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Sasha Montenegro: Por ESTO El Presidente NO Le Dejó Ni Un Peso al Morir

 Esa es la cifra exacta que el gobierno mexicano le pagó durante 18 años como pensión de viuda presidencial. No hablamos de 12 haáreas de mansión. la famosa colina del perro que se derrumbó a martillazos mientras ella todavía respiraba en Cuernavaca. No hablamos de un juicio de divorcio que la familia legítima del expresidente le interpuso en 1999 para quitarle todo.

Hablamos de la pensión que el presidente Andrés Manuel López Obrador le canceló en 2022. 5 años antes de su muerto hablamos de una hermana, Margarita López Portillo, que la odió hasta el último día. Y hablamos sobre todo de una mujer que llegó sola a México con 23 años desde Italia y murió 55 años después, igual de sola, en un hospital de provincia.

Esta es la historia verdadera de Sasha Montenegro. La que las revistas no contaron, la que la prensa rosa enterró, la que ni siquiera muchos de sus fans conocen completo. Hoy te voy a contar cuatro cosas que nunca te contaron sobre la viuda del presidente. Ino primero, la cifra exacta de pesos por los que Sasha peleó durante 20 años y por qué nunca vio ni un centavo de la verdadera herencia del expresidente. No.

 Segundo, ¿qué pasó con la mansión más famosa y más escandalosa de México, la colina del perro? ¿Y por qué la derribaron a martillazos mientras Sasha estaba viva y todavía joven? No. Tercero, ¿quién fue la mujer que orquestó toda la guerra contra Sasha desde adentro de la familia López Portillo? Una mujer, cuyo nombre la propia Sasha, pronunció en cámara con las palabras más duras que se le pueden decir a alguien, ¿no? Y cuarto, ¿cómo fueron sus últimas horas en Cuernavaca? ¿Quién estuvo a su lado cuando se apagó? ¿Y quién, sabiendo

que se moría, no fue a verla? Te voy a avisar cuando llegue cada una. No, pero antes tenemos que regresar. Tenemos que regresar a una época que tú viviste y a una mujer que tú creíste conocer, ¿no? Porque para entender por qué murió como murió, hay que entender primero cómo llegó hasta dónde llegó.

 Imagínate la Ciudad de México en 1969. No, tú probablemente tenías 10 o 15 años. Quizá veías películas los domingos, ¿no? Quizá tu papá te llevaba al cine de barrio y veías a Cantinflas, a Pedro Infante en repeticiones, a Sara García haciendo de abuela. La televisión todavía era en blanco y negro en muchas casas, ¿no? El presidente era Gustavo Díaz Ordaz, un año después del 68 de Tlatelolco.

Y en ese México, en plena efervescencia, llegó al aeropuerto una mujer de 23 años vestida a la europea con un acento que nadie reconocía, sola. Esa mujer venía huyendo de su propia historia. No, eso casi nadie lo cuenta. Te explico. Ella había nacido en Bari, Italia, el 20 de enero de 1946, apenas un año después de terminada la Segunda Guerra Mundial. No.

 Y su familia, déjame contarte de su familia. Su familia era aristocracia montenegrina. Aristocracia de verdad, de título, de apellido viejo. No. El apellido Achimovic venía de las montañas de Montenegro, en Yugoslavia, donde sus abuelos eran parte de la nobleza local antes de que la guerra los borrara del mapa. Y digo borrara literalmente, no.

Casi toda la familia paterna de Sasha fue asesinada en un campo de concentración nazi durante la guerra. Esto está documentado, no lo escribió Elisa Robledo en un libro publicado en 2002 por editorial océano titulado El presidente y sus amadas, donde Sasha le contó su propia historia familiar. Entonces tú imagínate, ¿no? Hija única de una mujer viuda de guerra, padre que sobrevivió por poco y que se llevó a la familia argentina huyendo de la posguerra europea.

 No llegan a la provincia de Mendoza, en el viñedo argentino, y ahí el padre Ciboyinovic se muere también poco después. doble huérfana, ¿no? Antes de cumplir los 10 años, Sasha ya había enterrado a casi todos los hombres de su sangre. Su mamá, Silvia Popobi, se vuelve a casar, esta vez con un empresario argentino rico. No, la familia rehace su vida en Mendoza.

 Sasha estudia valet, estudia periodismo, hace teatro de provincia. Le nace una hermana, Andrea Silvia, ¿no? Y un día, a los 23 años recibe una oferta para trabajar en cine en México y agarra sus maletas. Se sube a un avión y deja Argentina para no volver más. A México llega sola, sola, ¿eh? No. Sin manager, sin agencia, sin contactos, sin un primo que la recibiera en el aeropuerto, no.

Una mujer joven, extranjera, hermosa, con dinero apenas para tres meses y un acento que no era ni italiano, ni argentino, ni yugoslavo. Era algo nuevo, algo exótico, ¿no? Y en el México de 1969 exótico era oro. Su primera película fue Un sueño de amor en 1972, al lado de José José, ¿no? Sí, ese José José que también nos dejó hace poco.

Después vino Santo y Blue Demon contra el Dr. Frankenstein en 1974, ¿no? Películas de las que tu hermano o tu papá probablemente te llevaron al cine. Pero el ascenso de verdad, el que la marcó para siempre, vino en 1975. Un productor llamado Guillermo Calderón le propuso un proyecto, un guion escrito por Víctor Manuel Castro y Francisco Cabazos, ¿no? Una historia que pasaba dentro de un cabaret llamado El Pirulí con cinco mujeres que sobrevivían como podían y un detalle, un detalle que en 1975 era una bomba, ¿no? El guion exigía un

desnudo. 30 segundos, pero 30 segundos que ninguna actriz mexicana de prestigio había hecho antes. Y Sasha dudó. Esto también está documentado. No lo contó después en varias entrevistas. Dudó porque sabía que el desnudo le iba a abrir las puertas. Sí, pero también iba a cerrarle otras puertas para siempre.

 No sabía que después de esos 30 segundos ya no podría hacer telenovelas serias. Ya no la llamarían para protagonizar dramas de las que veía tu mamá. Quedaría marcada, tipificada. No, la italiana de los desnudos, la vedet del cine de ficheras. Pero dijo que sí y Bellas de noche se convirtió en el éxito más grande del cine mexicano de los años 70. No.

 Isha Montenegro se convirtió en lo que sería el resto de su carrera. La reina, sí, pero la reina de un género que la industria explotaba y desechaba al mismo tiempo, ¿no? A ver, déjame explicarte esto bien, porque aquí está la primera trampa de su vida y la mayoría de los videos sobre ella la pasan por encima, ¿no? El cine de ficheras entre 1970 y 1985 fue la maquinaria comercial más rentable del cine mexicano.

 Llenaba salas, vendía boletos en los pueblos, no salvó a estudios que estaban quebrados, pero las actrices que lo hicieron grande, casi todas terminaron mal. Lyn May, Olga Briskin, Princesa Yamal, Rosy Mendoza. Todas la pasaron mal en su vejez. No, todas se sintieron usadas. El sistema cinematográfico mexicano levantó un género con ellas como cuerpo y cuando el género cayó las dejó solas.

Sasha lo entendió antes que las demás, ¿no? Por eso, cuando llegó la oportunidad de cambiar de mundo, no la dejó escapar. Pero ese cambio de mundo le costó otra cosa, más cara. Hablo de 1984, ¿no? Tú probablemente tenías ya 30 y tantos. Quizá ya estabas casada. Quizá ya tenías hijos. Quizá la veías en las películas que pasaban por la tele en domingo por la noche. No.

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