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Prestigioso chef de Barcelona descubre que su prometida desviaba las ganancias del restaurante para pagar las deudas ocultas de su expareja

 Prestigioso chef de Barcelona descubre que su prometida desviaba las ganancias del restaurante para pagar las deudas ocultas de su expareja

Acto I: El ingrediente que no cuadra

(El sonido ambiente es el caos controlado de una cocina de alta gama: el tintineo de sartenes, el fuego vivo y las órdenes rápidas. Mateo repasa un plato con obsesión).

Mateo: ¡Andrés! El crujiente de algas del bogavante está un milímetro más grueso hoy. El cliente de la mesa cuatro viene desde Tokio solo por este plato. No podemos fallar.

Andrés: (Riendo levemente) Oído, chef. Eres un psicópata del detalle, Mateo. Por eso tenemos la estrella que tenemos. Relájate un segundo, que te casas en tres meses.

Mateo: (Sonríe, limpiando el borde de un plato) Precisamente por eso. Quiero que todo sea perfecto. Valeria se merece el mejor banquete, la mejor vida… lo mejor de todo.

Andrés: Hablando de Valeria… ¿Has hablado con ella sobre los proveedores de la Boquería? El viejo Joan me ha dado un toque antes de empezar el servicio.

Mateo: ¿Joan? ¿Por qué? Si le pagamos siempre a mes vencido.

Andrés: Ya, bueno… Dice que llevamos dos meses de retraso. Que aprecia tu cocina, pero que el negocio es el negocio.

Mateo: (Frunciendo el ceño) Qué raro. Valeria lleva las cuentas al día. Habrá sido un error de la transferencia bancaria. Luego le pregunto. ¡Marchando una de lubina!

Acto II: Cuentas que no son cuentos

(Horas más tarde. La cocina está en silencio. Mateo entra en el despacho del restaurante. Valeria está frente al ordenador, tecleando rápido. Al ver entrar a Mateo, cierra una pestaña del navegador con prisa).

Mateo: Hola, mi amor. Te has quedado hasta tarde.

Valeria: (Un poco sobresaltada, forzando una sonrisa) ¡Hola, cariño! Sí, ya sabes… cuadrando los balances de final de mes. El coste del marisco ha subido y estoy haciendo encaje de bolillos.

Mateo: Ya. Oye, me ha dicho Andrés que Joan, el de las verduras y setas, está preocupado por un retraso.

Valeria: (Esquivando la mirada, buscando unos papeles) Ah, sí… un problema con la banca online. Las nuevas normativas de seguridad de la cuenta de empresa, un dolor de cabeza. Mañana mismo queda liquidado, no te preocupes.

Mateo: Confío en ti a ciegas, lo sabes. (Se acerca y le besa la frente) Por cierto, he estado mirando los ingresos de este fin de semana. Hicimos pleno el viernes y el sábado. ¿Has visto qué números?

Valeria: (Tensa) Sí… bueno, las comisiones de las plataformas de reserva nos están comiendo vivos, Mateo. No es tanto como parece en bruto.

Mateo: (Extrañado) ¿Tanto se llevan? Pensé que el margen este mes era excelente. De hecho, quería comentarte si podemos empezar a mirar el depósito para la casa de Begur. Esa que tanto te gusta frente al mar.

Valeria: (Con un tono de voz apagado, casi culpable) Quizás… quizás deberíamos esperar un poco, Mateo. No es el momento de descapitalizarse.

Mateo: ¿Esperar? Pero si L’Ànima está en su mejor momento. ¿Pasa algo que no me estés contando, Valeria?

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