Así desde la cárcel, exjefe del Tren de Aragua revela como con los embølsadøs se tomaron a Bogotá
Brian Reyes, quien se encuentra recluido aquí en la cárcel de la Picaleña en Ibagué, fue, según él, el papa del Tren de Aracua, esa famosa organización criminal venezolana que se ha esparcido por toda América Latina, llegando inclusive a los Estados Unidos. Y según él, la punta de lanza de esa organización son hermosas mujeres venezolanas.
Y de eso vamos a hablar y también vamos a hablar de los famosos embolsados que en el 2022 comenzaron a aparecer en Bogotá. ¿Por qué? ¿Cuál era el mensaje del Tren de Aragua para otras organizaciones criminales en Bogotá? Específicamente, seguramente en la conversación ustedes van a escuchar sobre alias Missón Luis Rolando Osorio, que según las autoridades era un invisible con fachada de empresario de rumba.
Brian, gracias por el tiempo, gracias por concedernos esta entrevista. Bien rata. Y me mencionabas cuando estábamos preparando la entrevista que un día recibes una llamada de Venezuela. ¿Qué estaba pasando en esos días contigo? ¿De quién era esa llamada? Rafa, te cuento. Recibo la llamada de Venezuela más 58, tipo 7 de la noche.
Vengo de una guerra, de un miedo, de una sosobra. de lo que estaba ocurriendo en el momento era, ¿cómo te explico? Era algo que no se había visto nunca, o sea, ver todos los días como a mis muchachos. Éramos 15 y de un momento a otro quedamos cuatro, cinco. Todos en el Amparo, en Kennedy, en la Todos en Kennedy, todos en la 38, todos en el sector de abastos.
Los homicidios fueron allá. recibo una llamada a las 7 de la noche desesperado, aburrido, no sabía ni qué hacer. Cuando me llama una persona y me dice, “Bran, mucho gusto.” Le habla Giovanni San Vicente, el viejo viejo, la mano derecha de Niño Guerrero, el máximo líder del tren de el máximo líder. me dice, “No se preocupe, que a mí me dijeron que lo pero yo no lo voy a Yo sí sé en verdad lo que está pasando y tranquilo, no le abra a nadie, no le salga a nadie, espere la llamada que necesitan hablar con usted.
” Yo inmediatamente asustado, pues había tenía conocimiento de la magnitud de la llamada. cuelgo de una y como te digo, me quedaron dos o tres que eran, puedo decir hermanos. Para mí son mis hermanos. Dos o tres de tus compinches. De mis compinches, de los que quedaron, de los venezolanos que quedaron. Llamo a uno de ellos y le digo, “Hermano, mira, causa o amigo, me llamó esta persona, ¿quién es? ¿Quién es?” Y si él me dice, “Uy, ojo, Brian, eso pega corriente.
Mucho cuidado, hermano. Mi mejor consejo es que, ojo, no le hice caso y si pega corriente, rapa, después recibí la llamada que nunca iba a esperar ni que nunca quería haber recibido. Se llama el señor Héctor Guerrero y me informa el niño Guerrero. Sí, señor. Me informa que ahora sí va a llegar el tren de Aragua y que ahora sí van a saber qué es el tren de Aragua y que por favor me encarga de que el encargado de Bogotá es Giovanni San Vicente, nadie más.
La llamada con el niño Guerrero fue videollamada. Videollamada. Sí, señor. Tenía que darme de cuenta y él tenía que darme el mensaje que sí era en realidad el verdadero y que ahora sí iba a llegar el verdadero tren de Aragua. O sea, la llamada tenía que ser videollamada para que yo me asegurara de que sí era verdad y que ahora sí era el tren de Aragua.
Y entonces Héctor me dice, “Mira, Brian, eh te encargo el que va a ser encargado de Joan San Vicente, nadie más. Con él se va a comunicar todo lo que necesite. Necesita comunicarme conmigo con él. Listo. Bien, se quita. Y que el señor Giovanni San Vicente, es el viejo viejo. ¿Qué te dice Giovanni San Vicente? Me dice, Brian, ya sé lo que está pasando.
Yo sí sé que es lo que está pasando. No se preocupe. ¿A qué se refería él? Lo que pasa, Rafa, es que veníamos de una guerra de de todos los días de 15 muchachos de ellos venezolanos sin saber qué era lo que estaba pasando. Ellos dudaban de usted. Claro. Él me dice, “A mí, me dice, tanto, me acuerdo que Giovanni me dice, me dijeron que me tocaba, pero yo no te voy a porque yo sí sé la verdad de lo que está pasando.
Hágame un favor, no le salga a sus verdaderos compinches que le quedaron, o sea, a sus hermanos que le quedaron. No le salgan porque la orden era atentar contra usted. Le digo yo, ey, ¿y por qué conmigo? Le dice, porque ellos dicen que usted era el de los ataques, que usted fue el que hizo todo eso. Y yo ni me entendía.
Yo decía, “No, pero mis hermanos, estamos en esta lucha. Venimos de 15 días, de todos los días una muerte de enterrar a un hermano y van a pensar que somos nosotros, que soy yo. Me dijo, “Mañana, mañana hablamos, no se preocupe, descanse tranquilo y todo. ¿Quién va a descansar? Me quedan mis preguntas, mis hermanos que los llamo.
Me dicen que ojo que peca corriente esa llamada. Me iban a tentar contra la vida mía y de mi familia. No puedo creer. ¿Y qué pasó? Son las 8 de la noche aproximadamente, me siento en la sala, empiezo a analizar, a mirar y atar todo. También yo quería una explicación, qué era lo que estaba pasando, porque no la entendía Rafa, en ese momento.

No, no la entendía. Pero más adelante te cuento eso. Te cuento los embolsados. los embolsados era para darle terror a las demás organizaciones y hacerles saber que ahora sí había llegado el verdadero tren de Aragua. Cuéntame sobre eso, de quién fue esa orden, qué era lo que tenían que hacer ustedes y qué impacto iba a tener eso? La orden nos la da Giovanni San Vicente.
Él es el encargado de la zona de Bogotá, nadie más. ¿El qué dice? Él dice que vamos a a empezar a sembrar terror, que ahora sí van a saber qué es el tren de Aragua, que ahora sí van a saber de qué están hechos los venezolanos. Y me dice que el modo operandi que vamos a usar de ahora en adelante es la gente enviarlas en bolsas de basura o enviarlas en maletas porque también aparecieron en maletas, en bolsas y ya como si fuera algo así.
Yo le digo, “En Bogotá nunca se ha visto esto. Va a ser muy llamativo, va a ser muy raro. Tampoco creí que fuera verdad, pero sí, señor, sí lo fue y si eran capaces.” O sea, que ellos sabían quiénes eran él o los enemigos y cómo hacían para comprobar que cada persona iba a ser la víctima. Te cuento, Rafa, antes los hermanos que me ellos eran venezolanos, eran personas que tenían comunicación, tenían conocimiento de rutina, eran de la lucha de ellos, pero más no se podía nombrar ni decir trendar agua.
Esa palabra era caca, no se podía decir y ellos no se atrevían a decir y los hermanos aragüeños no lo decían. ¿Qué pasa? que ahí llegó el verdadero tren de Aragua que son los sanvicenteños. ¿Quiénes son ellos? Es un sector de de Venezuela que lidera el líder que es Giovanni San Vicente. Llegan los sanvicenteños y yo puedo decir y asegurar que llegaron los peores.
Ahí sí ya no me gustó. Ya no eran los hermanos venezolanos aragüeños, no era la hermandad, era muy diferente, ¿se entiende? Al principio conocí el tren de Aragua puedo decir, y ya lo último llegó el tren de Aragua malo. Vamos a los embolsados. ¿Quiénes eran los blancos? Yo no sabía qué era lo que estaba pasando, pero ellos sí sabían lo que estaba pasando.
Más no lo podían decir que por culpa de ellos era que me habían los míos y ellos ya sabían a quién tocaba atacar porque ellos buscaron que nos atacaran. Más sin embargo, nosotros no sabíamos. Entonces ellos ya tenían los blancos, ellos ya tenían las víctimas, ellos ya tenían un objetivo que era querer tener lo que nosotros construimos. a punta de paz.
Entonces, ellos ya sabían que eran de otro sector, una persona muy importante también, muy reconocida en el bajo mundo. Es una organización llamada Los Camilos, una organización que lleva mucho tiempo delinquiendo en el sector de Bellavista, del sector de Voza, de todo eso, que ellos despertaron la furia, ¿se entiende? Los sanicenteños fueron los que buscaron la furia de ellos y debido a eso, mi gente y debido a eso tienen que venir los embolsados.
Más tarde me cuentas sobre esa pugna entre los sanvicenteños y los Camilos. Que tú recuerdes cuál fue el primer blanco que te tocó ver. fue un muchacho de nacionalidad colombiana que lo habían mandado a la zona de nosotros, a la 38, a que estuviera pendiente que llegara Brian o que llegara otro de los integrantes que en ese momento mandábamos.
Le aer el objetivo de de decirle que a como los vea le avisen porque ya estarían todo cuadrado, ya estaban listos para el ataque. El objetivo era yo, el primordial yo y otros que decir lo lograron. El problema era que ellos llegaban a la zona de nosotros y la zona de nosotros la teníamos totalmente controlada y todo de lado al lado teníamos las mujeres y la debilidad de todo hombre era la mujer.
Entonces, en la zona si sabíamos que había alguien extraño de una la mujer e lléguele, dígale que si necesita el servicio que usted presta, mira qué pasa, mire qué saca. Está raro, no es normal. Nos crea la duda y lo atrapamos directamente al hotel negro. En ese en esa en ese tiempo era el hotel negro.
De una para el hotel negro lo atrapamos allá, pum, lo metimos, le quitamos el celular. el que no, que yo soy un cliente, que yo soy un cliente. Entonces ahí lo lo herimos, le decimos, si usted no dice la verdad, se va a morir. Entonces, o nos cuenta la verdad o lo dejamos que se muera o ahí al lado queda el cami, vamos a salvar.
Él al verse así que está que todo, nos empieza a contar, nos desbloquea el celular y nos muestra y nos dice quién da la orden, aunque pues yo ya la sabía, ¿se entiende? ¿Quién da la orden? ¿Por qué viene? ¿Por qué objetivo viene? ¿Quién lo mandó? Todo está cuadrado y yo comunico de una vez al viejo viejo porque Rafa, para uno poder hacer uno, para uno poder hacer algo, le tocaba comunicar obligatoriamente.
Usted no podía cometer nada porque sí, porque no, no, todo tiene que ser comunicado. Y eso lo aprendí de los primeros venezolanos que llegaron, que me enseñaron todo lo bueno. Entonces comunico y le digo, “Mira, viejo, aquí hay uno de los muchachos de la organización Los Camilos y viene a atacarnos, vienen a seguir haciendo el mal.
¿Qué hacemos con él?” Me dice, “Tranquilo, no se preocupe, yo me encargo.” Le da la orden a otros dos y cometen el objetivo que es le tocaba pedirle permiso a Giovanni del Tren del agua. Sí, claro. No podía yo hacer nada sin comunicar porque eso era una falta grave donde usted hiciera algo sin comunicar. Ahí, ¿qué pasó? Ellos cometieron el objetivo, lo metieron en una maleta, lo sacaron para un parque cercano que fue el primero que llegó.
El primero que hubo fue en una maleta. Y ahí empecé a darme de cuenta que sí llegó el tren de Aragua de verdad. Sí, eran los verdaderos, no eran los de mentiras. Y ahí comenzaron a salir más embolsados y más embolsados y más. Claro que sí. Siguieron saliendo más embolsados, más embolsados, porque a medida de que iba pasando los días de que íbamos recuperando la zona, nos dábamos de cuenta de cómo había sido todo.
Pero para poder entender todo eso, toca saber cómo llegaron ellos. ¿Entiende, Rafa? Cómo empezó todo. ¿Por qué? venezolanos se toman una zona de Colombia tan fácil, un sector tan importante. ¿Cómo comienza todo y cómo comienzas tú en todo este mundo delincuencial? Rafa, yo comencé porque yo compraba artículos robados, que eran lo que en ese tiempo eran las ciclas y los celulares.
Es una zona de una zona de delincuencia. Estamos al lado de Corabastos, la plaza máxima de mercado, [resoplido] que no duerme, ese sector no duerme nunca, está abierto 24 horas. [resoplido] Entonces todo lo ilícito llega allá. Entonces pase y acontece y sucede, Rafa, que es un sector de vida nocturna, de bares, de discotecas que tiene un control y ahí aparece Luis Rolando Osorio, alias Missón, dueño y propietario de todos los establecimientos de allá.
Sin él no se podía tocar nada, no se podía hacer nada, era amo y dueño y señor del sector. Pasa y acontece y sucede, Rafa, que por el problema que tienen los extranjeros en su país, empiezan a emigrar, empiezan a llegar los venezolanos, las venezolanas, empiezan a pedir trabajo, empiezan a buscar su sustento y es muy difícil.
Pero, ¿qué pasa? El señor Rolando Sorio tiene hoteles, tiene los pagadiarios, tiene las residencias. Entonces empieza a acomodarlos a ellos y empieza a meter a las muchachas a los negocios, empieza, mejor dicho, empieza lo bueno, como dicen por ahí. En ese tiempo el comercio lo llevaban las mujeres colombianas.
Para nadie era un secreto que las colombianas eran las mujeres de los negocios. Una mujer venezolana llegó a a cobrar más económico que las colombianas y empieon a aburrir a las colombianas. [resoplido] Y entonces eh las colombianas empezaron a irse y empezó la venezolana. Entonces llegan las venezolanas y ellas llegan con sus familias, con sus maridos, con sus hermanos, con sus hijos, con su prima, con su todo y necesitan a dónde vivir.
Y pues no es fácil, ellos vienen sin nada, vienen caminando, necesitaban un hotel. Claro, el hotel vale aquí 35,000 en ese tiempo 25,000. eh se los arrendaban propiedades del Rolando Osorio, como el hotel Negro, como el hotel Dubai, como el hotel París, como el hotel Potrillos, son muchos.
Entonces, eh empieza la mujer venezolana a trabajar en los negocios de él, se empieza a llenar, empieza a vender, mejora las cosas. Están llegando las venezolanos. Todos los colombianos tienen la duda de que la venezolana la zona le empieza a ir a él a él bien. No puedo decir que es mía porque yo soy comerciante. ¿Qué pasa? Él tiene una cosa de autos, de carros, de motos, compra y venta.
Missón. Sí, Missón. Ahí empieza la delincuencia en Bogotá. Empieza el hurto a los carros, el hurto a las camionetas, el hurto a las ciclas, el hurto a los celulares, los extranjeros, eh, los venezolanos o están hurtando y están la gente. Sí, era verdad. tenían que vivir de algo. Vienen de un país, vienen vulnerables, no les dan apoyo, no les dan ayuda.
Un señor les da la zona de ellos, los deja vivir, les compra lo que traen. Entonces era muy fácil para todo. Aquí viene la problemática del problema. Los primeros que llegaron se hacen llamar los guaros. ¿Se entiende? Los guaros. Los guaros. cogen mucha confianza con Ruis Rolando Osorio y los guaros se encargan de hurtar camionetas, carros y todo eso para el bajo mundo del señor Luis Rolando Osorio.
Entonces los guaros como ya llevan más tiempo en el sector van llegando los aragüeños que aragüeños es una cosa y guaros es otra cosa. Pero como el guaro llegó primero y tiene la confianza con el señor, con quién, de Missón, que es el dueño del sector, el que manda, el que no se puede hacer absolutamente nada sin él.
un grupo como de 10 venezolanos, ya que uno los empieza a ver, que son como que los que lideran, ¿no? O sea, los que uno miraba mucho frecuentemente. Y en una de esas pues ellos también traen ciclas y traen celulares, que era mi trabajo, mi negocio. Eso yo a comprarle las ciclas a ellos. Empezamos a trabajar normal, común y corriente, pero yo sabía que ellos iban con con mi sono.
Rafa, llega la pandemia, de una llegada la pandemia, se cierran los negocios, se cierran los hoteles, se cierra absolutamente todo. Se desaparece Missón, se desaparecen las trabajadoras, se desaparece todo mundo en su casa con el mío encerrado. Debido a eso llega el hambre, llega las ganas de comer, llega mucho eso.
Entonces yo me había hecho amigo de de los aragüeños, de como cuatro o cinco me hecho amigos. Me llevaban frecuentes ciclas y todo eso. Ellos ya sabían a quién cuando llegaba un carro, una moto, a quién cuando llegaba una cicla, a quién cuando llegaba un celular. Y les digo a los muchachos, muchachos, llegó la pandemia, no tenemos nada más que hacer, nos tocó ciclas porque la gente se movilizaba en cicla.
Bueno, empezó así la movilización de ciclas. Eh, ellos se dieron de cuenta que mi son los utilizaban más a conveniencia él, como siempre ha sido. Ya los dejaba abandonados, los deja solos y [resoplido] ya entró la participación mía. Las ciclas las subíamos a la terraza, las arreglábamos, las pintábamos y la subíamos a Marketplay y se vendían a diario porque era el único medio de transporte que que había en ese tiempo.
Hasta que aparece un sargento de la policía. Sargento, no sargento de la policía. Aparece en la zona y me golpea mi casa y me dice, “Para mí no hay un secreto que aquí hay ciclas. Pero no se preocupe que no vengo a decirle nada de eso. Leito hablar con usted. Le digo yo, ¿qué? Y me dice, “Tengo un problema ya en la 38.
” Eso era como cuadrantes. Él era encargado del cuadrante de la 38 y tenía mucha indigencia andando por ahí, ¿se entiende? Era un sector que estaba concluido porque la gente subía a comprar más mercado que lo normal. Y necesito arreglar esa situación y necesito ayuda suya. Yo le dije, “Ayuda mía.
” Y me entregó tanto, me acuerdo, una libra de Yo una libra de para que me dijo, “Arréglelo, dármelo, váyase para el parque, detrás del sector hay un parque, váase para el parque y para yo quitarme toda esa gente de allá porque en toda la Virgen hay una cámara y la cámara a toda le reportaba que que mucha indigencia y la gente iba subiendo mucho en ese tiempo en las noticias, los medios de comunicación estaban por lo de la pandemia.
Estábamos recién llegados de la pandemia.” me dice amigo de dos, tres venezolanos, vivían en mi casa y empezaron a hacer rap media hora se vendieron todos esos yo, mi sargento, ¿qué qué pasó? Se acabaron ya los En serio. Claro. Y están pidiendo esto y están pidiendo lo otro. Estaban pidiendo el resto de más porque como el otro lado, en el otro lado no habían y ahí estaba tan fácil, pues rápido.
A la media hora me acuerdo que me trajo como 5co libras, ya me trajo más más mercancía y más fácil, pero pues yo siempre le tenía miedo al microtráfico, o sea, no, pero pues está viendo la pandemia, viendo tan fácil que que se estaba vendiendo y y tenía estaba todo, mejor dicho, acumulado.
Rafa, te cuento que en toda la pandemia cogí el poder. ¿Cómo cojo el poder? Porque no está Missón, no está el guaro, estamos los que nos quedamos ahí, los que nos tocó trabajar día a día, los que nos tocó aguantar hambre, nos tocó someter toda la pandemia la trabajamos y me gané el voto de confianza de ellos, el voto de confianza de las autoridades, el voto de confianza de todo.
Ya no es mi son, sino ya es Brian. Brian la 38, el rolo. ¿Le quitó usted el poder a Misonay? No le quito el poder, le quito lo que él me enseñó. Él siempre me enseñó porque él fue el que me hizo y me enseñó que yo soy inocente hasta que se me demuestre lo contrario, pero si tengo fichas que hagan mi trabajo y que ellos sean, eso vale.
Y de ahí, ¿qué comenzó a pasar con usted? se quita la pandemia, todo el mundo viene preocupado que que el comercio, que los negocios, que no, que eso está cerrado tanto tiempo, que una cosa, pero yo tengo el poder. ¿Cuál es el poder? Las venezolanas y los venezolanos. ¿Por qué? Porque estuvieron conmigo aguantando hambre toda la pandemia.
¿Quién los ayudó? ¿Quién los dio? Fui yo. Ahí el señor Missón le da la orden al guaro porque se da de cuenta y las mismas autoridades se dan de cuenta porque para nadie es secreto que el Cai Caldas que se encuentra ahí, ese cai no es de la estación de policía de Kennedy, sino es de Missón, porque todo se tiene que hacer como él diga, todo.
Ya le comentan, le dicen, “No, ve, ese muchacho Brian ya cogió el poder, ya cogió, ya tiene como 15, 20 venezolanos ya graves y ya no quiere copiar, ya mejor dicho, graves. Entonces le hago entender al Ris Rolando, obvio que sí, que cogió el poder, que perdió, que yo tengo lo la arma que él que él tenía, ahora la tengo, soy yo, y que ellos ya no le van a trabajar más a él, que yo ya no nada.
Entonces yo esperaba de que él me dijera que vamos a tener algún problema y todo, pero más sin embargo no. Se sienta en la oficina ahí de las motos y me dice, “Tranquilo, le entrego la zona.” Eso sí, con dos condiciones. Una, mis propiedades me las respetan, van a trabajar ahí, van a trabajar mis negocios, van a trabajar, pero las propiedades en sí me la respetan.
Listo, los hoteles y todo, los pagadios, los hoteles, los negocios, los pagadiarios, las pecebreras, todo lo de él, porque todos de él. Le digo, “Listo, está bien, respeto eso, ¿qué tengo a cambio?” Me dice, “No se preocupe que tiene todo a favor. Es un secreto que él mueve mucho, muchas cosas.” Entonces yo ya lo conocía, ya sabía cómo era.
Dije, “No, si este man me dio esto, yo sé que qué bien.” Me reúno con los venezolanos y les digo a ellos que que la zona me la entregó Misson, pero lo que no sabía yo era que Missón le había dado la orden al guaro de estaba dando en el momento el dulce, ¿se entiende? Pero ya le había dado la orden al guaro de que me Entonces ahí sucede, Rafa, que dos de ellos, uno que lo considero mi hermano grande que está lejos, otro ya falleció, tomaron la decisión de decirme, Brian, no le vaya a salir al guaro porque lo van a y por qué me van porque me hizo mandó a hacer esto y esto y esto
y esto y esto y esto y esto y la orden es esta y esta y esta. Les creí inmediatamente me llamaba el guardio y me decía, Brián, nos vemos en tal lado. Vamos para Londres. Era un sitio de venezolanos en ese tiempo. Me gusta la salsa, me fascina. Y era solo salsa. me decía, “Llega a esta hora, llegue a tal hora, nos vemos a tal hora que ahí lo estoy esperando.
” Como era líder de ellos, él quería que yo le salía corriendo, le hacía creer que iba para allá y mi estando los compañeros de él, los aragüeños allí al lado, llamaba, “Ya viene, ya viene.” y me decía, “Sí, es que sí es verdad.” Le digo, “Sí, sí es verdad, sí es verdad que me quieren, si es verdad que todo, pero qué me proponen, muchachos.
” Y me dicen ellos, “Vamos a [ __ ] el poder nosotros vamos a sacar a los guaros.” Le digo, “¿Cómo vamos a sacar a los guaros?” Me dicen, “Nosotros nos encargamos de los guaros. Usted encárguese de mi son.” Entonces yo le digo, yo me encargo de mi son porque yo lo conozco muy bien toda la vida y sé como el la forma de elinquir, forma de elinquir de él es con las autoridades, ¿se entiende? Entregando a la gente, pasa nada.
Y yo le digo, “¿Y cómo se van a encargar ustedes de los guaros?” y me dice, “Tranquilo, que nosotros también sabemos cómo ellos me acuerdo tanto que fueron y pidieron la ayuda, el apoyo a Cúcuta, a uno de los líderes que en ese tiempo que tenía conocimiento, tenía rutina, era muy conocido, tenía comunicación y les presta el apoyo y ya llega el grupo de 15 hermanos.
” Éramos 15 hermanos, lo digo, porque venezolanos. venezolanos llegaron de dónde? A la 38 sector de Patriónito. Llegan y se encargan de sacar a los guaros. Ya no hay guaros sino sacan a los guaros. Ya no hay nada que ahora sí estamos solo nosotros. No se podía tampoco nombrar Tren de Aragua. Ellos no se atrevían nunca a nombrar eso, la verdad.
Siempre me inculcaron y me enseñaron de que no no no nombre eso. Más sin embargo, pues ellos tenían conocimiento, tenían comunicaciones y todo, pero ellos no les gustaba fanfarronar con eso. Pero eran del tren del agua. Sí. O sea, eh el tren del agua es tener la comunicación, hacer lo bueno, hacer las cosas bien.
Eso era el tren de Aragua. Bueno, lo que ellos me enseñaron, ¿se entienden? Y cogimos el poder de la 38. Entonces, me siento a organizar. Y empiezo, en este negocio tantas mujeres, en este otro negocio tantas mujeres, en este negocio tantas mujeres, los hoteles llenos, todo lo de Missón lleno. Él contento porque a lo que le importaba era esta.
Yo me encargaba con los otros 15 de que los hoteles los pagaran, de que las mujeres trabajadoras cumplieran con lo suyo, de que no hubieran hurtos, de que no hubieran problemas, de que no hubieran nada. Nosotros vendíamos nuestra y todos vivíamos felices. Hasta ahí va todo bien, Rafa, todo empezó en el 2019 y duramos hasta el 2021 cuando llegan los problemas.
¿Qué pasó? Pasa que la zona la alcanzamos a tener con mis hermanos, que éramos 15 de más de 300 400 venezolanos en los hoteles. Como te digo, no era el hotel negro no más que dicen el hotel, no. La oficina principal de nosotros era el hotel Dubai. Mi son me la entrega y me dice, “Mire, tengo este edificio de cinco o seis pisos con más de unos 100 120 cuartos. Cada cuarto a 25000 pesos.
Necesito llenarlo a diario, que paguen, que no haya falta y listo. Yo me encargo de llenar el hotel de, o sea, había una como un como un reglamento, ¿se entiende? Todo marchaba bien. Usted podía trabajar aquí, pero tenía que pagar lo suyo. No se podía fumar aquí, no se podía fumar allá. O sea, lo que él quería ver lo hacíamos.
Ganábamos todos. ¿Cómo se dañó la cosa? La cosa se daña porque nosotros dejamos ingresar a los sanicenteños. El problema de todo esto, esos son también hermanos de la causa, también es como decir Bogotá somos rolos y Suacha, los chinos, pero es lo mismo. Entonces así son los aragüeños y los ambicenteños, personas envidiosas, personas que le buscan problema a todo, personas que [resoplido] que no hacen la rutina como es, ¿entienden? como me la enseñaron los aragüeños, me enseñaron lo bueno, la rutina buena, lo que es ellos,
todo a lo mal, a la envidia, a lo mal hecho. ¿Y qué comenzaron a hacer ellos? Ellos querían ser como nosotros, pero como los aragüeños ya sabían cómo eran los centenos, no se podía permitir. Además, no había una causa, éramos una hermandad. Ellos, ¿qué hacen? se comunican con su líder, le dicen a la causa que los hermanosños les está yendo muy bien, que todo está marchando fendo, todos compramos carro.
Si uno compraba carro, todos nos encargábamos de que los otros sí compraban carro. Ellos empezaron con lo con lo que les gusta la envidia. Se desplazan a otra zona del sector porque el sector de la 38 rafa, están los chonaduros, están el cartuchín, está el Amparo, está Bellavista y todos tienen su espacio.
¿Se entiende? Chonuro tenía su espacio, el cartonchi tenía su espacio, nosotros teníamos nuestro espacio, Camilo tenía su espacio, Pablito tenía su espacio, Ender y Pacito que eran los que empleados de Satanás tenían su pedazo. O sea, todos vivíamos bien. Cada uno tenía su jefe. Sí. Cada uno tenía su jefe y cada uno tenía su respeto. Usted tenía su espacio.
Yo tenía mi espacio. Estaba Satanás por otro lado. En ese tiempo Satanás todavía no. Hasta ahorit va a empezar aonas. Él tenía su espacio que era en el amparo. Pablito tenía su espacio que era también en el Amparo. El Chon Tauro tenía su espacio que era el Chon Tauro y el Cartuchín que eran los más cercanos del sector que de pronto podíamos nosotros eh cometer una falta y armar una guerra.
pasa y acontece y sucede que detrás de todo nosotros no sabíamos los aragüeños, los de la 38, no sabíamos lo que los sanicenteños estaban haciendo por debajo de cuerda. ¿Qué era lo que estaban haciendo ellos por debajo de cuerda, Rafa? Tratar de tomarse un sector muy delicado, que es el sector delicado de Bella Vista, el de los Camilos.
El de los Camilos. Una persona que yo nunca la conocí, nunca supe de él. Nunca sabía escuchado, nunca tuve problemas con él, nunca tuve problemas de nada, pero tampoco sabía que los culpables estaban en mi zona. Estaban haciendo las cosas silenciosamente. Rafa, al sacar nosotros los guaros, Missón usa la arma que él más tiene.
La arma de Missón siempre han sido las autoridades. Él sin las autoridades no es nadie. El grupo yo le decía el grupo de las Tortugas Ninjas, que era el grupo, un grupo especial de la policía. Él tenía un segundo al mando que se llamaba Sombra y un tercero que se llama Ales Naristorcía. Listo, Rafa.
Eh, al llegar sombra al sector, yo los conozco, yo sé cómo son. Yo les digo a mis muchachos, muchachos, aquí pasa algo, aquí está asombra mucho. Tengamos cuidado que no quiero salir de la duda de lo que estoy pensando. Y me dicen, “¿Qué está pensando?” Le digo yo, “Tenemos a la Sigin metida acá.” Dice, “¿En serio Bran?” Le digo, “Sí, yo sé cómo le gusta trabajar a mi le gusta quedar bien con ellos, quedar bien con uno, con otro, con otro y le infiltro a sombra.
Tres mujeres, Rafa, incluso ellas tienen, cada una tiene hijo con él. En serio, en serio. El papel era, no importaba enamorarlo, meterse con él, tanto fue que tuvieron hijos con él. Entonces, yo le meto la primera infiltración a él, él se enamora, la deja embarazada y la deja en la casa. Pero entonces, bueno, importante porque teníamos el filtro en la casa.
Él se sale porque es un sector de toda la noche, de adulterio, de lujuria, se sale y se mete al hotel y ahí busca otra. Nos toca infiltrarle otra porque pues tenemos la de la casa ya que no puede salir, que está quieta porque lo típico de ellos es eso. Necesitamos hablar a del hotel, lo mismo, la embaraza, ya no puede salir del hotel.
Y nos falta la tercera, que es la de los negocios. Entonces, él creyó que tenía el cielo y la tierra [ __ ] un negro ahí que no levantaba ni polvo. Ya tenía tres venezolanas de las más bonitas. Lo que no sabía él es que la lo teníamos infiltrado. Entonces el trabajo de sombra era acomodar en los hoteles el sector de la 38 es por toda la avenida Cali que queda City en una esquina Surtimas en otra esquina la Virgen.
Y ellos tienen muchos hoteles, Missón y un socio de él que es Óscar Gabilán que más adelantico no quieren meter a él en eso. Te cuento. tienen los hoteles y autorizan a las tortugas ninjas que es la sigín que yo les decía a que se suban en las terrazas a grabarnos. Ustedes vendiendo vendiendociéndole de nosotros porque el objetivo era limpiar, ¿se entiende? Él entregó una organización antes que nosotros que eran los burros, los entregó a toditos.
Quedó bien la policía que vaya con su mejor lo típico que ellos salen hacer. salió como los más grandes y mejor dicho entregan eh nos entregan la información las mujeres de que tenemos infiltradas de sombra. Nos entregan la información, nos dicen, “Tengan cuidado que los van a empezar a grabar desde los hoteles.” Que cómo saben, Sombra nos dijo que no saliéramos mucho, que porque los iban a empezar a grabar y por eso se está quedando en la casa, por eso se está quedando en el hotel, por eso está quedando en el negocio, por eso no está
saliendo y nosotros empezamos a ver. Oiga, si es verdad, pero ¿qué pasa? que como yo conozco el modos operandi de él me enseñó que si hay personas que hagan mi trabajo mucho mejor. Las camaraderas se las tengo infiltradas en todos los hoteles, son venezolanas. Van a preferir a los venezolanos. ¿Cómo? La organización es venezolana, tienen familia en Venezuela.
Si no nos colaboran, algo le va a pasar a su familia en Venezuela. Y empiezan, sin señor, empiezan la gente rara a subir, a grabarnos. Entonces me siento con mis hermanos en una reunión y ahí había uno de los líderes de nosotros, alma bendita, que se murió Albert y dice, “Vamos a buscar una estrategia de hacerles ver lo que ellos quieren y lo que no quieren ver.
” Entonces nosotros ya sabíamos cuando ellos se subían a grabarnos arriba en los hoteles. Entonces, abajo se encargaba cada uno con un pañolete. Teníamos una pañoleta blanca y una pañoleta roja. Cuando la pañoleta roja estaba en las ventanas de los hoteles y todo el mundo, las mujeres, los vendedores, hasta los clientes sabían que estaba pañoleta roja, nos no iban a encontrar nada.
Nos iban a ver pasando a nosotros, iban a pedir a las trabajadoras pasar, no vendían nada ni nada, nada. Quedaban azules y quedaban gringos todos los días lo mismo. Eh, nos inventábamos fiestas y les dábamos boletas a ellos para que entraran, para que, o sea, lo que ellos querían ver lo hacíamos. Pero no vender nada ni nada, nada, nada, nada.
La investigación de ellos les duró dos años que no pudieron hacer absolutamente nada. Y cuando colocaban la pañoleta blanca, cuando estaba la pañoleta blanca sí se vendía porque ya estaba blanco, o sea, ya estaba limpia la zona, pero cuando estaba la roja no se podía vender en el pedazo, pero sí a los alrededores, que era en el hotel negro, en el hotel Dubai, en todos los hoteles sí se podía vender donde no hubieran ellos, ¿se entiende? Pero cuando estaba la pañoleta roja, nosotros queríamos que ellos vieran lo que ellos pensaban,
pero nada, porque ya sabíamos que era. Pasábamos, pasaba el vendedor, pasábamos esos a preguntar y el vendedor no, no. O sea, ¿y ahí qué siguió pasando? Bueno, el tercero al mando, que es nariz torcida me informa y me dice que que la sigín está por ahí, que esto es de la sigín, que este es de la sigín, que este es de la sigín, que este de la sigín, que la juega.
Ya sabíamos que esto. Entonces, eh, Alma bendita Albert me dice, “Vamos a jugar con ellos.” Le digo, “Bueno, vamos a jugar.” Yo tenía un perro, un lobo siberiano en ese tiempo. Me salía yo con mi perro. Yo ya sabía cuál era el cijineto. Entonces, eso era por zonas. Las mujeres estaban divididas por zonas porque había prostitución de los travestis, de las gochas, de las guaras, de las aragüeñas y era una pelea constante, ¿sí entiend? Entonces empezamos a dividir la zona y nos dimos de cuenta que el sigineto transcurría mucho la zona de las
aragüeñas y entonces yo le dije, alguna de ella le gusta y él va a caer. A ella les dábamos la orden de que se buusieran, de que venga, de que tan que hola, ¿cómo estás? Y todo. Y nos íbamos a dar de cuenta que sí. Entonces me dice Albert, “Manda dos muchachos para la recepción que él va a caer.
” Y nosotros nos quedamos acá afuera e haciendo, nos comprábamos helados, recochábamos, ¿no? Eso mejor dicho, que él va a caer. Le digo, “Listo, así fue.” Le decimos a las muchachas que estén pendiente que nos avisen cuando ellos llegan y nosotros teníamos una zona muy precar que era esta. ¿Qué es eso? Eso significa de que ya cayó, de que ya está listo.
Había caído el policía. que sí que lo como nosotros le dijimos fue entonces está una de las muchachas ahí y el 500 se acerca donde la muchacha y la muchacha me hace la señ así en el transcurso de la puerta a subir llamamos rápido a los muchachos y les digo, “Mire, dígale a la a la camarera que está ahí que le dé tal pies a meterse en ustedes debajo de la cama y esperan que le quite se quite toda la ropa a él y vamos a mirar quién es.
” Pues porque teníamos dudas. Yo tenía duditas, aunque yo ya sabía que era sijí porque mi son era el único modo del trabajar. Rafa, te cuento que se metieron debajo de la cama y me escriben cuando están debajo de la cama, causa, hermano, mira, es un tipillo. Ellos le dicen tipillo a la policía. Ellos, mira, mano, causa, si es un tipillo.
Dije, yo ya sabía que es inquietos que ya vamos para allá. Yo voy con dos, tres hermanos de los precisos. Llegamos, abrimos la pieza y quieto ahí. Él va a mandar así. Ellos cargan un bolsito como como negrito, como si fuera una cosa de eso de moto, el bolso de ellos. Y entonces ahí tenía la pistola y tenía un radio. Pero los que se habían escondido abajo de la cama ya le habían quitado la Sí, claro. A él a quitarse.
Él él iba era a estar con la muchacha. Él no tenía pensado nada más. Él quería satisfacerse. Se quita la ropa y todo y deja el bolso ahí sin saber que bajo de la cama teníamos dos de mis muchachos. Ellos jalaron la ropa porque lo que tuvo era mirar qué quién era, si entiendes el celular o qué.
Cuando ellos me mandan la foto del bolso, le digo, “Sí, Jinete.” Y le digo, “Abran el bolso” y me dicen, “¿Causa, mano? Una pistola y un radio. Este es tipillo.” Digo, “Sí, ese sí, Jineto.” Yo ya sabía. Albert y yo ya sabíamos que era tipillo, pero los dos muchachos no. Llegamos nosotros y lo atrapamos y le decimos, “Bueno, mi hermano.
” Entonces, él manda hacer así y ya queda gracias porque ya le salen los dos muchachos de la cama con la misma pistola a él y me dice, “¿Se está metiendo en problemas, Brian?” Digo, yo sé que me estoy metiendo en problemas porque usted es jineto, pero no crea que se está metiendo en problemas usted que le acabo de quitar la pistola y el radio y me acabo de dar de cuenta que la zona está infiltrada y todo y se le puede, yo creo que le puede causar más problemas a usted que a mí, ¿no? Lo desaparecen ellos. Nos quedamos con
una pistola, un radio. Sí, vamos a tener la sigil metida acá como la tenemos todavía. Pero mi objetivo no es ese. Mi objetivo es que le diga a mi son que le tengo infiltrado todo. Ya le tenía infiltrado hasta una mesera en potrillo. Le teníamos le teníamos absolutamente todo. Entonces pasa y sucede que el sigineto le entregó su arma.
Dijo, “Tome, tome el radio, hermano. Traten de no estar por acá porque ya nos damos de cuenta que ustedes están y ya sabemos. Ya el man prácticamente me lo hice como amigo. El man retiran de la zona inmediatamente, no los volvimos a ver. Santo remedio. Eso fue como mejor dicho decirles, no los queremos ver aquí. Ahí llega el problema. El sargento, como es sargento de la policía, conoce en todos los lados que él ha estado a la gente y se comunica con los caminos.
El sargento que le había dado la marihuana. Sí, claro. Ya, ya, ya. Yo ya no le creía al sargento, ya no le teníamos autoridad al sargento, ya no, o sea, ya todo es tan diferente cuando ellos trabajan con nosotros ya están diferente. Y él habla con los Camilos y él habla con los Camilos, Rafa y hace una reunión los Camilos, Misón y el sargento.
Camilo le dice que tiene un problema con los venezolanos, que se le están metiendo a la zona, que nadie se había atrevido a metérsela a la zona de él, que era la primera vez que se le metía a la zona. Nisson dice que también se le metieron los extranjeros a él, que nadie se le había metido a la zona, que se le causó un problema y que con la arma que él tenía, que era la sigi no pudo, necesitaban limpiar y todo estaba cuadrado porque se junta Los Camilos, que es una banda delicada, se mete Missón, que es el jefe de de las
Tortugas Ninjas, y se mete en ese momento el comandante de la de la estación de Cay Caldas, que es el sargento, o sea, tienen todo para acabar con nosotros. Y empieza el objetivo, empiezan los muertos, empiezan a atacarme, mi gente. Empezamos a preguntarnos de a dónde viene este ataque, qué está pasando, quiénes son ellos no.
Sin saber que ellos los vicenteños sí sabían lo que estaban haciendo allá. Más sin embargo, nosotros no sabíamos ni sabíamos que todo estaba cuadrado, que el sargento estaba cuadrado, que el ataque venía mortal y es que llegaban preciso al que era y pum, pum, pum, pum ahí. Pero a mí nada se me salía de la cabeza que que mi sonón, que mi sonón, que misón, ¿se entiende? Entonces, en una infiltración de eso, recuérdate este nombre, Pablito, para mí fuera sido el Pablo Escobar extranjero, venezolano, venezolano, un man sin corazón, un man
que sabe qué, mil respetos como criminal, un hermano quiero mucho de los mejores. Estamos en se nos infiltra que llega una emisora muy popular, llega al sector porque Missón es empresario con gente música popular, para es un secreto. Entonces él iba por allá una cosa, lo otro y traen una chiva. Yo me acuerdo tanto que traen una chiva para hacer eso, que tal, qué tal emisora viene que patrocinando los cantantes, que venía tal cosa, venía lo otro.
Y me dice Pablito, me recuerdo tanto que me dice, Brian, aquí va a ser el día que vamos a acabar con mi sol. Y yo le digo, si se reúne gente ahí y tenemos la oportunidad, aquí va a ser el día. Nos subimos para el mismo hotel Dubai, al último piso. Teníamos controlado todas las habitaciones, las camareras eran lo que nosotros dijéramos.
Empezamos a ver el show, pero también sabíamos por las mujeres infiltradas que teníamos. Gracias también al tercero al mando que sale nariz torcida de él que también le ha tenido su sobra a él. Eso es un toma y lleva y trae. Sabíamos que estaba todo rodeado de sigi porque iban a hacer un evento. Él quería quedar bien como siempre ante la gente.

Bueno, llegó la chiva, llegó todo, estaba todo listo cuando Rafa, te cuento que llegaron más de 200 niños. ¿Y cómo iban a tentar ustedes? Ahí no pensamos que iba a entregar regalos. Supuestamente la chiva, todo lo que la bulla que estaba haciendo era para entregarle regalos a los niños. De un momento a otro ya lo vemos rodeado a él de 200, 300 niños, la gente, la vecina, el de la tienda, todo.
Y me dice Pablito, aquí es. Yo le digo, “Aquí es que dice, vamos a lanzarle la granada a Missón para que lo escalabre.” Digo yo, “No, causa, una granada. Una granada M26 grandota. Sí, teníamos, o sea, se nos prestaba, era la única forma. Sabíamos que alrededor estaba la sigina y todo y que los que estaban ahí eran siginetos, pero no lo teníamos en el hotel.
El hotel lo teníamos controlado nosotros. Teníamos dos escapes fácil porque las casas de él son por ambos lados los hoteles. Él construyó casas que le quitó a la gente y construyó hoteles. Me dice con la granada y le digo yo, “No, Pablito, venga, espere, son niños. decía, “Sí, pero no es la única forma. Lo hemos intentado de mil formas y no toca.
” Y yo le dije, “No, vamos a tener un problema hasta con el jefe. Hay niños venezolanos, hay niños colombianos, eso no se hace.” Y el que no, que así es, que así es. Y Rafa y te cuento que esa era la única forma que que nos toca hacer, la única oportunidad que tuvimos así de llegarle a él y pues lo convencí, le dije que no y que no.
Lo convencí, no lo hice, incluso se puso bravo conmigo. ¿Élcanzó a quitarle el est? Sí, claro. Él ya la tenía. Ellos manipulan muy bien las granadas. Ellos son especialistas en eso. El gellooso juegan quitándole la granada, desarmándolas, armándolas. Ya la había quitado y todo. Ya era solo como que tome y quitarnos y esperar que que le hiciera un chichoncito a mi zona ahí, pero no.
le dice que le pusiera, le hablé, le dije, “Hermano, mire, vamos a tener un problema grande, un problema grande.” Y lo convencí, no fuimos bravos. Ese día se fue bravo y me dijo, “No, hermanos, esa era la única oportunidad que teníamos. Mira, tal, no cometió el objetivo. Ya después él se enteró que iba a pasar eso y ya no volvió a la 38.
Ya le quedaba prohibido porque el objetivo era él. Pas acontece usted que él se entera que íbamos a hacer eso y empezaron más duros los ataques. Nos atacaban de día, de noche, de tarde, mañana, o sea, nos ganaron. Entonces yo hago una llamada a un amigo también que es comerciante del sector de toda la vida.
Yo me acuerdo tanto que lo llamé y él vende accesorios de celulares y le digo, “Mira, dame un consejo de qué está pasando, qué tengo que hacer, qué puedo hacer, estoy asustado, estoy aturdido, no sé qué está pasando.” Ya le habían sacado su gente, se la habido. Ya teníamos más de 10 causas míos muertos de los que eran precisos, gente precisa muerta.
Ya nos quedaba muy poquitos. Los que quedábamos teníamos miedo de llegar porque preciso era a los que eran. Si entiende, lo llamo y él me dice, “Brayan de los costeños me dice, Brian, ven, Caremondá, salte, salte del lugar y espera que llegue y te das de cuenta quiénes son, porque así no te vas a dar de cuenta.
Ellos quieren que tú salgas, salga y déjelos que ellos lleguen.” Y le digo, “Pues sí tienes razón.” Quedó con cuatro o cinco hermanos y aquí es donde llega el tren de Araguara Rafa. Misón a un sobrino primo de Héctor Guerrero, el líder del tren de Arajo. Y el que estaba haciendo aquí no era como un DJ, ¿no? No era un DJ.
Eh, Sombra les les inventó eso a las autoridades, que eso es lo que están el alcalde diciendo, pero no no era un DJ. Lo que él no sabía era que había un sobrino de niño guerrero y fue el último que él ahí cometió el peor error. Ahí llegó el verdadero tren de Aragua. Y ahí, ¿qué pasó? Él al sobrino de Niño Guerrero que se llamaba Tito, era muy allegado a la familia de Héctor Guerrero, muy muy allegado.
Y entonces nos tocó salir a todos. salir las mujeres venezolanas que eran de nosotros, salir todo lo que era de nosotros, salir y entran los que en realidad eran quiénes ahí entran los Camilos aliados de Missón, que en realidad yo no sabía todavía por qué ellos habían tomado eso más, sin embargo, los sanicenteños sí sabían dónde venía el problema.
Entonces yo fui el que enterró a Tito, al sobrino de Niño Guerrero, sobrino de Niño Guerrero, con la mamá de Tito. Rafa, ¿qué tiene que ver eso con la llamada? ¿Qué tiene que ver eso con la llamada? Cuando a mí me llaman, eh, Giovanni San Vicente y me dice que me va a porque piensan que el ataque lo estoy haciendo yo, está la mamá de Tito ahí y dice, “No, señor, él no fue el que a mi hijo porque yo llevo acá 15 días con él, porque ya se tuvo que quedar 15 días con nosotros y él me enterró a mi hijo con el otro encargado de la zona que
fuimos los únicos que lo enterramos.” Y eso para mí fue mi salvación de vida. Y ahí es cuando usted recibe la llamada de Niño Guerrero. Sí, señor. Ahí recibo la llamada de Niño Guerrero. Me pide las gracias. Me dice que gracias por acoger a la a la mamá del muchacho, por enterrarle al muchacho, porque todos se desaparecieron, todos se fueron, todos huyeron.
En ese momento el líder que teníamos no apareció. Mm. Nada. Y ahí me informa y me dice, “Las cosas cambiaron, Bran. A partir de ahora aquí no lo lleva ni fulano, ni sultano, ni nada. Ahortica lo lleva el tren de Aragua y Giovanni San Vicente. Ahora sí es de verdad. El que llegue a decirle a usted algo me informa y él me brinda de una ante los otros porque los que quedaron pensaban que era yo y me iban a y estaban los envidiosos y estaban el líder que también me había hecho mucho daño a mí, que incluso también me quería. Bueno, todo eso,
mejor dicho. Y ahí se convierte usted lo que me decía en el papa del Tren de Aragua. ¿Y qué hacen ellos? ¿Qué armas le mandan? ¿Qué hacen? Ahí me vuelvo yo un papa y me doy de cuenta que tengo lo más importante que es la comunicación, que si tengo que decir algo que no me gusta, si tengo que ver algo malo, si tengo que ver algo de lo que no, llamo directamente al que es y eso pega corriente.
Yo le digo, “No tengo armas ni tengo gente y me hacen llegar armas y me hacen llegar gente.” ¿Qué le mandó? Me mandaron armamento de alto calibre, nunca he visto en Bogotá. Me mandaron Glock, mandaron más de 30 armas Glock con peines de 32. Me mandaron granadas y me mandaron gente velocista que no tenían miedo a nada. Pero ojo, Rafa, me mandaron eso.
Más no, ellos fueron los que recuperaron la zona. La zona la recupero yo con Pablito. ¿Qué comienza a hacer usted? Pablito me dice a mí, “Bran, vamos a recuperar la zona porque ya hay una orden.” Me acuerdo tanto, Rafa, que nos hicieron hacer una reunión en el parque Simón Bolívar. Todos los hermanos que tuvieran conocimiento y rutina y que eran de la casa llegados, tenían que ir al Simón Bolívar, al parque Simón Bolívar, porque ahí se va a dictar una letra.
¿Qué es dictar la letra? que el plan el causa, el jefe que este va a decir qué se va a hacer y todo el mundo tiene que seguir eso. Eh, en pleno parque público, pleno parque público, Simón Bolívar, todo el mundo allá, solo venezolanos. El único colombiano en ese tiempo era yo y mi esposa que me acompañó. Y me encuentro con Paulito que era del Amparo, me encuentro con los del Amparo que era Ender y Pasito.
Bueno, me encuentro con mucha gente que en ese tiempo éramos como teníamos nuestra discordia, ¿se entiende? Porque uno en su sector y yo, [ __ ] que algo va a pasar, me van a, no sé. Y sale el jefe, sale el líder del tren del agua. Héctor con Giovanni San Vicente, el segundo al mando y dan la letra y dicen, “Ahoritica solo una hermanda, vamos a caminar todos para el mismo lado.
” Entonces ahí dividen las zonas. Lo hicieron por internet. Internet una videollamada. Ahí se acabaron las discordias, se acabaron las peleas, se acabaron el que yo hice, el que él fue, el que él, el que no, el que no quisiera participar se tenía que ir para Chile, para Estados Unidos, para Ecuador, para todos, ¿se entiendes? Los hermanos, hay unos que estaban con la casa, pero ellos decían, “No queremos participar, pero tienen nuestro apoyo, que fueron los poquitos que me quedaron, uno de los hermanos que los quiero mucho, que también están
presos en la picota.” Y de ahí, ¿qué siguió pasando? Dividieron las zonas, me entregaron a mí la 38 con el encargado, el Causa que está preso también. Nosotros éramos la 38, le entregaron a cada uno le entregaron su zona ya especificada por la casa. Ya está suyo, ya aquí no puede pasar nada, ya todo es comunicado.
Ahí cometen un error los del Amparo que es Enderipito le una llegada a Giovanni y San Vicente y la orden es acabar con ellos y ahí nace Satanás. Satanás se queda con el pedazo del amparo normal, un maracucho común y corriente. Pablo se queda con el otro pedazo. Todo bien. Satanás que se volvió muy famoso. Sí, claro.
Él era parte del tren de Aragua. No, señor. Pero, ¿qué tenía que ver aquí? Tenía que ver aquí que como ya reunimos todas las zonas en una sola hermandad, Ender y Pasito cometieron un error de a una mujer que llamaba Jessica ellos. Y eso fue una ofensa muy grande para el viejo viejo. La orden era para Giovanni, para Giovanni.
Eso era la da la orden de acabar con eripacito. Ahí quedó ya Satanás encargado de la zona para que él queda y viene, o sea, él queda con su zona, él respeta la zona, nos respetábamos las zonas común y corriente y todo. Satanás bien. Sabíamos la magnitud, el problema que era. Sabíamos que era también de verdad. Sabíamos que no era un chiste y Giovanni y Osme y ellos sabían que con él no se jugaba.
Satanás, ¿cómo era? Satanás era un tipo normal en lo suyo, muy tranquilo y todo. ¿Por qué cogió tanta fama de malo? Porque después de la captura de nosotros se volvió sanguinario, se volvió alguien de verdad, como dicen ellos. ¿Y qué pasó con los Camilos, Rafa? Ya nos dividen las zonas, ya nos dicen cómo van a hacer, ya llegaron las armas, ya llegaron el apoyo, ya llegó todo. Era atacar.
[carraspeo] Entonces ahí empezamos con Pablito, empezamos a atacar, empezamos a acabarles con a sembrarle el miedo a Esprilla, sembrarle el miedo a la gente de la 38 y ahí ya ellos, los sanicenteños, conocían quiénes eran a los que tocaba atacar. Y ahí empezaron los embolsados, empezaron a a atrapar, vea que usted trabaja con estos.
Tome que este este trabaja también con ellos. Tome. Incluso cuando ellos los cogían presos en la estación de Kenny, ellos llegaban allá y eran ahí salió las noticias que salían pegaban porque ya teníamos el control y queríamos vengarnos de todo eso. Mientras ellos se encargan de los embolsados, yo me encargo con Pablito del objetivo principal, que es Luis Rolando Osorio, alias Misón, el que trajo a los Camilos, el que se encargó de los que que el tren de Aragua llegara, hiciera los embolsados.
fue él el culpable, porque si él no se asocia con los Camilos, los Camilos no esa gente no al sobrino de Héctor niño yo Guerrero, no se fuera armado la guerra que se armó y no fueran aparecidos los embolsados, porque los embolsados querían decir, “Ya llegó el verdadero tren de Aragua. Ahora sí, ¿cuántos embolsados hubo? un promedio de 32 que aparecieron y públicos así, pero yo creería que eso me hablaba de los últimos embolsados en una discoteca.
Los últimos embolsados antes de la captura de nosotros como 10 días antes, ya teníamos la sigini infiltrada, ya la teníamos, ya mi son nos tenía, mejor dicho, ya estaba todo listo. ¿Qué pasó en esa discoteca de Chapinero? En la discoteca el chapinero ya recuperamos la 38, recuperamos Bellavista, le quitamos voz a San Bernardino, a los Camilos, ya teníamos el poder casi todo lo que es el sur, ahora nos tocaba el norte.
Entonces, eh entre amistades, eh uno de los muy allegados también de los que quedó conmigo se toma Chapinero, se toma el parque de los hipis, se toma todos esos lados de allá del 7 de agosto y todo eso y tienen una discoteca, tienen una discoteca en Chapinero de música de arter pary, de electrónica y ellos habían tenido una guerra con una organización muy famosa también llamada Los Moscos.
El Mosco, me acuerdo, pero en ese tiempo pues yo estaba era más para el sur y no para el norte. Ellos también en una discoteca fuimos estuvieron bailando, ya sabían que iba a llegar un ataque de ellos y allá se dieron de cuenta y era la misma discoteca en un baño los cogieron y los subieron a una camioneta.
Hay capturados también por eso y los llevaron al sector de bosa. Esos fueron los últimos. ¿Cuántos? cuatro o cinco. ¿Y cómo es que caes acá? Bueno, caigo aquí porque pasa y acontece y sucede, Rafa, que en el sector hay un Cai llamado el Cai Caldas. Ahí en ese Cai hay un comandante que se llama Flechas Tenorio. Para las autoridades y para la gente, alias la T.
Para mí el teniente de la policía, porque lo sigue siendo el teniente de la policía. Lastimosamente él corre con la mala suerte de que no quiere participar en el grupo de las tortugas ninjas de Misón. Él viene, le entregan un cai, una zona que viene de los de los camilos que vienen de los embolsados que viene y todo. Él viene a hacer su trabajo.
La pregunta a la comunidad, ¿qué pasó? ¿Quién prefiere? ¿Quiénes son? La comunidad me conoce toda la vida. No, Brian. Todos los Camilos prácticamente se echa enemigo a Missón. No hace lo que Missón le ordena porque el Caldas se tiene que hacer lo que Missón y al nariz torcida se diga. Si no lo hacen, te trasladan, no sirves, eres lo peor, usted les cobra plata y ahí llegan las tortugas ninjas y venga.
Eso le pasó a Flechas Tenorio. Pero él trabajaba con usted. Sí. No, hay chats y hay interceptaciones y todo que él trabajaba con usted. Sí, sí. Porque trabajar es hacer lo que nosotros digamos y beneficiarnos todos es no trabajar con nosotros. Entonces, pero sí le ayudaba usted. Es un síno, Rafa, porque no nos ayudaba en nada ilícito.
¿Se entiende? Entonces, ¿por qué está en la cárcel? Está en la cárcel porque Missón lo quiso ver así. Tampoco puedo decir que es una santa paloma, pero no puedo decir que que tampoco es todo lo que le están creyendo creer. Sí, y no trabajaba con otros. Missón lo entregó a usted. Missón crea un grupo especial para quedar bien con las autoridades.
Porque mira, te cuento, para nad es un secreto que Luis Rolando Osorio está capturado como Misón. ¿Y a dónde está capturado? Por alias el viejo, por alias el Pure, por alias el cojo. ¿A dónde está por lo de Venecia? Porque solo le meten dos propiedades, las dos que nos capturaron a nosotros. que ya tienen extinción de dominio te la sae, ¿por qué no meten hotel Dubai? ¿Por qué no meten potrillos uno? ¿Por qué no meten potrillos dos? ¿Por qué no meten muchas cosas? O sea, mi pregunta es esa.
¿Por qué solo cuatro o cinco delitos leves? ¿Por qué solo lo cogen a él? ¿Por qué solo le quitan dos propiedades? ¿Y porque todo sigue en este momento en Bogotá como si no ha pasado nada? ¿Cómo lo cogieron a usted? A mí me cogen porque me son busca un grupo de de Cipol, si no estoy mal.
Ellos son los que investigan a los policías. A mí una captura me pegan una infiltración demasiadamente fuerte. Me interceptan los teléfonos de mi esposa, los míos, los de mi hija. Y en una en una llamada mi esposa pidió un pantalón y el domiciliario no escuchaba. Y entonces a mí me dio piedra. Yo con oiga, no entiende que es parques de Bogotá, apartamento, tan, t tan tan y yo andaba en una viwis.
¿Por qué andaba en una viwis? Porque una vibis es de mujer, no daba tanta bandera. Sospechaba. Todo el mundo decía, “Brian debe andar en camioneta. Bran debe andar en, mejor dicho, yo andaba en una bigwis y mi son ya había infiltrado todo.” O sea, yo sabía que ya en cualquier momento pasaba. Yo lo tenía claro. Incluso yo le decía a los muchachos antes de la captura, le decía, “Vámonos, vámonos, que yo presiento que esto ya no.
” Pero, ¿por qué, hermano tan? Nunca me quisieron creer que con ese man no se jugaba, que teníamos infiltrado. Ellos nunca me quisieron creer de que de que para él nada es nada es imposible. Incluso, Rafa, llega la captura de nosotros, la mejor noticia, sale la alcaldesa y salen todos los mandos allá. Capturamos al tren de Aragua embolsados y no señor, nos que regraron un teatro.
Mi son se encargó de decir este participó, este no. Como teníamos antecedentes como este, esto y empezaron a dar las conversaciones que teníamos y a este papel vamos a poner a este papel a este papel a este papel a este papel al otro. ¿Qué hizo Missón? Tenía que callar al que sabía todo. Creó unas pruebas falsas, inventó unas cosas falsas, les hizo creer a ellos que yo había sido el que los había entregado.
Y donde ves, estoy preso a una cantidad de años. He tenido más de seis traslados. No estamos hablando de una persona sana. Ha intentado atentar contra mi vida demasiado. No se te haga raro, Rafa, que para la segunda no esté aquí. Me ha trasladado seis veces. Me mandó para una cárcel de mediana a Barranquilla, donde mi nivel no es para Barranquilla.
Me mandó para el bosque, me mandó para la Tramacúa, que allá es, mejor dicho, me mandó para Dorada, estoy aquí. Para él no hay nada imposible y todo lo puede hacer. Les hizo creer a ellos. Les dijo, “No, yo me salgo de Bran rapidito para que no se sepa la verdad, para que no sepa.
” Inventó, les dijo a ellos que era yo. Ellos creyeron más en él. Siguió trabajando y sigue las capturas. Hubo tren de Aragua 1, hubo tren de Aragua 2, hubo tren de Aragua 3, incluso en este momento va a haber tren de Aragua 4. Porque, Rafa, yo tengo una pregunta. ¿Tú crees que porque Luis Rolando Osorio está supuestamente capturado, se acabó el problema? La 38 sigue funcionando, siguen haciendo lo mismo.
A mí me quitaron mis locales en este momento cobran los arriendos, los cobraes Naristoría y dicen que es Óscar Gabilán. Siguen los capturados y toda la gente de ellos presa porque creyeron más en él que en el verdadero. Pero hay una cosa que se llama la justicia divina, Rafa, que tarde que temprano yo sabía que esto iba a pasar.
y que a él lo iban a capturar y que se le iba a caer todo. La pregunta es, ¿por qué solo con eso? Con lo más sencillito y lo más fácil, ¿por qué solo dos casas? ¿Por qué no vamos van con lo que es, con la verdad, con todo? Ya es justo que él pague. El tren de Aragua sigue vivito y coleando, sigue funcionando, pero ahora se llaman diferente.
Existen que los lobos, existen que los acá, que los mexicanos. Bueno, existe mucho, ¿se entiende? Ya, porque ya pues se acabó Tocorón, se desmanteló eso, está positivo la cárcel en Venezuela. En Venezuela están positivos ellos están una cosa, lo otro, pero en el sector siguen trabajando ellos con Luis Rolando Sorio y Alex Naristoría y Óscar sigue todo normal.
¿Quiere usted vengarse de mi son? Quiero que ya es hora que él pague por lo que me ha quitado a mí y a muchos colombianos. Rafa, yo puedo asegurarte que cuando a mí solo capturan, medio Bogotá estuvo contento, aunque pues la más alegría era que lo porque todos soñamos que se muera ya él, pero todo Bogotá, le estoy hablando familias, le ha quitado propiedades, casas a a personas de la tercera edad, gente vulnerable, le ha quitado los negocios, vea, gente que tenga negocios con ese señor Señor, termina mal.
Para terminar, ¿cuánto hace que lo cogieron? En el 2022 voy a cumplir 5 años. ¿Cuánto le queda? Muchos. Brian, ¿valió la pena? Te digo, era porque me tocaba. Rafa será. Sí, me tocaba y él me quería. Eh, era la única opción que tenía. Eh, lo que no valió la pena fue no aprovechar cuando tuvimos la oportunidad de acabar con esa persona.
Y en su vida valió la pena haberse metido en esto. Rafa, como te digo, me tocó. No tenía más opción. No fue una opción que me dieron a escoger. No le tocaba o me tocaba, no había más. Hay gente que nace con pocos recursos. humilde y no cogen el camino suyo. Valió la pena, Brian. Vuelvo y te digo, Rafa, lo reitero.
Me tocó el destino y la vida me obligó, ¿sí entiende? Porque era así o era así, no era de nada más. Me tocó el me jugó una mala jugada. Lastimosamente estuve en el lugar equivocado y la suerte corrió a mi favor por lucrarme en el tiempo de la pandemia y de esto. Cuando ya me vi muy adentro, ya era muy demasiada tarde.
O era esto o era terminar en un cementerio. Gracias por tu tiempo, Brian. Dale, Rafa. Gracias, hermano. Bien.