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TONGOLELE: Por ESTO la REINA de la NOCHE PERDIÓ hasta su PROPIO NOMBRE

 Su nombre artístico era una sola palabra que todo México conocía y que todavía hoy provoca un suspiro en quien la recuerda, Tongolele. Y aquí está la tragedia más cruel de toda su historia, la que vamos a abrir hoy contigo y que te va a romper un poco el corazón si te quedas hasta el final. Tongolele era su cuerpo.

 Su cuerpo era su idioma, su arte, su voz, su poder, su forma entera de estar en el mundo. Ella no hablaba con palabras, hablaba con el movimiento, bailaba con el cuerpo lo que otras no se atrevían ni a pensar. Y la vida, en una de esas bromas macabras e incomprensibles del destino, le quitó al final justo eso, justo lo que ella era.

 Primero le quitó la memoria, después poco a poco, el movimiento hasta dejar a la reina absoluta del baile, sin recordar siquiera que un día con sus caderas y sus pies descalzos había hecho temblar a una nación entera. La mujer que era puro movimiento, inmovilizada, la mujer que era pura memoria de una época. Sin memoria no hay tragedia más exacta, más cruel, más perfecta en su crueldad.

 Como una niña estadounidense de 15 años llegó a México y escandalizó a todo un país solo con enseñar el ombligo, cómo la persiguieron, la insultaron, la quisieron callar y aún así se convirtió en leyenda. Cómo vivió uno de los amores más bonitos del espectáculo mexicano y cómo terminó sus días sin memoria, pero bailando hasta el final en una casa de Puebla.

 Todo eso es lo que vamos a contar hoy paso a paso con respeto y con todos los datos sobre la mesa. Hoy abrimos su carpeta, el expediente número 20 de las tumbas de la fama, la carpeta de Yolanda Ivón Montes Farrington, conocida en el mundo entero como Tongolele, la bailarina que sonreía con las caderas, la primera de las exóticas, la mujer que el México conservador quiso silenciar y nunca jamás pudo.

 Hoy las tumbas hablan. Bienvenidos a un nuevo expediente de las tumbas de la fama. Antes de empezar, si llegaste a las tumbas de la fama por primera vez, este es tu canal y déjame decirte que estás en el sitio correcto. Aquí abrimos los expedientes de las grandes leyendas del cine de oro mexicano.

 Las verdades, los misterios y las historias que el espectáculo prefirió guardar bajo la alfombra o que el tiempo fue enterrando poco a poco. Dale al botón rojo de suscribirte ahora mismo antes de que el algoritmo te aleje y pierdas este canal. Activa la campanita para que YouTube te avise en cuanto subamos el próximo expediente, porque cada semana abrimos una tumba nueva. Y dale a me gusta ahora mismo.

Sí, ahora. Aunque el video acabe de empezar y todavía no te haya contado nada, porque cada me gusta en estos primeros segundos le dice al algoritmo de YouTube que esta historia merece llegar a muchísima más gente que creció viendo a Tongolele en las pantallas y en los teatros de México.

 A ti no te cuesta nada, es gratis. Y para este canal lo es todo, pero sobre todo, y esto es lo que de verdad me importa, déjame ya un comentario, aunque sea una sola palabra. Escríbeme de qué ciudad o de qué país me estás viendo en este momento. Me encanta abrir los comentarios y ver el mapa de toda la gente que se reúne aquí, desde México hasta Argentina, desde España hasta Estados Unidos, desde Colombia hasta Chile, todos juntos recordando a nuestras leyendas.

Quiero ver hasta dónde llega hoy la historia de Tongolele. Hazlo ahora. De corazón te lo pido y te espero allí abajo en los comentarios. Te voy a abrir cinco archivos en este expediente. Cinco archivos cruzados de hemerotecas mexicanas, biografías y archivos de prensa. El Universal, Milenio, Infobae, Excelsior, El Financiero, La Nación, Ecurred, Wikipedia, declaraciones de la propia tongolele recogidas por agencias como Associated Press y comunicados oficiales de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. Cero invención, todo

documentado, todo verificable. Y te voy a avisar cuando lleguemos a cada uno de los archivos, porque cada uno te va a sorprender, te va a indignar o te va a emocionar más que el anterior. Te lo prometo. Archivo número uno, El origen imposible. La niña de Spokin en Estados Unidos con sangre mexicana estadounidense y según algunas fuentes hasta Tajitiana de las islas del Pacífico.

 La muchacha que se encerraba a bailar durante las tormentas eléctricas y se convertía, en sus propias palabras en relámpago. como una adolescente de apenas 15 años acabó cruzando la frontera sola para conquistar un país que no era del todo el suyo. Archivo número dos, el nacimiento de Tongolele y el escándalo.

 El cabaret Tíboli, el nombre que ella no quería y que el destino le impuso. el mechón blanco, el baile descalzo y la guerra abierta brutal que le declaró la liga de la decencia por algo tan inocente, tan ridículo, visto desde hoy como enseñar el ombligo. Archivo número tres, la reina de la noche y el cine. Las películas, los grandes con los que trabajó Pedro Infante Tintán, el director Roberto Gabaldón, su paso del cabaret a la pantalla grande y cómo se convirtió en la vedet más famosa y más imitada de todo México. Archivo número

cuatro, El gran amor de su vida. Joaquín González, el mago del tambor, el percusionista cubano que fue su marido, su compañero de escenario y el amor de cuatro décadas, una de las historias de amor más bonitas y más sólidas de todo este archivo y la pérdida que la cambió para siempre.

 Y archivo número cinco, el más doloroso, el que te va a tocar el corazón, el final. La enfermedad silenciosa que le robó la memoria a la reina del baile, los 15 años de lento declive, la danza como última y conmovedora terapia contra el olvido. Y aquella mañana de febrero de 2025 en una casa de Puebla rodeada de sus dos hijos.

 Recuerda activar la campanita y suscribirte ahora mismo si todavía no lo has hecho, porque lo que viene en el archivo uno te va a sorprender y porque cada suscriptor nuevo le dice al algoritmo que esta mujer merece ser recordada por mucha más gente. Vamos. Para entender cómo una mujer termina escandalizando a todo un país y acabando sus días sin memoria, hay que volver primero al principio, al origen de todo.

Y el principio de Tongolele está muy lejos de México, en un lugar que no podría ser más distinto de los cabarets calientes y bulliciosos, donde un día reinaría. Yolanda Ivón Montes Farrington. Nació el 3 de enero de 1932 en Spokan, en el estado de Washington, Estados Unidos. Sí, has oído bien y conviene repetirlo porque es de las cosas que más sorprende a la gente.

 La mujer que se convertiría en uno de los símbolos más mexicanos del siglo XX, la reina de la noche de la Ciudad de México, la que para millones de personas encarnó lo más sensual, lo más exótico y lo más nuestro del espectáculo nacional. No nació en México, nació en Estados Unidos, en una ciudad fría, lluviosa y gris del noroeste americano, a miles de kilómetros de distancia y de temperatura de los escenarios ardientes, donde la esperaba la gloria.

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