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¿El fin de la jaula de oro? La impactante caída de Inés Gómez Mont

¿El fin de la jaula de oro? La impactante caída de Inés Gómez Mont: de reinar en la televisión mexicana a vivir en el aislamiento absoluto, sin lujos, sola y perseguida por la Interpol en 194 países, mientras el dinero robado se agota y sus siete hijos pagan el precio.

INÉS GÓMEZ MONT: La ASQUEROSA Vida de LUJO con Dinero ROBADO… Y la Verdad Destruyó Todo  

Imagina despertar un día y descubrir que la casa donde vives, los carros que manejas, los viajes que publicas en Instagram, todo fue comprado con dinero robado. 3,000 millones de pesos que salieron de las arcas del gobierno mientras mexicanos trabajaban pagando impuestos para que tú vivieras como reina.

 Y cuando te descubren, en lugar de enfrentar la justicia, empacar maletas, agarrar a tus hijos y huir del país, vivir escondida durante años, publicando fotos de playas paradisíacas mientras México exige que regreses a pagar lo que debes. ¿Te gustaría vivir así? con el miedo constante de ser arrestada, con tus hijos sin poder regresar a su país, con tu cara en carteles de Interpol en 194 países.

 Si crees que nadie debería poder robar millones y simplemente desaparecer sin consecuencias, suscríbete a este canal. Dale like si piensas que los ricos siempre escapan mientras los pobres pagan, porque esta es la historia de Inés Gómez Mont, la conductora de TV que pasó de entrevistar celebridades a ser una de las criminales más buscadas de México.

 Inés Gómez Mont nació el 29 de julio de 1983 en la ciudad de México, en una familia que tenía todo lo que el dinero y los apellidos pueden comprar. Su abuelo, Felipe Gómez Mont fue fundador del partido Acción Nacional. Su tío, Fernando Gómez Mont fue secretario de Gobernación durante el gobierno de Felipe Calderón.

 La familia es socia de una de las firmas de abogados más prestigiosas del país, Sin Czer, Esponda y Gómez Mont. Creció en clase alta, en círculos donde todos se conocen, donde las puertas se abren solas cuando dices tu apellido. Y con ese apellido, con esas conexiones, Inés entró a la televisión a los 14 años, en 1997. Debutó en la telenovela juvenil Trick Track de TV Azteca.

 Era bonita, carismática, con esa seguridad que da a crecer sabiendo que el mundo te pertenece. No tuvo que luchar por oportunidades como otros. simplemente llegó y las puertas se abrieron. Para 2002, con apenas 19 años, ya estaba en el departamento de noticias de Fuerza Informativa Azteca. Pero las noticias serias no eran lo suyo.

 Su talento real estaba en el entretenimiento, en sonreír para cámaras, en hacer que todo pareciera fácil y glamoroso. Paty Chapoy, la reina indiscutible del espectáculo mexicano, la notó y la integró a su equipo. La gran oportunidad llegó en 2004 cuando se quedó al frente del programa dominical Los 25 Más, un show de conteos donde presentaba listas de eventos y personajes destacados.

México la veía todos los domingos. Aprendía a reconocer su voz, su estilo, su forma de hablar. Cinco temporadas al frente del programa la convirtieron en figura conocida, en rostro familiar que la gente asociaba con entretenimiento ligero y fines de semana relajados. De 2005 a 2009 también formó parte de Ventaneando, el programa de espectáculos más visto de México.

Trabajar con Patti Chapoy era entrar a las grandes ligas, porque Paty no contrata a cualquiera y lo que ella dice en su programa se vuelve verdad para millones de mexicanos. Inés aprendió cómo funciona el poder mediático, cómo una palabra en televisión puede crear o destruir reputaciones, como la imagen pública es todo.

 Y entonces vino el momento que la haría famosa internacionalmente de la forma más ridícula posible. En 2008 asistió al Super Bowl Media Day, vestida de novia, completa velo, vestido blanco, ramo de flores y le pidió matrimonio al quarterback de los New England Patriots, Tom Brady, frente a todas las cámaras del mundo. Brady se rió incómodo.

 Los medios estadounidenses explotaron con la noticia y México la vio en todos los noticieros internacionales haciendo el ridículo. Pero para Inés no fue ridículo, fue publicidad. Su nombre cruzó fronteras. Llegó a oídos que nunca habrían escuchado de una conductora mexicana. Y en el mundo del espectáculo, no importa cómo te conozcan mientras te conozcan.

 En 2008 se casó con Javier Díaz, un empresario mexicano del que se sabe poco porque mantuvo perfil bajo durante todo el matrimonio. Con él tuvo cuatro hijos: Inés, a quien llamaban Inesita, y los trilliizos Javier, Bruno y Diego. Cuatro niños en pocos años, una familia grande que llenaba su vida mientras la carrera seguía creciendo.

 Pero el matrimonio con Javier no sobrevivió. En 2013 se divorciaron y lo que pudo haber sido separación civilizada se volvió guerra cuando Javier la denunció por violencia familiar. Las acusaciones fueron públicas, escandalosas, manchando la imagen perfecta que Inés había construido. Ella nunca respondió directamente, siguió su vida como si nada hubiera pasado, porque admitir problemas es mostrar debilidad y en su mundo la debilidad te destruye.

 En 2013, mientras todavía estaba casada con Javier, conoció a Víctor Manuel Álvarez Puga, abogado, empresario, con conexiones políticas que rivalizaban las de ella. Víctor tenía un despacho llamado Álvarez Puga, Asociados, fundado con su hermano Alejandro en el año 2000. En solo 10 años habían construido cartera de 700 clientes a nivel nacional, ofreciendo servicios de asesoría fiscal y administrativa.

En papel era negocio legítimo y próspero. En realidad era máquina de lavar dinero que funcionaba bajo protección de funcionarios corruptos. Pero Inés no sabía eso al principio, o al menos eso dice ella. Lo que vio fue hombre exitoso, con dinero abundante, con estilo de vida que igualaba el suyo.

Se divorció de Javier en 2013 y en 2015 se casó con Víctor en ceremonia secreta, discreta, lejos de cámaras que habían documentado cada momento de su vida hasta entonces. Con Víctor tuvo dos hijos más, Bosco y María, que nació en junio de 2018. También adoptó a Mayito, hijo que Víctor tenía de relación anterior.

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