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¡HARFUCH REVIENTA al TÍO LACO en COLIMA! Incauta 12 camionetas con Millones y Catea 7 Negocios

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Losos lleguen al lugar. Noen francos. No lleguen francos. La Colima ardió en la madrugada del miércoles 28 de mayo de 2026. Atención, atención. 23 vehículos incendiados en cinco municipios distintos. Carreteras bloqueadas desde las 2 de la mañana. Gasolineras cerradas por amenaza directa.

 Comerciantes que llegaron a abrir sus negocios y encontraron el toldo quemado y la cortina retorcida. un repartidor de pan que salió a las 4 de la mañana como todos los días y tuvo que dar media vuelta porque la avenida principal de Tecomán estaba cortada por una camioneta en llamas y cuatro hombres armados que no dijeron una sola palabra, solo señalaron el camino de regreso.

Cinco generadores de violencia detenidos en la madrugada, un objetivo prioritario capturado 3 días antes y 200 elementos federales desplegados por instrucción directa de la presidenta Claudia Shane Bundown antes de que terminara el día. Omar García Harf no estaba en Colima cuando comenzaron los bloqueos.

 estaba donde siempre está cuando una operación de ese nivel se activa frente a una pantalla leyendo los reportes en tiempo real, escuchando la respiración del operativo desde la Ciudad de México, con el folder de inteligencia abierto sobre la mesa y la línea directa con la Armada y la Guardia Nacional activa desde antes de que saliera el Sol.

 Fue él quien autorizó el protocolo de respuesta, fue él quien dio la orden de despliegue y fue él quien horas después se paró frente a los micrófonos y explicó con la misma sobriedad siempre de siempre por qué Colima amaneció en llamas. Pero hay algo que los noticieros no te van a contar. Los narcoblostos de Colima no fueron una reacción espontánea de un grupo desesperado.

 Fueron la primera demostración de fuerza pública de una organización que lleva meses construyendo su propia identidad criminal separada del cártel de Jalisco Nueva Generación. Se llaman los Mcales. Nacieron como el brazo operativo del CJNG en Colima. Y desde la muerte de Nemesio Cuera Cervantes, conocido como como el Mencho, están peleando por convertirse en una organización independiente con plaza propia.

 rutas propias y estructura de mando propia. Lo que pasó en Colima el 28 de mayo no fue el CJNG respondiendo a una detención, fue los mezcales enviando un mensaje a dos destinatarios al mismo tiempo, al gobierno federal que acababa de capturar a sus operadores y al CJNG que todavía pretende tenerlos bajo su órbita.

 Esa pregunta tiene nombre en los archivos de Harfch. Quédate hasta el final de este video porque en los próximos minutos vamos a reconstruir exactamente cómo ocurrió todo, en qué orden, a qué horas y por qué cada paso importa para entender lo que está pasando en el occidente de México en este momento. Primero vamos a ir minuto a minuto desde la captura que detonó todo hasta el momento en que los 200 elementos federales comenzaron a tomar posiciones en las calles de Colima.

 Después vamos a entrar al análisis que ningún noticiero de televisión se va a tomar el tiempo de hacerte. ¿Quiénes son los mezcales? ¿De dónde vienen? ¿Por qué la fractura con el CJ TNG importa más que los autos quemados? ¿Y qué significa para el futuro inmediato del estado más pequeño y más violento del país? Y al final vamos a hablar de algo que los investigadores de la Secretaría de Seguridad tienen sobre la mesa y que todavía no se ha hecho público.

 Algo relacionado con un teléfono celular recuperado en uno de los operativos previos y con un nombre que aparece en ese teléfono y que nadie ha mencionado todavía en ningún medio de comunicación. Si ya estás suscrito a este canal, sabes que no exageramos ni inventamos. Todo lo que vas a escuchar en este video tiene fuente. Si eres nuevo, bienvenido.

Activa la campana antes de que terminemos. Empecemos por el principio. El martes 25 de mayo de 2026, 3 días antes de los narcobloqueos, elementos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ejecutaron un operativo en el municipio de Manzanillo, Colima. El objetivo era un hombre al que la inteligencia federal identificaba como mando operativo de una célula regional con vínculos directos tanto con los mezcales como con estructuras residuales del CJNG que todavía operan en la franja costera del

Pacífico. El hombre fue detenido sin resistencia armada, según los reportes iniciales. Su nombre completo no fue confirmado públicamente en las primeras horas. una práctica estándar en operativos donde la identidad del detenido puede comprometer investigaciones paralelas todavía activas.

 Fue trasladado a instalaciones federales fuera del estado de Colima antes de que terminara la tarde del martes. Esa detención fue el primer evento de la cadena. Lo que no se informó de manera pública en ese momento es que el operativo del martes 25 no fue un golpe aislado. Fue la primera pieza de una secuencia planificada con semanas de anticipación basada en inteligencia acumulada a partir del análisis de patrones de movimiento, comunicaciones interceptadas y registros de transacciones financieras que la Unidad de Inteligencia Financiera había estado

rastreando en Colima desde el primer trimestre del año. La detención del objetivo prioritario del martes fue deliberadamente la primera, no la más importante, porque los analistas sabían que ese movimiento iba a generar una reacción y querían que esa reacción los llevara a los siguientes objetivos. En el mundo del crimen organizado, cuando cae un mando medio, hay tres respuestas posibles. La primera es el silencio.

Nadie reacciona, nadie mueve nada. El grupo absorbe la pérdida y sigue operando con discreción. Esa respuesta es la de las organizaciones maduras, disciplinadas, que tienen suficiente estructura para contener la presión. La segunda respuesta es la violencia interna. El grupo empieza a sospechar de quién habló, empieza a eliminar eslabones propios y la organización se fragmenta desde adentro.

 La tercera respuesta es la demostración de fuerza hacia afuera, bloqueos, quema de vehículos, amenazas públicas, el mensaje de que todavía están ahí y de que tienen capacidad de hacer daño. Los mezcales eligieron la tercera opción, pero no de inmediato. Entre el martes 25 y la madrugada del miércoles 28, hubo 72 horas en que la superficie de Colima parecía tranquila.

 72 horas en que el grupo reorganizó sus mandos, coordinó sus equipos en los distintos municipios y preparó la operación de bloqueos de manera simultánea para maximizar el impacto visual y la presión mediática. Esa capacidad de coordinación silenciosa durante 3 días después de perder un objetivo prioritario es uno de los datos que más preocupa los analistas de la Secretaría de Seguridad, porque no es la respuesta de un grupo improvisado ni de una célula pequeña actuando por impulso.

es la respuesta de una organización con estructura de comunicación funcional, con capacidad logística para movilizar recursos en varios municipios al mismo tiempo y con suficiente disciplina interna para esperar el momento que consideraron más efectivo. Hay algo más en esas 72 horas que todavía no está completamente claro en los registros públicos.

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