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¡El brutal saqueo silencioso que arruinó al sur! Así fue como Guatemala usó a México como su puerta trasera clandestina para inundar Estados Unidos con miles de toneladas de contrabando agrícola, destruyendo a nuestros campesinos.

¡El brutal saqueo silencioso que arruinó al sur! Así fue como Guatemala usó a México como su puerta trasera clandestina para inundar Estados Unidos con miles de toneladas de contrabando agrícola, destruyendo a nuestros campesinos. Descubre cómo Sheinbaum descubrió esta trampa multimillonaria y cerró la frontera sur con mano dura.

Guatemala usaba a México como PUERTA trasera hacia EE.UU. y SHEINBAUM la CERRÓ  

digitalizar todos los procesos. número uno y ampliar las revisiones no eh invasivas, es decir, más rayos X, más rayos gama, que permitan revisar un contenedor sin necesidad de que se esté abriendo uno por uno. Y hay tensión porque se aumenta la seguridad en la frontera. Agentes de la Guardia Nacional, del Instituto Nacional de Migración y de la Policía Estatal de Chiapas realizan labores de vigilancia y seguridad en el sur de México.

 Con la puesta en marcha de Plan Interinstitucional de Control Territorial Fronterizo, se busca fortalecer el control territorial y controlar los pasos ilegales. A las 6 de la tarde, la frontera entre México y Guatemala se cierra oficialmente. Las garitas bajan, los controles se activan y el tránsito legal de personas y vehículos se detiene.

 Y es exactamente en ese momento cuando las cámaras oficiales dejan de registrar y los agentes cambian de turno, que el río Suchiate se convierte en la autopista de mercancías más rentable del continente. maíz, frijol, azúcar, plátano, mango, toneladas y toneladas de producto cruzando en balsas improvisadas por caminos de tierra, por puntos ciegos que llevan años siendo los mismos porque nadie los cerraba.

 Mientras los campesinos chiapanecos dormían, alguien vaciaba su mercado. A las 6 de la tarde, la frontera entre México y Guatemala se cierra al tránsito de personas y vehículos. Pero es a partir de este momento que el tráfico de cosas ilícitas a México comienza. Esto no es contrabando de supervivencia, no son familias pobres cruzando unos kilos de frijol para comer.

 Esto es una operación industrial, sistemática y deliberada que durante años usó el territorio mexicano como trampolín hacia algo mucho más grande, porque el destino final de una parte de esa mercancía no era Chiapas ni Tabasco, era el mercado estadounidense y para llegar ahí usaban los tratados arancelarios de México como puerta trasera.

 todo este tipo de mercancías para que pasen por México, se aprovechen de un tratado arancelario y puedan ingresar al mercado americano. Todo esto la presidenta nos ha instruido de manera muy puntual ir en contra de ellos porque aparte acaban con la industria nacional. Cuando eso llega a oídos de Shainbow, la respuesta fue inmediata y sin matices.

 Guardia nacional en las rutas, operativos coordinados en aduanas, 123 contenedores de comisados y 1224,000ones de pesos en mercancía retenida de una sola vez. Pero detrás de esos números hay algo que ningún noticiero está contando con claridad. El daño que este esquema le hizo durante años a miles de familias campesinas del sureste mexicano que perdieron su mercado sin entender por qué su cosecha dejó de valer lo que costaba producirla.

 En los próximos minutos vas a entender exactamente cómo funcionaba este esquema, quiénes estaban detrás y por qué México decidió que ya era suficiente. Pero primero hay que entender algo que hace que todo esto sea mucho más grave que un problema aduanero. Guatemala no estaba solo compitiendo con México, estaba usando a México y esa diferencia lo cambia todo.

Hay una diferencia fundamental entre contrabando y fraude comercial internacional. El contrabando es evación. Alguien cruza mercancía sin pagar impuestos para vender la más barata en el mercado local. Es ilegal, es dañino, pero su alcance es relativamente contenido. Lo que estaba pasando en el Suchiate era otra cosa.

Era un esquema diseñado con una lógica mucho más ambiciosa y mucho más sofisticada que simplemente vender maíz barato en Chiapas. El mecanismo funcionaba así. Guatemala produce maíz, azúcar, frijol y frutas tropicales bajo condiciones regulatorias y laborales distintas a las mexicanas. con costos significativamente menores.

 Esos productos no pueden entrar directamente al mercado estadounidense con la misma facilidad con la que entra la producción mexicana, porque México tiene tratados comerciales con Washington, que Guatemala no tienen los mismos términos. Entonces, la solución que encontraron fue elegante en su cinismo, cruzar la mercancía ilegalmente a México, mezclarla con producto nacional o falsificar su origen y desde suelo mexicano introducirla al mercado americano aprovechando los acuerdos que México tardó décadas en negociar. Eso no

es un problema de campesinos cruzando el río con unos sacos a la espalda. Eso es una red organizada con logística, con contactos en ambos lados de la frontera, con importadores mexicanos que falsificaban fracciones arancelarias para darle cobertura legal a mercancía ilegal. México los identificó. 16 importadores sancionados por falsificación de documentos aduaneros.

16 empresas que durante meses o años convirtieron la frontera sur en una ventanilla de lavado de origen comercial. Y el daño no era solo para los campesinos mexicanos, era para la credibilidad de México como socio comercial ante Washington. Cada cargamento guatemalteco que entraba al mercado estadounidense con etiqueta mexicana era un fraude directo contra los acuerdos que sostienen el TMIC, un esquema que si Washington lo hubiera detectado antes que México podría haber generado consecuencias arancelarias para

el país entero. Todo esto tiene como fin último que se respete y que haya condiciones igualitarias. justas de competencia para las empresas mexicanas establecidas, porque si no están en desventaja. Pero mientras ese esquema operaba en las sombras, había alguien pagando el precio en silencio.

 Los productores de maíz y frijol del sureste, que no entendían por qué su cosecha dejaba de valer lo que costaba producirla. Eso viene ahora. Imagina que llevas meses trabajando una parcela, compraste semillas mejoradas, pagaste fertilizantes, contrataste mano de obra para la siembra y la cosecha, calculaste tus costos.

 Estimaste tu margen y cuando llegó el momento de vender tu maíz al mercado local, descubriste que había producto idéntico al tuyo vendiéndose a un precio que matemáticamente es imposible si pagas impuestos, si cumples normas sanitarias y si le pagas un salario justo a quien trabaja contigo. Eso no es competencia, es una trampa.

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