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BRONCO: Los Enterraron UNO a UNO. Su Propio COMPADRE los REMATÓ con ESTA Traición

 El nombre de Bronco en el encabezado. ¿Tú te acuerdas de esa canción? Tú la bailaste  en un salón de tu pueblo, la cantaste en voz alta cuando pasaba en la radio de tu cocina, la pusiste en bodas y en fiestas de 15 años. Lo que probablemente nadie te contó  es que esa canción se volvió una maldición, porque  desde esa noche del 8 de noviembre la muerte empezó a rondar a Bronco y durante los siguientes 37 años no paró.

En 1991 cayó el hombre que los había hecho famosos. cayó literalmente del autobús del grupo y el mismo camión lo aplastó. Le amputaron un brazo en el hospital intentando salvarlo. Murió ese mismo día.  En febrero de 2012, un hombre armado se llevó a uno de los fundadores al salir de su negocio en Monterrey.

La familia pagó el rescate. A él lo encontraron 7 días después en un valdío con las manos atadas con cinta adhesiva y un tiro en la cabeza. En septiembre de ese mismo  2012, otro fundador murió en su casa de Apodaca por una  cirrosis que le había dado por una transfusión de sangre contaminada durante una cirugía de corazón.

tenía 55 años y en  2019, cuando ya parecía que nada peor podía venir, el compadre de Lupe Esparza, el hombre que durante más de tres décadas había sido como su hermano, salió en el programa Hoy de Televisa y lo acusó de traición, de maltrato y le puso dos demandas. Lo que vas a escuchar a continuación  es la historia completa de cómo una noche de baile en Santa Catarina se convirtió en una maldición que  persiguió a Bronco durante casi 40 años.

Y como el último golpe, el más duro, el que ninguna canción pudo curar, no vino de un accidente ni de un narco, vino de adentro de la casa. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que probablemente nunca te contaron sobre Bronco. Primero, la verdad completa de lo que pasó esa noche del 8 de noviembre de 1987 en el salón  La fama.

 ¿Cuántos muchachos murieron realmente? ¿Y quién  fue el responsable directo de esas muertes? Segundo, como un manager le escondió al grupo  la muerte de su propio director artístico durante horas para que Bronco tocara el concierto que tenían esa noche en Cuatzacoalcos, sin saber  que el hombre que los había descubierto ya estaba tirado en una plancha.

Tercero, ¿por qué  2012 fue el año más cruel en toda la historia del grupo? El año en que perdieron a dos fundadores  en 8 meses, uno ejecutado por un cartel del narcotráfico y el otro muerto de una enfermedad que llevaba años escondiendo. Y cuarto, porque la traición del compadre Ramiro Delgado dolió más que todas las muertes anteriores juntas.

¿Qué dijo  Lupe Esparza cuando se enteró de las demandas? ¿Y por qué el hijo de Ramiro sigue tocando con Bronco mientras el padre los tiene en los juzgados? Te voy a avisar cuando llegue cada una, pero para entender cómo fue posible que todo esto ocurriera,  necesitas conocer primero el mundo donde se formó Bronco.

Porque esta historia no arranca en el salón La Fama, arranca mucho antes en un pueblo chico del norte de México que tú probablemente escuchaste mencionar en las canciones  del grupo, sin imaginar todo lo que ese nombre iba a cargar con los años. Apodaca es un municipio al norte de Monterrey,  Nuevo León.

En los años 70, cuando todo esto empezó, no era la ciudad grande que  es hoy. Era un pueblo polvoriento, casas bajas de ladrillo, una plaza chica en el centro, calles sin  pavimentar en muchas partes. Los hombres trabajaban en los talleres mecánicos o en las fábricas que empezaban a llegar al área metropolitana.

Las mujeres cocinaban tortillas  hechas a mano mientras escuchaban la radio. Si tú creciste escuchando a José Alfredo  Jiménez, a los Tigres del Norte, a Ramón Ayala, tú conoces ese mundo. Es el mundo  de las cumbias sonando en la radio mientras lavabas la ropa en el patio.

 De los bailes  en el salón del pueblo un sábado por la noche. el acordeón de un vecino sonando  por la ventana mientras planchabas la camisa de tu marido. En ese mundo, un día de 1979,  cuatro muchachos de Apodaca se juntaron para formar un grupo. El mayor se llamaba José Guadalupe Esparza. Todos le decían Lupe.

 Había nacido en Hermenildo Galeana, Durango, el 12 de octubre de 1954. Era el mayor de 12 hermanos. De niño lo habían llevado a Apodaca para que trabajara. De joven limpiaba pisos de obrero. Lo único que quería desde que tenía memoria era cantar.  A su lado estaba Javier Villarreal en la guitarra y el hermano de Javier, José Luis Villarreal, al que todos en el barrio le decían Choche.

Choche era el baterista. Había aprendido  música a los 11 años tocando el clarín en la banda de guerra de su escuela. Era autodidacta,  agarraba cualquier instrumento y le sacaba melodía. Lo que tenía  choche era el alma. El tipo podía hacer reír a una piedra. El cuarto  era Eric Carsa, tecladista, hijo de una de las familias más acomodadas de Apodaca.

La familia Garza tenía un negocio de autopartes en la avenida Ruiz Cortinés que daba muy buen dinero. El papá esperaba que Eric se dedicara al negocio, pero Eric lo que quería era música. Entró a Bronco sabiendo que tarde o temprano iba a tener que elegir entre sus sueños y la obligación con su familia. Recuerda ese nombre, Eric  Garza.

vas a volver a escucharlo y cuando vuelva a aparecer la historia va a dar un giro que no te imaginas. Los cuatro eran amigos de la secundaria, se conocían  de toda la vida, jugaban fútbol juntos en los Llanos de Apodaca, iban juntos a las fiestas del pueblo y ahora empezaban a tocar juntos. Al principio practicaban con cajas de cartón en lugar de tambores.

Lo ha contado Lupe varias veces. No tenían dinero para comprar instrumentos de verdad, pero tenían ganas. Le pusieron al grupo los Broncos de Apodaca porque en esa época se acostumbraba a incluir el nombre del pueblo. Con el tiempo se quedaron solo con Bronco, un caballo salvaje, indomable. sin dueño. Recuerda  ese nombre también.

 Te va a hacer falta cuando lleguemos al año 2003.  Las primeras tocadas las hicieron en Agua Fría, un poblado chico cerca de la cabecera municipal de Apodaca. Bailes de pueblo,  bodas, fiestas de 15 años donde les pagaban con una cena  y el gasto del autobús para regresar a su casa. Pasaron  meses así, después años.

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