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HARFUCH REVIENTA MORELOS: EL PACTO DEL ALCALDE DE CUAUTLA CON “EL BARBAS” 

HARFUCH REVIENTA MORELOS: EL PACTO DEL ALCALDE DE CUAUTLA CON “EL BARBAS” 

Hay una grabación, una reunión que alguien registró y que terminó circulando en los medios de México. En esas imágenes, según la versión que integró la fiscalía, aparece sentado un presidente municipal de Morelos frente a un hombre al que las autoridades identifican como líder del cártel de Sinaloa.

 Ese material es el centro de esta historia. Y es la razón por la que el sábado 30 de mayo el alcalde de Cuautla terminó esposado a más de 300 km de su despacho. Antes de que avancemos, hazme un favor que no te cuesta nada. Dale like a este video y si estás en el celular, presiona el botón de hype que está justo al lado del like, suscríbete y activa la campana porque lo que viene en Morelos apenas empieza.

 Quédate porque en un momento te voy a contar por qué la captura terminó ocurriendo en una playa de Acapulco, lejísimos de Cuautla. Vamos por partes con calma, porque este caso tiene más capas de las que parece. Lo confirmado primero. El sábado 30 de mayo de 2026, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó a través de sus redes sociales la detención de Jesús Corona Damián, presidente municipal de Cuautla, Morelos.

La captura se ejecutó en cumplimiento de una orden de aprensión emitida por la Fiscalía General de la República. Quiero que retengas ese detalle porque importa más de lo que parece. Harfud fue quien anunció y coordinó el operativo desde el gabinete de seguridad, pero la orden, el documento legal que permitió tocarle la puerta, salió de la fiscalía, no del secretario.

 Esa distinción va a regresar más adelante. El alcalde no estaba en Morelos cuando lo agarraron. Andaba en la colonia Costa Azul en Acapulco, Guerrero. Una zona de playa lejos de su municipio, lejos de su cabildo, lejos de la silla que ocupaba. Y ahí está la primera pregunta que se quedó flotando en el aire. ¿Qué hacía el presidente municipal de Cuautla escondido en Acapulco mientras lo buscaban? La detención fue posible, según informó el propio secretario, gracias a trabajos de inteligencia del Centro Nacional de Inteligencia. Eso quiere decir en

cristiano que alguien lo estuvo siguiendo, que su ubicación se rastreó, que el hombre creía que una playa lo iba a proteger y se equivocó. Piensa en el contraste. Mientras en Cuautla la gente seguía con su rutina, con sus pendientes, con su municipio descabezado, su presidente municipal estaba a cientos de kilómetros en una colonia de Acapulco esperando que el tiempo jugara a su favor.

 10 días de fuga son una decisión sostenida, calculada día con día. Nadie aguanta tanto por accidente. Alguien que decide no dar la cara, que se mueve, que se esconde, que apuesta a que los amparos lo salven antes de que la orden lo alcance. Esa apuesta se le acabó un sábado de finales de mayo. No voy a entrar en cómo exactamente lo ubicaron, porque ni es público a detalle, ni serviría de nada repetir un manual.

 Lo relevante es lo que la autoridad sí dijo, que fue trabajo de inteligencia del Centro Nacional de Inteligencia, y ahí hay una lección que cualquier funcionario tentado debería anotar. En 2026, esconderse es cada vez más difícil. Las redes, los movimientos, los rastros digitales y financieros dejan huella.

 La idea del político que se pierde en una playa y reaparece dentro de unos años limpio, pertenece a otra época. El cerco se cierra distinto ahora y Cuautla acaba de volverse el ejemplo. ¿Por qué importa esto? Porque Jesús corona Damián pesa y mucho. Hasta ese sábado era el séptimo presidente municipal en funciones detenido en lo que va de esta administración. séptimo.

Y la cuenta total de servidores públicos y exfuncionarios capturados ya rebasa los 85. Esa cifra la dio el mismo García Jarfuch unos días antes, el 27 de mayo, desde Palacio Nacional. Aquí va el primer dato que sube la temperatura. Todo esto ocurre a poco más de una semana del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026 con México como país anfitrión.

 La inauguración está marcada para el 11 de junio y de repente en los días previos empieza a caer gente. Alcaldes, operadores, funcionarios. Coincidencia o calendario. Aguanta que a eso llegamos. Déjame explicarte una palabra que vas a escuchar mucho en este video. Operativo enjambre. Es el nombre que el gobierno federal le puso a una estrategia que arrancó a finales de 2024 para investigar y desarticular redes de funcionarios municipales presuntamente ligadas al crimen organizado.

 La idea detrás es sencilla de entender. El narco no solo se mete con armas, se mete por la puerta de enfrente, comprando o presionando a quien tiene el poder en la presidencia municipal. Cuando un alcalde se sienta con un cártel, el municipio entero queda en sus manos. La policía local, los permisos, el dinero público, la información, todo.

 Esta estrategia no nació la semana pasada. El operativo enjambre arrancó el 22 de noviembre de 2024 al inicio del gobierno de Claudia Shainbound y su primer gran golpe fue en el Estado de México. Aquel día cayeron varios funcionarios de un jalón, entre ellos la alcaldesa de Amanalco y mandos de seguridad pública de municipios como Naucalpan, Ixtapaluca y Tejupilco.

 Un despliegue simultáneo coordinado y diseñado para que nadie alcanzara a avisarle a nadie. Esa palabra simultáneo es la clave del método. El operativo enjambre golpea en varios municipios al mismo tiempo, a la misma hora, para evitar filtraciones. Porque el gran enemigo de cualquier operativo contra funcionarios corruptos es el teléfono.

 Una llamada a tiempo y el objetivo se esfuma. Por eso se hacen bloque de madrugada con fuerzas federales y estatales actuando en paralelo. Participan la Defensa, la Marina, la Guardia Nacional, la Fiscalía, la propia Secretaría de Seguridad y el Centro Nacional de Inteligencia, todos jalando al mismo tiempo.

 El objetivo declarado es desarticular las redes de protección que el crimen organizado teje dentro de las alcaldías y las policías municipales, y los números que el gobierno presume son grandes. Desde su arranque, la operación acumula, según reportes de prensa de finales de mayo, más de 140 detenidos entre alcaldes, mandos policiales, funcionarios y operadores políticos en al menos cinco estados del país.

 A esa cifra se suma un dato que el gobierno repite con orgullo. Ya hay sentencias. Alrededor de 20 exfuncionarios del Estado de México, donde todo empezó, ya recibieron condena y aquí conviene encender una luz de precaución, porque la historia mexicana tiene una cicatriz parecida. Hace más de 15 años, en el gobierno de Felipe Calderón hubo un operativo conocido popularmente como el michoacanazo.

 Cayeron más de 30 alcaldes y funcionarios señalados por presuntos vínculos con la familia michoacana y casi todos terminaron libres. La razón, las pruebas no aguantaron. Hubo irregularidades en el proceso, detenciones mal armadas, expedientes flojos. El golpe mediático fue enorme y el resultado judicial, un fracaso. La gente recuerda los arrestos.

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