Posted in

Durante más de 40 años, Lola Beltrán guardó un secreto sobre el hombre que marcó su corazón para siempre VL

Durante más de 40 años, Lola Beltrán guardó un secreto sobre el hombre que marcó su corazón para siempre

Ciudad de México. Año 1996. Hospital español. Piso 4. Habitación 402. Una mujer de 65 años está acostada en una cama de hospital conectada a máquinas que monitorean su corazón, su respiración y su presión arterial. Su nombre es Lola Beltrán. Lola la Grande, la voz más importante de la música ranchera mexicana y está muriendo de un derrame cerebral.

Y a su lado está su hija María Elena, de 40 años, sosteniendo su mano y llorando. y Lola con dificultad para hablar le dice a su hija, María Elena, tengo que contarte algo. Antes de morir, un secreto que guardé durante 40 años y que nunca le conté a nadie. Y María Elena le dice, “¿Qué secreto, mamá?” Y Lola con lágrimas en los ojos le dice, “Hubo un hombre,

el amor de mi vida, con quien estuve durante años en secreto y con quién quería casarme, pero nunca pude. Porque él ya estaba casado y tenía hijos y no podía dejar a su familia. Por mí y yo lo amé durante toda mi vida. Y por eso nunca me casé, porque después de él nunca pude amar a nadie más. Y María Elena quedó en shock y le preguntó, “¿Quién era mamá? ¿Quién era ese hombre?”

Y Lola cerró los ojos y susurró, Alfredo Hill, el compositor. Él fue el amor de mi vida. Y dos horas después, el 24 de marzo de 1996, a las 5:30 de la tarde, Lola Beltrán murió a los 65 años, llevándose a la tumba un secreto que había guardado. durante 40 años. Y hoy les voy a contar toda la historia de Lola Beltrán y el amor imposible que marcó su vida

para siempre. una historia de pasión secreta, de sacrificio y de un amor que nunca pudo ser. Pero primero tenemos que conocer quién era Lola Beltrán. María Lucila Beltrán Ruiz nació el 7 de marzo de 1932. En Rosario, Sinaloa, en una familia muy humilde, su padre era campesino y su madre ama de casa. Y desde muy niña Lola mostró un talento excepcional para cantar.

tenía una voz potente, profunda y llena de sentimiento. Y a los 13 años, en 1945, Lola se mudó a la Ciudad de México para perseguir su sueño de ser cantante. Y durante años trabajó durísimo cantando en cantinas, en fiestas y en la radio para sobrevivir. Y en 1954 es menor que numeral uno. Uno numeral es mayor que cuando tenía 22 años.

Lola tuvo su gran oportunidad. Fue contratada por la XCEW, la estación de radio más importante de México y ahí grabó su primera canción, La cigarra. Y fue un éxito masivo. Y la canción La cigarra se convirtió en un himno de la música mexicana y Lola Beltrán se convirtió en una estrella de la noche a la mañana y durante los años siguientes, de 1954 a 1956, Lola grabó decenas de canciones.

Cucurrucucu. Paloma, paloma negra, la rielera. Qué bonita es mi tierra. Y todas fueron éxitos. y se convirtió en la voz más importante de la música ranchera, superando incluso a muchos hombres en un género dominado por hombres. Y en 1956, cuando Lola tenía 24 años y estaba en la cima de su fama, conoció a un hombre que cambiaría su vida para siempre.

Su nombre era Alfredo Hill, un compositor y director musical de 32 años, alto, guapo, elegante y con un talento enorme. Para la música, Alfredo había escrito algunas de las canciones más famosas de la época y trabajaba con los artistas más importantes de México. Y cuando Lola y Alfredo se conocieron, en una sesión de grabación hubo una conexión instantánea, química, pura,

entre los dos y empezaron a trabajar juntos y pasaban horas en el estudio componiendo canciones, arreglando melodías y hablando de música. Y poco a poco se enamoraron profundamente, pero había un problema enorme. Alfredo estaba casado con una mujer llamada Guadalupe y tenía tres hijos y era católico devoto y no creía en el divorcio.

Y cuando Lola se dio cuenta de que se estaba enamorando de un hombre casado, intentó alejarse, pero no pudo. Y Alfredo tampoco pudo. y una noche, en septiembre de 1956, después de terminar una sesión de grabación, Alfredo le confesó a Lola, “Lola, me estoy volviendo loco. No puedo dejar de pensar en ti. Sé que está mal.

Sé que estoy casado y que tengo hijos, pero te amo y no puedo evitarlo. Y Lola con lágrimas le respondió, yo también te amo, pero esto no puede pasar. Tú tienes una familia y yo no quiero ser la otra mujer. No quiero destruir tu matrimonio. Y Alfredo le dijo, “No vas a destruir nada. Mi matrimonio ya está roto. Hace años mi esposa y yo vivimos como extraños.

Solo seguimos juntos por los niños, pero no hay amor entre nosotros. Y Lola, aunque sabía que estaba mal, no pudo resistirse y esa noche se besaron por primera vez y empezó un romance secreto que duraría 20 años. Y durante esos 20 años, de 1956 a 1976, Lola y Alfredo fueron amantes. En secreto, se veían en hoteles discretos, en casas de amigos

y en el estudio de grabación. cuando nadie más estaba ahí y su amor crecía cada día y Alfredo le escribía canciones a Lola, canciones hermosas llenas de amor, que Lola cantaba en público, sin que nadie supiera que eran para ella. Y cada vez que Lola cantaba esas canciones, estaba cantándole a Alfredo y él lo sabía y la miraba desde el público o desde el estudio con lágrimas en los ojos.

Y durante esos 20 años, Alfredo le prometió a Lola muchas veces que iba a divorciarse de su esposa y casarse con ella. Y Lola esperaba y esperaba. Pero Alfredo nunca se divorció. Porque cada vez que estaba a punto de hacerlo, pensaba en sus hijos y no podía. Y Lola, aunque sufría, lo entendía porque lo amaba. Demasiado. Es menor que numeral uno.

Uno numeral es mayor que Y aceptaba. vivir en las sombras con tal de estar con él. Y durante esos años, Lola tuvo varios pretendientes, hombres famosos que querían casarse con ella, actores, cantantes, empresarios. Pero Lola los rechazaba a todos porque su corazón le pertenecía a Alfredo. Y en 1960, cuando Lola tenía 28 años, quedó embarazada de Alfredo.

Y cuando le dijo, Alfredo quedó aterrado porque no podía reconocer a ese bebé sin destruir su familia y le dijo a Lola, “No puedo reconocer a ese bebé. Mi esposa lo descubriría y mis hijos me odiarían. Pero voy a apoyarte económicamente y voy a estar ahí para ti y para el bebé en secreto. Y Lola, aunque le dolió, aceptó.

Read More