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RICARDO DARÍN: El Secreto que REINA y ÉL Ocultaron por 42 Años

Esta es la historia de un hombre que creció sin padre, que vio su cara en cada película argentina durante 40 años, que escuchó a todo el país hablar de él como el tipo más íntegro del cine nacional, mientras él no podía ni siquiera decir su apellido en voz alta. Y ahora, después de 42 años, Martín decidió romper el silencio.

Para entender esta historia tenemos que volver a 1982. Ricardo Darín tenía 25 años. No era el Darín que conocemos hoy. No era el actor consagrado, el ganador de premios internacionales, el tipo que se codea con los directores de Hollywood. Era un pibe de Palermo que había estudiado en la escuela de Julio Chávez, que hacía teatro independiente en Santelmo, que recién empezaba a conseguir papelitos en la televisión.

Pero ya en ese momento Darin tenía algo que lo diferenciaba del resto. Tenía talento, tenía carisma y tenía una ambición feroz que todos los que trabajaban con él reconocían. Quería ser el mejor actor de Argentina y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para lograrlo. Patricia González tenía 21 años cuando entró a trabajar como asistente de script en Canal 13.

 Era una piba de ciudadela, hija de un tornero mecánico y una maestra de primaria que había estudiado en el y soñaba con hacer cine. Consiguió el trabajo en el canal gracias a un contacto de su tía que trabajaba en producción. Y en 1982, Canal 13 era el lugar donde pasaban las cosas, donde se cruzaban actores, directores, productores y donde un pibe talentoso como Darín podía empezar a hacerse un nombre.

Según el testimonio que Patricia le dio a un abogado en 1984, testimonio que nunca fue público hasta ahora, la relación comenzó durante las grabaciones de una comedia que se llamaba Los especiales de ATC. Darin hacía un papel secundario, pero ya llamaba la atención. Era gracioso, inteligente, seductor. Le pedía a Patricia que le consiguiera el guion antes que a los demás, que se quedara después de las grabaciones para repasar escenas.

 La invitaba a tomar algo en los bares de Constitución después del trabajo. Le hablaba de sus sueños, de las películas que quería hacer, de los directores con los que quería trabajar. Patricia cayó. Como caen tantas mujeres cuando un hombre con talento y futuro les presta atención. La relación duró 6 meses. 6 meses de encuentros en pensiones de constitución, de promesas, de cuando tenga el papel principal vamos a vivir juntos, de estoy esperando el momento justo para presentarte a mi familia.

Pero cuando Patricia le dijo que estaba embarazada en julio de 1983, Ricardo Darín cambió de cara. Según Patricia, Darin le dijo que no podía tener un hijo en ese momento, que estaba empezando su carrera, que un escándalo iba a hundir, que los productores no iban a contratarlo si se enteraban que había dejado embarazada a una script del canal.

le ofreció plata para que abortara. Patricia se negó. Entonces Darin le ofreció otra cosa, plata para que se fuera del canal, para que desapareciera, para que nunca volviera a buscarlo. Y cuando Patricia le dijo que iba a tener esa criatura con o sin su ayuda, que no le iba a arruinar la carrera, pero que tampoco iba a abortar, Darin hizo lo que hacen muchos hombres cuando se sienten amenazados.

La borró. A las dos semanas, Patricia fue despedida de Canal 13. La razón oficial fue reducción de personal. La razón real, según ella, fue una conversación que Darin tuvo con el productor del programa. Y así, sin trabajo, sin apoyo, sin nada más que un embarazo de 5 meses, Patricia González volvió a la casa de sus padres en Ciudadela y el 15 de marzo de 1984 nació Martín, Martín González.

 Porque Patricia en un acto de dignidad o de ingenuidad no le puso el apellido Darín en el acta de nacimiento. Sabía que él nunca lo iba a reconocer. Sabía que iba a ser una pelea perdida. Y ahí empezó la vida de Martín sin padre. En abril de 1984, cuando Martín tenía un mes de vida, Patricia inició una demanda de reconocimiento de paternidad contra Ricardo Darín.

Pedía que reconociera a Martín como su hijo, que le pasara una cuota alimentaria, que le diera su apellido legalmente. Pero lo que Patricia no sabía, lo que ninguna mujer de clase trabajadora sabe cuando se enfrenta a un hombre con futuro y contactos. Es que la justicia argentina de los años 80 no estaba hecha para los pobres.

Darin contrató abogados, negó todo. Dijo que nunca había tenido una relación con Patricia González, que apenas la conocía de vista del canal, que todo era una extorsión de una mujer despechada que quería arruinarle la carrera. Y cuando Patricia pidió una prueba de paternidad, los abogados de Darín hicieron lo que mejor saben hacer.

Dilatar, apelaciones, recursos, pedidos de nulidad, cambios de juzgado. El caso se arrastró durante 3 años. 3 años en los que Patricia gastó todo el dinero que tenían en abogados. en traslados a tribunales, en fotocopias y sellados. Tres años en los que Darí empezaba a despegar, películas, obras de teatro, notas en las revistas donde hablaba de su carrera, de sus proyectos, de su futuro brillante.

Y Martín crecía sin padre, sin apellido real, sin nada. En 1987, agotada sin plata, destruida emocionalmente, Patricia González retiró la demanda. Los abogados de Darí le ofrecieron un acuerdo. 30,000 australes en ese momento. Una fortuna para ella a cambio de que firmara un papel donde se comprometía a no volver a hablar del tema nunca más, a no buscar a Darin a a no mencionar su nombre en relación con Martín.

Y Patricia derrotada firmó ese dinero duró dos años. Después Patricia tuvo que salir a trabajar otra vez limpiando casas, cuidando ancianos, haciendo lo que podía para mantener a Martín. Y Martín creció viendo a su madre romperse el lomo todos los días mientras su padre salía en la televisión. en las películas vendiendo el personaje del tipo serio, del actor íntegro, del hombre de palabra.

Martín supo quién era su padre a los 10 años. Patricia se lo contó una noche después de que el nene llegara de la escuela preguntando por qué él no tenía papá como los otros chicos. le mostró fotos, recortes de revistas, el acuerdo legal firmado en 1987, donde figuraba el nombre de Ricardo Darín. Y Martín, con 10 años le hizo a su madre la pregunta que destroza.

¿Por qué no me quiere? Patricia no supo que responder porque no hay respuesta para eso. No hay respuesta que le puedas dar a un nene de 10 años para explicarle por qué su padre prefirió borrarlo antes que reconocerlo. Martín creció. Terminó la primaria en una escuela de ciudadela. Hizo la secundaria en una técnica.

Aprendió albañilería con un tío que tenía una cuadrilla. No terminó ninguna carrera, no pudo. Tuvo que salir a trabajar a los 17 para ayudar a su madre. Pero la sombra de Darin siempre estuvo ahí. Cada vez que prendía la tele y lo veía, cada vez que alguien hablaba de él como el mejor actor de Argentina, cada vez que leía una nota donde Darin hablaba de la importancia de la familia, de los valores, de la honestidad, cada vez que lo veía posar en las alfombras rojas con su mujer Florencia Bas y su hija Clara, hablando del

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