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Lucero: 30 Años de IMPERIO FAMILIAR.. El MILLONARIO de Slim que la Hizo TRAICIONAR a su Propia Madre

con el pelo castaño y los ojos enormes, y la llevó a hacer una audición en un estudio de Televisa. Esa mujer se llamaba Loz María León Saubinet. La niña era su hija y juntas, durante las siguientes tres décadas iban a levantar el negocio familiar más sofisticado del espectáculo mexicano. Pero ese día de marzo todo se vino abajo y nadie te ha contado por qué.

 Hasta hoy, comadre. Lo que vas a escuchar en los próximos minutos te va a doler. Te va a doler porque conoces a esta mujer. Cantaste sus canciones, lloraste con sus telenovelas, pegaste su foto en tu cuaderno cuando eras adolescente, vibraste con su boda como si fuera la boda de tu propia hermana. Y ahora vas a descubrir que detrás de esa imagen perfecta había un sistema completo.

Un sistema diseñado por una madre. bendecido por el hombre más poderoso de la televisión mexicana, sostenido por contratos millonarios y derrumbado por un millonario libanés con apellido Slim. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que nunca te contaron sobre Lucero y su propia madre. Primero vas a descubrir cómo Luz María León decidió cada paso de la vida de su hija desde los 10 años hasta los 40.

 Cada contrato, cada telenovela, cada novio, cada vestido. Segundo, vas a descubrir el detalle nunca contado de cómo orquestó la boda del siglo desde adentro, qué pidió a Emilio Azcárraga y por qué lloró tres días antes del enlace. Tercero, vas a descubrir quién es Michel Cuy Slim, el sobrino multimillonario de Carlos Slim, que entró en la vida de Lucero y rompió en silencio el imperio entero.

 Y cuarto, lo más doloroso de todo, vas a descubrir qué pasó dentro de la casa de los Ogaza León el día que Lucero anunció el divorcio. ¿Y por qué su madre, esa mujer de hierro, nunca volvió a hablar en público de Michel Curios? Te voy a avisar cuando llegue cada una de las cuatro y para que entiendas lo que vas a oír, tengo que llevarte hasta el principio, hasta el día en que todo empezó.

 Cierra los ojos y acuérdate de esa época, comadre. Era la época en la que tú prendías la tele a mediodía y ahí estaba ella, una niña chiquita con el cabello castaño suelto, vestida de cuadros, con una sonrisa enorme cantando en un escenario que parecía un cuento de hadas. Era lucerito y era el rostro de tu domingo.

 Era la niña que tu hija pequeña quería ser. Era esa voz limpia que de pronto te recordaba que la inocencia todavía existía, que en medio de una época dura para México todavía había una niña pequeña con la voz de una mujer adulta. México vivía un momento extraño en aquellos años de 1982. El país acababa de devaluar el peso. José López Portillo lloraba en la televisión nacional.

 La crisis económica golpeaba a las familias como un puñetazo en el estómago y en medio de toda esa tristeza en pantalla apareció Lucerito, la niña que cantaba como un ángel, la niña que protagonizaba la película Coqueta, la niña que en el año 1983 se convertiría en chispita, la huérfana más amada de la televisión mexicana.

 Una telenovela que hizo que millones de mexicanas se sentaran cada tarde a llorar con esa niña que no tenía a nadie en el mundo, excepto que sí tenía a alguien, tenía a su madre. Y aquí, comadre, empieza la primera capa del secreto. Porque la madre de Lucerito no era una madre cualquiera. Luz María León Souinee había nacido el 23 de marzo de 1945.

una mujer de estatura media, rasgos refinados y un temple de acero que los pasillos de Televisa aprendieron a respetar muy pronto. Cuando su hija nació un 29 de agosto de 1969, ella no era nadie en el mundo del espectáculo, era una madre. Su esposo, Antonio Ogaza, era un hombre de negocios discretos.

 La casa Ogaza León en la Ciudad de México era una casa de clase media alta normal. Pero algo cambió cuando esa niña abrió la boca y cantó por primera vez. Lo cuenta la propia lucero en una entrevista que dio para la revista, quien en el año 2023, su madre al principio, se negó a que la niña fuera artista. Dice lucero textualmente que su mamá no tenía palancas, no tenía contactos en el medio, no sabía cómo hacerlo.

 Pero algo dentro de Luz María se encendió cuando vio a su hija cantar. Se enteró de que había una audición para el programa Alegrías de mediodía. Agarró a la niña de 10 años y la llevó. Y desde ese día todo cambió porque Luz María León entendió algo que pocas madres de México entendieron en aquella época, que el talento de su hija valía dinero, valía contratos, valía un imperio y que ella iba a ser la única que lo administrara.

 Algunos en el medio la llamaron protectora, otros, las malas lenguas de la farándula mexicana la llamaron controlador. En los pasillos de San Ángel se aseguraba que Luz María León no dejaba ni que su hija fuera al baño sin consultarlo primero, que negociaba cada peso de cada contrato, que estaba presente en cada grabación, en cada entrevista, en cada llamada.

 Y aquí, comadre, aquí empieza lo que puso en peligro todo, porque cuando Lucito apenas tenía 13 años, en su vida apareció el hombre más peligroso que iba a conocer en toda su carrera. Un hombre de 26 años, alto, encantador, con voz suave y mirada profunda, un hombre que en aquel entonces era una de las promesas más brillantes de la música mexicana.

compositor, productor, ganador de los festivales OTIMO del 82, 83 y 84. Se llamaba Sergio Andrade y se enamoró, según contó años después María Raquenel Portillo, la que conocimos como Mari Boquitas, se enamoró de Lucerito, de la niña de 13 años. A inicios de los 80, Lucerito y Sergio Andrade trabajaron de la mano.

 Él le produjo el disco Te prometo en 1982. Él se atribuyó el haberle conseguido el papel de chispita. Él compuso para ella cuando la niña tenía 14 años, una canción que hoy se escucha con escalofríos en la espalda. La canción se llamaba Con tan pocos años y hablaba, comadre, hablaba de una niña que, a pesar de su corta edad se enamora y comete errores al actuar como una niña.

Hoy, con el contexto de todo lo que sabemos sobre Sergio Andrade, esa canción se escucha distinto. Hoy entendemos que algo perturbador pasaba en aquel estudio de grabación. Mary Boquitas lo dijo en su podcast en Boca Cerrada hace apenas un par de años. dijo que cuando ella, que también era una adolescente, empezó a trabajar con Andrade, él hablaba todo el tiempo de Lucerito, que la mencionaba con una obsesión que no entendía, como si la niña hubiera sido algo más que un artista para él, como si hubieran tenido

algo más que una relación de trabajo. Las malas lenguas del medio dicen que entre Lucerito y Sergio Andrade habría existido una relación sentimental. Ninguno de los dos lo ha confirmado jamás, pero las versiones circularon y siguen circulando. Lo que sí está documentado, lo que sí ocurrió es que un día Luz María León entró al estudio de grabación de Sergio Andrade.

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