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This Was the Bloodiest BATTLE in Mexico: 20,000 Villistas CRUSH the Federal Army

 Pero el resultado estratégico fue inequívoco. Huerta perdió simultáneamente el principal puerto comercial del país, las aduanas que sostenían sus finanzas y los canales de importación de armamento europeo que durante los meses anteriores habían reabastecido al ejército federal. Mientras el régimen enfrentaba aquel estrangulamiento internacional, las fuerzas constitucionalistas avanzaban progresivamente desde el norte hacia el centro del país en operaciones militares coordinadas que durante la primavera de 1914 habían acumulado victorias sucesivas. La

división del norte, bajo el mando general de Pancho Villa, había tomado Ciudad Juárez en noviembre de 1913, Tierra Blanca pocos días después, Ojinaga, en enero de 1914 y posteriormente las plazas estratégicas de Torreón y San Pedro de las colonias entre marzo y abril del mismo año. Aquellas victorias habían establecido a la división del norte como el ejército revolucionario más poderoso del continente y habían demostrado la capacidad militar villista para ejecutar operaciones de gran escala contra las posiciones federales fortificadas.

Paralelamente, el cuerpo de ejército del noroeste bajo Álvaro Obregón avanzaba desde Sonora a través de la costa del Pacífico, mientras el cuerpo del noreste bajo Pablo González operaba desde Tamaulipas hacia el sur. La estrategia constitucionalista articulaba un avance convergente sobre la capital del país que durante las semanas siguientes el huertismo no podría contener.

 Zacatecas adquirió en aquel contexto una importancia estratégica que excedía considerablemente sus dimensiones urbanas. La antigua ciudad colonial, construida durante el siglo X sobre las riquezas minerales de la Sierra Zacatecana, ocupaba una posición geográfica que controlaba las principales rutas ferroviarias entre el norte y el centro del país.

 La línea férrea del ferrocarril central mexicano, columna vertebral de las comunicaciones nacionales durante el porfiriato, pasaba por Zacatecas conectando Ciudad Juárez con Ciudad de México. Su control determinaba la posibilidad de avanzar mediante el transporte ferroviario hacia el corazón del país. Y lo más significativo desde el punto de vista militar, los cerros que rodeaban la ciudad, la bufa, el grillo, la sierpe, loreto, tierra negra, ofrecían condiciones defensivas naturales que un ejército profesional podía aprovechar

para resistir prolongadamente contra fuerzas atacantes, incluso considerablemente superiores. Huerta había concentrado allí sus mejores tropas restantes, precisamente porque comprendía que la caída de Zacatecas significaría el desplome del régimen entero. El primer intento de tomar Zacatecas, ejecutado entre el 9 y el 13 de junio de 1914 por las fuerzas del general Pfilonatera y de Manuel Areón, fue uno de los episodios menos recordados, pero más reveladores de toda la campaña.

Las fuerzas constitucionalistas del centro, aproximadamente 6000 hombres bajo el mando de Natera, atacaron la ciudad desde varios sectores durante cuatro jornadas consecutivas sin lograr romper las defensas federales. Las posiciones que Medina Barrón había fortificado sobre los cerros circundantes, particularmente la bufa y el grillo, demostraron durante aquel intento la capacidad defensiva del terreno y la solidez del despliegue huertista.

 Los atacantes sufrieron bajas considerables sin obtener avances significativos. Y el 13 de junio Natera ordenó la suspensión del asalto, reconociendo que sus fuerzas eran insuficientes para tomar la plaza. Benustiano Carranza, informado del fracaso desde su cuartel general, comprendía con la claridad pragmática que caracterizaba todo su pensamiento político, que la conquista de Zacatecas era estratégicamente indispensable, pero que requería fuerzas considerablemente mayores que las disponibles en la división del centro.

La situación, sin embargo, le planteaba simultáneamente un problema político delicado. La única fuerza militar constitucionalista capaz de tomar Zacatecas era la división del norte bajo el mando de Villa, pero el primer jefe había venido observando durante los meses anteriores el crecimiento del prestigio villista con creciente inquietud.

Villa había acumulado victorias militares espectaculares que progresivamente lo convertían en la figura militar más popular del movimiento constitucionalista, situación que Carranza consideraba potencialmente amenazante para su propia autoridad como primer jefe. La orden que Carranza despachó hacia Villa el 13 de junio reflejaba aquel cálculo político preciso.

El primer jefe instruía al comandante de la división del norte a enviar 5000 hombres como refuerzo a Natera bajo el mando de Pánfilonatera, pero a permanecer él personalmente en Torreón sin involucrarse directamente en la operación. La orden contenía implícitamente la intención de impedir que la victoria sobre Zacatecas pudiera ser atribuida personalmente a Villa, manteniendo a la figura del caudillo norteño en la posición subordinada que Carranza consideraba políticamente adecuada.

Villa rechazó inmediatamente la orden con la franqueza característica que durante los años de la campaña había desarrollado. Comunicó a Carranza que la operación requería estructuralmente la totalidad de la división del norte y que él mismo la dirigiría personalmente. Cuando Carranza reiteró la orden mediante telegramas adicionales, Villa amenazó con presentar su renuncia formal al mando.

Carranza aceptó la renuncia calculando que los oficiales subordinados de la división del norte se mantendrían leales a la autoridad institucional del primer jefe. Aquel cálculo resultó catastróficamente erróneo. Los generales villistas, particularmente Felipe Ángeles, Tomás Urbina y los hermanos Maclobio y Luis Herrera manifestaron por escrito que no obedecerían las órdenes de ningún jefe distinto a Villa.

 Calificaron las decisiones de Carranza como impolíticas, anticonstitucionales y antipatrióticas y decidieron colectivamente atacar Zacatecas bajo el mando del caudillo. El episodio reveló durante las décadas posteriores varias dimensiones estructurales del villismo que la historiografía documentaría con considerable atención.

La división del norte no era una unidad militar convencional bajo control institucional del gobierno constitucionalista. era una fuerza orgánicamente vinculada al liderazgo personal de Villa, cuyos generales subordinados mantenían lealtades personales que excedían cualquier disciplina jerárquica formal. Aquella característica que durante los meses siguientes producirían beneficios tácticos considerables en Zacatecas, contendría, sin embargo, las semillas de la incompatibilidad estructural entre el villismo y el constitucionalismo,

que durante el otoño de 1914 conduciría a la ruptura definitiva entre ambas corrientes. En la madrugada del 17 de junio de 1914, desde Torreón, Coahuila, el general Felipe Ángeles partió al frente de la artillería de la división del norte hacia Zacatecas. Le seguían las brilladas de caballería e infantería que durante las jornadas siguientes alcanzarían progresivamente la estación de Calera, aproximadamente a 25 km al norte de Zacatecas.

Para el 22 de junio, aproximadamente 20,000 hombres estaban concentrados en las inmediaciones de la ciudad. Pancho Villa había llegado pocos días antes y se preparaba para dirigir personalmente, contra las órdenes formales de Carranza, la operación militar más sangrienta de toda la Revolución Mexicana. Durante los días que separaron la concentración de las fuerzas vilistas en Calera del inicio del combate decisivo, Felipe Ángeles ejecutó personalmente los reconocimientos tácticos que durante las décadas posteriores la historiografía

militar reconocería como una de las preparaciones más metódicas y profesionales de toda la revolución mexicana. El artillero, único oficial de la división del norte con formación profesional formal en la Ecol Politecnic Francesa y en las academias militares europeas, comprendía con la claridad técnica que su entrenamiento le había proporcionado, que la conquista de una plaza fortificada como Zacatecas requería una planificación que excedía completamente las capacidades de los reconocimientos rudimentarios. que

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