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La Terrible Verdad de Raúl Velasco que le Costó la Vida (YURI LO SABE TODO)

Esa imagen, la del cantante esperando con las manos sudadas le gustó. le gustó demasiado. Para finales de los 70, ya nadie en la industria hispana de la música se atrevía a sacar un disco sin pasar antes por su escritorio. Y dicen que dentro de ese escritorio había una libreta negra, pequeña, encuadernada en piel, que sus colaboradores más cercanos sí llegaron a ver y muy pocos se atrevieron a tocar.

Adentro, según versiones recogidas por varios productores que trabajaron con él, había dos columnas. En una iban los nombres de los artistas que entraban al programa, en la otra los nombres que jamás iban a pisar el estudio sin importar el talento que tuvieran. Esa libreta sigue desaparecida hoy, casi dos décadas después de su muerte.

Antes de que termine este video, vas a entender exactamente lo que estaba escrito dentro. y lo que les hizo a las personas que tuvieron la desgracia de aparecer en la columna equivocada. Porque la primera persona que sintió de verdad el peso de esa libreta no fue un artista veterano de los años 60, fue una niña de 14 años con voz de adulta que no entendía dónde se estaba metiendo.

Se llamaba Yuridia Valenzuela Cansecoo. En su casa de Veracruz le decían simplemente Yuri. Había nacido el 6 de enero de 1964 en un puerto donde el calor pega tan fuerte que la voz de una niña se vuelve adulta antes de los 10 años. Empezó a cantar profesionalmente a los 12 dentro de un grupo familiar llamado Los hermanos Valenzuela.

Antes de cumplir los 14, ya tenía un disco grabado y los ojos de medio Veracruz, mirándola subir al escenario los fines de semana. Pero el salto que la sacó de un puerto del Golfo y la sentó delante de toda la televisión mexicana no lo dio ella, lo dio Raúl Velasco. En algún momento de 1978, una grabación de la niña cantando llegó al escritorio del conductor, según contó después uno de los productores que trabajó dentro de siempre en domingo.

Durante esa época, cuando Velasco escuchó esa voz, hizo dos llamadas seguidas. La primera para confirmar que la niña todavía no tenía un manager fuerte protegiéndola. La segunda, para mandar a alguien a Veracruz a buscar a la madre. Y aquí empieza algo que la mayoría de la gente nunca quiso conectar. La madre de Yuri, Dulce Canseco, llegó a Ciudad de México con una pistola dentro del bolso y dicen que la cargó durante años sin separarse de ella ni un solo día, mientras su hija estaba al lado de Raúl Velasco.

La frase exacta de Yuri, pronunciada en 2022, casi 40 años después de aquellos primeros viajes a Televisa, fue esta. Don Raúl Velasco fue como un padre para mí. Y además mi mamá cargaba pistola. Lo soltó entre risas durante una entrevista grabada para un programa mexicano cuando una reportera le preguntó por los viejos rumores de una relación inapropiada entre ella y el conductor.

Yuri se ríó. La reportera no se ríó y el clip de esa entrevista todavía circula en las redes sociales mexicanas porque hay algo en la forma en que ella suelta esa frase. Mitad chiste, mitad confesión, que la gente percibe sin necesidad de explicación. Esa frase cuenta dos cosas al mismo tiempo.

La primera, que durante años hubo motivos suficientes para que una madre cargara pistola al lado del hombre más poderoso de la televisión mexicana. La segunda y más perturbadora, que Yuri nunca explicó qué motivos eran esos. En septiembre de 1979, con 15 años recién cumplidos, Yuri fue elegida representante de México en el festival OTI de la canción.

El certamen más importante de música popular en español de toda esa década. Lo decidió un jurado y dentro de ese jurado estaba sentado el hombre que ya la había metido a su programa, que ya la había convertido en figura nacional y que ya tenía control absoluto sobre lo que la niña podía cantar en televisión.

Raúl Velasco. Yuri ganó la eliminatoria nacional. Su carrera explotó. A partir de ese momento empezó a aparecer en siempre en domingo casi cada 15 días. Sus discos se vendían en todo el continente. Y la pregunta que nadie hizo en voz alta durante los años 70 y 80 empezó a flotar por los pasillos de Televisa como un olor que nadie quería nombrar.

¿Por qué Velasco la cuidaba tanto? Y aquí aparece el primer objeto físico de esta historia que vas a tener que guardar en la cabeza porque existe una fotografía tomada en el cumpleaños número 15 de Yuri, dentro de un salón privado del hotel Camino Real de la Ciudad de México, donde Raúl Velasco aparece de pie detrás de ella con una mano apoyada sobre el hombro de la niña.

Esta foto fue publicada en una revista mexicana en 1979 y después desapareció de circulación. Nadie sabe dónde está el negativo original, pero la imagen sigue rondando en algunos archivos privados y cuando la ves en alta resolución entiendes por qué nunca volvió a salir publicada en una emeroteca pública. La cara de la madre de Yuri en esa foto sentada al otro lado de la mesa es la cara de una mujer que sabe que algo no está bien.

Durante los siguientes 6 años, mientras Yuri pasaba de los 15 a los 21, Velasco la mantuvo dentro de un círculo profesional muy estrecho. Eligió a sus productores, aprobó sus giras, decidió qué canciones podía interpretar en Siempre en domingo y cuáles no. era el padrino oficial de la cantante más joven de Televisa y eso lo tenía cómodo porque le permitía construir la versión pública de una relación de mentora discípula, la versión limpia, la que se podía contar.

Pero los productores de planta del programa empezaron a notar cosas. Velasco entraba al camerino de Yuri sin tocar la puerta. Se quedaba ahí más tiempo del razonable. salía con la sonrisa apretada y la madre de Yuri, con su bolso siempre cerrado y siempre pesado, se sentaba en una silla a un metro del camerino y no se movía durante horas.

Esa imagen de la madre vigilando como un guardia armado fue normalizada por todos los que trabajaban en el programa. Nadie preguntaba, nadie comentaba. Era simplemente cómo funcionaban las cosas alrededor de la niña. Yuri no fue la única niña que Velasco marcó con esa P en rojo dentro de su libreta. Hubo otra, una niña que en 1984 tenía 14 años recién cumplidos, originaria de Ciudad de México y que llegó al programa por mano del productor Luis de Llano.

Se llamaba Lucero Jogaza León. En cámara la presentaron como Lucerito. Lucerito era hija de una familia con conexiones dentro del medio, lo que en teoría debía protegerla del trato que recibían las recién llegadas sin padrinos. Pero según contaron dos exempleados del programa, Velázco la incluyó dentro del mismo sistema de supervisión cercana que aplicaba a Yuri.

La diferencia con Lucerito fue que la madre, lucero o Gasa, no cargaba pistola dentro del bolso. Cargaba algo más útil para la época, cargaba abogados. Esa fue, según los mismos exempleados, la única razón por la que Lucerito salió de aquellos años sin convertirse en una sombra. Su madre puso reglas durísimas, exigió presencia constante en cada grabación y prohibió cualquier camerino compartido con personal masculino del programa.

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