Posted in

De héroe del Estadio Azteca al fango de Coyoacán: La turbia metamorfosis política de Manuel Negrete y los secretos que destruyeron su legado

El 15 de junio de 1986, el Estadio Azteca de la Ciudad de México albergaba a más de 114,500 almas desbordadas de pasión. Corría el minuto 35 del primer tiempo en un tenso partido de octavos de final entre la selección de México y Bulgaria. En ese instante exacto, Carlos Hermosillo lanzó un centro desde la banda izquierda que sobrevoló a tres defensas búlgaros. Lo que sucedió después quedó grabado con letras de oro en los libros de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA): un mediocampista de 27 años, portando la icónica camiseta número 10, saltó de espaldas a la portería, giró su cuerpo de manera inverosímil en el aire y conectó el balón con el empeine de su pierna derecha en una tijera magistral. El esférico viajó exactamente 17 metros con 42 centímetros antes de incrustarse en la red izquierda, dejando sin opción alguna al guardameta búlgaro Borislav Mihaylov. Aquel hombre era Manuel Negrete Arias, el héroe indiscutible que hizo gritar de orgullo a más de 40 millones de televidentes mexicanos y a 600 millones de espectadores en todo el mundo.

MANUEL NEGRETE: MỌI ĐIỀU ANH ĐÃ LÀM ĐỐI VỚI NỮA VỤ 'DANZÓN' MARÍA ROJO ĐƯỢC TIẾT LỘ - YouTube

Décadas más tarde, ese mismo nombre, que alguna vez evocó gloria, patriotismo e inocencia deportiva, se transformaría en el sinónimo de uno de los capítulos más oscuros, decepcionantes y corruptos de la política mexicana contemporánea. La transición de Manuel Negrete, de ser el autor del considerado mejor gol en la historia de los mundiales a convertirse en el alcalde de la demarcación declarada oficialmente como la más corrupta de la Ciudad de México, es una crónica de ambición desmedida, traiciones judiciales, extorsiones a trabajadores y alianzas con los operadores más siniestros del poder.

Para entender la magnitud de esta estrepitosa caída pública, es necesario retroceder al 11 de marzo de 1959, en una modesta vivienda de Ciudad Altamirano, en el municipio de Pungarabato, dentro del estado de Guerrero. En ese entorno polvoriento de finales de los años cincuenta, donde la mayoría de las calles carecían de pavimento y las casas más humildes no contaban con agua corriente, Ana María Arias dio a luz a Manuel, el undécimo de sus hijos. El pequeño, procreado junto a su padre Leobardo Negrete, aprendió a patear un balón de plástico desinflado en los campos de tierra rojiza a la orilla del río Balsas antes de saber escribir su propio nombre.

El talento natural del niño regordete de provincia llamó la atención de un cazatalentos del Cruz Azul en 1971, quien le propuso al padre llevárselo a la Ciudad de México a los 12 años, sin contratos ni garantías económicas. Con una sola maleta de cartón y un sueño inmenso, Manuel Negrete llegó a la capital a finales de 1973. Tras destacar en las divisiones inferiores y pasar un breve préstamo por el Pachuca y el Inter de Acapulco, los Pumas de la UNAM adquirieron sus derechos federativos en 1978 por la cantidad de 800,000 pesos de la época, el equivalente a unos 35,000 dólares. Fue el negocio más rentable del club universitario: Negrete anotaría 112 goles oficiales con la camiseta blanca y dorada, erigiéndose como el máximo goleador histórico de la institución por décadas.

Tras su retiro en 1996 vistiendo la casaca del Atlante, Negrete se mantuvo en actividades dispersas: técnico interino, director de deportes en la UNAM, encargado del deporte en Guerrero y comentarista ocasional. Sin embargo, el verdadero punto de quiebre ocurrió en febrero de 2018. Sin una formación política tradicional, el ex capitán de la selección mexicana decidió registrarse como candidato a la alcaldía de Coyoacán por la coalición “Por México al Frente”, integrada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano.

Su rival directa en esa contienda era una leyenda viva de la cultura mexicana: María Rojo de la Vega, una actriz icónica de 65 años, protagonista de clásicos cinematográficos indiscutibles como “Danzón” (1991) y “Salón México” (1996), dirigidos por María Novaro. María Rojo, quien además era senadora por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), contaba con el reconocimiento y afecto de más del 82% de la población adulta del país. Lo que debía ser una contienda democrática ejemplar en uno de los barrios intelectuales y culturales más emblemáticos de la capital se convirtió en una auténtica carnicería política.

La campaña electoral de Coyoacán en 2018 pasó a la historia por niveles inéditos de violencia y desvío de recursos. El equipo de Manuel Negrete sobrepasó de manera alarmante los topes de campaña establecidos por el Instituto Nacional Electoral (INE), utilizando de forma clientelar los programas sociales municipales para coaccionar el voto ciudadano. La gravedad de las anomalías provocó que el miércoles 5 de septiembre de 2018, la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ubicada en Azcapotzalco, tomara una decisión sin precedentes en la historia política capitalina: la anulación oficial de las elecciones de Coyoacán debido al uso indebido de recursos públicos y a la documentación de hechos contundentes de violencia política de género contra la candidata María Rojo de la Vega.

Los testimonios señalan que María Rojo recibió la noticia en su domicilio de Coyoacán. Lejos de convocar a los medios, la actriz guardó un silencio sepulcral durante las siguientes 48 horas. Sin embargo, en la intimidad de su equipo cercano, preguntó y pronunció una frase desgarradora que sintetiza la vileza de la campaña operada por los allegados al exfutbolista: “Lo que me hicieron durante esos 40 días nunca lo voy a contar públicamente porque ningún mexicano de 50 años para arriba debería tener que enterarse de eso”.

A pesar del contundente fallo de la Sala Regional, el equipo legal de Negrete apeló la decisión. En una resolución sumamente dividida que generó intensas controversias y sospechas de pactos en las cúpulas del poder judicial federal, la Sala Superior del Tribunal Electoral revirtió la anulación el 12 de octubre de 2018, validando el triunfo de Manuel Negrete. Con un estigma insalvable a cuestas, el ídolo deportivo asumió la alcaldía de Coyoacán, abriendo las puertas de su administración a los personajes más cuestionados de la demarcación.

El primer día de su gestión, Manuel Negrete no se reunió con técnicos ni administradores para planear el rumbo de Coyoacán. Dedicó seis horas a una junta privada a puerta cerrada, sin acceso a la prensa ni a su propio gabinete, con Mauricio Toledo Gutiérrez, alias “El Tomate”. Toledo, ex jefe delegacional de la demarcación durante el sexenio anterior por el PRD, era el auténtico jefe de la maquinaria interna, el hombre que controlaba las plazas laborales de base y los pactos con el comercio ambulante. A partir de esa reunión secreta, se consolidó un esquema masivo de extorsión institucionalizada.

La bomba estalló el miércoles 13 de febrero de 2019. En una rueda de prensa improvisada y visiblemente nervioso, el propio alcalde Manuel Negrete confesó ante doce reporteros la existencia de una red delictiva interna dentro de su propia administración. El esquema consistía en el cobro sistemático del 25% del salario quincenal (el infame “diezmo”) a cada uno de los trabajadores de base de la alcaldía. Este dinero recolectado de forma ilícita era entregado directamente a las arcas del PRD y al entonces diputado federal Mauricio Toledo. Horas más tarde, las estaciones de radio capitalinas difundieron grabaciones telefónicas donde se escuchaba a Negrete detallar con total naturalidad el mecanismo de extorsión, audios que jamás se atrevió a desmentir.

Este escándalo provocó el inicio del proceso de expulsión de Toledo de su partido, pero la justicia federal ya le pisaba los talones por el delito de enriquecimiento ilícito de más de 14 millones de pesos sin origen justificado detectados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Anticipándose a su inminente desafuero en la Cámara de Diputados, el lunes 26 de julio de 2021, Mauricio Toledo abordó un vuelo comercial de LATAM en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con destino a Santiago de Chile, llevando consigo únicamente una maleta de mano y un boleto de ida. Se convirtió en prófugo internacional tras emitirse una ficha roja de la Interpol. La Corte Suprema de Chile autorizó formalmente su extradición el 24 de diciembre de 2021, mientras que en territorio mexicano su hermano, Nelson Toledo Gutiérrez, era detenido por las mismas actividades ilícitas familiares.

Mientras el nombre de Coyoacán se hundía en las páginas de las secciones policiacas, el desastre administrativo alcanzó su punto máximo el 28 de noviembre de 2019 en el Congreso de la Ciudad de México. Durante una comparecencia ante comisiones unidas, legisladores locales arremetieron contra la alarmante inacción y ausentismo de Negrete. Sin embargo, el golpe letal provino del propio Contralor General de la capital, Juan José Serrano Mendoza, quien declaró públicamente frente a las cámaras que Coyoacán era, formalmente, la alcaldía con más reportes de corrupción y servidores públicos sancionados en todo el sexenio. La cínica y lacónica respuesta de Negrete quedó para la posteridad: “A mí que me comprueben que hay corrupción”.

La podredumbre de la administración no solo se reflejaba en los desvíos financieros, sino en el colapso absoluto de la seguridad en las calles. Durante el primer semestre de 2020, los vecinos del Centro Histórico de Coyoacán interpusieron formalmente 614 quejas escritas ante la alarmante proliferación del ambulantaje descontrolado, asaltos nocturnos, vandalismo y el total abandono de las audiencias públicas por parte del alcalde. La dirección de gobierno, encabezada por Juan Silva Noyola, prometió una reestructuración de la seguridad pública que jamás ocurrió, desencadenando marchas pacíficas ciudadanas que Negrete simplemente ignoró.

La tensión vecinal llegó a su punto más crítico una calurosa tarde de verano de 2020. La histórica Plaza Hidalgo, un epicentro cultural y turístico rodeado por la Parroquia de San Juan Bautista y su tradicional quiosco de hierro forjado, se encontraba repleta de familias, niños y turistas internacionales. Alrededor de las 6:40 de la tarde, el terror se apoderó del lugar cuando dos grupos armados protagonizaron una balacera masiva, desplazándose desde la calle Allende y disparando armas de fuego directamente contra el quiosco central. Mientras decenas de personas se tiraban al suelo entre puestos de comida y niños lloraban bajo las mesas de los cafés buscando refugio, ocurrió algo incalificable: a menos de 100 metros del tiroteo, escondido dentro de un café de la calle Allende, se encontraba físicamente el alcalde Manuel Negrete en una reunión privada de carácter estrictamente extraoficial.

La alcaldía impuso un hermetismo absoluto y guardó un silencio cómplice durante 72 horas antes de emitir cualquier comunicado. Negrete resultó ileso, pero su negativa rotunda a comparecer ante el Congreso local para aclarar con quién se reunía secretamente mientras las balas zumbaban en su plaza principal terminó por romper de forma definitiva su relación con los coyoacanenses.

La huida final de este caótico escenario ocurrió el martes 2 de marzo de 2021, cuando Negrete solicitó una licencia indefinida al cargo para postularse como candidato a la gubernatura de su estado natal, Guerrero, bajo las siglas de “Fuerza por México”, un partido emergente. Su sucesor designado en la alcaldía, el polémico Juan Silva Noyola, fue suspendido oficialmente de sus funciones por el gobierno de la Ciudad de México apenas 31 días después de asumir el cargo debido a graves irregularidades y presuntos actos de corrupción heredados de la propia gestión de Negrete.

La aventura política de Negrete en Guerrero, uno de los estados más peligrosos del país con alarmantes índices de delincuencia organizada y violencia política documentados por la organización Causa en Común, tuvo un desenlace que rayó en lo grotesco. El miércoles 2 de junio de 2021, a escasos cuatro días de las elecciones generales y con una amplia sonrisa ante las cámaras en Chilpancingo, Manuel Negrete anunció su declinación a la candidatura para sumarse y ceder sus capitales políticos a favor de Evelyn Salgado Pineda, candidata de Morena.

Read More