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HARFUCH PERSIGUE a JESÚS CORONA tras HUIR DISFRAZADO de POLICIA en MEGAOPERATIVO y se ESCAPA

HARFUCH PERSIGUE a JESÚS CORONA tras HUIR DISFRAZADO de POLICIA en MEGAOPERATIVO y se ESCAPA

Autoridades federales buscan al alcalde de Cuautla, Jesús Corona Damián. Jueves 22 de mayo de 2025, 6:47 de la mañana en Cuautla, Morelos. La operación enjambre desplegó 340 elementos federales en 17 domicili simultáneos, 12 detenidos, cuatro con orden de aprensión confirmada y una silla vacía en el despacho municipal, la del presidente Jesús Corona Damián, que esa mañana no estaba donde debía estar, había desaparecido 40 minutos antes de que tocaran su puerta.

A las 7:12 de la mañana, Omar García Harfuch recibió el reporte desde el centro de mando en Ciudad de México. Leyó el expediente una vez, cerró la carpeta. Activó el protocolo de cerco perimetral en tres municipios, Cuautla, Atlatajucán y Yautepec. La orden era clara. El presidente municipal Prófugo tenía 48 horas de ventaja operativa antes de que las conexiones se movaran.

Había que cerrarlo antes del fin de semana, pero hay algo que los noticieros no te van a contar. 3 meses antes del operativo, en febrero de 2025 ya existía un video. En ese video aparece Jesús Corona Damián sentado en una mesa con manteles blancos frente a un hombre al que los informes de inteligencia llaman el Barbas, operador de alto nivel del cártel de Jalisco Nueva Generación en la zona de Morelos.

 El video circuló en grupos de WhatsApp locales, llegó a manos de la Fiscalía General de la República y Corona Damián, en lugar de esconderse, hizo algo que desarmó el guion. Acudió personalmente a la FGR a denunciar que el CJNG lo estaba amenazando. Esa pregunta tiene nombre en los archivos de Harf. Có un presidente municipal grabado en video con un operador del cártel termina denunciando amenazas del mismo cártel tres semanas después.

 ¿Qué pasó entre febrero y mayo que hizo que Corona dejara de ser el hombre de la mesa con manteles blancos y se convirtiera en el prófugo más buscado de Morelos? Quédate hasta el final porque lo que encontraron dentro de su casa de gestión en Cuautla no cuadra con la narrativa oficial de un alcalde atrapado entre dos fuegos. Los peritos documentaron algo que hace que toda la historia anterior parezca teatro.

 Un cuaderno de pasta azul con anotaciones manuscritas, fechas, cantidades y nombres en clave que los analistas de la Unidad de Inteligencia Financiera reconocieron al instante, porque esos nombres ya habían aparecido en otros operativos, en otras plazas, bajo otra administración que ya cayó. Y hay alguien más, alguien que estuvo en esa reunión de febrero con Corona y el Barbas, alguien cuyo nombre completo está en el expediente, pero cuyo rol todavía no se ha hecho público.

 Los investigadores lo llaman el notario. Salió del restaurante 22 minutos antes que Corona. Las cámaras de seguridad lo captaron subiendo a una camioneta suburban negra sin placas. Desde entonces, silencio. Eso es lo que este video existe para reconstruir minuto a minuto, decisión por decisión.

 Desde el momento en que Corona vio el video de sí mismo circular por WhatsApp hasta la mañana del 22 de mayo, cuando su casa amaneció vacía y la gobernadora Margarita González Sarabia anunció que las sindicaturas tomarían el control de Cuautla y Atlatucan. Porque cuando un alcalde huye 40 minutos antes del operativo, alguien le avisó.

 Y cuando alguien avisa, hay una cadena y esa cadena tiene nombre. Vamos a jalarlo desde el principio. Febrero de 2025, Cuautla mantenía esa calma aparente que caracteriza las ciudades medianas de Morelos, donde el narcotráfico lleva décadas operando con tanta normalidad que dejó de ser noticia. Corona Damián llevaba 8 meses como presidente municipal.

 había ganado la elección de junio de 2024 con un margen cómodo. Su campaña prometía seguridad, obras públicas y gestión transparente. Los discursos eran impecables. Las redes sociales mostraban inauguraciones, entregas de apoyos, recorridos por colonias, todo en orden. Pero en la segunda semana de febrero, un video de 47 segundos empezó a circular en grupos de WhatsApp de Cuautla.

 La calidad de imagen era buena. Se veía que había sido grabado con un celular desde una mesa cercana, probablemente de manera discreta. En el video aparecen tres hombres sentados en una mesa con mantel blanco en lo que parece ser un restaurante de carnes. Uno de ellos es Jesús Corona Damian. Lleva camisa blanca de vestir sin saco.

 Está hablando con gestos calmados, casi amistosos. Frente a él, un hombre de complexión robusta, barba recortada, gorra negra. A su lado, un tercero con lentes oscuros que toma notas en una libreta. El audio del video es inaudible. Hay música de fondo y ruido de cubiertos, pero la imagen habla sola.

 La reunión dura al menos 40 minutos según el metadato del archivo. El video que circuló fue un fragmento, pero ese fragmento bastó. A las 72 horas de la primera filtración, el video ya había llegado a manos de analistas de la Fiscalía Especial en materia de delincuencia organizada, la FEMdo. Los peritos forenses digitales confirmaron que no había manipulación.

 La geolocalización del video indicaba un restaurante en la carretera Cuautlactepec, cerca del entronque con Cocoyoc. El reconocimiento facial identificó a Corona sin margen de error. El segundo hombre coincidía con el perfil de un operador regional del CJNG, conocido en los expedientes como el Barbas, nombre real aún bajo reserva, vinculado a operaciones de extorsión, cobro de piso y distribución de cristal en la zona oriente de Morelos.

 El tercero, el hombre de los lentes oscuros con la libreta, quedó marcado en el expediente como sujeto por identificar. Ese sujeto es el que los investigadores ahora llaman el notario. La reacción de Corona fue inesperada. En lugar de negar, de alegar montaje, de contratar abogados para desmentir públicamente, tomó una ruta que desconcertó a todos.

 El 19 de febrero de 2025, 11 días después de que el video empezara a circular, Jesús Corona Damián acudió personalmente a las oficinas de la Fiscalía General de la República en Cuernavaca y presentó una denuncia formal. El contenido de esa denuncia, según fuentes con acceso al expediente, afirmaba lo siguiente. Corona declaró que había sido contactado por miembros del cártel de Jalisco Nueva Generación a mediados de enero.

 Le exigían reunirse. Las amenazas eran específicas. Si no acudía, habría consecuencias contra su familia y contra funcionarios de su gobierno municipal. Corona aseguró que acudió a la reunión bajo coacción, que intentó grabar el encuentro con su propio celular, pero que se lo decomizaron al entrar, que la conversación giró en torno a exigencias de cooperación en temas de seguridad pública municipal, específicamente en el nombramiento de mandos policiales y en la asignación de rutas de recolección de basura. Basura. Ese detalle es clave

porque en Morelos, como en muchos estados del país, el control de las rutas de recolección de basura significa control territorial, significa saber qué se mueve, por dónde, a qué hora, significa tener ojos en cada colonia sin levantar sospecha y significa en muchos casos rutas alternas para mover material ilícito bajo la cobertura de un camión de basura oficial.

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