
El caso de la muerte de Yulitza Tolosa, ocurrido en una clínica estética de fachada conocida como “Beauty Láser”, ha sumergido a la sociedad colombiana en una profunda consternación. Lo que comenzó como un procedimiento estético rutinario terminó en una tragedia que hoy, meses después, continúa revelando capítulos cada vez más oscuros y perturbadores. Recientemente, desde una sede del Servicio de Investigación Penal en Guanare, Venezuela, han surgido testimonios que buscan cambiar la narrativa de los hechos. María Fernanda Delgado, propietaria del centro estético, ha roto su silencio a través de su familia, alegando haber sido víctima de una coacción extrema por parte del anestesiólogo que participó en la intervención.
De acuerdo con el relato proporcionado por Michelle Delgado, hermana de la detenida, María Fernanda sostiene que no se encontraba en el establecimiento durante el procedimiento quirúrgico de la víctima. Según sus palabras, ella habría salido temprano esa mañana para atender asuntos personales, incluyendo una visita al gimnasio y los preparativos para el cumpleaños de su sobrino. Fue solo a través de una comunicación con una conocida de Yulitza que ella tuvo noticias de que algo no marchaba bien, ya que la paciente había salido del quirófano en un estado de somnolencia preocupante.
El punto de quiebre en este testimonio ocurre al momento en que, según María Fernanda, el anestesiólogo —identificado solo como “Leo”— tomó el control de la situación. Al llegar al establecimiento y encontrarse con un escenario crítico donde la paciente mostraba síntomas de un colapso grave, el ambiente se transformó en un entorno de violencia absoluta. María Fernanda asegura que, al intentar buscar ayuda médica profesional o llamar a una ambulancia, se encontró con la negativa tajante del anestesiólogo. Fue en ese momento cuando el médico, esgrimiendo un arma de fuego, habría amenazado a los presentes, advirtiéndoles que, de no seguir sus instrucciones para trasladar el cuerpo, sus familias —y específicamente sus hijos— sufrirían las consecuencias.

La narrativa presentada por la hermana de la detenida sugiere que, bajo una presión psicológica insoportable y el miedo a una represalia fatal, se vieron obligados a trasladar a la víctima en un vehículo particular. Según el testimonio, durante el trayecto hacia un hospital, la intimidación con el arma de fuego continuó, forzando a los implicados a seguir adelante con el plan impuesto por el anestesiólogo, quien en ese momento habría dictado que “sin cuerpo no había delito”. Este relato coloca a la dueña del centro no como la autora intelectual de una tragedia, sino como un eslabón que fue forzado a participar en la manipulación de la evidencia tras un evento que, en su origen, pudo ser una negligencia médica de proporciones desastrosas.
Es importante resaltar que las autoridades colombianas, que llevan la investigación principal, han enfrentado el desafío de desarticular no solo este caso, sino una red de clínicas estéticas clandestinas que operan sin los estándares de seguridad necesarios. Los peritajes de medicina legal han arrojado detalles desgarradores sobre la condición de la víctima, indicando múltiples lesiones y fracturas, lo cual contradice la versión de un procedimiento estético convencional. Ante esto, la defensa y la familia de María Fernanda enfatizan que, si bien ella reconoce su responsabilidad por haber permitido que los hechos tomaran el rumbo descrito, niegan rotundamente cualquier participación en actos de violencia física contra Yulitza Tolosa.
El impacto emocional de este caso trasciende lo legal. La familia de María Fernanda Delgado hace un llamado público, solicitando que el proceso judicial se lleve a cabo en Venezuela, donde actualmente se encuentra detenida junto a su pareja. Argumentan que la justicia debe prevalecer, pero expresan su preocupación por la dificultad de mantener el vínculo familiar y la protección de sus hijos si es trasladada a Colombia para enfrentar un juicio. Esta petición ha generado reacciones divididas en la opinión pública, dividiéndose entre quienes exigen un castigo ejemplar en el lugar de los hechos y quienes consideran que, ante la compleja red de criminalidad revelada, cada testimonio es vital para capturar al verdadero responsable: el anestesiólogo, quien hasta la fecha permanece prófugo de la justicia.
Más allá del testimonio de la defensa, el caso de “Beauty Láser” ha dejado una cicatriz abierta en la confianza de miles de mujeres que buscan mejorar su apariencia física. Las palabras transmitidas por la hermana de la detenida incluyen un mensaje de arrepentimiento y una advertencia severa para la población: no poner la salud en manos de quienes operan al margen de la ley. La desesperación de María Fernanda al pedir perdón a la familia de Yulitza y al país entero, sumada a la súplica de las autoridades para localizar al anestesiólogo fugitivo, subraya la gravedad de una industria que, sin la debida regulación, se convierte en un terreno fértil para el crimen.
La investigación continúa desarrollándose en ambos países, con una cooperación binacional que busca esclarecer los detalles de una noche que, para la familia de Yulitza Tolosa, solo representa el inicio de un camino hacia la búsqueda de justicia. Mientras tanto, el testimonio de María Fernanda Delgado desde la prisión se suma a las piezas de un rompecabezas que, lejos de cerrarse, abre interrogantes sobre la seguridad, la ética médica y los límites de la responsabilidad cuando el miedo se convierte en el motor principal de las acciones humanas. La verdad sobre la tragedia de “Beauty Láser” sigue siendo una herida abierta en la sociedad, y la captura del anestesiólogo mencionado se ha convertido en la prioridad máxima para garantizar que este caso no quede en el olvido.
Acá vienen llegando a la sede del Servicio de Investigación Penal en Guanare los dos personas detenidas, María Fernanda Delgado y Edison Torres. Ellos vienen, ellos son Edison Torres y su esposa María Fernanda Delgado, cuando llegaban a la sede del Servicio de Investigación Penal de la Policía del Estado de Portuguesa en Venezuela.
María Fernanda era la dueña de Beauty Láser, el lugar en donde perdió la vida Juliaxa Tolosa, un caso que ha conmocionado a Colombia y cada vez aparece más información, por ejemplo, de medicina legal, que Yuliaxa recibió 11 con objeto cortopunsante y múltiples fracturas. Bueno, hace solamente unos días nos contactamos con María Fernanda Delgado en el lugar donde está detenida en Venezuela y ella les dijo que las cosas que están diciendo no son así y que ella quiere contar su versión.
Cuando le solicitamos a la policía que queríamos entrevistarla, hacer una videollamada, no nos lo permitieron y nos dijeron que este era un caso que tenía la fiscalía venezolana. Entonces nosotros nos comunicamos con Michel Delgado, la hermana de María Fernanda, muy cercanas las dos. Michelle nos dijo que este fin de semana iba a ir, iba a viajar de el estado de Barinas, donde vive, hacia Portuguesa para visitar a su hermana.
Y nosotros le enviamos varias preguntas que ella, María Fernanda, escribió en un cuader y también le contó muchos detalles a su hermana. En estos momentos tenemos a Michelle Delgado, aquí en más allá del silencio. Michelle, ¿cómo estás? Hola, Rafa. Bien. Gracias por aceptar nuestra comunicación y vamos a comenzar. ¿Qué te dijo tu hermana? que había sucedido ese día donde estaba ella.
Ella me contaba que ella no estaba en el lugar. Ella salió temprano. Ella dice que salió sobre las 12 más o menos, que ella se fue para el gimnasio. Ella también se fue a organizar la fiesta de mi sobrino, porque mi sobrino estaba cumpliendo años al otro día. Entonces ella lo que hablábamos, lo que ella me dice es que ella no estaba en el lugar cuando operaron.
Ella ni sabía que ese día la señora Yulita Tolosa se iba a operar. Ella se enteró que la señora se había operado porque la amiga de la señora Yulitza Tolosa Estefanía le escribió que la otra muchacha que estaba ya acompañando a Julitza le había dicho que Julitza había salido como sonnoliente, o sea, no estaba como bien, pues que estaba muy pálida, que ella no entendía por qué había salido así.
Entonces mi hermana le preguntó, le dijo, “Estefanía, eh, las señoras Yulitza consume.” Entonces Estefanía le dijo, “No, ¿cómo crees? Es una señora de 52 años.” Mi hermana le dice, “No, porque como varias de ustedes se han operado, pues eh son consumidoras igual que Estefanía, pues entonces ella pensó que de repente la señora también consumía porque pues como son amigas y eso pues uno nunca sabe.
” Y ya que mi hermana dice que cada vez que se hacían un procedimiento y consumían pasaba eso, que de repente se, o sea, salieran mal pues del procedimiento. Y entonces, entonces ella me dice que ella no estaba, que ella pueden corroborar en el centro comercial en o en el gimnasio donde ella iba, eh, se llama Marfik, creo que se llama, que de las 3 a 3:30 pueden colaborar que ella estaba en el gimnasio, que ella no estaba allá.
Ella le dijo a Estefanía que se acercara al lugar, o sea, la estética, que fuera a ver a su amiga. Ella le mandó sus mensajes. Como Estefanía no le dijo más nada, pues ella creyó que Estefanía había ido al lugar. Ella pues como no le avisaron nada, creyó que la señora Yulita estaba mejor, pero ya que no le notifican si siguió mal o siguió bien nada, no le dijeron nada.
Ella siguió haciendo sus susaceres, pues sus cosas, lo que ella tenía al pendiente ese día. Entonces ella me dice, “No, este, Michelle, yo no estaba, yo eh no estaba. Normalmente, pues ya casi no me la pasaba en en la clínica. Yo salía en la mañana, llegaba por la noche, solo pasábamos a ver qué procedimientos habían habido, o sea, para la contabilidad del de la estética.
Eh, me dijo, y yo este ese día pues me enteré porque cuando yo llegué en en la tarde, yo llegué con un pastor porque tenía una visita. Ella me dice que cuando estaban ahí en la visita con el pastor, eh, subió una de las masajistas a decirle que bajara porque había sucedido algo, que bajara porque pues la señora estaba mal.
Pues cuando ella bajó, la señora estaba vomitada, entonces ella también había llamado a los doctores y los doctores también llegaron y ella me dice que ahí le tomaron el oxímetro, con el oxímetro le este le miraron que ella tenía signos vitales y eso. Entonces ella le dijo que la sacaran para el hospital, pues que llamaran una ambulancia, algo y el anestesiólogo le dijo que no, que no había chance que sacaran el carro del parqueadero, porque ellos ahí no tenían donde guardar el carro sino en un parqueadero.
Y entonces, entonces ella me dice que el anestesiólogo de, o sea, de le dijo a ellos que sin cuerpo no había delito, pues que si la señor de repente eh asustado en el momento que él pensó que de repente le iba a pasar algo a la señora Yulita que él decía era eso, pues, pero la señora marcaba signos vitales.
Ahí fue cuando sacaron eh mi cuñado trajo el carro, ellos bajaron y sacaron a la señora y se fueron en el carro. ¿Quiénes iban dentro del carro? Según lo que dice tu hermana dentro del carro Einson, mi cuñado iba adelante manejando y ella iba de copiloto. Atrás se montó el anestesiólogo, eh, la señora Yulita y el médico cirujano que él, o sea, él aquí sí es médico, está certificado que es médico porque entre los redes y todo dicen que es un barbero, pero no es un barbero, es un médico.
Entonces ahí que ellos se fueron en el carro iban hacia el hospital Mais de ahí de Bogotá, el hospital Meet. Ajá. En ese hospital. Entonces ella me dice que cuando iban en el carro, el anestesiólogo sacó un arma. ¿Qué arma? Una pistola. Que él del bolso que él cargaba el sapo una pistola, ¿ve? Entonces que él los empezó a amenazar que si no hacían lo que él decía, que él los le iba a matar a los niños.
Imagines, son tres niños tiene mi hermana yon tiene dos aparte. O sea, ellos debesen asustados que los iban a ellos iban a hacer lo que él dijera. Ya me cuentas a dónde llevaron el cuerpo y por qué. Tú me estás diciendo que de acuerdo a lo que te dijo tu hermana María Fernanda en donde está detenida, Yulicia tenía signos vitales cuando salió del lugar.
Ajá. Ella me dice que la señora marcaba signos vitales en el oscímetro. ¿Quién era este anestesiólogo? Leo. Ella me dice a lo jugadaban así. Leo. Ella no sabe el nombre. Como te digo, pues ella a la clínica pues no iba mucho, pues no sabía, porque ahí normalmente el anestesiólogo era otra persona, ¿quién? Esa persona no estaba porque ella estaba de de reposo.
Y ese día fue el doctor Leo, el anestesiólogo, que ellos llamaron para que fuera anestesiar a los procedimientos que había ese día. ¿Ese anestesiólogo iba de vez en cuando o era la primera vez que iba? No, él iba a veces cuando, o sea, pasaba que no iba la muchacha que en sí era la anestesióloga, él iba y era el que anestesiaba ese día.
Ella me dice que había ido como unas, dos, tres veces. Pero me estás diciendo que la dueña del lugar, tu hermana, no sabía cómo se llamaba el anestesiólogo? No, porque es que eso lo llevaba era la esteticista Viviana. Ella era la que siempre llevaba los las órdenes. Pues cuando de repente no iba la muchacha, ella era la que llamaba, ella era la que se comunicaba.
Entonces sale Yulixa con signos vitales, se ve un vehículo, cuando la van sacando a ella, ella iba con vida. Sí, que ella iba con signos vitales. Y me estás diciendo que cuando se subieron al vehículo y la iban a llevar al hospital de Masin en el sur de Bogotá, él sacó una pistola. Sí, porque ella, mi hermana me dice que él sacó la pistola porque ella se puso mala en el carro.
¿Quién? La señora Yulita que se puso mala. Y entonces que él se asustó, pues, y lo que él hizo fue sacar un arma y apuntarles y decirle que no, que la señora se había muerto en el carro, pues que la señora iba ahí, que porque ellos la iban a auxiliar, que la iban a lar para el hospital. Cuando ella dice, él empieza a decir, “No, que la señon a darle reanimación y ahí no, o sea, por eso eh en los estudios salen que la señora tenía unas costillas partidas porque la estaban tratando de reanimar.
Ellos estaban tratando de Y entonces ahí cuando iban en el carro, cuando él vio que la señora pues ya no iba con porque desde temprano que se le habían dicho a las amigas que iban a llamar una ambulancia o algo así, este, ellos no hicieron nada, pues el anestesiólogo que no, que se esperaran que ellos la iban a estabilizar, pues porque ellos decían que era algo de repente que pasaba con alguna paciente y ellos la estabilizaban y ya no pasaba, pues como ellos la daban de alta el mismo día, entonces pues ellos creyeron que ellos
dejándola ahí porque ella la bajaron a piso, pues la dejaron los cuartos y ellos mismos están en observación que las amigas tenían que estar con ella porque una de las normas de ahí que era que tenían que llevar acompañante y estar con ellos ahí y los doctores no se podían ir hasta que la paciente no se fuera de alta y estuviera bien.
Y las amigas no estuvieron, a las amigas se fueron, la dejaron sola, algo que no podían hacer porque si su amiga estaba ahí acompañándola y ella la había en ese estado, ¿por qué no llamó una ambulancia de una vez? Como mi hermana le escribió a Estefanía, “Aj, pero ¿por qué no llamaron una ambulancia si yo no estaba, usted por qué no me avisaron?” O sea, usted me avisó, pero luego no me contestó, no me dijo más nada.
¿A quién te refieres? Estefanía, la amiga de la señora Yulitza, que ella también era amiga de mi hermana. ¿Cuál era la relación de las amigas con Beauty Láser? ¿Con tu hermana? ¿Y ellas qué? ¿Buscaban? Clientes qué hacían. Estefanía era la ella le acomodaba las pestañas a mi hermana, las cejas y eso, a la a mi hermana y a las muchachas de los masajes, a la mamá de mi hermana, incluso yo, ella la conocí cuando estuve en Bogotá, que yo me hice un procedimiento a Estefanía.
Eh, yo fui hace aproximadamente año y medio y ella ya ella iba y le acomoda las pestañas a mi hermana y eso. Y de ahí fue donde yo la conocí, o sea, la vi que ella fue, le arregló y mi hermana me la presentó, me dijo, “Mira, ella es Estefanía, la muchacha que me arregla las pestañas que no sé qué.” Y ella pues ella le mandaba clientas a mi hermana, le mandaba pacientes, pues, a las amigas de ella.
ella le que no, que ella se había operado, que ella había salido bien, porque es que literalmente pues mi hermana ese era su emprendimiento y obvio mi hermana dice que eso se salió de control, o sea, de que ella no entiende qué pasó en realidad porque ella nunca estuvo ahí, como ella se fue temprano y a ella pues no le avisaron de que ella de que la señora, o sea, le avisaron en el momento cuando salió que ella estaba mal, pero luego no le dijeron más nada.
Luego ella se enteró fue cuando ella estaba en la visita que la muchacha subió y la llamó y cuando ella bajó pues la señora estaba vomitada y estaba mal. Pues, ¿cómo se veía ella? ¿Qué te dijo que le estaba pasando a Julita? No, pues ella dice que la señora estaba vomitada y que se miraba pues mal. Por eso ella le dijo al anestesiólogo que llamaran una ambulancia.
Entonces él me dice eh que, o sea, ella me dijo que el anestesiólogo le dijo que no daba chance de llamar una ambulancia, que que sacaran el carro de ellos del parqueadero, que estaba ahí mismo. Y ahí sígueme contando hacia dónde se dirigen después de que sacaron a Yulixa. Después que sacaron a Yulitza, que iban a al hospital, pues la señora se quedó sin signos vitales en el carro y ella me dice que ellos del, o sea, el susto de ver que él los estaba amenazando, porque supongo que él me él se, o sea, él se imaginó en él que eso
iba a suceder de repente, pues porque la señora iba mal, porque como él les repetía a ellos que sin cuerpo no había delito y que él les decía eso, que no se preocuparan, que sin cuerpo no había delito. El tema de la pistola para muchas personas seguramente va a ser algo difícil de creer. Sí, claro.
Es algo que Pero imagine mi hermana por la vida de ella y por los niños. ¿Y por qué toman la vía hacia Girardob? dijo, “Mire, del miedo que nosotros teníamos, él nos dijo que nos saliéramos de Bogotá y que agarráramos ruta.” Y ellos agarraron ruta cuando iban en la ruta, que ella dice que ella le pedía a Dios que ojalá se consiguieran con un con un alcabala, o sea, con un retén de la policía, con un retén de la policía para ellos poder, o sea, ver que ellos iban ahí, que llevaban el, o sea, llevaban a la señora que se le había fallecido en el
carro y que ese hombre iba con esa arma. Ella me dice que, o sea, ella le pedía a Dios que ojalá los parara alguna policía, algo, incluso en donde la velocidad del carro, tú sabes que allá no pueden andar con mucha velocidad y así pues los retenes lo paran de repente y que ellos iban y no, o sea, no podía pues porque ellos iban ahí, no consiguieron a ningún reten de camino.
Y el anestesiólogo Leo les estaba apuntando constantemente con el arma. Sí, porque él iba ahí en el carro, él iba en la parte de atrás y apuntaba al doctor y apuntaba a los dos que iban manejando. Y de ahí, ¿qué te cuenta que siguió sucediendo? Ella me dice que ellos llegaron al lugar, o sea, que ellos iban y que él le dijo que se pararan ahí, eh, que ella dice que es una recta, que ellos se pararon ahí, que diera la vuelta y se parara.
Ellos se quedaron dentro del carro y los doctores se bajaron con el cuerpo de la señora Yulita y ellos se, o sea, que duraron un rato pues para allá y ella se quedó en el carro con mi cuñado y de ahí siguieron una vez más para Bogotá, se regresaron y ella dejó los doctores en una gasolinera ahí en la Boyacá a los dos al mismo tiempo.
Ajá. Ellos se quedaron ahí y ella se fue a recoger los niños del miedo, porque como ella ya los había dejado, ella del miedo fue y buscó los niños y ahí fue donde ella agarró carretera para Cúcuta y se fueron para Cúcuta todo el tiempo. ¿Y por qué no llamaron a las autoridades? ¿Por qué no llamaron a la policía si ya no tenían la pistola amenazante? Porque es que ella nada más se trajo fue a los niños de ella.
Me refiero es una vez que deja a Leo que tenía la pistola y al otro doctor, ¿por qué ahí no llamaron a la policía y por qué no le dijeron a las autoridades qué había pasado, dónde la habían dejado? Si ella está diciendo pues que trató de actuar correctamente, pues de repente los nervios, el susto, como yo le digo, o sea, ella hizo eso porque como el anestesiólogo lo que estaba amenazando, entonces de repente ella pensaría que no le iban a creer, o sea, que ellos en el momento pues si iban a poner la denuncia o ellos iban a
llamar a la policía, pues el miedo de ella era que la detuvieran allá y le quitaran los niños y de ahí salen para Cúcuta. Ajá. Y se fueron hasta Cúcuta y dejaron el vehículo en Cúcuta. Sí, ellos dejaron el vehículo donde una señora ahí en Cúcuta y siguieron a Portugués. Ajá. Ellos cruzaron acá a Venezuela y siguieron su camino.
¿Y por qué ella trató de deshacerse de ese vehículo? Llegaron dos personas de Venezuela para llevarse el vehículo y desaparecerlo. No, no era que ellos iban a desaparecer el vehículo. Lo que pasa es que ella lo dejó guardado donde una señora ahí en Cúcuta. Entonces, la señora, cuando ella se enteró la señora de la noticia, porque la señora no sabía, ella le escribió a mi hermana que por favor sacar ese vehículo de la casa de ella.

Entonces, cuando mi hermana manda al taxista, porque mi hermana fue la que localizó al taxista, ella lo se comunicó con él y le dijo que le hiciera una carrera al tío de ella para San Antonio, ahí a Júputa. Entonces ella le dijo al al taxista que lo llevaré eso. salió que sí que estaba bien, pero ella se estaba comunicando con la señora para que la señora entregara el carro y ellos lo sacaran de ahí, lo dejaran botado en algún otro lado donde la policía lo consiguiera, porque eso era lo que ellos iban a hacer.
Eso no es lo que ellos están diciendo. Ellos dijeron que eh ella les había dado instrucciones de que desapareciera en el vehículo, ¿no? Ellos los tenían era que sacar de ahí porque la señora quería que sacaran el vehículo de ahí. Porque la señora pues se podía meter en algún problema, qué sé yo. V.
Entonces, pues la idea era que lo sacara de donde la señora y lo dejaran por ahí votado para que la policía lo consiguiera, porque la policía supo dónde estaba el vehículo porque la señora los llamó porque si no, pues ellos no fuesen conseguido el vehículo. Ellos llegaron, según la policía, prácticamente de incógnitos.
No se les veían los rostros, llegaban con instrucciones de que no se les vieran sus caras por instrucciones supuestamente de su hermana. Ella solo le dijo al tío de ella que sacara el carro de allá, o sea, que sacaran ese carro de allá, pues, porque como la señora le estaba escribiendo y te escribía y le escribía, entonces para que ella sacara el carro.
Y pues cuando ellos llegaron, la policía estaba ahí cuando ellos le dieron que al control, porque ellos ni siquiera se subieron al carro, ellos no tocaron el vehículo en ningún momento. Una de las preguntas que le enviamos a tu hermana es, ¿de qué se arrepiente? ¿Qué te contestó? No, ella me dice que ella se arrepiente de todo, que si ella pudiera retroceder el tiempo no hiciera nada de eso.
Porque por lo que ella luchó por tanto tiempo, por lo que ella trabajó, su sudor, sus lágrimas de sacar sus hijos adelante, ella dice que no fuese dejado que algo de eso fuese pasado. algo doloroso porque por muchos años que ella, o sea, está ahí porque cuando ella, ¿por qué no? Porque todo el mundo dice que no, que ella tenía carros, que ella tenía casa, que todo lo que construyó en tan poquito tiempo, no, las cosas no son así.
Ella trabajó mucho por eso, porque eso era su sueño. Es un sueño de todo extranjero llegar a otro país y de ver que ella estaba yéndole bien. Pues es difícil, es muy difícil todo lo que ha sucedido porque tanto para ella como para los niños como para nosotros como su familia nos ha sido muy difícil. De verdad es una situación muy difícil porque fue algo que se salió de control, o sea, algo que no.
Ella me dice que si ella pudiera regresar el tiempo no dejara que algo de eso pasara. Esto había sucedido anteriormente allá en Beauty Ler. En la estética de ella nunca había sucedido algo así. Ninguna paciente se había puesto mal, nunca nada. Pero ellos no tenían permiso de llevar a cabo operaciones de esa manera. No, ellos tenían el permiso de la estética como tal.
¿Qué le manda a decir ella a los familiares de Yuliaxa? Ella me dijo que ella les pedía disculpa, incluso ella me escribió un mensaje para ellos. ¿Qué dice el mensaje? Le pido perdón a todo el país y a mis empleadas y personalmente a la familia de la señora Julit por lo sucedido, pero ante los ojos de Dios nunca quisieron hacerle nada.
Aparte mi hermana pues ya no era la cooperada, ya simplemente era su la figura de la clínica. Pues dice, “Nosotros no pusimos hacerle daño a nadie. De esto pueden dar testimonios mis pacientes que me conocen como una persona honrada y trabajadora, que yo no supe lo que estaba pasando ese día. Al igual que muchos otros, yo ya no pertenecía ahí ni bajaba.
No quiero culpar a nadie porque aún no sé la muerte de la señora Yudita, pero a mi interrogante es por qué las amigas nos llamaron una ambulancia. La amiga que tuvo todo el día con ella esperó que los médicos se fueran para dejarla sola. ¿Acaso ella le dio algún medicamento? Dice ella, porque ella dice que algo tuvo que haber pasado, porque ellas se fueron después que los médicos se fueron si ellos me dijeron que no se tenían que ir, que tenían que acompañar a la señora.
Entonces ella dice que ella públicamente les pide perdón a la familia de la señora Yulissa, que ella no quiso que eso sucediera, pues, y que mucho menos por este pasara algo de esa manera, porque pues no solo, o sea, si le hacían daño a la señora Yulita, no solo ella era la que iba a estar perjudicada, porque ellos también están perjudicados.
Ellos no tienen los niños, ellos están presos y qué doloroso es ir a verla en un lugar de esos. Es muy doloroso como nosotros, como mi familia, porque estamos sufriendo y tanto ella porque ya está encerrada ya, pero ella le pide perdón, o sea, ella ella me dijo, yo le pido perdón a la familia de Yuritza porque sé que no fue la mejor manera en la que, o sea, ellos actuaron, pero que, o sea, que si ella pudiera regresar el tiempo las cosas fueran diferentes.
Me estabas diciendo que ella dice que por qué las amigas no llamaron una ambulancia. Ajá. Pero esa era más una responsabilidad de las personas de Beauty Láser, del médico. Pues ella como ya no estaba y si ellas vieron, o sea, que la señora Yulit estaba mal, incluso la grabaron. ¿Por qué si la grabaron? ¿Por qué no llamaron una ambulancia? Respire normal.
Hacía como agarraron el celular para grabar a la señora, para mandarse los videos entre ellas y decir que la señora estaba así. ¿Por qué no llamaron una ambulancia? Por último, ¿estaría tu hermana y su esposo dispuestos a enfrentar la justicia en Colombia, ya que no hay extradición de ciudadanos venezolanos hacia Colombia? Pues, o sea, yo sé que el delito fue allá, pero por lo menos, o sea, lo que nosotros pensamos, ¿no? Es que es mejor que la juzguen aquí, pues.
¿Por qué? Porque es que aquí estamos nosotros como su familia. están sus hijos y pues no es lo mismo que ella pague aquí el delito que le vayan a poner por Colombia, que ella lo pague allá, que ella esté sola, porque si ella se va para allá es muy difícil que nosotros podamos ir a visitarla, llevarle los niños.
El delito lo cometió acá. Sí, ella dice que el delito de ella fue haber dejado que el anestesiólogo pues se llevara a la señora dentro del carro de ella y pues ya eso cuenta, o sea, es un error que ella cometió. Pues, ¿es esto algo que ella tiene constantemente en la mente mientras está detenida? La preocupación de ella es que si ella se la llevan para allá son los niños.
Los niños. Ella siempre todos son los niños. Los niños, ¿dónde están? Los tiene la mamá de ella. Eh, por órdenes de fiscalía le dieron la potestada a la mamá de ella. Michelle, gracias. Gracias a usted, señor Rafael. Gracias por atender nuestra llamada. Sí, porque es que así de esta manera nosotros, o sea, no es que ella se justifique porque no es una justificación, pero así uno le aclara al mundo lo que sucede, pues, porque es que en todas las redes están muchas cosas que no son, dice cosas que no son la gente, no sé si
es por ganar likes o por ganar fama en TikTok, de repente en las redes, no sé, sacan muchas suposiciones. ¿Cuáles son las cosas que ella dice que no son? Por lo menos que dicen que la señora Yurista tenía muchasas por armas blancas. Esos no son esas son portadas con sant que le hacen a uno cuando uno se va a hacer una cributía.
Ven, por lo menos esas cosas dice sacan muchas cosas que ellos que ellos a la señora Yulita. Ella no a nadie, ella no opera, ella simplemente es la dueña de lugar. ¿Ven? Entonces ella le manda a decir todo el mundo, a las mujeres que si ellas no tienen dinero para pagar una clínica, o sea, del valor que vale una cirugía de esas, que no se lo haga, que ella está repertida del alma, que ella no quiere que vuelva a suceder algo así.
Ella les dice que se amen tal cual a como son, porque a veces uno como mujer es muy validosa. También les piden a las autoridades colombianas que que investigan el caso bien, que suelten a sus tíos, que su tío es inocente, que no tiene nada que ver y el señor el taxista Kelvin creo que es que se llama y a la familia de Julit que ella le pide perdón.
Pero que ella se dejó llevar por lo que el anestesiólogo les decía, a él no lo han expresado todavía. No lo han encontrado. No lo han encontrado. A él todavía no lo han encontrado. Mi hermana dice que ella le pide a las autoridades colombianas que que investiguen, que hay más de no solo en la clínica de ella, que hay muchísimas clínicas así, muchas clínicas de garaje clandestinas, como le dice, que le dice a Colombia, o sea, que ella se pone la mano en el corazón y le pide perdón a toda Colombia por este caso tan fuerte que ha sido el
caso de la señora Yubix. Michel, gracias a usted, señor Rafael. De verdad solo, o sea, no la justifico porque sea mi hermana, sino que nos duele como familia. La misma familia de la señora Yulita dijo que ellos solo lejanan las autoridades y a Dios quisiera justicia. Bueno, que así sea, que así sea y que la gente no tome de represaria hacia ellos.
que no les vayan a hacer daño y esperar que este las autoridades colombianas manden todo el expediente para acá para Venezuela, porque tienen unos días, o sea, tienen 60 días para ellos mandar toda la información de allá para que ellos sean juzgados aquí. Gracias. De nada, señor Rafa.
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