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De gobernar a rogar por una condena: La espeluznante realidad de Mario Marín, el “Góber Precioso”, atrapado en el penal más implacable de México.

De gobernar a rogar por una condena: La espeluznante realidad de Mario Marín, el “Góber Precioso”, atrapado en el penal más implacable de México. Aislado, sin poder y con solo 10 minutos semanales para contactar al mundo exterior, descubre el brutal infierno en vida del político que creyó ser intocable.

Así vive hoy Mario Marín “El Góber Precioso” en la cárcel: Derrotado y Aislado 

Mario Marín Torres llegó a ocupar uno de los cargos más poderosos de México. Como gobernador de Puebla vivía rodeado de escoltas, aviones oficiales y toda la estructura de poder que acompaña a un jefe de estado local. Empresarios, políticos y figuras influyentes buscaban su favor mientras él tomaba decisiones que afectaban a millones de personas.

Hoy la realidad es completamente distinta. tiene una celda en el penal de máxima seguridad del altiplano y apenas unos minutos a la semana para comunicarse con el exterior. No hay asesores, no hay protocolos y no hay residencias oficiales. Solo las rejas que hoy separan al llamado gover precioso del mundo que alguna vez controló.

 En este video te vamos a contar quién fue Mario Marín Torres, por qué terminó en prisión, cómo ha sido su vida tras las rejas desde 2021 y cuál es su situación actual dentro del penal del altiplano. También veremos cómo son sus días, qué contacto mantiene con el exterior y qué ha pasado con el hombre que alguna vez fue uno de los políticos más poderosos de México.

 Quédate hasta el final porque hay detalles sobre su estado de salud que muy pocos medios han explicado con profundidad. Suscríbete al canal si te interesa descubrir cómo viven hoy políticos, narcotraficantes, empresarios y personajes famosos que pasaron del poder a la prisión. Aquí analizamos sus historias, sus condenas y la realidad que enfrentan tras las rejas.

 Para entender por qué Mario Marín Torres terminó en el penal de máxima seguridad del altiplano. Hay que ir al principio y el principio no está en su detención ni en sus años de gobernador. El principio real de todo esto está en el año 2005, cuando una periodista publicó un libro que lo incomodó tanto que según acusaciones, decidió usar toda la maquinaria del estado que él controlaba para silenciarla.

 Ese libro se llamaba Los demonios del Edén y fue escrito por Lidia Cacho. En sus páginas, la periodista documentó la existencia de una red de explotación y pornografía infantil en Quintana Ro. Y en esas páginas también aparecía el nombre de Camel Nasf, un empresario textilero conocido en los círculos del poder como el rey de la mezclilla que era amigo cercano del gobernador de Puebla.

 El 16 de diciembre de 2005, Lidia Cacho fue detenida en Cancún por elementos de la policía judicial del Estado de Puebla. La acusación formal era difamación y calumnia, pero lo que siguió fue mucho más que un proceso legal. La periodista fue trasladada por tierra desde Cancún hasta la ciudad de Puebla, un viaje de horas que ella misma describió como una pesadilla.

 Durante ese trayecto denunció haber sido sometida a tortura psicológica. Los oficiales la amenazaron con abusarse de ella. La humillaron, la intimidaron. Estuvo detenida y sometida a esas condiciones durante más de 23 horas. Cuando llegó a Puebla, la encerraron en condiciones que ella describió como degradantes, lo que convirtió este caso en uno de los escándalos más grandes de la historia política reciente de México fue la aparición de unas grabaciones.

 El 14 de febrero de 2006, el periódico La Jornada publicó unas conversaciones telefónicas entre Mario Marín Torres y Camel Nasif. En esos audios, el empresario le agradecía al gobernador por lo que le habían hecho a la periodista. lo llamaba Mi gober precioso. Le decía que era el héroe de la película.

 Le prometía una botella de buen coñac como agradecimiento. En otro audio, el propio Marina afirmaba que ya le había dado un buen coscorrón a la periodista. Esas grabaciones pusieron al gobernador de Puebla en el centro de un escándalo nacional. Ese apodo, Gover precioso, no lo inventó ningún periodista ni ningún enemigo político.

 Se lo puso el propio empresario que lo halagaba mientras, según acusaciones, coordinaban lo que le iban a hacer a una mujer que había expuesto una red de abuso infantil y ese nombre lo persiguió para siempre. Pero lo que muy poca gente sabe es lo que pasó después, porque la historia no terminó ahí y lo que vino a continuación dice todo sobre cómo funciona la impunidad en México.

 Mario Plutarco, Marín Torres. Nació el 28 de junio de 1954 en Nativitas, Cuautempan, una pequeña localidad de la región mixteca del estado de Puebla. Creció en un entorno modesto, estudió derecho en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y desde muy joven encontró en la política su camino. Se afilió al Partido Revolucionario Institucional, el PRI, el partido que gobernó México durante más de 70 años.

 Dentro de ese sistema, aprendió a moverse, a construir alianzas y a escalar posiciones de manera lenta, pero constante. No era un hombre de gestos dramáticos, era un político de proceso, de paciencia, de contactos. A lo largo de su carrera, Marín Torres ocupó prácticamente todos los cargos disponibles dentro del aparato político poblano.

 Fue juez de lo familiar, notario público, profesor universitario de derecho, secretario general del Tribunal Superior de Justicia del Estado, secretario de Gobernación Estatal y Presidente Municipal de Puebla. Cada cargo fue un escalón. Cada posición le dio más acceso, más contactos, más influencia. Cuando en noviembre de 2004 ganó las elecciones para gobernador, lo hizo como el candidato natural de un partido que todavía controlaba el Estado.

 Tomó posesión el primero de febrero de 2005 y gobernó hasta el 31 de enero de 2011. Durante su gobierno, la familia Marín Torres acumuló una riqueza que llamó la atención de reporteros e investigadores. Reportes publicados en medios poblanos documentaron propiedades vinculadas a su familia en varios países, incluyendo residencias en Europa.

 Su hijo mayor fue señalado en publicaciones de la época como uno de los grandes beneficiarios del sexenio. Se le vinculó con negocios inmobiliarios, participaciones en empresas de taxis aéreos y gasolineras y según esos mismos reportes vivía de manera lujosa en la ciudad de Wales, en Austria. La riqueza familiar que se señalaba era difícil de justificar con un salario público y ese contraste quedó registrado para siempre en el expediente de la historia política poblana.

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