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PACO STANLEY EL HIJO de 13 AÑOS Que Recibió La LLAMADA: La VERDAD Que Nadie Contó 26 Años Después 

PACO STANLEY EL HIJO de 13 AÑOS Que Recibió La LLAMADA: La VERDAD Que Nadie Contó 26 Años Después 

Imagínate por un segundo lo siguiente. Eres un niño de 13 años, acabas de levantarte y suena el teléfono de tu casa. Es la secretaria del trabajo de tu papá. Llora. te dice con la voz quebrada que a tu papá lo acaban de matar, que le dispararon más de 20 veces, que está tirado sin vida junto a una camioneta negra estacionada frente a un restaurante de la Ciudad de México.

 Tu papá, el conductor más querido de la televisión mexicana, el que hacía reír a millones de personas todas las mañanas, acaba de morir en una emboscada de cinco sicarios profesionales. Y tú, ese niño de 13 años, te quedas con el teléfono en la mano sin saber qué hacer, sin saber qué decir, sin saber todavía que esa llamada va a marcar el resto de tu vida.

 Ese niño, ese niño de 13 años hoy se llama Paul Stley y hace 26 años que carga con la misma pregunta, la misma pregunta que tú, por favor, vas a hacerte conmigo a lo largo de los próximos 40 minutos. ¿Quién mató en realidad a Paco Stanley? Y antes de que sigamos, te pido algo muy importante, algo que hoy puede ayudarme a que esta historia llegue a más personas.

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 Lo que estás a punto de escuchar es uno de los crímenes sin resolver más oscuros de la historia de la televisión latinoamericana. 26 años después, ningún juez en este planeta ha condenado a una sola persona por el asesinato de Paco Stanley. 26 años, cero culpables tras las rejas. Un caso que se enterró, según se ha relatado durante años, justo cuando empezaba a destaparse.

Era el 7 de junio de 1999, lunes 11 de la mañana, restaurante El Charco de las Ranas, ubicado en Jardines del Pedregal, al sur de la Ciudad de México. Un restaurante familiar, tranquilo, de los de cita los domingos, de los de huevos rancheros con chilaquiles. Paco Stanley, el conductor más popular de TV Azteca, el rey absoluto del rating matutino, acababa de desayunar con su compañero Mario Besares, su productor Jorge Hill, su chóer Jorge García Escandón y un par de escoltas.

 Acababa de discutir con Mario en vivo durante la emisión de aquella mañana en una pelea grabada que el país entero vio. Acababa de subir, según los reportes, a su camioneta negra, mientras Mario Besares, según se reportó después, recibía una llamada misteriosa y se metía al baño del restaurante. Y entonces, en cuestión de segundos, todo voló por los aires.

 Según los reportes oficiales, cinco hombres armados con metralletas y rifles de asalto se acercaron a la camioneta de Paco. abrieron fuego. Más de 20 detonaciones, 24 impactos contra el vehículo, cuatro impactos directos al cuerpo de Paco Stanley, uno en el cráneo. La camioneta quedó destrozada, el productor Jorge Hill herido en una pierna.

 Y según se reportó, en el fuego cruzado murió también un hombre absolutamente inocente, un vendedor de seguros llamado Juan Manuel de Jesús Núñez, que pasaba caminando por la zona con su esposa. La mujer también resultó gravemente herida y un acomodador de coches de 18 años, según los reportes, recibió un disparo. Tres víctimas civiles inocentes en una emboscada que tenía un solo objetivo, acabar con la vida de Paco Stanley.

 Y se la acabaron. Bienvenidos a Fama Destruida. Hoy vamos a contar sin filtros, sin pinzas, la historia más oscura, más salseante y más impune de la televisión mexicana de los años 90. La historia de Francisco Jorge Stanley Albaitero, el conductor que hacía reír al país entero, el hombre que, según se ha relatado durante 26 años, llevaba en privado una vida absolutamente distinta a la del personaje, una vida donde, según los reportajes que han aparecido después, se mezclaban el dinero fácil.

Las sustancias, los regalos de los líderes del narcotráfico mexicano, las amantes ocultas, los hijos no reconocidos, las traiciones entre compañeros de sed y, finalmente, una emboscada profesional que el sistema de justicia mexicano hasta hoy, hasta este preciso momento, no ha podido aclarar. Una aclaración fundamental antes de seguir.

 Todo lo que vas a escuchar proviene de declaraciones públicas, de testimonios judiciales, del documental El show, crónica de un asesinato, de la serie ¿Quién lo mató? Y de los reportajes mexicanos publicados durante años. No afirmamos nada como verdad absoluta. Donde hay rumor, lo decimos como rumor. Y ahora, prepárate.

 Para entender como aquel lunes de junio del 99, un grupo de cinco sicarios profesionales se atrevió a ejecutar en plena calle al hombre más querido de la televisión mexicana, hay que volver muy atrás. Al 3 de julio de 1942, Ciudad de México, en la colonia Roma, en una casa modesta sin pretensiones, nació Francisco Jorge Stali Albaitero, hijo de Francisco Stanley Muñoz y de Josefina Albaitero Vibanco.

 Su madre, según se ha relatado, le decía de cariño Vibanco. Una familia, según los reportes públicos, con muy pocos recursos económicos y según se ha contado durante años, una sombra que marcó a Paco Stanley para siempre. Su padre, según consta en su biografía oficial publicada en distintos medios, padecía de alcoholismo. Y según se ha relatado, el pequeño Francisco sufrió maltratos durante su infancia.

 Imagínate ese arranque de vida. Un niño que llega a casa de la escuela y no sabe si el padre va a estar borracho, dormido o violento. Un niño que, según se ha contado, aprendió a hacer reír desde muy temprano. Porque la risa en una casa así es muchas veces la única forma de bajar la atención.

 Es la herramienta que un niño usa para que el padre alcohólico no le pegue, para que la madre agotada sonría un segundo, para que sus hermanos no lloren. Esa risa, esa risa nacida del dolor más profundo, según se ha relatado durante años, sería la misma que 30 años después le iba a dar todo y finalmente también se la iba a quitar.

 Si esta historia te está moviendo algo por dentro, te lo pido por favor, dale like al video, suscríbete al canal. Cada like, cada suscripción nueva ayuda a que esta historia llegue a más gente, ya que el caso de Paco Stanley, después de 26 años de silencio, siga vivo en la memoria colectiva. Hagamos eso por él y por los hijos que dejó atrás.

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