LO OLVIDARON EN EL ASIENTO DE UN AUTO POR MÁS DE 12 HORAS…EL FINAL CONMOCIONÓ A MÉXICO |CASO VICENTE
Mexicali, Baja California, 2 de mayo de 2026. Aquella mañana el calor ya era sofocante incluso antes del mediodía. Las calles del fraccionamiento La Rioja permanecían casi en silencio. El sol caía con fuerza sobre los vehículos estacionados frente a las viviendas. Y justo afuera de una casa aparentemente tranquila, una camioneta Chevrolet captiva negra ocultaba una escena que terminaría conmocionando a toda la comunidad.
Eran aproximadamente las 12:30 del mediodía cuando Roxana comenzó a buscar a su hijo dentro de la vivienda. Primero revisó una habitación, después la sala, el baño, pero el pequeño no aparecía. La mujer comenzó a llamarlo varias veces mientras caminaba cada vez más rápido por la casa. El silencio comenzó a volverse inquietante.
Entonces salió apresuradamente hacia el exterior. Su mirada se dirigió de inmediato hacia la camioneta estacionada frente al domicilio. Se acercó rápidamente y al abrés la puerta quedó paralizada. En el asiento trasero permanecía el menor, sujeto a su silla de seguridad, inmóvil, sin reaccionar, con el pequeño cuerpo vencido por el intenso calor acumulado dentro del vehículo.
Los llamados de auxilio rompieron la tranquilidad de la zona. La bola del menor salió alarmada al escucharla. Entre ambas comenzaron a desabrochar rápidamente al pequeño mientras intentaban ayudarlo, pero el menor seguía sin reaccionar. Segundos después lo ingresaron desesperadamente al interior de la vivienda.
Minutos mástarde, la propia familia llamó a los servicios de emergencia solicitando una ambulancia. Poco tiempo después, elementos de la policía municipal y paramédicos llegaron al domicilio ubicado en el fraccionamiento La Rioja. Al ingresar encontraron a los familiares intentando comprender lo ocurrido. Los paramédicos realizaron una revisión inmediata.
Sin embargo, confirmaron que el menor ya no presentaba signos vitales. Posteriormente los peritajes determinarían que el fallecimiento había ocurrido horas antes. La información que tenemos es que duró un pocomás de 12 horas, un poco más lo lo que tenemos ahí. El problema no fue durante la noche, por eso no estamos estimando la hora del fallecimiento y el cuerpo no nos habla de un fallecimiento durante la noche.
[música] Eh, nosotros estimamos entre 9 y 10 de la mañana. La noticia comenzó a expandirse rápidamente por Mexicali. Un niño de apenas 3 años había sido localizado dentro de una camioneta y mientras las autoridades acordonaban la zona e iniciaban las investigaciones, las preguntas comenzaron a multiplicarse.
¿Cómo terminó aquel pequeño dento del vehículo? ¿Por qué nadie notó su ausencia durante tantas horas? ¿Y qué ocurrió realmente aquella noche? El nombre del pequeño era Vicente. Había nacido el 17 de abril de 2023 y apenas unas semanas antes había cumplido 3 años de edad. Vicente vivía junto a su madre, Roxhana Ramírez Ibarra, en el fraccionamiento La Rioja, una zona residencial de Mexicali.
También convivía con sus dos medios hermanos mayores, hijos del anterior matrimonio de Roxana. Para ese momento, los padres de Vicente ya no vivían juntos. La relación entre Roxan y Juan Carlos Meza había terminado meses antes. De acuerdo con la información del caso, el proceso de divorcio había comenzado en noviembre de 2025.
Al momento de los hechos llevaban aproximadamente 6 meses separados y mantenían un proceso legal relacionado con la custodia y otros asuntos familiares. Como parte de las medidas provisionales dictadas durante ese procedimiento, la custodia temporal del menor había sido otorgada a la madre desde diciembre de 2025.
Mientras tanto, la situación familiar continuaba desarrollándose dentro de los tribunales. Quienes lo conocían lo describían como un niño alegre. Tranquilo y muy apegado a su madre, Roxana trabajaba como psicóloga y anteriormente se había desempeñado como encargada de guarderías del IMS.
En redes sociales solía compartir constantemente fotografías junto a Vicente, paseos, celebraciones, momentos familiares, la imagen de una madre cariñosa y dedicada. Nada parecía advertir la tragedia que estaba por ocurrir. La noche del 1 de mayo de 2026 parecía completamente normal. Aproximadamente a las 8 de la noche, Roxana salió de su domicilio junto al pequeño Vicente rumbo a una reunión familiar realizada en el fraccionamiento Verona en Mesicali.
Antes de salir aquella noche, dejó a sus dos hijos mayores con el padre de ellos producto de su anterior matrimonio. Vicente fue el único menor que la acompañó a la reunión familiar. Ambos viajaban a bordo de la camioneta Chevrolet Captiva Nebra. La convivencia transcurrió durante varias horas entre conversaciones y ambiente familiar.
Nada parecía fuera de lugar. Cerca de las 11 de la noche, Roxana decidió retirarse del lugar. Tomó al pequeño Vicente y lo colocó en el asiento trasero de la camioneta. Lo aseguró en su silla infantil. Después condujo rumbo a su domicilio en La Rioja. El trayecto duró menos de 10 minutos. Aproximadamente a las 11:10 de la noche, la camioneta quedó estacionada frente a la vivienda y según la versión entregada posteriormente por Roxana, todo ocurrió a partir de ese momento.
La mujer declaró ante las autoridades que creyó haber bajado al menor al ingresar a la vivienda. Después aseguró que se dirigió a descansar. Horas más tarde despertó aproximadamente a las 11 de la mañana, pero según su versión pensó que Vicente continuaba dormido dentro de su habitación y decidió no molestarlo.
El tiempo siguió avanzando lentamente y afuera el calor de Mexicali comenzaba a elevarse brutalmente con el paso de las horas. Dentro de la camioneta cerrada, la temperatura comenzaba a convertirse en una trampa mortal. Fue hasta más tarde cuando Roxana decidió ingresar a la habitación del pequeño, pero Vicente no estaba ahí.
Entonces comenzó a buscarlo nuevamente por toda la vivienda, habitación por habitación, llamándolo varias veces, hasta que finalmente salió otra vez hacia el exterior y revisó la camioneta. Ahí encontró al menor inconsciente sin reaccionar, completamente inmóvil. Mientras el cuerpo de Vicente era trasladado al servicio médico forense para realizar los exámenes correspondientes, las autoridades comenzaron a reconstruir minuto por minuto todo lo ocurrido aquella noche.
La versión entregada por Roxana comenzó a generar dudas entre los investigadores y mientras el caso provocaba conmoción en todo México, las autoridades tomaron una decisión inmediata. Horas después, Roxana fue detenida por las autoridades mientras avanzaban las investigaciones. Pero para ese momento ya era demasiado tarde para Vicente y apenas comenzaban a aparecer las primeras contradicciones que cambiarían por completo el rumbo del caso.
[música] Mientras la noticia de la muerte de Vicente comenzaba a recorrer Mexicali y posteriormente todo México, la Fiscalía General del Estado de Baja California inició una investigación que muy pronto tomaría un rombo inesperado. Lo que en un principio parecía un trágico descuido comenzó a ser examinado desde una perspectiva completamente distinta.
Los investigadores necesitaban responder una pregunta fundamental. ¿Qué había ocurrido durante las más de 12 horas transcurridas entre el regreso de Roxana a su domicilio y el momento en que Vicente fue encontrado sin vida? Las primeras diligencias se concentraron en la vivienda ubicada en el fraccionamiento La Rioja.
Horas después del hallazgo, agentes ministeriales realizaron un cateo para asegurar cualquier elemento que pudiera ayudar a reconstruir los hechos. La casa fue revisada minuciosamente, habitación por habitación, documento por documento, dispositivo por dispositivo. Los investigadores buscaban cualquier evidencia que permitiera reconstruir las últimas horas de vida del pequeño.
Y lo que comenzaron a encontrar llamó inmediatamente su atención. Entre los objetos asegurados se encontraban teléfonos celulares, equipos electrónicos, varias latas de cerveza vacías, una botella de vino vacía y medicamentos como clonace. Según la Fiscalía, estos hallazlos sugerían que Roxana continuó consumiendo alcohol después de regresar de la reunión familiar realizada la noche anterior.
Lo que en un principio parecían objetos comunes terminaría convirtiéndose en parte importante de la investigación. Aquellos hallazgos parecían simples detalles, pero terminarían convirtiéndose en piezas fundamentales del caso. Los dispositivos fueron enviados a especialistas en informática forense.
Días después comenzaron a llegar los primeros resultados y esos resultados empezaron a derrumbar una parte importante de la explicación inicial. La versión presentada sostenía que Roxan había llegado cansada a casa, que se había quedado dormida y que todo había sido consecuencia de un albido involuntario. Sin embargo, los registros tecnológicos mostraban algo muy diferente.
Los peritos descubrieron actividad constante en el teléfono celular desde aproximadamente las 11:30 de la noche hasta después de las 5 de la mañana. mensajes, interacciones, consultas, publicaciones, actividad continua durante varias horas. Según la fiscalía, durante ese periodo Roxana utilizó aplicaciones como TikTok y WhatsApp mientras permanecía dentro de la vivienda.
Aquello significaba que no había permanecido dormida durante toda la madrugada y para los investigadores esa diferencia era fundamental. Conforme avanzaban los análisis, la fiscalía comenzó a reconstruir minuto a minuto lo ocurrido durante aquella noche. Según la reconstrucción ministerial presentada posteriormente en audiencia, Roxana N regresó de una reunión familiar realizada en el fraccionamiento Verona aproximadamente a las 11:10 de la noche.
La fiscalía sostuvo que la mujer descendió sola del vehículo, ingresó a la vivienda y dejó al menor dentro de la camioneta completamente cerrada, sin ventilación y sin posibilidad de salir por sus propios medios. Las investigaciones también revelaron otro dato importante. De acuerdo con declaraciones incorporadas al expediente, Roxan habría encendido el boiler con la intención de bañar al niño al regresar a casa, pero nunca volvió al vehículo por él.
Mientras tanto, durante la madrugada, los registros digitales mostraban actividad constante en su teléfono y afuera de la vivienda, Vicente seguía atrapado dentro de la camioneta. Solo otro grupo de especialistas trabajaba sobre la prueba científica más importante del caso, el cuerpo del menor.
La necropsia tardó varios días y durante ese tiempo la incertidumbre siguió creciendo. Fue el lunes 11 de mayo de 2026 cuando los peores temores comenzaron a transformarse en certezas científicas. Ese día el servicio médico forense presentó oficialmente el informe completo de la necropsia de Vicente y las conclusiones impactaron profundamente a la opinión pública.
Los especialistas confirmaron que la causa de muerte había sido una hipertermia severa, un golpe de calor extremo provocado por la exposición prolongada a altas temperaturas dentro del vehículo. Pero aquello era apenas una parte del informe. Los peritos también documentaron quemaduras de primer grado en muslos y antebrazos, lesiones compatibles con una exposición prolongada al calor extremo.
E pudo observar quemaduras de primer gradoen muslos y antebrazos, estas producidas por el calor en el que estuvo expuesto y se concluye como causa determinante el fallecimiento golpe de calor. La necropsia permitió además establecer uno de los datos más importantes de toda la investigación. La hora aproximada del fallecimiento.
Los especialistas concluyeron que Vicente murió entre las 9 y las 10 de la mañana del sábado 2 de mayo de 2026, no durante la madrugada, no poco después de regresar a casa, sino muchas horas después, cuando el calor de Mexicali ya alcanzaba niveles peligrosos. Para ese momento, la temperatura exterior rondaba los 31ºC.
Dentro de la camioneta cerrada, los cálculos periciales indicaban que el calor había superado ampliamente los 45 gr, convirtiendo el vehículo en una auténtica trampa mortal. Las temperaturas que estuvimos revisando oscilan entre las los 25 y los 35 gr aproximadamente, pero esto es al exterior.
Dentro de un vehículo, esto puede subir 10 o 15º más que llegaron a los 45 o más grados todavía.Esto lo vuelve mortal. Los especialistas encontraron además lesiones compatibles con intentos de liberación, marcas en los dedos, señales de esfuerzo, indicios de que el pequeño luchó por salir de la silla infantil antes de perder el conocimiento.
Con la necropsia integrada formalmente al expediente, el caso alcanzó un punto de no retorno. La ciencia forense había puesto fechas, horas, temperaturas y evidencia objetiva a una tragedia que seguía conmocionando al país. Con los análisis tecnológicos, la reconstrucción de los hechos y los resultados forenses sobre la mesa, la fiscalía comenzó a replantear completamente el caso.
Además, otro elemento empezó a cobrar relevancia, el perfil profesional de Roxana. La mujer era psicóloga y anteriormente había trabajado en guarderías y estancias infantiles. Para los investigadores, aquello significaba que conocía perfectamente los riesgos asociados al cuidado de menores y entendía las consecuencias que podía provocar dejar un niño dentro de un vehículo cerrado.
A partir de ese momento, la investigación dejó de enfocarse únicamente en cómo murió Vicente. Ahora intentaba responder una pregunta mucho más delicada. ¿Qué grado de responsabilidad tenía su propia madre en aquella tragedia? Y mientras la fiscalía avanzaba hacia una acusación cada vez más severa, una nueva voz comenzaba a aparecer ante los medios de comunicación, la del padre del pequeño Vicente, un hombre que aseguraba que aquella tragedia jamás debió ocurrir y cuyas declaraciones abrirían una nueva y polémica etapa en el caso.
[música] Las declaraciones de Juan Carlos Meza provocaron un nuevo giro en el caso. El padre de Vicente aseguró que la muerte de su hijo no podía entenderse como un simple accidente, sino como el desenlace de una larga disputa por la custodia del menor. Mientras las investigaciones avanzaban, los peritos continuaban examinando la información extraída de los dispositivos electrónicos asegurados por las autoridades.
Fue entonces cuando surgieron hallazgos que añadieron una nueva capa de inquietud al expediente. Entre los archivos recuperados aparecieron conversaciones enviadas semanas antes de la tragedia, mensajes intercambiados en medio de un conflicto familiar que, según los investigadores, llevaba meses intensificándose.
A medida que los peritos reconstruían la cronología de los hechos, algunas comunicaciones comenzaron a llamar especialmente la atención de la fiscalía. Según las autoridades, el contenido reflejaba un nivel de tensión cada vez más preocupante. Pero hubo una frase que sobresalió por encima de todas, una frase que sería mencionada durante las audiencias y que provocaría un profundo impacto dentro y fuera de la sala judicial.
Veo en mi hijo a ti y tu hijo va a sufrir las consecuencias. que ella dice que me va que me va a destruir la vida, que ve a mi hijo en mí, que que el verlo que se parece mucho en mí, que por eso le va a hacer daño, que va que yo voy a sufrir las consecuencias con mi hijo. Aquellas palabras quedaron incorporadas al expediente como parte de los elementos analizados por los investigadores.
Para el Ministerio Público, el panorama comenzaba a adquirir una forma distinta. Cada nueva evidencia parecía conectar con la siguiente: la actividad registrada en el teléfono durante la madrugada, los indicios encontrados durante el cateo, los resultados científicos de la necropsia y el hecho de que Vicente permaneciera aproximadamente 12 horas dentro del vehículo antes de ser localizado.
de la experiencia profesional de la acusada en el cuidado infantil, poco a poco la hipótesis de la fiscalía tomó fuerza y con ella llegó una acusación que cambiaría por completo el rombo del proceso. La imputación fue presentada bajo la figura de homicidio por omisión impropia con dolo eventual. La Fiscalía General del Estado de Baja California informó que bajo esa clasificación jurídica buscaría inicialmente una pena máxima de hasta 15 años de prisión para Roxana.
De acuerdo con las autoridades, esa petición corresponde al cargo actual de homicidio por omisión impropia con dolo eventual. Al considerar que la acusada, al ponerse intencionalmente en estado de ebriedad, asumió y aceptó el riesgo de provocar el fallecimiento del menor, que estaba bajo su cuidado. Sin embargo, la fiscal general María Elena Andrade Ramírez advirtió que la condena podría aumentar significativamente conforme avanzar el proceso judicial.
Según explicó, el Ministerio Público mantenía abierta la posibilidad de reclasificar el delito si durante las investigaciones o las audiencias surgían elementos que acreditaran circunstancias agravantes. En ese escenario, la pena podría elevarse hasta los 50 años de prisión. Las autoridades señalaron que una eventual reclasificación dependería de la acreditación de factores como dolo directo o posibles antecedentes de violencia familiar, supuestos que permitirían solicitar una sanción mucho más severa conforme al Código Penal
aplicable. Pero mientras la fiscalía construía una teoría basada en responsabilidad y conocimiento del riesgo, la defensa avanzaba por un camino completamente distinto. Presentó informes médicos y psicológicos que describían un cuadro de ansiedad, depresión y estrés severo. Según los especialistas, la tragedia podía explicarse mediante el denominado síndrome del niño olvidado, una alteración de la memoria y la atención capaz de provocar errores automáticos devastadores.
Uno de los argumentos centrales llamó especialmente la atención del tribunal. De acuerdo con la defensa, al despertar aquella mañana, Roxana habría buscado a Vicente dentro de la vivienda antes de salir hacia el vehículo. Vicente, ¿dónde? Para sus abogados ese detalle era crucial.
porque sugería que realmente creía que el niño permanecía dentro de la casa. Dos versiones opuestas, dos explicaciones incompatibles y una audiencia que se extendió durante más de 15 horas. Peritos forenses, especialistas en tecnología, psicólogos y representantes de ambas partes expusieron sus conclusiones ante el juez. Las horas transcurrieron entre informes técnicos, reconstrucciones de hechos y argumentos jurídicos hasta que finalmente llegó la decisión.
Al concluir la audiencia, el tribunal determinó que existían elementos suficientes para vincular a proceso a Roxana y mantener la medida de prisión preventiva justificada. Tiempo después, desde el penal, la imputada emitió una breve declaración, una frase corta, pero cargada de dolor. No, solo tengo que decir que no me voy a cansar de pedirle perdón a mi hijo por lo que sucedió.
Sus palabras volvieron a dividir opiniones en una sociedad que seguía intentando comprender lo ocurrido. La muerte de Vicente trascendió los límites de un expediente judicial. abrió un debate nacional sobre responsabilidad, memoria, salud mental y protección infantil. Desde los primeros días de la investigación, expertos, autoridades y ciudadanos intentaron responder una misma pregunta.
¿Se trató de un trágico olvido o de una conducta que, según la fiscalía, implicaba una responsabilidad penal? Pero más allá de las teorías, los peritajes y los argumentos presentados ante los tribunales, existía una realidad imposible de modificar, la ausencia de un niño de apenas 3 años. Un menor que, de acuerdo con las investigaciones, permaneció más de 12 horas dentro de un vehículo bajo temperaturas extremas.
Una historia que comenzó en una sofocante mañana en Mexicali y que terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes y debatidos de los últimos años en México. Hasta aquí el caso de Vicente. Mientras el proceso judicial continúa y las exigencias de justicia siguen resonando en Mexicali, una pregunta permanece sin desaparecer.
¿Cómo pudo ocurrir una tragedia como esta? Gracias por acompañarnos en un nuevo episodio de Relatos Criminales. Si te interesa este tipo de contenido, no olvides suscribirte, activar las notificaciones y compartir este vídeo para apoyar el canal, porque detrás de cada expediente hay una historia, detrás de cada historia hay una verdad y detrás de cada verdad siempre hay preguntas que buscan respuestas.
Soy Relatos Criminales. Hasta el próximo caso.
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