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SORAYA Jiménez: The PRICE of triumph… The disgusting BETRAYAL and her DESTROYED body at 35 year…

Sus primeros años en la competencia internacional mostraron rápidamente que no era un atleta común. En 1996, en el torneo internacional Simón Bolívar en Carúpano, un Venezuela ganó el oro en su primera gran competencia internacional, levantando un total de 170 kg e implantó un récord mexicano en las dos modalidades.

Tenía 18 años y ya estaba reescribiendo los libros de marcas nacionales. Escucha esto. Ese mismo año de 1996, el COI aprobaría poco después la inclusión de la alterofilia femenina en los programas olímpicos. El mundo del levantamiento de pesas femenino estaba en un momento de definición histórica y Soraya Jiménez estaba exactamente en el lugar correcto, con el talento correcto en el momento justo.

En 1997, la Olimpiada Juvenil del entonces Distrito Federal fue suya. ganó en la categoría de 58 kg. Implantó récord juvenil en las dos modalidades. Fue la mejor levantadora del evento. Ese mismo año viajó al campeonato mundial juvenil en Ciudad del Cabo, Sudáfrica y regresó con medalla de bronce, primera medalla mundial de la historia de México en levantamiento de pesas, tanto femenino como varonil.

Eso no es un detalle menor, es que Soraya con 20 años estaba haciendo historia en una disciplina que en México nunca había llegado al podio mundial. En 1998 ganó el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe [música] en Maracaibo, Venezuela, implantando récord del evento en arranque y en envión. En 1999 llegó a los Juegos Panamericanos de Winnie Peeg, Canadá, y se colgó la medalla de plata en los 58 kg, levantando un total de 190 kg, la mejor marca de su vida hasta ese momento.

Y para ese punto, las personas que la rodeaban ya sabían con claridad lo que estaba viendo. Soraya Jiménez no era un atleta en desarrollo, era la mejor pesista mexicana de la historia, potencialmente una de las mejores del mundo en su categoría y tenía menos de 23 años. El camino hacia Sydney 2000 fue de una intensidad que pocos conocen con detalle.

[música] Su entrenador era el búlgaro Georgi Coev, a quien Soraya encontró literalmente a través de internet, buscando [música] ella misma quién podía llevarla al siguiente nivel. Eso también habla de quién era. No esperó a que el sistema le asignara a un entrenador. Fue a buscarlo ella y Cev la llevó a Bulgaria durante un año completo de preparación en un régimen donde no había lugar para el descanso, donde el nivel de exigencia era el de la élite mundial, no el de lo que el deporte mexicano estaba acostumbrado a demandar de sus

atletas. Grábate este detalle. Soraya pasó un año en Bulgaria preparándose, lejos de su familia, lejos de México, en un ambiente de entrenamiento de máxima exigencia con un entrenador que no hacía concesiones. El nivel de sacrificio que eso implicaba a los 22 años para una muchacha de Nacalpan que había empezado en el basquetbol de Colonia es difícil de dimensionar si no has vivido algo parecido.

En Bulgaria destacó en cada competencia en la que participó ganó la Copa [música] Norseca. El torneo Tofalos International en Atenas, el campeonato en Bulgaria donde se preparaba, llegó a Sydney con credenciales reales y sin embargo nadie le apostaba el oro. La gran favorita en la categoría de 58 kg era la norcoreana [música] Rison Hui, campeona mundial, el nombre que todos los analistas tenían marcado en sus cuadernos.

Soraya era una presencia considerar, una posible medalla si todo salía bien, pero la norcoreana era la que iba a ganar. So, esa era la narrativa antes de que empezara la competencia. La madrugada del 18 de septiembre del año 2000 en México eran las 5 de la mañana. La mayor parte del país dormía. En el Centro de Conferencias y Exposiciones de Sydney, Soraya Jiménez Mendívil, 23 años de Naucalpán de Juárez, hija de un contador y de doña Lolita, hermana gemela de Magali, cargó su último intento.

En la arrancada había levantado 95 kg. En el envión necesitaba 127,5 kg. Tomó aire, se persignó dos besos al aire, los mismos besos con los que su abuelo Tomás Mendivil, que había fallecido de cáncer meses antes, llamaba a sus caballos en el rancho de Sonora. Los besos que ella le prometió que serían suyos en cada levantamiento.

Flexionó las piernas, encontró el punto de equilibrio y levantó 127,5 kg sobre su cabeza. Los jueces aprobaron el levantamiento eh 122,5 kg en arranque más 127,5 kg envión. Total 222,5 kg. Suficiente. La norcoreana Rison Hui, que falló en sus últimos intentos, terminó con la medalla de plata. Soraya Jiménez Mendivil era campeona olímpica.

era la primera mujer mexicana en la historia en ganar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. La décima medalla de oro de México en toda su historia olímpica, pero la primera conquistada por una mujer. Y el himno nacional mexicano sonó en una competencia olímpica por primera vez en 16 años desde que Raúl González cruzó la meta en Los Ángeles 1984.

Aquí viene lo primero que te prometí. Ese momento en Sydney fue el pico más alto de su vida y también, aunque nadie lo sabía todavía, el inicio del descenso. Cuando México despertó esa mañana, la imagen de Soraya saltando de felicidad con los brazos al cielo era la primera noticia en todos los medios. El presidente Ernesto Cedillo la llamó por teléfono para felicitarla.

El presidente electo, Vicente Fox, también llamó y declaró públicamente que era el mejor inicio posible para un nuevo siglo. Los medios la convirtieron instantáneamente en heroína nacional. Las marcas comenzaron a llamar. [música] Las federaciones deportivas, que nunca habían prestado mucha atención al levantamiento de pesas femenino, de repente querían estar en la foto.

[música] Soraya regresó a México acompañada de todos los demás medallistas olímpicos de Sydney y fue recibida como se recibe a una reina. El Premio Nacional del Deporte le fue entregado por el propio Ernesto Cedillo. En los meses siguientes su cara apareció en publicidades, eventos, apariciones públicas.

Pasó de ser un atleta que entrenaba en los márgenes del sistema a ser el rostro más reconocido del deporte mexicano femenino. Y en ese momento comenzó el problema, porque cuando un sistema que no ha invertido suficientemente en ti de repente se da cuenta de que eres un activo valioso, no empieza a cuidarte. Empieza a explotarte.

[música] Soraya declaró años después en una entrevista histórica que le concedió a la revista [música] Proceso en mayo de 2010, algo que resume todo lo que vino después. Dijo que luego de ganar en Sydney fue apremiada a dar mejores resultados, que la presión por seguir ganando llegó inmediatamente, que mucha gente se colgó de su medalla olímpica.

Piensa en [música] eso un momento. Acabas de ganar el oro olímpico. Eres la primera mujer mexicana en la historia en hacerlo. Tienes 23 años y en lugar de un plan de desarrollo que te cuide y te lleve al siguiente ciclo olímpico de manera inteligente, lo que recibes es presión para seguir produciendo resultados, para que el sistema que nunca te construyó pueda seguir [música] cobrando el crédito de tu victoria.

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