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LA VERDAD PROHIBIDA, Lo Que Elba Esther Gordillo FIRMO en Secreto Para No Volver Jamás a la Cárcel

Pero también acumuló enemigos dentro del [música] PRI que no olvidaron. Y cuando el PRI volvió al poder en 2012 con Enrique Peña [música] Nieto, esos enemigos tenían por primera vez en años la capacidad de actuar. El 26 de febrero de 2013, Elva Ester [música] Gordillo fue detenida en el aeropuerto de Toluca cuando estaba a punto de abordar un avión privado rumbo a San Diego.

[música] La acusación, lavado de dinero y delincuencia organizada, las cantidades que los fiscales [música] pusieron sobre la mesa eran concretas y documentadas. más de 2,000 millones de pesos presuntamente [música] desviados de las cuentas del sindicato hacia cuentas personales, hacia propiedades, hacia gastos que iban desde una mansión en San Diego hasta cirugías estéticas [música] y artículos de lujo que quedaron registrados en transferencias bancarias [música] perfectamente rastreables.

La detención fue un terremoto [música] político. ¿Por qué en ese momento? ¿Por qué después de décadas en que todos los que estaban en posición de investigarla prefirieron mirar hacia otro lado? La respuesta tiene que ver con algo que en política se llama utilidad. Elva [música] Ester había sido útil durante muchos años para actores que en ese momento ya no la necesitaban de la misma forma.

La reforma educativa que Peña Nieto quería impulsar requería [música] debilitar al SNT. Y debilitar al SNT significaba primero [música] debilitar a quien lo controlaba. La detención fue también un mensaje, un mensaje para todos los actores del sistema político que estuvieran [música] pensando en resistir la reforma.

Esto es lo que le pasa a quien se pone en el camino. Pero aquí aparece el verdadero problema de esta [música] historia. Porque Elbava Ester Gordillo no se quedó quieta. [música] Tenía 70 años cuando la detuvieron, problemas de salud documentados y una red de abogados, aliados y contactos políticos [música] que sabían exactamente cómo funcionaba el sistema, que la había sostenido durante décadas.

La pelea legal fue larga, compleja, [música] llena de recursos, de amparos, de peleas técnicas sobre la validez de las pruebas. [música] Y mientras esa pelea legal se desarrollaba, algo más estaba ocurriendo en paralelo, algo que los expedientes judiciales [música] no capturan y que es precisamente lo que hace tan relevante esta historia.

Estaban ocurriendo conversaciones, conversaciones [música] que no se grabaron o que si se grabaron no están en ningún expediente público, entre personas [música] que tenían interés en que el caso de Elva Ester se resolviera de una manera específica. [música] ¿Quiénes eran esas personas? ¿Qué querían a cambio de que Elva Ester recuperara su libertad? [música] La respuesta está repartida entre lo que se puede demostrar y lo que solo [música] puede inferirse a partir de los hechos que vinieron después.

Lo que se puede demostrar es esto. El Ester Gordillo pasó [música] 3 años en prisión preventiva. En 2016 fue liberada bajo la figura de arresto domiciliario por razones de salud. Y en 2019, un tribunal federal determinó [música] que las pruebas con las que el gobierno de Peña Nieto la había acusado tenían problemas procesales [música] suficientemente graves como para librarla de los cargos más importantes. Quedó libre.

¿Cómo es posible que alguien acusada con [música] pruebas documentadas de transferencias bancarias, de propiedades registradas, de gastos que el propio sistema financiero había rastreado hasta sus cuentas, [música] quedará libre? La respuesta tiene varios componentes que [música] hay que separar para entender la imagen completa.

El primero es legal. Los abogados de Elva Ester trabajaron durante años en identificar fallas en el proceso de obtención [música] de las pruebas en los procedimientos que siguió la Procuraduría General de la República bajo el gobierno de Peña Nieto y algunas de esas fallas eran reales. El [música] sistema judicial mexicano tiene vicios procesales que permiten que evidencia sólida [música] quede inhabilitada si el camino para obtenerla no siguió todos los pasos formales correctos.

El segundo componente es político y aquí está el detalle que casi nadie ha articulado con la claridad que merece. Para 2019, el gobierno que había metido a Elba Ester en la cárcel ya no existía. Peña Nieto había terminado su sexenio sumido en el escándalo de la Casa Blanca y de otros casos de corrupción que lo habían dejado [música] políticamente destruido.

El nuevo gobierno, el de Andrés Manuel López Obrador, tenía [música] su propia agenda con el SNTE, su propia visión de cómo debía funcionar el sistema educativo y su propia lista [música] de prioridades que no necesariamente incluía mantener presa a una mujer de 70 y tantos [música] años, cuyo principal captor político había caído ya en desgracia.

Y el tercer componente es [música] el más difícil de documentar, pero el más importante para [música] entender de verdad esta historia. Elva Ester Gordillo, en algún momento del proceso que [música] llevó a su liberación, firmó algo, no en términos de un documento judicial visible, sino en el sentido en que en la política mexicana [música] siempre se firman los acuerdos que importan de verdad, de forma implícita con [música] testigos que no aparecen en ningún expediente, con compromisos, cuya moneda de cambio es más compleja que [música] el dinero. ¿Qué firmó

exactamente? ¿Qué comprometió para salir de donde estaba? Esto es lo que las personas que estuvieron cerca del proceso [música] describen en términos generales, sin atreverse a ponerlo todo por escrito, porque el tipo de información que rodea estos acuerdos rara vez llega a papel sin consecuencias. [música] El SNT bajo el Baester había acumulado durante décadas información, mucha [música] información sobre actores políticos que habían pasado por el sindicato, que habían negociado con él, que habían recibido favores o que habían

participado en dinámicas que no resistirían un escrutinio público. Ese archivo real o potencial era parte [música] del poder de Elba Ester, de una forma que los fiscales nunca pudieron cuantificar en un expediente. Uno de los elementos del acuerdo [música] implícito que rodeó su liberación fue, según fuentes cercanas al proceso, que ese archivo permanecería donde estaba, que ciertos nombres no saldrían a la luz [música] de ninguna forma vinculada a las investigaciones sobre el SNT.

Pero eso no era todo. Más adelante descubrirás por qué el acuerdo más importante [música] no tenía que ver con el pasado, sino con el futuro. Porque El Baer Gordillo, después de su liberación no desapareció. Habría sido lo más lógico desde fuera, alguien que pasó años presa [música] con la salud deteriorada, con su nombre asociado a un escándalo de corrupción de escala histórica.

[música] Lo lógico habría sido retirarse, guardar silencio, vivir lo que quedara de vida lejos de los reflectores. Hizo exactamente lo contrario. Volvió [música] Volvió a aparecer en actos políticos, en entrevistas, en eventos donde el SNT o sus fracturas seguían siendo tema. Y lo hizo con una seguridad que sorprendió incluso a quienes la conocían bien, la seguridad de alguien que sabe que tiene protección, que sabe que hay ciertos temas que nadie va a tocar, porque tocarlos implicaría abrir puertas [música] que las personas con

poder prefieren mantener cerradas. ¿De dónde venía esa seguridad? La respuesta está en lo que Elva Ester representa para ciertos actores del sistema [música] político mexicano, incluso hoy. Hay dos tipos de poder en la política. El poder que viene de los cargos formales, de los votos, de los nombramientos [música] y el poder que viene de saber cosas que otros no quieren que se sepan.

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