Posted in

Cuauhtémoc Blanco: From soccer idol to governor of crime… The dark pact with the cartel

Grábate ese dato, T porque importa más de lo que parece a primera vista. Tepito no es solo un nombre en el mapa de la ciudad. Tepito es una de las colonias [música] más densamente pobladas de la capital mexicana con mayores índices de pobreza histórica. con una reputación de violencia y marginalidad que ha acompañado al barrio durante décadas, pero también con una identidad cultural fortísima, con una historia de resistencia popular que sus habitantes llevan con orgullo, con un sentido de pertenencia que marca a quien crece allí

de una manera que no se borra nunca del todo. Crecer en Tepito en los años 70 y 80 significaba conocer desde muy temprano la escasez material como estado permanente de vida. significaba que el espacio público era la cancha, la calle, el pedazo de asfalto sin iluminación entre los edificios. Significaba que el fútbol no era un pasatiempo ni un sueño de televisión.

Era el idioma con el que los niños de ese barrio se comunicaban entre sí, se jerarquizaban, se medían y se establecían reputaciones. El que dominaba el balón dominaba la calle y el que dominaba la calle era respetado. Cuautemoc Blanco empezó a patearlo todo a los 6 años, no en canchas de hierba, porque ese era un lujo de otros barrios y de otras familias.

en calles, en patios de cemento sin pintura, en terrenos sin asfaltar que la infancia transformaba en estadios improvisados con mochilas de escuela, como postes. Jugaba con niños mayores que él porque era [música] el más chico del grupo y esa diferencia permanente de tamaño y de edad lo obligó desde temprano a desarrollar algo que el tamaño nunca puede darte.

Picardía, astucia. Con la capacidad de anticipar el movimiento del rival antes de que ocurra. la habilidad de inventar soluciones donde otros solo ven obstáculos. Si no podías ganar por fuerza, ni por tamaño, ni por edad, tenías que ganar siendo más inteligente con el balón que todos los demás. Y eso fue exactamente lo que aprendió Quutemoc Blanco en las calles de Tepito durante su infancia. Escucha esto.

A los 15 años, un casatalentos del club América llamado Ángel González, conocido en el mundo del fútbol mexicano como La Coca, lo vio jugar en el torneo Benito Juárez, una competición de selecciones de delegaciones del Distrito Federal, que era exactamente el tipo de plataforma donde los buscadores de talento rastreaban a los chicos con futuro antes de que los clubes profesionales los descubrieran por sí solos.

En ese torneo, seu Cuautemoc Blanco formó parte de la selección del Distrito Federal que salió campeona del certamen. La Coca lo vio, lo identificó, le extendió una carta de recomendación y lo llevó a presentarse a las fuerzas básicas del club más grande y más ganador de México. Pero la primera visita no resultó en una bienvenida inmediata.

no le abrieron la puerta de golpe. Hubo que insistir, volver, mostrar que la voluntad era real y no una ilusión de adolescente. Eso también dice algo esencial sobre el carácter de Cuutemoc Blanco, sobre la tenacidad que tenía incluso antes de que nadie apostara todavía por él. regresó, insistió y en 1990 con 17 años fue admitido formalmente en la cantera del Club América de la Ciudad de México.

Durante dos años de 1990 a 1992, Cuautemoc Blanco no era nada más que un proyecto en desarrollo. Un chico del que se esperaba mucho, pero al que todavía no se le había dado la oportunidad de demostrarlo ante el público ni ante los rivales. Según quienes lo conocieron, en esa etapa de las fuerzas básicas era callado, tímido, cohibido en los contextos sociales fuera del campo.

observaba más que hablaba, entrenaba y esperaba su momento con una disciplina que no siempre es compatible con la impaciencia de tener 17 o 18 años y saber que tienes talento. El Club América de principios de los 90 era un equipo repleto de estrellas consagradas con historiales impresionantes. Hugo Sánchez todavía era figura de primer nivel.

Había delanteros de referencia con contratos importantes y años de jerarquía acumulados. Para un joven de Tepito sin nombre hisistorial profesional, si la fila era larga y la paciencia no era una opción, sino una obligación. El 5 de diciembre de 1992 con 19 años, Cuautemoc Blanco entró al campo como sustituto al minuto 62 en lugar de Raúl Rodrigo Lara en un partido de la jornada 18 de la temporada 92-93 del fútbol mexicano contra el León.

El entrenador que lo mandó a la cancha esa tarde fue Miguel Ángel Zurdo López. El marcador terminó en empate a uno. Su debut no fue ninguna erupción volcánica, ninguna revelación inmediata que dejara sin aliento al estadio ni a los entrenadores. Fue la entrada modesta al campo de un chico que todavía tenía que demostrar que podía existir de manera regular en la primera división del fútbol mexicano.

Durante sus primeras dos temporadas como profesional disputó apenas 16 encuentros. [música] jugó el partido completo en apenas uno de ellos. Resumó menos de 700 minutos totales en todo ese periodo inicial. era uno más de los jóvenes que el América tenía en la nómina y a los que iba dando minutos cuando la rotación lo permitía y los resultados no estaban en juego.

Lo que cambió absolutamente todo fue la llegada del entrenador holandés Leo Ben Hacker. Benhacker llegó al América con una mirada fresca sobre el plantel y cuando miró a Cuutemoc Blanco vio algo que los demás habían estado subestimando sistemáticamente. lo puso de titular, le dio el balón y le dijo que jugara como sabía jugar, sin restricciones tácticas que cuartaran su inventiva natural.

y Cuautemoc Blanco con el balón, con la confianza de un entrenador que apostaba por él y con la [música] libertad táctica de no tener que adaptarse a un esquema rígido, pero era un fenómeno completamente distinto al cuaoc blanco, ansioso e invisible esperando en el banquillo. En su primera temporada como titular regular marcó seis goles.

Después llegarían muchos más en muchos equipos en muchas temporadas. Escucha esto con atención. A lo largo de su carrera completa con el América, Cuautemoc Blanco llegaría a anotar 153 goles oficiales, convirtiéndose en el segundo máximo goleador de la historia del club, solo por detrás de Luis Roberto Alvez Sague, quien anotó 188 153 goles en el club más ganador de México.

Ese número no miente. En febrero de 1995, el seleccionador de la selección mexicana, Miguel Mejía Varón, lo convoca por primera vez para el equipo nacional mayor. El 1 de febrero de 1995 con 22 años, Stakuautemoc Blanco debuta con la camiseta verde del tricolor en un partido amistoso contra Uruguay en la ciudad de San Diego, California.

juega de titular los 90 minutos desde el primer minuto. A partir de ese momento, la selección mexicana y Cuautemoc Blanco quedarán unidos por más de 15 años de historia compartida, más de 120 partidos con la camiseta nacional y 38 goles que lo convierten en el tercer máximo anotador de toda la historia del tricolor.

Read More