasaba lo más doloroso de toda esta historia. Tres personas absolutamente inocentes habían sido alcanzadas por el fuego cruzado. Un hombre llamado Juan Manuel de Jesús Núñez, agente de seguros, que paseaba por la zona junto a su esposa, recibió un disparo en la espalda.
murió en el acto. Su esposa resultó gravemente herida y un acomodador de coches del restaurante. Según los testimonios publicados, un joven de apenas 18 años también recibió un impacto. Paco Stalin no fue la única víctima de aquel 7 de junio y eso es algo que en 26 años de cobertura mediática casi nadie cuenta. Casi nadie nombra a Juan Manuel de Jesús Núñez, casi nadie nombra a su esposa, casi nadie nombra al joven acomodador de 18 años.
Tres familias absolutamente inocentes quedaron destrozadas aquella mañana también. Si esta historia te está moviendo, dame un like aquí abajo, suscríbete, comparte. Mario Besares, según se reportó, salió del baño cuando la masacre ya había terminado y dio una entrevista a los medios mostrándose absolutamente consternado por la pérdida de su amigo.
Dijo, según se citó en infinidad de medios, que Paco era un hombre querido por todos, que no podía imaginar quién podía haberle hecho algo así. Pero su productor Jorge Hill, herido en una pierna, declaró que sospechaba directamente de Mario, que su comportamiento aquella mañana, especialmente la llamada y el ir al baño justo antes del ataque, le había parecido sospechosamente extraño.
Esa declaración de Jorge Hill, según se ha contado, fue una de las primeras grietas en la versión oficial. Pero ahora, antes de meternos en la investigación, déjame contarte la parte más dolorosa de esta historia, la parte humana. Cuando los disparos cesaron, cuando los noticieros de TV Azteca y Televisa empezaron a transmitir desde el lugar del crimen, en una casa de la Ciudad de México sonó un teléfono.
La secretaria personal de Paco Stanley llamó al hogar y la persona que contestó, según se ha contado en infinidad de entrevistas, fue un niño. Un niño de 13 años, casi 14. El hijo de Paco con Mónica Durruti, ese hijo que durante años había sido el hijo no reconocido, el niño que recientemente había empezado por fin a tener una relación cercana con su padre.
Ese niño, que se llamaba Paul Stanley, recibió la noticia más cruel que un niño puede recibir. La secretaria de su papá, llorando según contó él mismo años después, le dijo que a su padre lo acababan de matar. Paul, según ha contado infinidad de veces durante las últimas dos décadas, lo único que recuerda de aquel momento es el silencio, el silencio absoluto antes de que el dolor llegara.
Esa misma tarde hubo un velorio en los servicios funerarios Galloso. Paul, ese niño de 13 años, llegó al velorio y según ha contado el mismo en entrevistas posteriores, saludó a Mario Besares. Sí, a Mario, al hombre del que Jorge Hill ya estaba sospechando públicamente. Mario, según ha narrado el propio Paul, le dio un papel con un número de teléfono.
Le dijo, según ha relatado Paul, que cualquier cosa que necesitara lo llamara, que estaba para él. Paul guardó el papel y según ha contado en distintas entrevistas durante los últimos años intentó llamar varias veces, pero Mario Besares, según el propio Paul, jamás contestó. Nunca. 26 años después, Paul Stanley es hoy conductor del programa Hoy en Televisa.
Tiene una hija, Victoria. Y todavía hoy, según ha relatado, hay preguntas que jamás ha podido contestarse y un sistema judicial mexicano que jamás le dio una respuesta. Mientras Paul Stanley intentaba digerir con 13 años la pérdida de su padre, en las oficinas de la Procuraduría del entonces Distrito Federal empezaba una de las investigaciones más confusas, más torpes y, según se ha relatado durante años, más manipuladas de la historia criminal mexicana.
La primera hipótesis apuntaba directamente a Mario Besares. Los periodistas recordaron en cámara cómo Paco se mofaba de él durante los programas, cómo lo había escupido en vivo aquella misma mañana, cómo en febrero de aquel año Mario había llevado a su familia al programa para presentar a su segundo hijo y Paco, según se reportó en plena emisión en vivo, había bromeado con que en realidad ese bebé era hijo suyo, dando a entender enfente del país entero y de la propia esposa de Mario, que había tenido relaciones con ella. Una humillación absoluta, pública,
repetida durante años, suficiente para querer venganza. Pero la hipótesis que cobró más fuerza fue otra mucho más oscura, la hipótesis del narcotráfico. Los agentes se encontraron, según los reportes oficiales, en una de las bolsas del pantalón de Paco Stanley aquel 7 de junio medio gramo de cocaína, 0,5 g.
Y dentro de la camioneta hallaron un molino de acero inoxidable utilizado para pulverizar la sustancia. El examen toxicológico que realizaron los peritos de la Procuraduría dio positivo, pero el examen del servicio médico forense, según se reportó después, dio negativo. Dos exámenes oficiales del cuerpo del mismo hombre con resultados absolutamente opuestos.
La familia de Paco Stanley, según se reportó, desmintió categóricamente que él consumiera, pero su excompañero Benito Castro, según los registros judiciales, se presentó voluntariamente en la Procuraduría y declaró bajo juramento que ambos consumían sustancias en los camerinos y en las oficinas. Sin embargo, cuando el procurador le preguntó si había tenido relaciones íntimas con Paco, Benito se levantó, dijo que no quería seguir hablando y se retiró.
Otro hilo de la historia que se quedó suelto, pero el plato fuerte llegó de la mano de un personaje completamente ajeno al mundo del espectáculo, un hombre llamado Luis Valencia, cocinero personal de los hermanos Jesús y Luis Mescua, líderes históricos del cártel de Colima. Valencia estaba preso en el Reclusorio Oriente y desde la cárcel llamó voluntariamente a la Procuraduría.
Quería declarar. En su declaración, según los reportes oficiales, contó algo absolutamente devastador. Dijo que tanto Paco Stanley como Mario Besares tenían una deuda enorme con sus jefes, los Amescua, y que Mario, según Valencia, se había ofrecido a participar en el asesinato de Paco para saldar su parte. Paola Durante, según el testimonio de Valencia, se había reunido con los Amescua para planear el crimen y el autor material del ataque habría sido un sicario apodado El Cholo, un hombre llamado Erasmo Pérez Garnica, que según
el cocinero había recibido directamente la orden de matar a Paco. Si te está pegando esta historia, dame un like y déjame un comentario. Lo que voy a contarte ahora es uno de los giros más vergonzosos de toda esta investigación. Con esos testimonios, la Procuraduría se lanzó a detener.
El 22 de junio de 1999, Mario Besares fue arrestado en el hotel San Juan, señalado como uno de los autores intelectuales del asesinato. El 19 de agosto, Paola Durante fue detenida en el hotel Miguel Ángel, acusada de ser la autora intelectual. El cholo, Erasmo Pérez Garnica, fue detenido y señalado como autor material del crimen.
José Luis Rosendo Martínez, asistente de Mario, fue acusado de alejar a la escolta Enrique Gabriel Tamayo de la camioneta para que el Cholo pudiera disparar sin obstáculos. Y el chóer Jorge García Escandón fue detenido también bajo la sospecha de haber permanecido inmóvil durante el ataque. Era llamativo que el chóer no hubiera recibido ni un solo disparo.
El 2 de septiembre de aquel año se dictó auto de formal prisión a los cinco detenidos y aquí ocurrió lo más sucio de toda esta historia. Luis Valencia, el testigo estrella, el cocinero del cártel cuya declaración había detenido a cinco personas, durante los meses siguientes se retractó. dijo, según se ha citado infinidad de veces, que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal lo había obligado a inculpar a los detenidos, que toda su declaración había sido fabricada bajo presión.
Sin el testimonio estrella, el caso se desmoronó y el 20 de enero de 2001, después de poco más de un año en prisión, Mario Besares, Paola Durante y los otros tres acusados fueron liberados. liberados por falta de pruebas, sin condena, sin culpables, sin justicia. Y mientras tanto, Paul Stanley, ese niño que para entonces tenía 15 años, seguía esperando una respuesta que nunca llegó y que nunca llegaría.
Pero la historia no terminó ahí. En febrero de 2002, las autoridades acusaron como nuevo autor material a un sicario apodado El Volas. Un hombre llamado Luis Alberto Salazar Vega, jefe de sicarios del cártel de Tijuana, que guardaba un parecido físico, según los reportes, sorprendente con el Cholo. La nueva teoría publicada por el periodista mexicano Jesús Blancornelas era que Paco Sty había sido asesinado por orden de los hermanos Arellano Félix, líderes del cártel de Tijuana.
La razón. Según se ha relatado, Paco habría tenido vínculos con un capo enemigo de los Arellano, un hombre cuyo nombre sigue resonando en la historia del narcotráfico mexicano. Amado Carrillo Fuentes, el señor de los cielos, el jefe histórico del cártel de Juárez. Y aquí viene el bombazo. 22 años después del asesinato, en el documental, El show Crónica de un asesinato estrenado en 2023, Benito Castro soltó una declaración devastadora.
Benito declaró que Paco Stanley estuvo personalmente vinculado con Amado Carrillo, que se reunían, que Carrillo le proveía sustancias, que eran, según las palabras textuales de Benito, socios, que realizaban juntos negocios relacionados con la venta de sustancias y que el vínculo había sido tan estrecho que Paco habría aceptado hacer un show privado para el casamiento de la hermana de Carrillo.
Pero el bombazo más grande fue otro. Benito Castro especuló también que Paco habría sostenido relaciones con una mujer que era pareja del propio Amado Carrillo y que ese ese exactamente podría haber sido el verdadero motivo del asesinato. La venganza de un narco celoso traicionado por un conductor de televisión.
Si esta hipótesis es cierta, el asesinato de Paco Stanley no fue por deudas, no fue por dinero, fue supuestamente por una mujer. Dame un like aquí abajo si esta historia te está pegando. Hay un problema con la hipótesis de Benito. Amado Carrillo Fuentes había muerto en 1997, 2 años antes del asesinato de Paco Stanley.
Murió durante una cirugía estética en un hospital de la Ciudad de México. ¿Cómo iba a ordenar Amado Carrillo el asesinato de Paco si llevaba dos años muerto? La respuesta podría estar en sus herederos, sus hermanos, la gente de su organización, el Cártel de Juárez, que según se ha contado, sí habría podido ejecutar la venganza años después.
Pero todo esto, repetimos, son hipótesis. 26 años después, ninguna está probada. Lo único concreto es lo siguiente. Mario Besares, tras salir de prisión lanzó un disco. Volvió a la televisión. En 2023 participó en la casa de los famosos México y ganó. Sí, ganó. La gente después de 22 años lo abrazó, lo perdonó, lo coronó.
Paola Durante, tras su liberación se reinventó como conductora. Hoy vive con tranquilidad y sin embargo, los hijos de Paco Stanley siguen esperando una respuesta. Paco Junior ya había muerto en 1993 y Paul Stanley, el hijo no reconocido durante años, hoy conductor del programa Hoy en Televisa, esposo, padre de una niña llamada Victoria, sigue cargando esa herida.
Recientemente, Paul tuvo una hija y según declaró en una entrevista, lo que más le duele es que su padre nunca conoció a su nieta, que se fue sin saber que un día iba a ser abuelo. En 2023 se estrenó el documental El show, crónica de un asesinato. Y en mayo de 2024, Amazon Prime Video estrenó la serie Quien lo mató.
Una producción que, según ha contado la propia familia de Paco Stanley en distintos medios, se hizo sin la autorización completa de los familiares. Paul Stanley intentó participar en el proyecto, pero según ha contado tuvo problemas con los productores y finalmente la familia no firmó. La serie se estrenó igual, sin permiso.
26 años después de su muerte, Paco Stanley sigue generando dinero y los que lo amaban siguen sin recibir una sola respuesta. ¿Quién mató en realidad a Paco Stanley? Mario Besares, harto de los insultos, los Amescua, por deudas, los Arellano Félix o un cártel celoso por una mujer pareja de Amado Carrillo. 26 años después, no lo sabemos.
Y mientras tanto, un hombre llamado Paul Stanley sigue mirando todas las mañanas al cielo y diciéndole a su padre, según ha relatado en infinidad de entrevistas, que ya es abuelo, que ya tiene una nieta que se llama Victoria y que ojalá un día en algún lugar lo escuche. Si esta historia te ha removido algo por dentro, te pido por favor dame un like potente aquí abajo, suscríbete al canal si todavía no lo has hecho y déjame un comentario contándome qué piensas tú.
¿Quién crees que mató a Paco Stanley? ¿Mio Besares, el narcotráfico? ¿O algo más oscuro que 26 años después seguimos sin entender. Yo te leo absolutamente todos los comentarios. Nos vemos mañana con otra historia donde la fama una vez más no fue suficiente para sostener una vida. Esto fue Fama destruida. Hasta la próxima.